La guerra de Independencia de los Estados Unidos de América () (19 de abril de 1775 - 3 de septiembre de 1783) fue un conflicto armado que formó parte de la Revolución de las Trece Colonias, en la que las fuerzas independentistas estadounidenses organizadas como el Ejército Continental y comandadas por George Washington derrotaron al Ejército británico del Reino Unido.El conflicto se libró en América del Norte, el Caribe y el océano Atlántico. La guerra terminó con el Tratado de París, que dio como resultado que Gran Bretaña finalmente reconociera la independencia de los Estados Unidos.

Después de que el Imperio británico ganara dominio en América del Norte con la victoria sobre los franceses en la Guerra de los Siete Años en 1763, surgieron tensiones y disputas entre Gran Bretaña y las Trece Colonias sobre una variedad de cuestiones, incluidas las leyes del sello y Townshend. Los colonos en Norteamérica se sentían injustamente tratados por el gobierno de Gran Bretaña, pues estos aportaban riquezas e impuestos a la metrópoli pero no tenían los medios para decidir sobre dichos impuestos, por lo que se sentían marginados y no representados. La ocupación militar británica resultante condujo a la Masacre de Boston en 1770. Entre otras tensiones, el Parlamento británico impuso las Leyes Intolerables a mediados de 1774 tras incidentes como el motín del té el año anterior.

Un intento británico de desarmar a los estadounidenses dio lugar a las batallas de Lexington y Concord en abril de 1775, que supusieron el inicio de la guerra. En junio, el Segundo Congreso Continental convirtió a las milicias independentistas en el Ejército Continental y nombró a George Washington su comandante en jefe. El Parlamento británico declaró que las colonias estaban en estado de rebelión en agosto de 1775. Los independentistas estadounidenses aprobaron la Resolución de Lee en Filadelfia el 2 de julio de 1776 y la ratificación unánime de la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776, edificando el primer sistema político liberal y democrático, incorporando las nuevas ideas revolucionarias que propugnaban la igualdad y la libertad.Esta sociedad colonial se formó a partir de oleadas de colonos inmigrados y no existían en ella los rasgos característicos del rígido sistema estamental europeo.

Después de un asedio exitoso, las fuerzas de Washington expulsaron al ejército británico de Boston en marzo de 1776, y el comandante en jefe británico William Howe respondió lanzando la campaña de Nueva York y Nueva Jersey. Howe capturó la ciudad de Nueva York en noviembre. Washington respondió cruzando clandestinamente el río Delaware y obteniendo pequeñas pero significativas victorias en Trenton y Princeton. En el verano de 1777, cuando Howe estaba a punto de capturar Filadelfia, el Congreso Continental huyó a Baltimore. En octubre de 1777, una fuerza británica del norte separada bajo el mando de John Burgoyne se vio obligada a rendirse en Saratoga en una victoria estadounidense que resultó crucial para convencer a Francia y España de que unos Estados Unidos independientes eran una posibilidad viable. Francia firmó un acuerdo comercial con los rebeldes, seguido de un Tratado de Alianza en febrero de 1778. En 1779, la Expedición Sullivan emprendió una campaña de tierra quemada contra los iroqueses, que estaban en gran medida aliados con los británicos. Sin embargo, las incursiones indígenas en la frontera estadounidense continuaron siendo un problema. Además, en 1779, España se alió con Francia contra Gran Bretaña en el Tratado de Aranjuez, aunque España no se alió formalmente con los estadounidenses.

Durante esta guerra, Francia ayudó a los revolucionarios estadounidenses con tropas terrestres comandadas por Rochambeau y por el Marqués de La Fayette y por flotas bajo el mando de marinos como Guichen, de Grasse y d'Estaing. España, por su parte, contribuyó inicialmente y de forma clandestina con la revolución, desde la primavera y verano de 1776, gracias a Luis de Unzaga y Amézaga, luego de su cuñado Bernardo de Gálvez y de forma abierta a partir de la batalla de Saratoga, mediante las armas y los suministros proporcionados por los navíos del comerciante Diego de Gardoqui, familiar del gobernador Unzaga, y abriendo un frente en el flanco sur.

El sustituto de Howe, Henry Clinton, pretendía llevar la guerra contra los estadounidenses a las colonias del sur (Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia), donde se había organizado un sistema esclavista. A pesar de cierto éxito inicial, el general británico Charles Cornwallis fue asediado en Yorktown por una fuerza franco-estadounidense en septiembre y octubre de 1781. Cornwallis se vio obligado a rendirse en octubre. La guerra británica contra Francia y España continuó durante otros dos años, pero los combates cesaron en gran medida en América del Norte. En el Tratado de París, ratificado el 3 de septiembre de 1783, Gran Bretaña reconoció la soberanía e independencia de los Estados Unidos, poniendo fin a la guerra de Independencia de los Estados Unidos. Los Tratados de Versalles resolvieron los conflictos de Gran Bretaña con Francia y España y obligaron a Gran Bretaña a ceder Tobago, Senegal y pequeños territorios en la India a Francia; y Menorca, Florida Occidental y Florida Oriental a España.Lawrence S. Kaplan, "The Treaty of Paris, 1783: A Historiographical Challenge", International History Review, Sept 1983, Vol. 5 Issue 3, pp 431–442Wallace 2015, "American Revolution"

Contexto

miniaturadeimagen|Mapa de las colonias británicas en América del Norte, 1763 a 1775. Publicado por primera vez en: Shepherd, William Robert (1911) «The British Colonies in North America, 1763-1765» en Historical Atlas, Nueva York, Estados Unidos: Henry Holt y Compañía, págs. 194 Recuperado el 27 de octubre de 2010.

