thumb|upright=1.3|La Caída de los Titanes, de Rubens. En la mitología griega, los titanes (en griego antiguo: Τιτάν, pl. Τιτᾶνες) eran una raza de antiguas deidades que gobernaron antes de Zeus. Al menos el gobierno de Crono, rey de los titanes, se sitúa durante la legendaria edad de oro.Hesíodo: Trabajos y días 110 Por su abolengo estos seres también son denominados con el patronímico de Uránidas (Οὐρανίδαι, «hijos de Urano»). A los titanes se los considera como los ‘primeros (antiguos) dioses’.Hesíodo: Teogonía 486 y 502. Nótese que Hesíodo también los nombra como «dioses titanes». Los miembros femeninos de los titanes son denominados como titánides (gr. Τιτανíδες) o titánidas (lat. Titanidas).En la mitografía latina nos encontramos con las formas feneminas «titania» y «titánida». Ovido: Las metamorfosis III, 172, en donde llama titania a Diana, por ser hija de Latona; y también en I 395, donde llama titania a Pirra, por ser hija de Epimeteo. Varrón: De lengua Latina VII, 16, refiere a Diana como titánida. Este término no fue muy usado en textos griegos y en todo caso aparece en fuentes tardías.Solo un puñado de autores utilizan la forma «titánides», como por ejemplo Diodoro Sículo (Biblioteca histórica, V 67, 3), Filón de Biblos (790 F 2) o Clemente de Alejandría (Stromata, I 80, 3). +titanes UránidasEn la Teogonía: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, Tetis y el menor, Cronos.descendientes de los titanesEn la Biblioteca mitológica: Anfitrite, Asia, Asteria, Astreo, Atlas, Bía, Cratos, Doris, Electra, Eos, Epimeteo, Estigia, Eurínome, Hécate, Helios, Leto, Menecio, Metis, Nike, Palas, Perses, Prometeo, Quirón, Selene, Zelo, los vientos y los astros.origen del nombreFueron llamados «titanes» porque: a) Urano los maldijo por su crimen (τιταίνοντας y τίσιν); b) son hijos de Titea (Gea); c) son hijos de Titano; d) por un sustrato pregriego que significa «rey» o «antiguo gobernante»;Robert S. P. Beekes, en su obra Etymological Dictionary of Greek (Brill, 2010), analiza formalmente el término y dictamina de forma explícita que su origen pertenece al sustrato pre-griego. Hjalmar Frisk, en su diccionario etimológico anterior (Griechisches Etymologisches Wörterbuch), ya apuntaba a la imposibilidad de ligar de forma nativa el término a la raíz dada por Hesíodo. Francisco Villar y otros indoeuropeístas explican que los sufijos y estructuras de la palabra se emparentan con lenguas de Asia Menor (como el luvita o el hitita), donde raíces similares se asocian con conceptos de «poder», «rey» o «antiguo gobernante». e) en la tradición órfica, por τίτανος (títanos): ‘cal’, ‘yeso’ o ‘arcilla blanca’;Jane Ellen Harrison en Prolegomena to the Study of Greek Religion (1903); fragmentos órficos (Alberto Bernabé y Otto Kern), recogidos en colecciones como Poetae Epici Graeci y citado por Olimpiodoro y Nono de Panópolis (canto VI); Harpocración, en su entrada sobre la palabra apomatton (limpiar/desmanchar). f) por titṓ (τιτώ): «luz del día, sol o alba» (antiguas potencias lumínicas y astrales).Hesiquio de Alejandría: Lexicon. Preserva glosas de dialectos perdidos e indica explícitamente que la palabra tito (τιτώ) significaba «sol» o «alba» en ciertas regiones; James George Frazer, en sus notas y comentarios a la Biblioteca mitológica de Apolodoro, y estudiosos de la mitología comparada del siglo XIX (como Max Müller), asocian la raíz ti- o tit- con términos de lenguas del Asia Menor oriental vinculadas a la luz del día o al calor del sol.
