Una resolución de Año Nuevo es una tradición, por lo general practicada en el occidente más que en el oriente, en la cual una persona resuelve seguir buenas prácticas, cambiar una característica o conducta indeseada, lograr un objetivo personal, o de otros modos mejorar su comportamiento en los principios del año natural.
Origines religiosos Alrededor de 2000 a. C., los babilonios festejaban el Año Nuevo durante un festival de doce días llamado Akitu que empezaba con el equinoccio de primavera. Era el principio de la siembra, y la temporada de coronación de su rey, de prometer regresar equipamiento de granja, y pagar sus deudas.
Tanto el año nuevo babilonio como la tradición de resoluciones fueron adoptados por los romanos antiguos. Sin embargo, su fecha fue desplazada con el uso del calendario juliano en 46 a. C., el cual declaró el 1ero de enero el comienzo del año nuevo y que empezaba cada año con hacer promesas al dios Jano, por quien el mes de enero es llamado.
En la Edad Media, los caballeros hacían el Voto de Pavo Real cada año a finales de la temporada de Navidad para reafirmar su compromiso con la caballería.
En la misa de medianoche, muchos cristianos se preparan para el año próximo rezando y haciendo resoluciones. En metodismo, la liturgia usada para la misa de medianoche para el Año Nuevo se llama la misa de renovación de alianza y muchas iglesias ofrecen esta misa en la Nochevieja y la mañana del día de Año Nuevo.
Esta tradición tiene muchos otros paralelos religiosos. Durante el año nuevo judío, Rosh Hashaná, hasta los días temibles que culminan en Yom Kipur (el Día de la Expiación), se debe reflexionar sobre los actos inmorales el año que culmina y pedir y ofrecer perdón. Hay una práctica similar durante la temporada litúrgica cristiana de la Cuaresma. El concepto, a pesar del credo, es reflexionar sobre el desarrollo personal anualmente.
Participación El diario de Anne Halkett de 1671 incluye una entrada del 2 de enero titulada (Resoluciones) que contiene varias promesas religiosas que provenían por lo general de versículos como "No voy a ofender más".
Para principios del la tendencia de hacer (y fallar de seguir haciendo) resoluciones fue conocida y satirizada. En 1802, la revista incluyó un artículo que notó que "los personajes públicos siguientes han empezado el año fuertemente con resoluciones las cuales todos ellos juraron solemnemente guardar" y entonces enumeró una lista de resoluciones obviamente ficticias ("Estadistas han resuelto que no van a tener ningún otro objetivo en mente aparte del bienestar de su país … los médicos han determinado que van a seguir la naturaleza en sus operaciones y prescribir nada más de lo necesario, y ser muy módicos con sus tarifas").
Un caso temprano de la frase completa "resolución de año nuevo" se encuentra en una edición de un diario de Boston del 1ero de enero de 1813:
Al final de la Gran Depresión, alrededor de un cuarto de adultos estadounidenses hicieron resoluciones de Año Nuevo. A principios del , alrededor de 40 por ciento las hicieron. De hecho, según la Asociación Médica Estadounidense, aproximadamente 40 a 50 por ciento de estadounidenses participaron en la tradición de hacer resoluciones de Año Nuevo como muestran las encuestas de Epcot en 1995 y Gallup Polls en 1985. Una investigación encontró que el 46 por ciento de los participantes que hicieron resoluciones comunes de Año Nuevo (por ejemplo, perder peso, hacer programas de ejercicios, dejar de fumar) tenían una probabilidad de éxito de 10 veces más que personas que decidieron hacer cambios grandes en otros tiempos del año.
Tasa de éxito Hay evidencia mixta para cambios de comportamiento reales después de hacer resoluciones de Año Nuevo. El efecto es más notable inmediatamente después del Año Nuevo, pero disminuye pronto después. Objetivos de cambiar una forma de hacer algo en vez de objetivos de evitar algo pueden llegar a resultados mejores.
En un reportaje de 2014, el 35 por ciento de los participantes que fallaron en cumplir sus resoluciones de Año Nuevo admitieron que habían hecho resoluciones poco realistas mientras que el 33 por ciento de los participantes no llevaron la cuenta de sus objetivos y el 23 por ciento olvidaron sus objetivos. Los demás dijeron que hicieron demasiadas resoluciones.
Una investigación de 382 estudiantes en la Universidad de Wisconsin en 1972 mostró el efecto mínimo de resoluciones de Año Nuevo en planes de perder peso. La investigación encontró que haciendo una resolución o ser monitorizado no afectó la pérdida de peso significativamente.
En 2007, una investigación de Richard Wisemen de la Universidad de Bristol que involucró a 3,000 personas mostró que el 88 por ciento de las personas que hacen resoluciones de Año Nuevo fallan, a pesar de que el 52 por ciento de los participantes de la investigación se sentían seguros de su éxito al principio. Los hombres cumplieron sus objetivos 22 por ciento más frecuentemente cuando participaron en el establecimiento de objetivos en los que se hace resoluciones en términos de objetivos pequeños y medibles (por ejemplo "perder una libra cada semana" que "perder peso").
Referencias
Categoría:Celebraciones de Año Nuevo Categoría:Motivación