miniaturadeimagen|The Rhodes Colossus, caricatura sobre el ferrocarril de El Cairo a Ciudad del Cabo, símbolo del imperialismo británico durante el Reparto de África.S. Gertrude Millin, Rhodes, Londres, 1933, p. 138.
El imperialismo es la política de un Estado dirigida a establecer y mantener su dominio sobre otros pueblos y territorios, ya sea mediante la anexión directa o mediante el control político, económico o cultural indirecto. Combina el poder duro —la fuerza militar y económica— con el poder blando, es decir, la influencia diplomática y cultural, y se orienta a establecer o conservar una hegemonía y un imperio de carácter más formal. El concepto se relaciona con el colonialismo, pero no coincide con él: los estudiosos suelen reservar el colonialismo para el asentamiento y la administración directa de un territorio lejano, y el imperialismo para la política y las actitudes del centro que lo domina.
El término se acuñó en el siglo a partir del latín y se aplicó primero a la Francia de Napoleón III y después al Imperio británico. A comienzos del siglo , Hobson y Lenin lo redefinieron como una fase del capitalismo impulsada por la exportación de capital, y autores posteriores como Nkrumah, Frank y Edward Said ampliaron su alcance hasta abarcar el neocolonialismo, el intercambio desigual y la dominación cultural.
La llamada era del Imperialismo designa el período que precede a la Primera Guerra Mundial, con un final que suele situarse en 1914 y un inicio que los autores fijan entre 1760 y 1870. Durante esas décadas las potencias europeas, favorecidas por la industrialización y por su ventaja en armamento, transporte y comunicaciones, intensificaron la colonización y la anexión de otras regiones del mundo, y a finales del siglo se les sumaron los Estados Unidos y Japón. La expansión se justificó mediante discursos como el orientalismo, la cartografía imperial, el darwinismo social y el determinismo ambiental, que presentaban la dominación como una misión civilizadora.
Entre los ejemplos posteriores a 1400 figuran los imperios de ultramar de España, Portugal, los Países Bajos, Francia, Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, Alemania, Italia, Bélgica, Brasil, el Japón y los Estados Unidos, junto a los imperios continentales incaico, mogol, safávida y ruso. Tras la Segunda Guerra Mundial, los movimientos de descolonización y las corrientes antiimperialistas, entre ellas el panafricanismo, desmantelaron la mayor parte de esos imperios formales.
Definición y origen del término
La palabra imperialismo procede del término latino , que significa 'mandar', 'ser soberano' o 'gobernar'.Howe, p. 13. El término se acuñó en el siglo para describir los intentos de Napoleón III de ganar apoyo político mediante la invasión.Steinmetz, George (2014). «Empires, Imperial States, and Colonial Societies», en Concise Encyclopedia of Comparative Sociology, ed. Masamichi Sasaki (Leiden y Boston: Brill), p. 59, http://www-personal.umich.edu/~geostein/docs/Steinmetz%202014%20Empires%20imperial%20states%20and%20colonies.pdf. La palabra se aplicó al Imperio británico durante la década de 1870 y en la de 1880 ya había adquirido una connotación positiva en Occidente.Kumar, Krishan (2017). Visions of Empire: How Five Imperial Regimes Shaped the World (Nueva Jersey: Princeton University Press), p. 16, , https://assets.press.princeton.edu/chapters/s10967.pdf. A finales del siglo el término servía para describir el comportamiento de los imperios de cualquier época y lugar. Hannah Arendt y Joseph Schumpeter definieron el imperialismo como la expansión por la expansión misma.
Hobson y, en 1917, Lenin intentaron redefinir el imperialismo como la «fase superior del capitalismo», porque las empresas exportaban capital para dominar en términos económicos y no territoriales. En 1965 Nkrumah llamó al neocolonialismo «la última fase del imperialismo» y lo vinculó al comercio, a las bases militares, al dominio cultural y al Fondo Monetario Internacional. En 1967 Frank afirmó que el propio intercambio desigual (esto es, la fijación de precios controlada por la potencia imperial) reproducía el imperio. En 1978 el crítico literario palestino-estadounidense Edward Said empleó el término para describir una relación de dominación y subordinación entre un centro imperial y una periferia.Edward W. Said, Culture and Imperialism, Vintage Publishers, 1994, p. 9. Said escribió que los gobiernos europeos usaron el imperialismo para reforzar su posición y debilitar los sistemas de autoridad indígenas. Añadió que el imperialismo abarca además las actitudes culturales que acompañan ese proyecto, entre ellas la idea de ejercer una influencia «civilizadora» o «mejoradora» sobre los pueblos de la periferia. El sociólogo estadounidense Lewis Samuel Feuer distinguió dos subtipos de imperialismo. El «imperialismo regresivo» se identifica con la conquista pura, la explotación, la reducción de los pueblos no deseados y el asentamiento de colonos en sus territorios. El «imperialismo progresista» parte de una visión cosmopolita de la humanidad y promueve la expansión de la civilización hacia sociedades consideradas atrasadas, con el propósito declarado de elevar su nivel de vida y de asimilar a la población conquistada. Marshall amplió el término hasta abarcar fenómenos como el desarrollo del espacio exterior. Su significado exacto sigue siendo objeto de debate académico, y los propios especialistas encuentran difícil distinguir de manera consistente entre imperialismo y colonialismo.
Distinción entre imperialismo y colonialismo
miniaturadeimagen|upright=1.35|Las potencias imperiales en 1800.