Dioses preolímpicos A pesar de su prominencia los textos suelen referirse a los titanes como sinónimo de seres muy antiguos y se cree que sus nombres fueron invenciones de Hesíodo, a quienes poetas posteriores siguieron. No se ha registrado ningún culto hacia los Titanes en la antigua Grecia, y lo más probable es que Hesíodo los copiara de otras teogonías del Próximo Oriente.The Routledge Handbook of Greek Mythology; West 1996. De hecho, fuera de los textos cosmogónicos los Titanes apenas son mencionados de manera individual más allá de Crono, Océano o Jápeto; incluso para Homero Hiperión es tan solo un mero epíteto de Helio.Odisea I 8, XII 132; Ilíada VIII 480 Su inclusión individual en los mitos suele referirse como meros eslabones genealógicos entre los dioses primordiales y los dioses olímpicos;Apolodoro: Biblioteca mitológica I 2, 2-5; Higino: prefacio de las Fábulas. Ovidio ya se hace eco de esta particularidad, cuando nos cuenta que Leto es «hija de un tal Ceo».Ovidio: Metamorfosis VI 185 ss
Los titanes fueron doce en número ya desde su primera aparición literaria en la Teogonía de Hesíodo;Hesíodo: Teogonía 133-136. aunque en su Biblioteca mitológica, Apolodoro añade una decimotercera: Dione,Apolodoro: Biblioteca mitológica I 1, 3 diosa preolímpica cuyo santuario se encontraba en Dodona.Estrabón VII Sin embargo Homero considera a Océano como padre de los dioses, y como tal lo describe como un primordial y no como uno de los Titanes.Homero: Ilíada XIV 200 ss. De la misma manera los Titanes sirven en el mito como un contraste: ellos son los viejos dioses desplazados y relacionados con el mundo ctónico, en oposición a los dioses olímpicos, generación más joven que gobierna desde el monte Olimpo.Hesíodo: Teogonía 729 ss; Homero: Ilíada VIII 478.
Los titanes estaban relacionados con diversos conceptos primordiales, algunos de los cuales simplemente se extrapolaban de la etimología de sus nombres: el océano y la fructífera tierra, el Sol y la Luna, la memoria y la ley natural. Los doce titanes de la primera generación estaban encabezados por el más joven, Crono (no debe confundirse con Cronos, la personificación primigenia del tiempo), quien derrocó a su padre Urano (‘Cielo’) a instancias de su madre, Gea (‘Tierra’). Posteriormente, los titanes engendraron una segunda generación, entre los que se encuentran los hijos de Hiperión (Helios, Eos y Selene), las hijas de Ceo (Leto y Asteria), los hijos de Crío (Astreo, Palante y Perses) y los hijos de Jápeto (Prometeo, Epimeteo, Atlas y Menecio). En cambio los hijos de los titanes Crono y Océano nunca son referidos como tales, sino que pertenecen a otra estirpe diferente. Los titanes precedieron a los doce dioses olímpicos, quienes, guiados por Zeus, terminaron derrocándolos en la Titanomaquia (‘guerra de los titanes’). La mayoría de ellos fueron entonces encarcelados en el Tártaro, la región más profunda del inframundo. Ningún autor ha especificado el destino de las Titánides tras la guerra, pero al menos dos de ellas tuvieron unión con Zeus tras la Titanomaquia, ya que ambas son incluidas en el catálogo hesiódico de esposas divinas del mismo.Hesíodo: Teogonía 886-929.
Fuentes del mito y variantes Los griegos de la edad clásica conocían varios poemas sobre la guerra entre los dioses y los titanes, la Titanomaquia (‘guerra de los titanes’). El principal de ellos, y el único que ha sobrevivido, fue la Teogonía atribuida a Hesíodo. Un poema épico perdido titulado Titanomaquia y atribuido al bardo tracio ciego Tamiris, a su vez un personaje legendario, era mencionado de pasada en el ensayo Sobre la música que una vez fue atribuido a Plutarco. Los titanes también jugaron un papel prominente en los poemas atribuidos a Orfeo. Aunque solo se conservan fragmentos de los relatos órficos, revelan interesantes diferencias con la tradición hesiódica.
Estos mitos griegos de la titanomaquia caen dentro de una clase de mitos similares presentes en Europa y Oriente Próximo, donde una generación o grupo de dioses se enfrenta a los dominantes. A veces estos son suplantados. Otras los rebeldes pierden y son totalmente apartados del poder o bien incorporados al panteón. Otros ejemplos serían las guerras de los Ases con los Vanir y los Jotunos en la mitología escandinava; el poema épico Enuma Elish babilónico; la narración hitita del «Reino del Cielo»; el conflicto entre devas y asuras de la mitología hindú; o el oscuro conflicto generacional de los fragmentos Ugaritas.
