miniatura|Adam Smith, figura prominente del liberalismo clásico y autor que propuso el concepto de la 'mano invisible' en la economía El liberalismo clásico es un concepto amplio usado para englobar las ideas políticas que suceden durante los siglos y , contrarias al poder absoluto o intervención del monarca o el Estado en asuntos civiles, y opuestas a los privilegios legales que detentaban los aristócratas, el clero oficial y los gremios, con el objetivo de que el individuo pueda desarrollar sus capacidades individuales y su libertad en el ámbito político, religioso y económico. Es una corriente originaria del liberalismo que aboga por las libertades civiles bajo el imperio de la ley y por una economía de mercado. Las ideas, clasificadas como liberalismo clásico, de John Locke y de Montesquieu influyeron significativamente tanto en la Revolución Gloriosa como en la Independencia de los Estados Unidos de América y en el inicio de la Revolución francesa.

En el el liberalismo clásico pone el énfasis principal en garantizar la libertad del individuo al limitar el poder del Estado y maximizar el poder de las fuerzas del mercado capitalista, como una respuesta a la Revolución industrial y la urbanización en el en Europa y los Estados Unidos.Hamowy, ed. (2008). p. xxix. Aboga por las libertades civiles con un gobierno limitado bajo el imperio de la ley y la creencia en la política económica del laissez-faire.Dickerson, M.O. et al. (2009). An Introduction to Government and Politics: A Conceptual Approach. p. 129. El liberalismo clásico del se basa en ideas que ya surgieron a en el , como ideas seleccionadas de Adam Smith, John Locke, Jean-Baptiste Say, Thomas Malthus y David Ricardo, subrayando su creencia en el libre mercado y el derecho natural,Appleby, Joyce (1992). Liberalism and Republicanism in the Historical Imagination. p. 58 el utilitarismoGaus, Gerald F. and Chandran Kukathas (2004). Handbook of Political Theory. p. 422. y el progreso. Los liberales clásicos eran más desconfiados que los conservadores del rol del gobierno a menos que fuese mínimoQuinton, A. (1995): "Conservativism". In: Goodin, R. E. and Pettit, P. eds.: A Companion to Contemporary Political Philosophy. Oxford: Blackwell Publishing. p. 246. y al algunos adoptar la teoría de gobierno de Thomas Hobbes, creían que el Estado había sido creado por los individuos para protegerse unos de otros. Un referente de esta generación del liberalismo clásico es el sociólogo y pensador inglés Herbert Spencer, quien se aproximó a un anarquismo filosófico.

Características del pensamiento

Sus bases racionales son el realismo y fundamentalmente el empirismo sustentado bajo el derecho natural, con mucha mayor atención, por lo tanto, a los cambios observados en los hechos, por lo que se distingue del idealismo y del deductivismo propios del racionalismo continental europeo, más tendiente a formular verdades absolutas. Se trata de un racionalismo analítico, más que justificativo.

Su visión de la condición humana es realista, suponiéndole una motivación fundamentalmente egoísta en aras de la satisfacción del propio interés, esto lo vincula a dar preferencia especial al liberalismo económico o liberismo.

Dicho laicismo, empirismo y utilitarismo, propios del liberalismo clásico, favorecen la convención más que la convicción, mediante un programa político basado en el consenso, por lo que considera la ley y la institución creaciones artificiales, evaluándolas por sus resultados y omitiendo su concordancia con cualquier principio trascendente. Debido a esto último es que aceptan la monarquía constitucional siempre y cuando esta garantice la libertad y el bien común.

Inicios Nace en Inglaterra a mediados del , entre la guerra civil y la revolución de 1688, con la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y el poder eclesial y su pretensión de monopolio sobre la verdad religiosa.

Los primeros en manifestar estas posturas son los niveladores, pequeños propietarios disidentes del ejército de Oliver Cromwell, constituido en partido político en 1646. Sus ideas centrales hacían referencia a la comunidad política como un conjunto de personas libres que comparten los mismos derechos fundamentales, por lo que el gobierno tenía que basarse en el consentimiento de los gobernados. Como los gobernados son personas racionales, dicho ejercicio de gobierno no podía ser ni paternalista ni intervencionista, sus poderes, por lo tanto tenían que ser limitados, con una clara vocación de protección de los derechos individuales como la libertad de expresión, de religión, de asociación y de propiedad.

El factor religioso también jugó un importante papel en la formulación del liberalismo. En línea con lo anterior, se reclamaba tolerancia y libertad religiosa por parte de los sectores inconformistas fuera de la Iglesia de Inglaterra. Hasta ese momento, reinaba un compromiso doctrinal entre el calvinismo y el anglicanismo que permitió la nacionalización política, compromiso que proporcionó en la práctica una dinámica de tolerancia religiosa. Pero en el surgieron importantes discrepancias en el seno de la Iglesia de Inglaterra referentes a su tradicionalismo y autoritarismo, desembocando en el puritanismo, cuyas reclamaciones radicaban en la independencia eclesiástica y en una organización presbiteriana o asamblearia.

