William Randolph Hearst (San Francisco, 29 de abril de 1863-Beverly Hills, 14 de agosto de 1951) fue un periodista, editor, publicista, empresario, inversionista, político y magnate de la prensa y los medios estadounidenses, que emergió como uno de los más poderosos personajes de la escena política y empresarial de dicho país.
Consolidó uno de los más grandes imperios empresariales de la historia, llegando a poseer en su epítome un total de 28 periódicos de circulación nacional, entre ellos Los Angeles Examiner, The Boston American, The Atlanta Georgian, The Chicago Examiner, The Detroit Times, The Seattle Post-Intelligencer, The Washington Times, The Washington Herald y su periódico principal The San Francisco Examiner, además de diversificarse con la posesión de empresas editoriales, compañías y emisoras de radio, así como revistas, tal es el caso de Cosmopolitan, Town and Country y Harper's Bazaar, entre muchas otras.
Ampliamente conocido por usar los medios como auténticos instrumentos políticos, además de ser el más afamado de los promotores de la prensa amarilla, se valió de generar escándalos y de la manipulación mediática para lograr que sus intereses comerciales y políticos se viesen beneficiados; siendo los casos más reseñables su intervención para que la guerra hispano-estadounidense aconteciera y sus periódicos fuesen los que obtuvieran las primicias, así como la campaña que realizó en contra de la Revolución Mexicana, primero para mantener el régimen de Porfirio Díaz y luego el de Victoriano Huerta; ello debido a la inmensa cantidad de propiedades y haciendas de su propiedad en territorio mexicano, que se habrían visto en riesgo con la revolución. El historiador mexicano Fernando Carmona de la Peña señala en El drama de América Latina: el caso de Méxicohttps://www.corteidh.or.cr/tablas/r31206.pdf (1964), que Hearst llegó a disponer de tres millones de hectáreas en el país; en Chihuahua era donde más propiedades tenía. Conocido como el gran manipulador sobre la crisis del Maine de 1898 y del Holodomor de 1932-33 en Ucrania.
Tras 1918 y el final de la Primera Guerra Mundial, Hearst empezó a adoptar gradualmente posturas más conservadoras y a promover una política exterior aislacionista para evitar involucrarse más en lo que consideraba asuntos europeos corruptos. Era a la vez un nacionalista militante, un anticomunista acérrimo tras la Revolución Rusa, y desconfiaba profundamente de la Sociedad de Naciones y de los británicos, franceses, japoneses y rusos.
Tras el ascenso de Hitler al poder, Hearst se convirtió en partidario del Partido Nazi, ordenando a sus periodistas que publicaran una cobertura favorable de la Alemania nazi y permitiendo que destacados nazis publicaran artículos en sus periódicos. Fue uno de los principales partidarios de Franklin D. Roosevelt en 1932-1934, pero luego rompió con FDR y se convirtió en su más principal enemigo en la derecha. La publicación de Hearst alcanzó una circulación máxima de 20 millones de lectores diarios a mediados de la década de 1930. Gestionó mal las finanzas y estaba tan endeudado durante la Gran Depresión que la mayoría de sus activos tuvieron que ser liquidados a finales de la década de 1930. Hearst consiguió conservar sus periódicos y revistas.
Deseoso de consagrarse en el campo político, Hearst trató de alcanzar varios cargos públicos, valiéndose de todas las herramientas de las que dispuso. Tuvo éxito en ser electo por el Partido Demócrata, como miembro de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, para el periodo 1903-1905 y luego consiguió reelegirse para el consiguiente periodo de 1905-1907; pero falló posteriormente en su intento de convertirse en alcalde de Nueva York y luego fracasó otra vez, en esta ocasión en su aspiración a ser gobernador del Estado de Nueva York. En lo sucesivo no interferiría directamente en la política, aunque sí mantendría injerencia en la misma.
