miniaturadeimagen|Seis maestros sufíes, año 1760. El sufismo ( o ) es un término colectivo para corrientes del islam que tienen tendencias ascéticas y una orientación espiritual a la que a menudo se hace referencia con la palabra misticismo. El término arábico tasawwuf (lit. «convertirse en sufí»), se refiere al proceso de alcanzar ideales éticos y espirituales. Como cuerpo místico de práctica religiosa dentro del islam, se caracteriza por centrarse en la autopurificación (tazkiyah), espiritualidad, ritualismo, ascetismo y esoterismo.El sufismo es en tal sentido la dimensión interna y el aspecto espiritual del islam. A veces se describe como «misticismo islámico».
Los seguidores o practicantes del sufismo son llamados «sufíes» () o «derviches» (), e históricamente han pertenecido a menudo a diferentes «órdenes» llamadas tariqa (pl. ṭuruq): congregaciones formadas en torno a un gran maestro conocido como wali que rastrea una cadena directa de maestros sucesivos (silsila) hasta el profeta islámico, Mahoma. Estas órdenes se reúnen para sesiones espirituales (majalis) en lugares de reunión conocidos como zagüías, janqahs o tekke, con el fin de pasar por la tazkiya (autopurificación) y con la esperanza de alcanzar la estación o etapa espiritual (Maqām) del ihsan (la perfección de la adoración), como se detalla en un hadiz: «Ihsan es adorar a Alá como si lo vieras; si no puedes verlo, seguramente Él te ve a ti». Los sufíes consideran a Mahoma como al-Insān al-Kāmil, el hombre perfecto primario que ejemplifica la moralidad de Dios, y lo ven como su líder y guía espiritual principal. El objetivo último de los sufíes es el de buscar el placer de Dios esforzándose por regresar a su estado original de pureza y disposición natural, conocido como .
Los elementos centrales de las diversas enseñanzas prácticas y teóricas incluyen a menudo una creencia en la unidad de todo lo que existe, un «significado interno» () del corán, una cercanía o inmediatez individual a Dios, así como correspondientes versos coránicos ejemplares y hadices tradicionales normativos e informes biográficos sobre Mahoma. Todas las órdenes sufíes trazan la mayoría de sus preceptos originales de Mahoma a través de su primo y yerno Alí, con la notable excepción de la orden Naqshbandi, que rastrea sus preceptos originales a Mahoma a través de su compañero y suegro, Abu Bakr.
Históricamente se ha confundido con una secta del islam, cuando en realidad es una orden religiosa para cualquier denominación islámica. El sufismo es la ciencia de ihsan (las prácticas internas), mientras que fiqh es la ciencia del Islam (las prácticas externas) y aqidah es la ciencia de imán (la fe).El sufismo surgió muy temprano en la historia islámica, en parte como reacción contra la mundanidad del primer califato omeya (661-750) y principalmente bajo la tutela de Hasan al-Basri. Aunque los sufíes se oponían al legalismo seco, observaban estrictamente la ley islámica y pertenecían a diversas escuelas de jurisprudencia y teología islámicas. Aunque la abrumadora mayoría de los sufíes, tanto premodernos como modernos, eran y son adherentes del islam sunita, también desarrollaron ciertos aspectos de la práctica sufí dentro del ámbito del islam chiita durante el período medieval tardío. Esto ocurrió especialmente tras la conversión safávida de Irán bajo el concepto de irfan (gnosis, conocimiento místico).Las órdenes sufíes tradicionales durante los primeros cinco siglos del islam se basaron en el islam sunita.
Los sufíes se han caracterizado por su ascetismo, especialmente por su apego al dhikr, la práctica de recordar a Dios, que a menudo se realiza después de las oraciones. Los sufíes también desempeñaron un papel importante en la difusión del islam a través de sus actividades misioneras y educativas.Ganaron adeptos entre varios musulmanes como reacción contra la mundanalidad del califato omeya temprano (661-750) y han abarcado varios continentes y culturas durante un milenio, expresando inicialmente sus creencias en árabe y luego expandiéndose al persa, turco y urdu, entre otros. Los sufíes desempeñaron un papel importante en la formación de sociedades musulmanas a través de sus actividades misioneras y educativas. Según William Chittick, «en un sentido amplio, el sufismo puede describirse como la interiorización e intensificación de la fe y la práctica islámicas».
