El síndrome de desgaste profesional (en inglés, occupational burnout; coloquialmente, trabajador/a quemado/a) es una afección médica provocada por la exposición prolongada a estrés laboral. Entre los síntomas, se incluye fatiga crónica, reducción del rendimiento y ansiedad o depresión leve.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce esta problemática en su Clasificación internacional de enfermedades (CIE-11), bajo el código QD85,dentro del apartado relativo a problemas asociados al empleo y el desempleo.
En algunos países europeos, a los pacientes con desgaste profesional se les diagnostica con el síndrome de neurastenia (ICD-10, código F 48.0), siempre que sus síntomas estén asociados al trabajo, en concordancia con la lógica de planteamientos presentes en algunas investigaciones, que la vinculan con el síndrome de burnout. De esta manera, es considerado como una enfermedad mental.
En contraposición con la OMS, este síndrome no se encuentra reconocido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), que es el documento de diagnóstico médico predominante en Estados Unidos.
Sinonimia El síndrome de desgaste profesional también es conocido como síndrome de desgaste ocupacional, síndrome del trabajador desgastado, síndrome del trabajador consumido, síndrome de quemarse por el trabajo, síndrome de la cabeza quemada y, coloquialmente, como síndrome del profesional quemado, síndrome del quemado y síndrome del trabajador quemado.
En francés, se le conoce como surmenage (estrés), pero es una construcción de la que se pueden desprender un sinnúmero de definiciones, por lo que es posible indicar la inexistencia de una única conceptualización. y que han incidido también en la aparición de diferentes modelos explicativos.
Origen conceptual del síndrome de desgaste profesional right|780px|Mapa conceptual del síndrome de burnout
Desde la aparición del primer concepto de síndrome de desgaste profesional en 1974, presentado por Herbert Freudenberger, muchos investigadores han aportado innumerables conceptos, entre los que vale la pena nombrar a Pines y Kafry (1978), Dale (1979), Edelwich y Brodsky 1980, Maslach y Jackson (1981), Feigley (1984) y a Raedeke y Smith (2001).
Este síndrome lo describió por primera vez H. B. Bradley en 1960, como metáfora de un fenómeno psicosocial presente en agentes de policía de libertad condicional, utilizando el término staff burnout.
Freudenberger propuso en 1974 un concepto centrado en un estudio netamente organizatorio, afirmando que son sentimientos de agotamiento y frustración, además de cansancio, que se generan por una sobrecarga de trabajo, e incluyó, en su explicación, el término de adicción al trabajo, y fue también el primero en proponer este tipo de relación asociada a un desequilibrio productivo. En 1980, amplió su teoría y conceptualización, y agregó que estos sentimientos se deben a cargas irracionales de trabajo que se imponen a sí mismos o que les imponen quienes los rodean.Trabajo Universitario "Asociación entre el síndrome de desgaste profesional (BURNOUT) y la calidad del sueño en médicos que laboran en instituciones prestadoras de servicios de salud en el sistema de salud peruano: análisis de la encuesta nacional de satisfacción de usuarios de los servicios de salud (ENSUSALUD 2016)" https://repositorioacademico.upc.edu.pe/
Para este mismo año aparece Cherniss, quien lo concibió como un proceso y propuso tres momentos, uno asociado a un desequilibrio entre la carga laboral y las posibilidades del sujeto de responder de forma óptima a esta, un segundo momento que habla de la presencia de una respuesta emocional negativa fuerte y un último momento que propone un cambio conductual y actitudinario en el que se sumerge el sujeto. Contemporánea a esta propuesta, surgió la de Edelwich y Brodsky, quienes lo relacionaron más con una pérdida progresiva de la energía, motivación e ideal asociada a las profesiones de ayuda a su cargo y propusiaron también fases progresivas, entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía.
Por otro lado, en 1976, la psicóloga social Christina Maslach lo presentó ante un congreso de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) y lo definió como un síndrome tridimensional que consideraba como dimensiones de análisis a los siguientes constructos: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, y que ocurriría entre sujetos que trabajan en contacto directo con clientes o pacientes.
En 1980, en tanto, Herbert Freudenberger publicó su libro titulado Burn Out: The High Cost of High Achievement. What it is and how to survive it, texto que se ha transformado en un referente primordial para el abordaje primigenio del síndrome de desgaste profesional. Posterior a ellos, en el año 1981 las autoras Maslasch y Jackson aportan el hasta ahora más aceptado concepto del síndrome, en el que proponen que este es tridimensional y que dentro de estas dimensiones se encuentran el agotamiento emocional, la despersonalización (en la que se generan actitudes de sarcasmo ante sus compañeros de trabajo) y la reducida realización personal.
Población de riesgo thumb|Escultura de Albert Lefeuvre, titulada Después del trabajo.
En general, los más vulnerables a padecer el síndrome son aquellos profesionales en los que se observa la existencia de interacciones humanas trabajador-cliente de carácter intenso o duradero, sin considerar por cierto a un cliente en particular, sino, más bien, a uno o varios. Dichos profesionales pueden ser caracterizados como de desempeño satisfactorio, comprometidos con su trabajo y con altas expectativas respecto a las metas que se proponen, en las que el desgaste profesional se desarrolla como respuesta a estrés constante y sobrecarga laboral.