Gran Bretaña obtuvo el triunfo parcial sobre Francia en la guerra de los Siete Años (1756-1763) recibiendo gran ayuda económica y militar de las colonias, al igual que estas de la metrópoli, aunque dicha colaboración no les fue recompensada. Aunque la guerra de los siete años acabó con la victoria británica, dejó endeudada a la corona. Ante esto se subieron los impuestos, sobre todo a las trece colonias, y este fue el detonante del inicio de la guerra de la independencia, en las medidas que impuso la Corona británica tras la guerra de los siete años.

El descontento se extendió por las Trece Colonias y se organizó una manifestación en Boston en contra de los impuestos que debían pagar por artículos indispensables como el papel, el vidrio o la pintura. En esta manifestación no hubo ningún altercado y el gobierno británico hizo oídos sordos a las peticiones de los colonos, pero estos no iban a consentir que la situación continuara así, con lo que se reunieron junto con varios miembros de otras poblaciones para urdir una acción más propagandística que la manifestación. En 1773 los colonos se reunieron en Boston. De Gran Bretaña llegaban tres naves cargadas de cajas que contenían té. Varios miembros de la sociedad secreta se disfrazaron de indios y fueron nadando hasta alcanzar los tres barcos. Una vez allí capturaron a sus tripulantes y tiraron la mercancía por la borda. Fue la primera acción contra la represión de impuestos, lo que intranquilizó a los británicos.

En 1774 se reunió por primera vez el Congreso de los colonos en contra de la servidumbre a Londres y a favor de una patria independiente, el Primer Congreso Continental. Ya se discuten unas hipotéticas leyes. Pese al clima de enemistad contra los británicos metropolitanos en las colonias, todavía había algunos colonos que apoyaban al rey Jorge III de Gran Bretaña, siendo llamados Kings Friends (cerca de medio millón de leales, alrededor del 19 % de la población de las trece colonias).

La guerra de independencia

Los primeros combates

El 19 de abril del año 1775, soldados británicos salieron de Boston para impedir la rebelión de los colonos mediante la toma de un depósito de armas de estos últimos en la vecina ciudad de Concord. En el poblado de Lexington se enfrentaron a setenta milicianos. Nadie sabe quién abrió fuego y dio comienzo de este modo la guerra de independencia. Los británicos tomaron Lexington y Concord, pero en su regreso hacia Boston fueron hostigados por cientos de voluntarios de Massachusetts, Lexington y Concord. Se producen las primeras bajas de la contienda, ocho soldados colonos. Para junio, diez mil soldados coloniales sitiaron Boston.

En mayo de 1775, un Segundo Congreso Continental se reunió en Filadelfia y empezó a asumir las funciones de gobierno nacional. Nombró catorce generales, autorizó la invasión de Canadá y organizó un ejército de campaña bajo el mando de George Washington, un hacendado virginiano y veterano de la guerra franco-india. Consciente de que las colonias sureñas desconfiaban del fanatismo de Massachusetts, John Adams presionó para que se eligiera a este coronel de la milicia virginiana, que tenía cuarenta y tres años, como comandante en jefe. Fue una elección inspirada. Washington, que asistía al Congreso de uniforme, tenía el aspecto adecuado: era alto y sereno, con un digno aire militar que inspiraba confianza. Como dijo un congresista: «No era un tipo que actuara alocadamente, que despotricara y jurara, sino un hombre sobrio, firme y calmado».

Se empezaron a reclutar soldados de entre todas las partes de las colonias. Muchos de ellos eran agricultores o cazadores, bravucones y poco entrenados en el combate. En las primeras luchas contra los británicos, George Washington llegó a decir: «hemos reclutado un ejército de generales, no obedecen a nadie».

Al principio, la guerra fue desfavorable para los colonos. En junio de 1775 ambos ejércitos se encontraron en Bunker Hill, frente a Boston. Los rebeldes se habían atrincherado en la colina y, pese a que los británicos asaltaron las posiciones continentales con violencia, los colonos consiguieron aguantar el ataque durante bastante tiempo; cuando los últimos asaltantes logran llegar a la cima, las bajas británicas son de ochocientos soldados. Es una victoria pírrica para los británicos. Los insurgentes, además, hicieron circular su versión de los hechos, que no era otra sino que se habían retirado simplemente por la falta de munición y no por el empuje de los casacas rojas. Después de dejar la colina Bunker Hill, los colonos se centraron en fortificar la otra colina, Dorchester Heights, lo que consiguieron gracias a los cañones que capturaron en el fuerte Ticonderoga, y que trajo en una compleja operación desde allí el joven coronel Henry Knox (esta operación de transporte se conoce como «noble tren de artillería»). El general británico William Howe, al ver esta fortificación, decidió rendirse y evacuar la ciudad de Boston el 17 de marzo de 1776 (día de la evacuación). Desde 1770 el gobernador de Luisiana, Luis de Unzaga y Amézaga tenía conocimiento de los sucesos en Boston y las restantes colonias británicas, desde finales de 1775 y en especial en la primavera y verano de 1776 Luis de Unzaga y Amézaga ayudó a los colonos norteamericanos con mercancías, atendiendo peticiones como las provenientes de Patrick Henry o el general Charles Lee, Unzaga facilitó desde Nueva Orleans toneladas de pólvora, harina, medicamentos, apoyo económico, apoyo militar y apoyo de armas en varias embarcaciones río arriba, pasando por San Luis y llegando hasta Fort Pitt (Pittsburg) a través del río Ohio; gracias a ello, Washington logró sus primeras victorias.