A pesar de un relativo declive de los órdenes sufíes en la era moderna y la crítica de algunos aspectos del sufismo por parte de pensadores modernistas y movimientos islámicos revivalistas (tales como los salafistas conservadores o los wahabistas), el sufismo ha seguido desempeñando un papel importante en el mundo islámico, especialmente en la corriente neotradicionalista del islam sunita,y ha experimentado un nuevo resurgir en el y también ha influido en diversas formas de espiritualidad en Occidente y generado interés académico significativo.
Contexto
El término sufismo se usa en Occidente para referirse, por un lado a la espiritualidad islámica denominada tasawwuf, que incluye diferentes movimientos ortodoxos y heterodoxos del islam. También es usado para definir grupos esotéricos desvinculados del islam, como algunas formas de sincretismo Nueva Era. En el ámbito de algunas universidades islámicas hace referencia a la psicología islámica (el conocimiento del alma y su purificación, donde también se denomina tazkiyyat al-nafs) y en ocasiones se confunde con el ajlāq, que se suele entender como moral, pero que en su concepción clásica indica la nobleza de carácter.
En las primeras décadas de existencia del islam, el «sufí» no fue reconocido como una rama del islamismo, y desde el punto de vista de la mayoría de los investigadores, fue desarrollado por personas que eligieron la ascesis y la vida espiritual. Pero algunos de los sabios sufíes creen que el sufismo era una realidad sin nombre, y luego fue un nombre sin realidad. Los sabios sufíes eligieron el tariq (‘camino’), argumentando que fue inaugurado por el propio Mahoma, y citan numerosos antecedentes en el Corán y en el hadiz.
En el ámbito tradicional islámico, el tasawwuf al-islami denomina la espiritualidad islámica, es decir, aquella faceta, conocimientos, métodos, formas y ritos que, dentro del contexto del islam, se han dedicado a las cuestiones del espíritu, la purificación del alma, a la metafísica, a la interpretación interior de los preceptos islámicos, y la relación de Dios con el Cosmos.
Mientras que la filosofía islámica se centró en objetivos parecidos desde el punto de vista de un conocimiento especulativo y racional, el tasawwuf incide en la práctica y la experiencia intuitiva, para así conseguir un conocimiento directo de las realidades espirituales (tahqīq) a través del desvelamiento (kashf) y la inspiración (ilham).
Por otro lado, el tema principal del sufismo es la consecución (o realización) de la proximidad a Dios (qurba) o la santidad (walaya), lo cual lo diferencia de otras formas de espiritualidad islámica.La descripción del sufismo como el método para lograr la santidad y las descripción de las bases de su desarrollo, fue descrita de manera sistemática a partir del segundo siglo de la Hégira, sobre todo por autores como al-Hakim al-Tirmidhi.
Definiciones
Desde la aparición del término en el siglo segundo de la Hégira ha servido para denominar a un conjunto de diversas formas de espiritualidad dentro del islam, incluyendo ciertas formas de ascetismo (zuhd), de fervor religioso (ubbād), ciertos movimientos de caballería espiritual (futuwa) o militares como las rábitas (ribāt), y también formas como la gnosis ('irfan), también como sufismo popular y veneración por los santos o morabitismo, o como espiritualidad sin ninguna manifestación externa (malamiyya).
También ha llegado a ser considerado una más de las ciencias tradicionales islámicas, con las que ha tenido importantes relaciones, como con la filosofía islámica (falsafa), la jurisprudencia (fiqh), la teología (kalām), la cosmovisión ('aqida) o la exégesis coránica (tafsir). Esto hace que las definiciones sobre lo que es el sufismo sean muy variadas e imperfectas.