Tipología de creencias Friedrich Hayek identificó dos tradiciones diferentes dentro del liberalismo clásico, a saber, la tradición británica y la tradición francesa: Los filósofos británicos Bernard Mandeville, David Hume, Edmund Burke, Adam Smith, Adam Ferguson, Josiah Tucker y William Paley sostenían creencias en el empirismo, el common law y en tradiciones e instituciones que habían evolucionado espontáneamente pero que eran imperfectamente comprendidas. Los filósofos franceses Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot, Maximilien Robespierre, Marqués de Condorcet, los Enciclopedistas y los Fisiócratas creían en el racionalismo y a veces mostraban hostilidad hacia la tradición y la religión.

Hayek admitía que las etiquetas nacionales no correspondían exactamente a los pertenecientes a cada tradición, ya que veía a los franceses Montesquieu, Benjamin Constant, Joseph De Maistre y Alexis de Tocqueville como pertenecientes a la tradición británica y a los británicos Thomas Hobbes, Joseph Priestley, Richard Price, Edward Gibbon, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y Thomas Paine como pertenecientes a la tradición francesa. F. A. Hayek, «Individualismo: True and False», en “”Individualism and Economic Order“” (Chicago: University of Chicago Press, 1980), pp. 1-32. Hayek también rechazó la etiqueta “”laissez-faire“” por provenir de la tradición francesa y ser ajena a las creencias de Hume y Smith.

Guido De Ruggiero también identificó diferencias entre «Montesquieu y Rousseau, el tipo de liberalismo inglés y el democrático» y argumentó que existía un «profundo contraste entre los dos sistemas liberales». Afirmaba que el espíritu del «auténtico liberalismo inglés» había «construido su obra pieza a pieza, sin destruir nunca lo que ya se había construido, sino basando en ello todo nuevo punto de partida». Este liberalismo había «adaptado insensiblemente las antiguas instituciones a las necesidades modernas» e «instintivamente retrocedido ante todas las proclamaciones abstractas de principios y derechos». Ruggiero afirmó que este liberalismo fue desafiado por lo que él llamó el «nuevo Liberalismo de Francia» que se caracterizaba por el igualitarismo y una «conciencia racionalista».

En 1848, Francis Lieber distinguió entre lo que denominó «libertad anglicana y galicana». Lieber afirmaba que «la independencia en el más alto grado, compatible con la seguridad y las amplias garantías nacionales de libertad, es el gran objetivo de la libertad anglicana, y la autosuficiencia es la principal fuente de la que extrae su fuerza». Por otro lado, la libertad galicana «se busca en el gobierno ... . [Los franceses buscan el mayor grado de civilización política en la organización, es decir, en el mayor grado de injerencia del poder público».

Representantes del liberalismo Representantes Juan de Mariana (miembro de la neoescolástica Escuela de Salamanca, difícilmente puede considerársele cercano al liberalismo, aunque sí un precedente, por sus críticas continuas al poder civil y eclesiástico y su teoría del tiranicidio, divulgada por toda Europa). Francisco de Vitoria, miembro de la Escuela de Salamanca y precursor, junto con Hugo Grocio, del concepto de Derecho Internacional Hugo Grocio

. Inglaterra John Locke

. Francia Montesquieu Voltaire

. Reino Unido

David Hume

. Estados Unidos Thomas Jefferson Benjamin Franklin

Alexis de Tocqueville Benjamin Constant Juan Bautista Alberdi Jean Gustave Courcelle-Seneuil

Economistas François Quesnay Jacques Turgot Adam Smith David Ricardo Frédéric Bastiat

Economía política Los liberales clásicos que siguieron a Mill veían la utilidad como fundamento de las políticas públicas. Esto rompió tanto con el «tradición» conservador como con los «derechos naturales» de Locke, que se consideraban irracionales. La utilidad, que hace hincapié en la felicidad de los individuos, se convirtió en el valor ético central de todo el liberalismo al estilo de Mill. Aunque el utilitarismo inspiró amplias reformas, se convirtió principalmente en una justificación de la economía del laissez-faire. Sin embargo, los partidarios de Mill rechazaron la creencia de Smith de que la «mano invisible» conduciría a beneficios generales y adoptaron la opinión de Malthus de que la expansión de la población impediría cualquier beneficio general y la opinión de Ricardo de la inevitabilidad del conflicto de clases. El laissez-faire se consideraba el único enfoque económico posible y cualquier intervención gubernamental se consideraba inútil y perjudicial. La Poor Law Amendment Act 1834 se defendió basándose en «principios científicos o económicos», mientras que se consideraba que los autores de la Poor Relief Act 1601 no habían tenido el beneficio de leer a Malthus.

Sin embargo, el compromiso con el laissez-faire no era uniforme y algunos economistas abogaban por el apoyo estatal a las obras públicas y la educación. Los liberales clásicos también estaban divididos respecto al libre comercio, ya que Ricardo expresó sus dudas de que la eliminación de los aranceles sobre los cereales propugnada por Richard Cobden y la Liga contra la Ley del Maíz tuviera algún beneficio general. La mayoría de los liberales clásicos también apoyaron la legislación para regular el número de horas que se permitía trabajar a los niños y, por lo general, no se opusieron a la legislación de reforma de las fábricas.