thumb|300px|Fronteras impuestas por Alemania a Rusia en Brest-Litovsk El Tratado de Brest-Litovsk fue un tratado de paz firmado el 3 de marzo de 1918 en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk (entonces bajo soberanía alemana, actual Brest) entre el Imperio alemán, Bulgaria, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y la Rusia soviética. En el tratado, Rusia renunciaba a Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia, que a partir de entonces quedaron bajo el dominio y la explotación económica de los Imperios Centrales. Asimismo, el imperio Ruso entregó los territorios de Ardahan, Kars y Batumi al Imperio otomano. Con este tratado, Alemania reforzó el frente occidental con efectivos orientales.
La derrota alemana en la Primera Guerra Mundial anuló el tratado, y todas las pérdidas rusas fueron recuperadas en el año 1940. Solamente Finlandia y Turquía, sucesora del Imperio otomano (a excepción de la ciudad de Batumi que se encuentra en la actual Georgia), conservaron los territorios recibidos en Brest-Litovsk.
Antecedentes
Últimas maniobras militares La entrada del Imperio ruso en la Primera Guerra Mundial significó el incremento de las penurias económicas que sufrían sus habitantes, quienes en su mayoría vivían en situación de completa pobreza; las derrotas militares y la creciente incompetencia del régimen zarista exacerbaron el descontento de las masas rusas contra sus gobernantes. En febrero de 1917 el descontento popular contra la guerra fue uno de los factores que impulsaron la abdicación del zar Nicolás II, ante la amenaza de una sublevación masiva contra la monarquía. El Gobierno Provisional Ruso tomó el poder, aunque competía con el Sóviet de Petrogrado. Pese a que la mayoría de la población rusa deseaba concluir el conflicto contra los Imperios Centrales, Kérenski —primer ministro desde el verano y antes ministro de Defensa— se negó a terminar la guerra, argumentando que la incapacidad del mando militar zarista era la principal causa de las derrotas y que una victoria importante incrementaría la fortaleza de su gobierno.
Consciente de la inestable situación política en Rusia, el Gobierno del Imperio alemán decidió permitir la entrada en territorio ruso a Vladímir Lenin desde su exilio en Suiza, con el objetivo de ayudar al movimiento antibélico en Rusia, promovido por los bolcheviques y los anarquistas; los alemanes esperaban así debilitar más a Rusia «sembrando pacifistas». Lenin salió de Suiza y cruzó Alemania de sur a norte en un tren blindado; luego agentes del Gobierno alemán le facilitaron pasar a Dinamarca y desde allí pasó a Finlandia, entonces provincia del Imperio ruso. Por tierra, Lenin llegó a Rusia el 3 de abril de 1917, para liderar a los socialistas más extremos, denominados bolcheviques; para finales de este mes, dos millones de soldados rusos habían desertado en un período de dos meses.The Eastern Front, 1914-17. The National Archives (Reino Unido). Consultado el 19/01/2008.
La nueva ofensiva del Gobierno Provisional, llamada Ofensiva Kérenski, se convirtió en una jugada política clave para el sostenimiento del propio régimen. Los soviéticos, por su parte, ofrecían a las masas terminar la guerra bajo condiciones irreales, ya que aseguraban que podrían obtener la paz sin que Rusia debiera ceder territorio ni pagar indemnizaciones de guerra.
La Ofensiva Kérenski comenzó el 1 de julio y rápidamente se convirtió en un desastre, por la superioridad material de las tropas alemanas y la desmoralización de los soldados rusos, aún dirigidos por un cuerpo de oficiales de origen aristocrático mayormente incompetente. La efectiva propaganda soviética antibélica ya había hecho efecto en los soldados reclutados, en su mayoría campesinos, que veían a la guerra como un obstáculo para el inicio de la revolución y como una inútil pérdida de vidas, además de ser la causante de mayores penurias y privaciones para las masas. El 14 de julio, después de haber conseguido tímidos progresos, la ofensiva rusa se estancó, siendo la principal causa la deserción masiva de las tropas. Para septiembre, el frente oriental se empezó a desmoronar con un nuevo avance de los alemanes.
Intentando salvar al ejército ruso de su propia destrucción, el general Kornílov encabezó, en agosto, un fallido golpe de Estado, el golpe de Kornílov. La repercusión del golpe fue negativa para Kérenski: los conservadores le retiraron su apoyo luego de haber arrestado (traicionado según ellos) a los líderes golpistas, y las clases populares desconfiaron aún más de Kérenski, al que acusaron de haber apoyado inicialmente a Kornílov.
Para inicios de noviembre de 1917, la posición de Kérenski era lo suficientemente frágil para la ejecución de una «segunda revolución». Esta ocurrió el 7 de noviembre, con un exitoso levantamiento de los bolcheviques en San Petersburgo, que dio inicio a la Revolución Rusa.
Negociaciones iniciales thumb|left|300px|Trotski, con abrigo negro, llega a Brest-Litovsk al inicio de las negociaciones en diciembre de 1917. La Revolución de Octubre, realizada en noviembre de 1917, llevó a Lenin y a los bolcheviques al poder. Inmediatamente se iniciaron las negociaciones para sacar a Rusia de la I Guerra Mundial. El 1 de diciembre se iniciaron las negociaciones para la firma de un armisticio. Se firmó el 16 de diciembre, suspendiéndose las maniobras militares en todo el frente oriental al día siguiente, desde Lituania hasta la Transcaucasia.Primary Documents: Russo-German Armistice, 16 December 1917. First World War.com. Consultado el 19/01/2008.