El teórico poscolonial británico Robert J. C. Young escribió que el imperialismo aplica una política de Estado, mientras que el colonialismo puede responder a intenciones comerciales, aunque se apoye en la fuerza. Said señaló que el colonialismo supone una separación geográfica entre la colonia y la potencia imperial. Los diferenció así: el imperialismo comprende «la práctica, la teoría y las actitudes de un centro metropolitano dominante que gobierna un territorio lejano», mientras que el colonialismo se refiere a «los asentamientos en un territorio lejano». Los imperios terrestres contiguos, como el ruso, el chino o el otomano, han recibido tradicionalmente el calificativo de imperialistas, aunque también enviaron población a sus territorios remotos.
miniaturadeimagen|Máxima expansión colonial de las potencias imperiales europeas hacia 1936, durante el período de entreguerras.
miniaturadeimagen|Los imperios coloniales en 1900.
miniaturadeimagen|Los imperios coloniales en 1945, en vísperas de la descolonización.
Tanto el imperialismo como el colonialismo implican una ventaja política y económica sobre un territorio y su población. Los estudiosos, sin embargo, encuentran a veces difícil precisar la diferencia entre ambos. Según los geógrafos británicos Joe Painter y Alex Jeffrey, el colonialismo designa el control de facto de un país sobre otro territorio —en muchos casos, las colonias no habían tenido antes existencia como nación reconocida—, mientras que el imperialismo designa en la actualidad un dominio político y económico menos explícito. El colonialismo procura desarrollar los recursos para que el colonizador los extraiga, aunque no siempre lo consigue, como ocurrió en Santo Domingo después de 1520. Las colonias adoptan a menudo aspectos de la cultura de sus colonizadores.
Era del Imperialismo
El imperialismo ha estado presente y ha ocupado un lugar central desde el comienzo de la historia,MacKenzie, John M. (2016). «Empires in world history: Characteristics, concepts, and consequences», en The Encyclopedia of Empire (John Wiley & Sons, ), vol. I, p. 2.Lieven, Dominic (2012). «Empire, history and the contemporary global order», Proceedings of the British Academy, vol. 131, p. 132, https://www.thebritishacademy.ac.uk/documents/2012/pba131p127.pdf.Kagan, Kimberly y otros (2010). The Imperial Moment (Massachusetts y Londres: Harvard University Press), p. 8.Waltz, Kenneth (1979). Theory of International Politics (Boston: McGraw-Hill), p. 25, https://archive.org/details/theoryofinternat00walt/page/24/mode/2up?view=theater. y su fase más intensa se dio en la era axial (el período de mediados del primer milenio a. C. en que surgieron de forma paralela grandes tradiciones religiosas y filosóficas en Eurasia).El auge colonial resultó menos «exponencial» que el axial. Taagepera, Rein y Nemcok, Miroslav (2024). More People, Fewer States: The Past and Future of World Population and Empire Sizes (Cambridge University Press, ), p. 229. El concepto de era del Imperialismo, en cambio, designa el período anterior a la Primera Guerra Mundial. El final de ese período suele fijarse en 1914, mientras que su inicio varía entre 1760 y 1870 según los autores.Wesseling, Henk (2005). «Imperialism & the roots of the Great War», Daedalus, vol. 134 (2), p. 100.August, Thomas (julio de 1986). «Locating the Age of Imperialism», Itinerario, vol. 10 (2), p. 85. Esta última fecha hace coincidir la era del Imperialismo con el nuevo imperialismo. Los historiadores Daniel Hedinger y Nadin Heé sostienen que el uso extendido de la expresión «era del Imperio» para ese período concreto refleja un sesgo eurocéntrico en materia temporal.Hedinger, Daniel y Heé, Nadin (2018). «Transimperial history—connectivity, cooperation and competition», Journal of Modern European History, vol. 16 (4), p. 447, https://histoire.ens.fr/IMG/pdf/hedinger_transimperial_history.pdf.
Durante esa era, las naciones europeas, favorecidas por la industrialización, intensificaron la colonización, la influencia y la anexión de otras partes del mundo. A finales del siglo se les sumaron los Estados Unidos y Japón. Otros episodios de ese siglo fueron el Reparto de África y el Gran Juego.Stephen Howe (ed.), The New Imperial Histories Reader (2009), reseña en línea (en inglés).
miniaturadeimagen|upright=1.3|África, dividida en colonias entre varios imperios europeos, .
En la década de 1970, los historiadores británicos John Gallagher (1919-1980) y Ronald Robinson (1920-1999) sostuvieron que los dirigentes europeos rechazaban la idea de que el imperialismo exigiera un control formal y jurídico de un gobierno sobre una región colonial. Para ellos importaba mucho más el control informal de zonas independientes.R. E. Robinson y John Gallagher, Africa and the Victorians: The official mind of imperialism (1966). Según el historiador estadounidense Wm. Roger Louis, esos autores consideraban que a los historiadores los había hipnotizado el imperio formal y los mapas del mundo con regiones coloreadas de rojo. El grueso de la emigración, el comercio y el capital británicos se dirigió a zonas ajenas al imperio formal, y la clave de su planteamiento era la idea de un imperio «informal si es posible y formal si es necesario».Wm. Roger Louis, Imperialism (1976), p. 4. El historiador estadounidense Oron J. Hale afirma que Gallagher y Robinson examinaron la presencia británica en África y allí «encontraron pocos capitalistas, menos capital y no mucha presión de los supuestos promotores tradicionales de la expansión colonial». Las decisiones del gabinete de anexionar o no un territorio respondían por lo general a consideraciones políticas o geopolíticas.