Se conoce como caza y recolección al sistema de sustento que implica cazar animales para consumirlo, así como utilizarlos para la fabricación de ropa y herramientas de caza. La recolección incluye la cosecha de sembrar durante el Paleolítico y Mesolítico. Este método de obtención de alimentos y materias primas aún es practicado por algunos pueblos. La caza y recolección representó la primera adaptación exitosa de la humanidad. Solo algunas sociedades contemporáneas han sido clasificadas como sociedad era más sangriento

Historia La especie humana, desde su existencia, hace 300 000 años, hasta hace diez mil años, sobrevivía mediante la caza y la recolección. Aproximadamente una treintena de individuos, unidos por el parentesco, cazaban rumiantes y recolectaban frutos y semillas silvestres. Este sistema no difiere actualmente de la forma de vida de otras especies de mamíferos depredadores.

Durante esos 300 000 años la característica principal fue el aumento del volumen del cerebro, es decir, la capacidad de almacenar y transmitir información que fue crucial para la supervivencia. Sobrevivían los humanos con mayor capacidad cerebral, quienes organizaban grupos para cazar, informaban sobre posibles peligros y diseñaban estrategias ofensivas o defensivas. Esta capacidad de comprensión y comunicación ha perdurado hasta la organización actual de la sociedad y economía.

Concepto de cazador-recolector thumb|150px|right| Un San de Namibia. Menos de 10000 San viven de la caza-recolección. Desde mediados de la década de 1990 el gobierno de Botsuana ha intentado mover a los San fuera de sus tierras.

El concepto de cazador-recolector es mucho más complejo de lo que parece ya que conlleva una serie de actividades concretas destinadas a garantizar la subsistencia, y a su vez, están ligadas a una forma de organización económica. El conjunto de actividades de la vida cotidiana, un mundo espiritual, unos modos sociales determinados y la organización interna concreta de los cazadores-recolectores presentan algunas tendencias que frecuentemente los diferencian de las sociedades estatales basadas en el sedentarismo y la agricultura. Es decir, el concepto de cazadores-recolectores, no solo se refiere a un tipo de organización económica.

Cazadores-recolectores antiguos y modernos El alcance cronológico del concepto es muy amplio. Hasta hace diez mil años, el hombre era exclusivamente cazador-recolector. Aún en nuestro tiempo, existen sociedades que hasta hace poco practicaron o siguen practicando la caza y las actividades derivadas como medio básico de subsistencia. No es por tanto, una actividad exclusivamente "prehistórica", sino que ha tenido una proyección, aunque cada vez más limitada, en el mundo moderno y contemporáneo. Los grupos de cazadores-recolectores actuales pueden llegar a guardar algún parecido con los grupos prehistóricos (toda la historiografía prehistórica basada en la comparación etnográfica lo considera así), como por ejemplo ser grupos pequeños, unidos en la mayor parte de los casos por lazos de parentesco y con redes sociales eficaces externas al grupo para fines reproductivos, principalmente, o de alianzas sobre determinadas materias. Sin embargo, el aproximarse al estudio etnográfico de pueblos cazadores-recolectores actuales con el objeto de extraer generalidades extrapolables a los grupos paleolíticos es muy arriesgado.

Los alimentos más comunes eran los vegetales (recolección) y la carne (caza o carroñeo). En un principio eran los únicos pueblos que existían y hoy existen todavía, a duras penas, pequeños grupos nómadas que viven de la caza de animales, de la pesca, de la recolección de frutos, semillas y setas (extracción de raíces y de tubérculos), y de la recogida de miel; actividades que rara vez aportan más del 50 % de su dieta alimenticia. Los grupos más conocidos son los aborígenes de Australia, los esquimales de Groenlandia, Canadá, Alaska y la zona de Siberia que linda con el estrecho de Béring y diversas etnias de la selva amazónica. Los san de Botsuana, Namibia y sur de Angola han perdido la mayor parte de sus territorios y hoy muchos viven como jornaleros. Algunos pigmeos continúan siendo cazadores activos. Existen grupos menos conocidos en Somalia, Etiopía, Kenia, Tanzania, Ruanda y Burundi; en Canadá, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Colombia, Bolivia y Chile, o en Rusia, India, Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas.

Condiciones generales Para los antropólogos los estudios de estos pueblos han sido muy importantes y en parte este interés ha ayudado a estas personas a mantener su modo de vida. Las investigaciones realizadas en los años 1960 entre los San, indicaban que frente a la creencia general de que las condiciones de vida eran peores que la de los pueblos que adoptaron la economía productiva de agricultura y ganadería, la esperanza de vida era superior en los pueblos primitivos y de igual modo sus condiciones de salud, al no ser azotados por las periódicas epidemias que se ceban sobre las concentraciones humanas de las aldeas, aunque debían soportar enfermedades relacionadas con el parasitismo. Habría menos estratificación social y más paridad entre sexos, además sorprende encontrar similitudes entre grupos al comparar los estudios entre los san con otros estudios realizados en culturas muy alejadas, con lo que algunos antropólogos consideran que los antepasados de las sociedades que ya han alcanzado el neolítico vivirían de esa forma.

Ted C. Lewellen (1970) ha descubierto que la caza y recolección entre los pueblos "primitivos" lejos de ser algo parasitario es un verdadero modo de producción ya que los pueblos que basan genuinamente su economía en la caza (y la pesca) y la recolección de vegetales casi siempre permiten una tasa de reproducción de sus presas.