Algunos ejemplos de ellas son:
El famoso sufí argelino Mustafa al-'Alawi ha dicho sobre el tema: «El tawhid (la realización de la Unicidad Divina, o el objetivo último del sufismo), no es lo que está escrito en las hojas de papel o lo que pronuncian los charlatanes. El tawhid son las huellas que dejan en los amantes y lo que brilla de su luz en los horizontes»; o también «El sufismo no es algo que se pueda expresar con palabras, sino una certidumbre absoluta y realización. Cuanto ignorante se regocija en su ignorancia y cuanto conocedor sufre por su conocimiento».
Para Al-Ghazali en su autobiografía, es la cumbre de todas las ciencias islámicas, porque su objetivo es Dios Mismo, es un camino de Conocimiento y es ante todo una vía práctica y experimental, donde los conocimientos y los estados del alma deben ser saboreados (dawq) y experimentados para conocer a Dios en todas sus manifestaciones: en el universo, en las criaturas, en los seres humanos y sobre todo en la propia alma (nafs), depositaria del secreto (sirr) del Espíritu (ruh).
También se dice que el sufismo es el «camino que pretende purificar el corazón», que es el órgano donde se concentra el espíritu, siguiendo el dicho profético que dice «en el ser humano hay un trozo de carne que si está sano, todo él está sano, y si está corrupto, todo él está corrupto, y ese órgano es el corazón». Es el camino del amor profundo a Dios.
Idries Shah, maestro contemporáneo, autor de Los Sufíes y de otros 35 libros, involucrado en empresas humanísticas, académicas, científicas y destacado socio fundador del Club de Roma escribió «Si das lo que puede ser tomado, no estás dando realmente. Toma lo que te dan, no lo que quieres que te den. Da lo que no puede ser tomado».
Un maestro actual, Shaij Nazim al-Qubrusi, ha dicho «es otorgar a cada cosa su realidad», o como dicen otros, «vestirse con las más nobles características (makarim al-ajlaq)».
Etimología
El término taṣawwuf, derivado de la raíz ṣ/w/f, desde su aparición se le han asociado varias etimologías.
La primera de ellas parece relacionarse con la ‘lana’ (ṣūf), debido a que los primeros en ser descritos como sufíes vestían solo prendas simples de lana, que era considerada un tejido humilde y barato.
Otra de las etimologías lo asocia a pureza (ṣafā), pues consideran que ese es el elemento distintivo del sufí.
Otra relaciona al sufí con la «gente del sofá» (ahl al-ṣufa), que eran los compañeros del Profeta que se aposentaban en una estructura cercana a su casa mezquita en Medina, donde permanecían en adoración separados del mundo durante largos periodos.
Por encima de estas denominaciones Huŷwiri (f. 1077), autor de uno de los tratados de sufismo persa más antiguos, comenta:
El concepto de Sufi ha derivado de la palabra Suf, y esta palabra significa Lana, y como los sufíes llevaban ropa de lana, era sido famoso a Sufi. También ellos la usaban como señal de desprecio hacia la vestimenta lujosa y símbolo de la sumisión del cordero, análoga a la sumisión, un musulmán verdadero. Los más grandes de los sabios del Sufismo como Muhyedin ibn Arabi, hacen derivar la palabra de la raíz árabe Safa, significa blanquear o purificar; destacando así un aspecto esencial y común del Camino: la purificación del corazón para convertirlo en digno asiento de la Presencia Divina.
Algunos han dicho que Sufí se ha derivado de la palabra Sofía que es una palabra griega. También se ha dicho que es de la palabra sabiduría o incluso e Ahl Al-Suffah, con que se conocía en periodo de Mahoma a un grupo de sus compañeros que estaban en la mezquita y vivían en un lugar, apartados de mundo y vivían de la caridad de la sociedad, completamente dedicados a la devoción y a aprender del profeta del islam.
Hermandades o cofradías (turuq)