Like a Virgin es el segundo álbum de estudio de la cantante estadounidense Madonna, publicado el 12 de noviembre de 1984 por la compañía Sire Records. Luego del lanzamiento de su álbum debut, Madonna quería consolidar su futuro en la industria musical basándose en el éxito obtenido con su primer disco. Para ello, tomó la decisión de convertirse en una de las productoras del proyecto, pero los ejecutivos de Warner Bros. no estuvieron de acuerdo en otorgarle la libertad creativa que ella deseaba. Finalmente se eligió a Nile Rodgers como el principal productor del disco, gracias al trabajo que llevó a cabo junto con David Bowie. En 1985, se lanzó una versión internacional que incluyó «Into the Groove» como pista adicional; en 2001, Warner Bros. Records publicó una versión remasterizada con dos remezclas adicionales.

El álbum fue grabado en el Power Station Studio en Nueva York durante un breve período. Rodgers contrató a sus antiguos compañeros de Chic: Bernard Edwards, bajista, y Tony Thompson, batería; ambos colaboraron en varias pistas. Además, Rodgers aceptó ser el guitarrista, luego de que Edwards lo solicitara como requisito para trabajar en el proyecto. Jason Corsaro, el ingeniero de audio, lo convenció para utilizar la grabación digital, una técnica recién implementada en aquel entonces. Steven Meisel tomó las fotografías y diseñó la portada. Madonna quería que el título y la portada hicieran un vínculo provocativo entre su propio nombre religioso, Madonna —el título católico para la Virgen María—, y el concepto cristiano de la Inmaculada Concepción. Junto con Rodgers, también colaboró con su antigua pareja Stephen Bray, con quien compuso varias canciones. La música está orientada hacia el dance pop, pero algunas melodías también incorporan elementos del new wave.

Luego de su publicación, Like a Virgin obtuvo críticas positivas de la prensa, aunque al principio varios menospreciaron el impacto y alcance tanto del disco como de su intérprete en la industria musical. Adquirió tanto éxito que se convirtió en su primer álbum en llegar al número uno en el Billboard 200, además de ocupar la cima de las listas en Alemania, Italia, Países Bajos, Nueva Zelanda, España y Reino Unido. La Recording Industry Association of America (RIAA) lo certificó con un disco de diamante por distribuir más de diez millones de copias en Estados Unidos. En el mundo, vendió entre 21 y 25 millones de ejemplares, por lo que llegó a convertirse en uno de los álbumes más vendidos de la historia.

Se publicaron cinco sencillos, de los cuales «Like a Virgin», «Material Girl» e «Into the Groove» se convirtieron en éxitos mundiales. Para promocionar el álbum, Madonna se embarcó en una gira a la que bautizó como The Virgin Tour, con espectáculos realizados en Estados Unidos y uno en Canadá. Like a Virgin adquirió gran importancia como artefacto cultural de la década 1980, ya que con los éxitos cosechados demostró que no se trataba de una one-hit wonder, sino de una artista polifacética capaz de cimentar su carrera en el mundo musical. Sus canciones se convirtieron en el blanco de las críticas por parte de los conservadores e inspiraron la imitación del público juvenil femenino, especialmente «Material Girl» y «Like a Virgin». Según el periodista y biógrafo J. Randy Taraborrelli, «cada artista importante tiene al menos un álbum en su carrera cuyo éxito crítico y comercial se vuelve el momento mágico del artista; para Madonna, Like a Virgin fue ese momento decisivo».

Antecedentes thumb|izquierda|upright|Nile Rodgers (fotografía) fue elegido como el principal productor del álbum por su trabajo con David Bowie.

Como bailarina y figura importante de la escena nocturna de Nueva York, Madonna Louise Ciccone se volvió conocida como Madonna, gracias al lanzamiento de su álbum debut homónimo, de 1983. Cargado de éxitos como «Holiday», «Borderline» y «Lucky Star», el disco fue uno de los más vendidos del año, hecho que la impulsó a convertirse en uno de los nuevos artistas más prometedores de la década de 1980. Cuando comenzó a trabajar en su segundo álbum, sintió que su proyecto anterior la había ayudado a presentar su personaje de «reina del baile callejero», y quería consolidar su imagen sobre ese concepto. Afirmó: «Mi trabajo, mi dedicación—la terquedad para que Madonna se publicara— dio sus frutos. Es hora de consolidar mi futuro».

Para la producción de Like a Virgin, intentó convertirse en uno de los productores principales del disco, por la necesidad que sentía de controlar varios aspectos de su música. Creía que depender de un productor en particular para las sesiones de grabación era algo que no podría manejar. Al respecto, dijo: «Aprendí la lección al crear mi primer álbum, y la forma en que Lucas me abandonó en el proyecto, no puedes confiar en los hombres» — refiriéndose al hecho de que, por diferencias creativas, el productor Reggie Lucas dejó el estudio y el proyecto en la mitad de las grabaciones. Sin embargo, los directivos de Warner Bros. Records no se encontraban preparados para otorgarle la libertad artística que ella demandaba. En su biografía escrita por J. Randy Taraborrelli, comentó:

En última instancia, Madonna eligió a Nile Rodgers como productor de su álbum, con la aprobación de los ejecutivos de Warner Brothers, debido a su trabajo como miembro de la banda disco Chic en los años 1970, y por su más reciente trabajo de producción en Let's Dance de David Bowie. Posteriormente, Madonna comentó que estaba emocionada y feliz de trabajar con Rodgers, a quien idolatraba por su trayectoria con Chic, y recordó: «No podía creer que la compañía discográfica me hubiera dado el dinero para poder trabajar con él». Por su parte, Rodgers explicó en una entrevista con la revista Time que había visto a Madonna por primera vez en un club de Nueva York en 1983. Contó: «Fui al club para ver a otra mujer cantar, pero cuando llegué Madonna estaba en el escenario. Me gustó su presencia escénica y después nos conocimos». Según él, desde ese primer encuentro pensó que era una estrella, aunque aún no hubiera alcanzado el estrellato, y por eso Like a Virgin le pareció la oportunidad ideal para colaborar con ella.