La historia de Hearst, llena de ambiciones, extravagancias y acciones tan despóticas como arbitrarias, sería llevada a la gran pantalla por Orson Welles con la afamada película Ciudadano Kane. El propio Hearst trató de evitar que fuese lanzada al público, lo que ocasionó que la cinta no lograse obtener un buen resultado en las taquillas. No obstante, la película conseguiría ganar un Óscar y a la larga sería considerada como una de las más extraordinarias obras del séptimo arte.
Biografía Hearst nació en San Francisco el 29 de abril de 1863. Su padre, George Hearst, era un millonario ingeniero de minas, propietario de minas de oro y otros minerales a través de su corporación, y su esposa, Phoebe Apperson Hearst, mucho más joven que él y originaria de un pequeño pueblo de Misuri. Posteriormente, el Sr. Hearst incursionó en la política. Fue senador de los Estados Unidos, cargo para el que fue nombrado por un breve período en 1886 y que posteriormente fue elegido ese mismo año. Ocupó el cargo desde 1887 hasta su fallecimiento en 1891. Su bisabuelo paterno fue John Hearst de origen protestante del Ulster. John Hearst, con su esposa y seis hijos, emigró a América desde Ballybay, condado de Monaghan, Irlanda, como parte del Éxodo Cahans en 1766. La familia se estableció en la provincia de Carolina del Sur. Su inmigración allí fue impulsada en parte por la política del gobierno colonial que fomentaba la inmigración de protestantes irlandeses, muchos de origen escocés. La grafía "Hearse" del apellido nunca fue utilizada posteriormente por los propios miembros de la familia, ni por ninguna familia de ningún tamaño. La madre de Hearst, nacida Phoebe Elizabeth Apperson, también era de ascendencia escocesa-irlandesa; su familia provenía de Galway.Robinson 1991 , pág. 33. Fue nombrada como la primera mujer Regente de la Universidad de California, Berkeley , donó fondos para establecer bibliotecas en varias universidades, financió muchas expediciones antropológicas y fundó el Museo de Antropología Phoebe A. Hearst. Hearst asistió a la escuela preparatoria St. Paul's School en Concord (Nuevo Hampshire). Ingresó a la Universidad de Harvard y comenzó a asistir en 1885. Allí fue miembro de Delta Kappa Epsilon, el AD Club, un club de Harvard Final, los Hasty Pudding Theatricals y el Harvard Lampoon antes de ser expulsado. Sus travesuras en Harvard iban desde patrocinar fiestas masivas con cerveza en Harvard Square hasta enviar a sus profesores recipientes de pudín usados como orinales con sus imágenes impresas en los mismos.
Inicios En busca de un trabajo, en 1887 Hearst asumió la dirección del periódico de su padre, el San Francisco Examiner , que este había adquirido en 1880 como pago de una deuda de juego. En 1895, con el apoyo financiero de su madre viuda (su padre había fallecido en 1891), Hearst compró el entonces decadente New York Morning Journal, contratando a escritores como Stephen Crane y Julian Hawthorne y entrando en una guerra de circulación directa con Joseph Pulitzer, propietario y editor del New York World. Hearst "robó" al caricaturista Richard F. Outcault junto con todo el personal dominical de Pulitzer. Otra contratación destacada fue James J. Montague, quien provenía del Portland Oregonian y comenzó su conocida columna "Más verdad que poesía" en el New York Evening Journal, propiedad de Hearst.
Inspirado por el trabajo de Joseph Pulitzer, fue inventor de la prensa amarilla o sensacionalista, un periodismo que mezcla titulares incendiarios, alejados de la neutralidad y rigor periodístico, con noticias de interés humano. El único objetivo de este tipo de periodismo es vender el mayor número de ejemplares posible sin tener en cuenta la veracidad u objetividad de lo que se publica. Su influencia en su época fue casi mítica gracias a poseer un enorme imperio periodístico, formado a base de talonario, del que formaban parte los mejores periodistas de la época como profesionales de la talla de Jack London.