Impacto ecológico Durante un tiempo, se pensó que el impacto ecológico de las sociedades de cazadores-recolectores era inexistente, dado que no practicaban ni la agricultura ni la ganadería y poseían un desarrollo tecnológico limitado. Añadido a esto, sus actividades itinerantes limitaban su influencia en un punto concreto de su entorno. Sin embargo, se ha planteado que los cazadores-recolectores pudieron tener una importancia clave en la extinción de la megafauna y en la transformación de comunidades ecológicas por el uso del fuego. Todavía existe un debate entre la comunidad científica sobre las evidencias de estos impactos y la responsabilidad de las sociedades cazadoras-recolectoras en ellos.

Ecosistema El término ecosistema fue introducido en 1935 por el ecólogo inglés A. G. Tansley, que lo definía como «la unidad fundamental ecológica constituida por la interrelación entre una biocenosis y un biotopo». Es decir, está constituido por un medio físico, que bien puede ser el biotopo, el hábitat o el ambiente, por unos pobladores, que bien puede ser la biocenosis, la comunidad de seres vivos o la colectividad entre plantas y animales que viven en un espacio vital, y la interrelación entre todos ellos.

El planeta Tierra es un ecosistema que se divide en acuático, que se diferencia en agua dulce (ríos y lagos) y en salados (mares y océanos), y en terrestre, que se diferencia en desiertos, praderas y bosques, que a su vez, el árbol del bosque puede considerarse un sistema restringido.

Muchas poblaciones interactúan entre sí en el ecosistema formando las comunidades. El medio donde se desarrollan se diferencia según su naturaleza y volumen: un edafotopo es el sustrato, un climátopo es lo característico a los climas, y un hidrótopo son los factores hidrográficos.

El hábitat es el lugar donde vive la comunidad, y el nicho es el papel funcional que desempeña una especie dentro de la comunidad, es decir, su subsistencia. Los organismos ocupan distintos nichos en un mismo hábitat, que depende del nivel de la estratificación de la comunidad: a mayor estratificación, mayores nichos.

Paleoantropología La visión de la antropología que predominaba en los años 60 era la idea de que los cazadores-recolectores representaban a la gente que vivía durante la Edad de Piedra. Eran una especie de fósiles vivientes. Fue en la década de 1980 cuando los investigadores y los críticos se cuestionaron este punto de vista.

Esta idea de que las poblaciones vivieran aisladas de los pueblos productores y que consumían lo que la biocenosis les proporcionaba contradecía a las hipótesis que hasta ese momento se aceptaban.

En el estudio de los pueblos primitivos, la etnografía se aplicaba a los análisis ideográficos, que proporcionaban informes de dichos pueblos y su vida social. La diferencia entre etnografía y Prehistoria es que la etnografía deriva su conocimiento a partir de la observación y del contacto directo con el pueblo investigado, en cambio la Prehistoria deriva su conocimiento a partir de los elementos que se encuentran dispersos.

Cultura Normalmente cultura es confundido con la forma de vida social, y los antropólogos la definen como «el proceso mediante el cual una persona adquiere contacto con otras personas, elementos materiales, conocimiento, habilidad, ideas, creencias, gustos y sentimientos».

Existen diferentes acepciones para cultura, aunque todas tienen en común que es algo aprendido y permite al hombre adaptarse al ambiente natural. Según otras definiciones, como por ejemplo la de E. B. Tylor, «es el conjunto complejo que incluye conocimiento, creencias, arte, moral, ley, costumbre, y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembros de una sociedad». En otra definición, cultura es «la parte del ambiente hecha por el hombre», donde va implícito el reconocimiento de que la vida del hombre transcurre en dos escenarios, que son el natural (o hábitat) y el social.

En algunas sociedades se transmite generación tras generación dicho conocimiento según la tradición cultural. La comprensión, la utilización del lenguaje y las ideas también se transmiten.

En este sentido, la cultura es un sistema integrado por las normas de conducta aprendidas, que son características de los miembros de una sociedad. Constituye el modo de vida de los grupos sociales, y por lo tanto, es un fenómeno humano. Entre todas las criaturas del reino animal, solamente el hombre es el único capaz de elaborar, conservar y transmitir la cultura.

A lo largo de varios millones de años el hombre desarrolló culturas más complejas para modificar sus condiciones de vida. Los lugares habitados informan sobre el tamaño de las agrupaciones sociales gracias a los restos óseos, de talla, útiles o ceniza, y los modos de vida de los pueblos desaparecidos, pero no informan sobre las costumbres, actitudes y creencias que conforman la cultura. Los pueblos primitivos actuales sí pueden llegar a informar sobre la cultura debido a su capacidad de habla.

Descripción de los cazadores-recolectores

A mediados del la etnografía comparada alcanzó gran desarrollo y se publicaron numerosos estudios. Esta ingente cantidad de trabajo llevó a tratar de comprender como pudieron ser las sociedades paleolíticas a partir de los resultados de la etnografía comparada. Esta tendencia es un punto muy polémico en la investigación social de la prehistoria.

Algunos investigadores han criticado la tendencia a recurrir a estudios que se encargan de las sociedades actuales que continúan dentro de un sistema de caza y recolección para luego establecer paralelos con los grupos prehistóricos de cazadores-recolectores, asumiendo estas similitudes como clave interpretativa. Esta práctica, muy habitual en la década de 1960 y 1970, se ha venido matizando cada vez más, debido al peligro que supone asumir estos paralelos como ciertos. En este momento se tiende a considerar este tipo de investigaciones como complemento de la actividad arqueológica.