Grabación

El álbum se grabó en el Power Station Studio en Nueva York en tan solo un par de semanas. Rodgers pidió ayuda a sus antiguos compañeros de Chic: Bernard Edwards, bajista, y Tony Thompson, batería, quienes colaboraron en varias pistas. Además, Rodgers aceptó ser el guitarrista tras la petición de Edwards como condición para participar en el proyecto. Las sesiones de grabación comenzaban por la tarde, pues Rodgers, quien asistía a fiestas que duraban hasta altas horas de la madrugada, no estaba acostumbrado a trabajar por las mañanas. El horario fue difícil para Madonna, quien recuerda que solía «ir al club de natación en el Upper West Side para nadar y caminar desde ahí hacia el estudio. Era imposible para mí llegar por la mañana». Rodgers afirmó que la cantante era una gran trabajadora e increíblemente tenaz: «Siempre estuve maravillado por el increíble juicio de Madonna en lo que se refiere a canciones pop. Nunca vi a nadie hacerlo mejor, y es la verdad». Añadió: «Cuando hicimos ese álbum era la unión perfecta, y lo supe desde el primer día que estuvimos en el estudio. Hombre, lo que había entre nosotros era sexual, era apasionado, era creativo... era pop».

Jason Corsaro, el ingeniero de sonido, persuadió a Rodgers de utilizar la grabación digital, una técnica nueva para la época y que Corsaro pensaba que sería el futuro de las grabaciones musicales. Para asegurarse, Corsaro utilizó una cinta digital Sony 3324 de 24 pistas y un adaptador Sony F1 de dos pistas durante la mezcla. Madonna grabó la voz principal de sus canciones detrás del estudio C, en un pequeño cuarto para piano hecho de madera, también conocido como el «salón R&B de Power Station». Posteriormente, Corsaro puso un panel para aislar el sonido a su alrededor, mientras utilizó la parte superior de un micrófono estéreo AKG C24, con un previo de micrófono Schoeps y un ecualizador Pultec. Una vez que los temas contaban con la aprobación de todo el personal, Robert Sabino añadía los teclados, en su mayor parte con un sintetizador Prophet-5, así como un piano Rhodes y un piano acústico, mientras que Rodgers utilizó un synclavier. Madonna, aunque no se la necesitaba, estuvo presente en cada minuto de las sesiones de grabación y del proceso de mezclado; Corsaro mencionó: «Nile estuvo ahí la mayor parte del tiempo, pero ella estuvo ahí todo el tiempo. Nunca se fue».

Composición

Según Taraborrelli, «la energía colectiva de Madonna y Rodgers —ella quería lanzar un segundo disco exitoso y él quería ser el productor en dárselo— condujo la producción de Like a Virgin con gran precisión». Madonna también colaboró con su antiguo novio de Detroit, Stephen Bray, quien coescribió varias de las canciones del álbum. En una reflexión sobre la composición de la música para el disco, Bray señaló: «Siempre tengo listas la caja torácica y el esqueleto de las canciones de antemano... ella les da los últimos retoques, como las cejas y el corte de pelo». La pista que abre el álbum, «Material Girl», fue compuesta por Peter Brown y Robert Rans. Madonna explicó que el concepto del tema era similar a la situación de su vida en aquel entonces; según la cantante, era provocativo y eso le gustaba. «Material Girl» incorpora elementos de la música new wave y presenta numerosos arreglos de sintetizadores, además de una voz robótica que repite el estribillo. La letra habla del materialismo y de una vida de riqueza y despreocupación, en contraposición al romance y las relaciones. Madonna y Steve Bray compusieron el segundo tema del disco, «Angel», que posee un gancho ascendente de tres acordes, presentes en las estrofas y en el estribillo. Contiene armonías vocálicas que acompañan el estribillo principal y la letra reitera la imagen angelical del salvador de Madonna. El tema que da título al álbum es «Like a Virgin», compuesto por Billy Steinberg y Tom Kelly. Steinberg comentó que la canción se basó en sus experiencias personales con el amor. Michael Ostin, de Warner Bros. Records, fue quien la eligió para Madonna, tras escuchar una maqueta cantada por Kelly. Sin embargo, Rodgers consideró al principio que no tenía un gancho adecuado y no pensaba que fuera apropiado para Madonna, pero cambió de opinión cuando le comenzó a parecer pegadizo. Rodgers consideró que fue Madonna quien encontró el potencial del tema y comentó al respecto: «Le ofrecí mis disculpas [...] y le dije: “Sabes, si es tan pegadiza que la tuve en mi cabeza por cuatro días, por algo debe ser. Así que hagámoslo”». Finalmente, grabaron la canción. En el aspecto musical, pertenece al género dance y posee dos ganchos. Madonna canta en un registro agudo, mientras se escuchan de forma constante un arreglo de batería y líneas de bajo. Según el autor Rikky Rooksby, la letra es ambigua y consiste en indirectas e insinuaciones, por lo que fue objeto de diversas interpretaciones en cuanto a su contenido sexual.