thumb|Teatro romano de Mérida, inaugurado en (patrimonio de la Humanidad (PH), 1993) thumb|Maison Carrée en Nimes (?-), templo consagrado al culto imperial (PH, 2023) thumb|Teatro romano de Orange, construido bajo César Augusto en el siglo I, uno de los mejor conservados que aun tiene la fachada escénica original (103 m de largo por 37 m de alto) PH, 1981) thumb|Puente romano de Córdoba sobre el Guadalquivir, de tiempos de Augusto (-) (PH, 1994) thumb|Acueducto de Segovia (siglo II), fin de Trajano o principios de Adriano, uno de los mejor conservados (PH, 1985) thumb|Anfiteatro de El Djem (aprox. ), con un aforo de 35000 espectadores, era el tercer mayor anfiteatro del Imperio y único en África (PH, 1979)

La arquitectura de la antigua Roma (en latín, Architectura Romana [antiquitas]) corresponde al arte de diseñar espacios y construir edificios que se desarrolló en la época de la Antigua Roma, desde el establecimiento de la República () hasta aproximadamente el , cuando fue sucedida por la arquitectura tardía antigua o bizantina. Fue en el ámbito de la arquitectura donde el arte romano produjo sus mayores logros —entre el y , antes de la crisis del , cuando se redujo la riqueza y el poder del gobierno central— reflejando su gusto por lo colosal y magnificente, al tiempo que un acusado sentido práctico y utilitario. Su arquitectura adoptó aspectos del lenguaje externo de la arquitectura griega antigua —tanto directa como indirectamente, a través del contacto con la Magna Grecia— y el uso de técnicas etruscas, aunque luego se distanciaron de las influencias helenísticas. Así, sus monumentos reflejaban la estética de los edificios griegos, con el uso de órdenes clásicos y del mármol, combinados con técnicas etruscas, como su experiencia en ingeniería hidráulica (sistemas de alcantarillado, fuentes, túneles, puentes). El estilo romano siguió influyendo en la arquitectura durante muchos siglos y algunos de sus grandiosos edificios sirvieron de inspiración y modelo a arquitectos renacentistas, como Brunelleschi. Curiosamente, el nombre dado en el al estilo utilizado en Europa a partir del año 1000, fue románico, por referencia a las formas romanas de aquel tiempo.

Durante la época republicana, los romanos aún combinaban elementos griegos y etruscos, aunque dieron lugar a innovaciones como el templo circular y el arco de medio punto.Janson, op. cit., 159. Con el auge de su poder, los primeros emperadores impulsaron la demolición masiva de barrios marginales en la capital para construir grandiosos palacios en la colina del Palatino y sus alrededores. El Imperio romano abarcaba ya una vasta área e incluía numerosas zonas urbanizadas —algunas con alta densidad de población y problemas de salud pública— y eso obligó a sus arquitectos e ingenieros a explorar nuevos métodos para la construcción de ciudades a gran escala. Los romanos comenzaron a ser originales al comienzo del período imperial, después de que combinaron aspectos etruscos con otros tomados de Grecia, pasando de una construcción basada principalmente en columnas y dinteles a una basada en paredes masivas, puntuadas por arcos y cúpulas. Los órdenes se volvieron más decorativos que estructurales, excepto en las columnatas, y se desarrollaron otros nuevos, como el toscano y el compuesto; el primero, una variante abreviada y simplificada del orden dórico, y el segundo, un orden elevado con la decoración floral del corintio y las volutas del jónico.

Se erigieron entonces nuevos grandes edificios en torno al foro, el conjunto comercial, político y social capitalino —el primero fue el foro de César, al que se añadieron luego otros, siendo el Foro Romano el más famoso— y en su extremo se terminó de construir alrededor del año el Coliseo, la mayor arena del mundo romano. Con capacidad para más de 50 000 espectadores, contaba con toldos retráctiles para dar sombra y permitía la celebración de espectáculos multitudinarios, incluyendo grandes combates de gladiadores y simulacros de batallas navales. Esta obra maestra de la arquitectura romana personifica la eficiencia de su ingeniería e incorpora los tres órdenes arquitectónicos: dórico, jónico y corintio.Janson, op. cit., 162.