El síndrome de desgaste profesional es muy frecuente en el personal sanitario (cuidadores, médicos, enfermeras/os, farmacéuticos, odontólogos, nutricionistas, psicólogas/os y terapeutas ocupacionales), además de los trabajadores sociales, maestros/as, docentes en general,terapeutas familiares y consejeros matrimoniales, así como personal administrativo, estudiantes y en menor medida docentes, deportistas de élite, ingenieros, trabajadores de las fuerzas armadas y labores relacionadas con la investigación. |autor=Carlin, Maicon |autor2=Garcés de los Fayos Ruiz, Enrique |año=2010 |título=El síndrome de burnout: Evolución histórica desde el contexto laboral al ámbito deportivo |publicación=Anales de Psicología |volumen=26 |número=1 |páginas=169-180 |issn=0212-9728 }} teleoperadores (operadores de Centros de llamadas), ingenieros, personal de las fuerzas armadas, y en general, en diversas profesiones de las que actualmente se observa un creciente interés por analizar.
Respecto al género, diversas investigaciones apuntan a que las mujeres presentan mayor prevalencia que los hombres.
Dimensiones En 1981, Maslach y Jackson propusieron las siguientes dimensiones del síndrome de desgaste profesional:
Cansancio emocional: valora el agotamiento emocional debido a las exigencias del trabajo. Despersonalización: valora el grado de indiferencia y apatía frente a la sociedad. Baja realización personal: valora sentimientos de éxito y de realización personal.
Síntomas Los síntomas del síndrome de desgaste profesional se han categorizado en cuatro grupos, donde se desarrollan de forma progresiva:
Síntomas psicosomáticos: cefaleas, molestias gastrointestinales, insomnio, entre otros. Síntomas conductuales: problemas relacionales, ausentismo laboral, entre otros. Síntomas emocionales: distanciamiento afectivo, ansiedad y disminución del rendimiento laboral. Síntomas defensivos: negación de los síntomas anteriores y desplazamiento de los sentimientos hacia otros ámbitos. Lo principal es un fuerte sentimiento de impotencia, dado que desde el momento de levantarse ya se siente cansado. El trabajo no tiene fin y, a pesar de que se hace todo para cumplir con los compromisos, el trabajo nunca se termina. La persona que lo padece se vuelve anhedónica, es decir, que lo que anteriormente era motivo de alegría ahora no lo es; en otras palabras, pierde la capacidad de disfrutar. Aun cuando se tiene tiempo, se siente siempre estresado. A diferencia de lo que ocurría al principio, el trabajo ya no produce incentivos para la persona afectada con desgaste profesional. Visto por otras personas, aparenta sensibilidad, depresión e insatisfacción. miniaturadeimagen|Referencia al Burnout
Causas El síndrome de desgaste profesional suele deberse a múltiples causas y se origina principalmente en las profesiones de alto contacto con personas, con horarios de trabajo excesivos. Se ha encontrado en múltiples investigaciones que el síndrome ataca especialmente cuando el trabajo supera las ocho horas diarias, cuando no se ha cambiado de ambiente laboral en largos periodos de tiempo y cuando la remuneración económica es inadecuada. El desgaste ocupacional también sucede por las inconformidades con los compañeros y superiores cuando lo tratan de manera incorrecta, lo cual depende de tener un pésimo clima laboral donde se encuentran áreas de trabajo en donde las condiciones de trabajo son inhumanas. izquierda|miniaturadeimagen|Síntoma de desgaste profesional Existen dos factores de riesgo para la aparición del síndrome de desgaste profesionalː
El estrés como resultado de una responsabilidad, que con frecuencia supera las capacidades del individuo para resolverlas, y si a esto le agregamos la incertidumbre del futuro, los problemas económicos y las relaciones familiares con poca tolerancia, son fuertes detonantes. La privación del sueño y el efecto que causa en el desempeño laboral y académico ha sido estudiado y recientemente sujeto a regulaciones. Está comprobado que la privación crónica del sueño modifica la concentración y altera la capacidad de decisiones, que como resultado se incrementan los errores con consecuencias fatales.
Prevalencia del desgaste profesional Uno de los instrumentos más utilizados para medir el desgaste profesional es el denominado Maslach Burnout Inventory (MBI) creado por Christina Maslach y Susan Jackson, que utiliza un enfoque tridimensional para su evaluación basándose en los siguientes componentes: realización personal en el trabajo, cansancio emocional y despersonalización. En función de este instrumento, dichas autoras estimaron un conjunto de puntajes comparativos del MBI para diversos campos de trabajo, pudiéndose indicar que el grado de desgaste profesional en cada uno de ellos sería:
Industria Realización personal en el trabajo Cansancio emocional Despersonalización Promedio general de seis industrias Moderado Moderado Moderado Hospitalario Moderado Moderado Moderado Educación Alto Moderado Alto Otros educación Moderado Bajo Bajo Servicios sociales Alto Moderado Moderado Medicina Moderado Moderado Moderado Salud mental Alto Bajo Bajo Otros Moderado Moderado Moderado
Respecto a la prevalencia de este síndrome, la información disponible es fragmentada, no habiendo aún ningún estudio epidemiológico que permita visualizar el porcentaje de población real que la padece, aunque existen investigaciones que se han abocado a realizar esfuerzos en torno a determinar la prevalencia en diversos campos.
En este contexto, en una investigación realizada a una muestra de 11 530 profesionales de la salud residentes en España y América Latina, se pudo constatar que la prevalencia de burnout en este tipo de profesionales fue: 14,9 % en España, 14,4 % en Argentina, 7,9 % en Uruguay, 4,2 % en México, 4 % en Ecuador, 4,3 % en Perú, 5,9 % en Colombia, 4,5 % en Guatemala y 2,5 % en El Salvador.