La guerra de Cuba
Hearst es recordado particularmente por el incidente de la guerra de Cuba de 1898. Una escalada creciente de tensión surgió entre España y los Estados Unidos a causa de la situación de Cuba, en ese momento una Provincia perteneciente a España. Esta tensión diplomática fue alimentada por Hearst, según muchos con el único objetivo de vender periódicos, si bien según la posterior película de Orson Welles la guerra facilitó el anhelado dominio estadounidense del Canal de Panamá, de gran valor estratégico.
Cuando, en medio de la guerra de Cuba (1898), el acorazado estadounidense explotó en el puerto de La Habana (Cuba), fue Hearst quien señaló a España como culpable de un supuesto sabotaje e instó al por aquel entonces presidente estadounidense William McKinley a iniciar una guerra contra los españoles, algo que el gobierno no tenía en mente. La guerra facilitó a Estados Unidos el dominio del Canal de Panamá y de las últimas provincias españolas de ultramar.
Línea periodística
Sus opiniones, manifestadas a través de sus periódicos, fueron controvertidas. Fue acusado de xenófobo, de pronazi y partidario de la caza de brujas. Algunos, además, apuntan a que instó al asesinato del presidente meses antes de que fuera asesinado McKinley. Una de sus máximas más conocidas era «I make news» («Yo hago las noticias»), dando a entender que alteraba la noticia para que fuera más escandalosa.
Impulso de la historieta
Hearst también tuvo gran importancia en el desarrollo de la historieta moderna, gracias a su astucia y visión comercial,Gubern, Roman en El lenguaje de los comics, Barcelona, Ediciones Península, 1972, p. 25. que le condujo a arrebatar a su rival Joseph Pulitzer algunos de sus autores estrella como Richard Felton Outcault o George McManus, además de dar a conocer a James Swinnerton, Rudolph Dirks o Frederick Burr Opper. Incluso se le atribuyen decisiones creativas como el paso de la macroviñeta a la secuencia de ellas en The Yellow Kid o la idea de desarrollar The Katzenjammer Kids (1897) a partir de la historieta alemana Max y Moritz, de la que era un gran admirador.Gubern, Roman, en El lenguaje de los comics, Barcelona, Ediciones Península, 1972, p. 24. Otra de sus obras favoritas era Krazy Kat, que mantuvo en sus periódicos durante 20 años, a pesar de que nunca gozó de demasiada aceptación entre el gran público. Cuando en un movimiento contrario a los anteriores Dirks se trasladó del Journal al New York World en 1913, Hearst logró que su periódico conservase el derecho sobre el título de The Katzenjammer Kids tras dictamen del Tribunal Federal, eligiendo a H. H. Knerr como continuador de la serie. El magnate también impulsó la venta de las primeras recopilaciones de tiras y en 1914 fundó el Kings Feature Syndicate, la primera agencia para la distribución de las mismas. Para este empresario
Vida privada Otra de las situaciones por las que alcanzó la fama fue por su afición desmedida por poseer cuantos más objetos posibles, llegando sus riquezas a ser portentosas. Adquirió compulsivamente palacios (construyó el Castillo Hearst, en California) y obras de arte, muchas de las cuales nunca llegaban a salir de sus envoltorios. Sirva como ejemplo la compra del Monasterio Cisterciense de Santa María de Óvila, en Trillo (Guadalajara, España), que envió piedra a piedra a su país natal. El declive de su imperio supuso la venta de numerosas piezas; muchas de las cuales recalaron en el LACMA de Los Ángeles. En 2008, este museo reunió parte de estas obras en una exposición sobre el magnate. Otras obras que le pertenecieron han regresado a Europa; así, la escultura La Madonna Czernazai pasó al Museo Lázaro Galdiano de Madrid y la llamada Armadura Avant (la armadura completa más antigua del mundo, de 1440) se conserva en Glasgow, en el Museo Kelvingrove.