El uso nuevo de algunas tecnologías estructurales —arcos de medio punto, arcadas, bóvedas y cúpulas— junto con la aparición de nuevos materiales de construcción, permitió a los romanos crear edificaciones monumentales para uso público, que debían ser imponentes para captar la atención y también prácticas y funcionales, con nuevo tipos como las termas, el anfiteatro, el circo, la basílica, la villa y la ínsula o manzana de cinco pisos, el equivalente de un edificio de apartamentos, que permitió alojar a decenas de miles de romanos.Janson, op. cit., 167. Estos nuevos tipos de edificios se construyeron a gran escala en Roma y se replicaron a menor escala en las ciudades del Imperio. Si bien el hormigón se había inventado mil años antes en el Cercano Oriente, los romanos extendieron su uso desde las fortificaciones hasta los monumentos, aprovechando su resistencia y el bajo costo del material. Edificios como el Panteón y el Coliseo jamás habrían podido construirse con los materiales y métodos anteriores. El núcleo de hormigón se recubría con yeso, ladrillo, piedra o mármol, y a menudo se añadían esculturas decorativas policromadas y doradas para producir un efecto deslumbrante de poder y riqueza.Janson, op. cit., 160. Gracias a estos métodos, la arquitectura romana es legendaria por la durabilidad de sus construcciones; muchos edificios aún se conservan —casi ninguno anterior al año y los más importantes del año 50 en adelante—, y algunos siguen en uso, aunque en su mayoría fueron convertidos en iglesias durante la era cristiana. Muchas ruinas, sin embargo, han perdido su revestimiento de mármol, dejando al descubierto su núcleo de hormigón, lo que les confiere una apariencia algo reducida en tamaño y magnificencia respecto a su aspecto original, como es el caso de la basílica de Constantino.Janson, op. cit., 165.

Fue durante los reinados de Trajano (r. 98-) y Adriano (r. 117-138), cuando el Imperio alcanzó su máxima extensión y Roma se encontraba en la cima de su gloria artística, lograda mediante ambiciosos programas de construcción de monumentos, casas de reunión, jardines, acueductos, termas, palacios, pabellones y templos. Son ejemplos sobresalientes de esta «Edad de Oro» imperial el Panteón, las Termas de Diocleciano y las Termas de Caracalla. El Panteón (dedicado a todos los dioses planetarios) es el templo mejor conservado de la antigüedad, con un techo intacto que presenta un «ojo» abierto en el centro. La altura del techo es exactamente igual al radio interior del edificio, creando un recinto hemisférico. En la época de Constantino (r. 306-337 d. C.), se llevaron a cabo los últimos grandes programas de construcción en Roma, incluyendo la erección del Arco de Constantino, edificado cerca del Coliseo, que reutilizó piedra del foro cercano, creando una mezcla ecléctica de estilos.Piper, op. cit., 260.

En resumen, los romanos realizaron grandes obras de ingeniería civil —calzadas, puentes (puente de Alcántara), acueductos esenciales para el suministro de agua a las grandes áreas urbana (Pont du Gard, acueducto de Segovia)—, construyeron monumentales lugares públicos —foros, grandes complejos termales (termas de Caracalla), basílicas, anfiteatros (anfiteatro de Capua, Coliseo, anfiteatro de El Djem), teatros (teatro Marcelo), circos (circo Máximo)— y muchos templos (Templo de Vesta, Maison Carrée, Panteón de Agripa). En la arquitectura civil crearon nuevas tipos: la basílica, el palacio (Domus Aurea de Nerón, construcción original del Palacio de Letrán, luego convertido en residencia papal), la villa (Villa romana del Casale), con su versión de villa imperial (Villa Jovis o de Tiberio en Capri, Villa Adriana) y la casa romana, particularmente la domus). También fueron responsables de desarrollos significativos en la vivienda y la higiene pública, por ejemplo, sus baños y letrinas públicos y privados, tenían calefacción por suelo radiante en forma de hipocausto, acristalamientos de mica (ejemplos en Ostia Antica), y agua caliente y fría entubada (ejemplos en Pompeya y Ostia, etc.).