León Trotski, que era el comisario de Relaciones Exteriores del Gobierno bolchevique, trató de prolongar lo máximo las negociaciones,War and Revolution in Russia 1914 - 1921: Brest-Litovsk and its consequences. BBB.co.uk. Consultado el 18/01/2008. que se iniciaron en Brest-Litovsk el 22 de diciembre. Dicha localidad era donde estaba ubicado el cuartel general alemán del Frente Oriental. Trotski se reunió con los siguientes representantes enemigos: el comandante alemán del Frente Oriental, general Max Hoffmann, el secretario alemán de Relaciones Exteriores, Richard von Kühlmann, el ministro de Relaciones Exteriores austrohúngaro, el conde checo Ottokar Czernin, y el gran visir otomano, Talat Bajá. Delegados de las Potencias Centrales: de izquierda a derecha: el conde Ottokar Von Czernin, ministro de exteriores austrohúngaro, Richard von Kühlmann, su colega alemán, y Vasil Radoslavov, primer ministro búlgaro.|thumb Representantes de las Potencias Centrales:de izquierda a derecha: Hoffman, general alemán, Von Czernin, ministro de Asuntos Exteriores austrohúngaro, Talaat Pasha, su colega otomano y Von Kühlman, su equivalente alemán.|thumb Trotski se encontraba ubicado entre dos corrientes de los bolcheviques, cada una con distintas propuestas de finalizar la guerra. thumb|200px|Edición especial del Lübeckischen Anzeigen.
Una fracción radical, liderada por Nikolái Bujarin, aseguraba que las negociaciones debían iniciarse con el mero objetivo de ganar suficiente tiempo para que el recién creado Ejército Rojo se fortaleciese. Bujarin indicaba que las negociaciones también revelarían las ambiciones territoriales de las Potencias Centrales, y que esto inspiraría a los obreros de Europa a alzarse en una lucha por el socialismo.León Trotsky. Jewish Virtual Library. Consultado el 19/01/2008. Afirmaba que una paz duradera entre un Estado capitalista y una república socialista no era posible, y se oponía rotundamente a la firma de cualquier tratado.
La otra fracción, representada por Lenin, consideraba que, si bien la revolución obrera en Alemania era inminente, el Gobierno del káiser era muy fuerte todavía. Según Lenin, continuar la guerra significaría la efectiva invasión de Rusia por los alemanes y la caída del régimen bolchevique a causa de su propia debilidad militar. Afirmaba Lenin que el posterior estallido de otras «revoluciones soviéticas» en el resto de Europa permitiría a Rusia recuperar el terreno cedido a los alemanes, pero que era necesario que el Gobierno bolchevique ruso sobreviviera hasta entonces. De esta manera, aunque concordaba con alargar las negociaciones de paz lo más posible, la llegada de un ultimátum alemán debía forzar la firma de un tratado de paz, con el objetivo de sacar a la naciente Rusia soviética de la guerra a cualquier precio.Treaty of Brest-Litovsk. The History Channel. Consultado el 18/01/2008.
Trotski intentó conciliar ambas posturas, asegurando que si bien el joven Ejército Rojo era muy débil aún como para oponer una fuerte resistencia al avance alemán, la firma de un tratado de paz debilitaría la posición bolchevique, dándole credibilidad a las acusaciones de sus opositores políticos (el Movimiento Blanco dentro de Rusia, y los Gobiernos adheridos a la Triple Entente), que afirmaban que los bolcheviques habían estado aliados secretamente con Alemania durante toda la guerra para así alcanzar el poder en Rusia. Trotski deseaba alargar las negociaciones, en espera del ultimátum alemán, que rechazaría. Este rechazo debía desencadenar un levantamiento obrero en Alemania en contra de la guerra, pues Trotski creía que los obreros alemanes rehusarían continuar una guerra solo por ganancias territoriales a costa de Rusia que no beneficiarían a las masas trabajadoras. En 1925 Trotski escribiría:
El 10 de febrero de 1918, incapaz de seguir alargando las conversaciones de paz con las Potencias Centrales (que ya duraban casi dos meses) y ante la impaciencia de los representantes alemanes y austriacos, Trotski se retiró de la mesa de negociaciones, al tiempo que rechazaba de plano las duras condiciones de paz alemanas. Inmediatamente, los delegados alemanes le informaron que el armisticio finalizaría el 17 de febrero, cumpliendo así la condición de avisar al enemigo una semana antes de la rescisión; desde el día 18 tropas germanas reiniciarían las hostilidades. Ante la inminente reapertura del frente ruso, Lenin indicó a Trotski que el Gobierno soviético había hecho suficiente para explicar a los obreros europeos la situación y que era necesario firmar el tratado cuanto antes. Trotski se negó, con la esperanza de que con la reanudación de la ofensiva germana se iniciase el tan esperado alzamiento obrero y quizá también militar en Alemania y Austria-Hungría.
Las operaciones militares se reiniciaron así el 18 de febrero (Operación Faustschlag), y en menos de veinticuatro horas, Trotski quedó convencido de que el Ejército alemán era capaz de derrotar fácilmente al Ejército Rojo, ya que las tropas germanas habían avanzado docenas de kilómetros a lo largo del frente y durante todo el día sin hallar resistencia rusa y ocupando casi sin lucha todos los territorios que pudieron abarcar. El Gobierno bolchevique había prometido a los reclutas el fin de la guerra y estos soldados preferían desertar de sus posiciones antes que luchar nuevamente contra los alemanes. Esa misma noche, el Comité Central Bolchevique reunido en Petrogrado envió un telegrama a los alemanes aceptando las duras condiciones de paz, aunque la corriente encabezada por Bujarin siguió oponiéndose.
Firma del Tratado