Historia Orígenes thumb|left| La reconstrucción del aspecto probable que pudo tener el asentamiento originario de Roma en el costado sudoeste del Monte Palatino, donde se encontraría la choza de Rómulo, fundador de Roma.

La arquitectura romana tiene sus primeros orígenes en la etrusca, a la que luego se añadió el influjo de la griega, sobre todo después de las guerras púnicas, y por lo tanto presenta rasgos de ambas. Hoy se hace datar la arquitectura romana a la fecha en que se construyeron la primera vía y el primer acueducto. Por esta época, y durante las conquistas de Roma en Sicilia y en la misma Grecia, los generales romanos solían llevarse como premio de sus victorias gran cantidad de objetos artísticos. Por otro lado, los artistas griegos y etruscos, atraídos por el poder económico de la señora del Mediterráneo, llevaron a Roma el gusto e incluso la pasión por las bellas artes y en sus escuelas se formaron artistas romanos. Pero no será sino hasta el final del período helenístico cuando la arquitectura romana presente rasgos propios realmente diferenciados. Las antiguas edificaciones romanas se asemejaban en todo a las etruscas, y estaban formadas por sólidos aparejos de enormes bloques de piedra labrada o en bruto y sentadas en seco.

thumb|Reconstrucción del templo etrusco de Venecia, Italia.

En un principio, la arquitectura romana fue muy austera, limitada a la construcción de edificios de utilidad práctica. Los ornamentos escultóricos y pictóricos estaban muy limitados y casi ausentes de todas las construcciones, sobre todo durante la monarquía. No fue sino hasta el Sitio de Siracusa, en 214 a.C.-212 a.C., cuando el gusto por las bellas artes comenzó a ejercer una gran influencia en la sociedad romana.

En el 144 a.C., Grecia pasó a ser una provincia romana, y muchos artistas griegos, reducidos a la esclavitud, pasaron a trabajar a Roma. También contribuyeron al avance del gusto artístico en Roma el triunfo de Lucio Emilio Paulo Macedónico en la Batalla de Pidna, de donde extrajo muchos tesoros artísticos, además de los saqueos de Lucio Cornelio Sila Félix a los templos de Delfos, Olimpia y Epidauro, los tesoros extraídos por Octavio de Alejandría y el asalto de Publio Cornelio Dolabela a muchos templos de Asia. Todos esos tesoros fueron a parar a Roma, dando lugar a un refinamiento del gusto artístico como no se había conocido antes. El primer templo en mármol que se construyó en Roma fue edificado por orden del cónsul Quinto Cecilio Metelo Pío, con los arquitectos lacedemonios Sauro y Batraco.

Innovaciones técnicas thumb|El domo del Panteón de Agripa fue la cúpula más grande del mundo durante un milenio, y aún es la cúpula de hormigón sólido no reforzado más grande. thumb|Interior de la cúpula del Panteón de Agripa.

Gracias a los desarrollos técnicos de los romanos para la construcción de arcos y bóvedas, se pudo superar la concepción griega básica, en la que las columnas y los arquitrabes eran necesarios para soportar vigas pesadas y techos, pasando a ser, en la mayoría de los casos, meros elementos decorativos. Los romanos no se sintieron restringidos por las preocupaciones estéticas griegas e hicieron uso de los órdenes clásicos con considerable libertad. En su máximo esplendor, demostraron una gran fecundidad de invención, una concepción monumental del espacio y un claro sentido de los grandes volúmenes.