En la poesía de Hesíodo
En la Teogonía de Hesíodo, los doce titanes son los primeros hijos nacidos de Urano y Gea:
Tras el nacimiento de los titanes, Gea alumbraría de Urano a los CíclopesHesíodo: Teogonía 139-147 y por último a los Hecatónquiros.Hesíodo: Teogonía 148-154 Temeroso de que pudieran destronarle, Urano mantenía a todos sus hijos atrapados en el Tártaro. Gea, a punto de reventar, sufría terriblemente, e ideó un plan para vengarse. Apostó en una emboscada a su hijo Crono, el menor de ellos, para que atacase a su padre. Lo castró con una hoz adamantina (de acero) y liberó así al resto de las entrañas de la Tierra, proclamándose rey de los titanes junto a su hermana Rea como esposa y reina.Hesíodo: Teogonía 155-182 Fue precisamente en este momento cuando Urano nombró, como insulto, a sus hijos como Titanes: el poeta utiliza un juego de palabras entre titaínontas («en su intento») y tísin («castigo»); refiriéndose a que los titanes habían cometido un acto impío contra su padre y que más tarde tendrían su justo castigo.Hesíodo: Teogonía 207-211
Crono y Rea engendraron una nueva generación de dioses, pero Crono, temiendo también que algún día lo derrocasen como él había hecho con Urano, se los tragaba enteros nada más nacer. Resentida por ello, Rea logró esconder a su sexto y último hijo, Zeus, entregándole en su lugar a Crono una roca envuelta en pañales que tragó confiado. Al infante Zeus lo recogió Gea para criarlo en Creta.Hesíodo: Teogonía 453-480
Cuando Zeus llegó a la edad adulta sometió a Crono por la astucia más que por la fuerza, dándole a beber un emético preparado con la ayuda de su abuela Gea que le hizo vomitar a sus hermanos. Comenzó entonces una guerra entre los dioses más jóvenes y los mayores, en la que Zeus fue auxiliado por los Hecatónquiros y los Cíclopes, quienes una vez más habían sido liberados tras su nuevo encarcelamiento por Crono. Zeus venció tras una larga batalla y encerró a los Titanes que se le habían enfrentado en el Tártaro.Hesíodo: Teogonía 493-506 y 617-734.
Los que no se habían opuesto a él siguieron teniendo de forma más o menos directa un papel en el nuevo orden: Océano continuó circundando el mundo, el nombre de la ‘brillante’ Febe fue empleado como sobrenombre de Artemisa y añadido como epíteto de Apolo («Apolo Febo»), Mnemósine alumbró a las Musas, Temis siguió encarnando el concepto de ‘ley de la naturaleza’ y Metis fue madre de Atenea. Hesíodo dice, en una de las digresiones del poema, que de todos los descendientes de los Titanes Zeus honró especialmente a Hécate, en un himno que engrandece a la diosa como señora de la abundancia, con participación en el cielo, el mar, la tierra y el inframundo.Hesíodo: Teogonía 410-452
En la obra de Apolodoro «Urano engendró de nuevo hijos en Gea, los denominados Titanes: Océano, Ceo, Hiperión, Crío, Jápeto, y el más joven de todos, Crono; e hijas, las llamadas Titánides: Tetis, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, Dione, Tea».En la teogonía de la Biblioteca de Apolodoro, claramente basada en la Teogonía hesiódica, se añaden más datos extraídos de autores posteriores. En esta obra los Centímanos fueron los primeros en nacer,Apolodoro: Biblioteca I 1, 1 en tanto que los titanes fueron los últimos.Apolodoro: Biblioteca I 1, 3 Zeus no sería criado por Gea, sino que Rea confió el cuidado del infante a los guerreros Curetes y a las ninfas Adrastea e Ida; pero el pequeño fue amamantado por la cabra Amaltea.Apolodoro: Biblioteca I 1, 6-7 También se nos dice que quien ideó la bebida emética fue Metis, a quien acudió personalmente Zeus. Otro dato apolodórico es la inclusión de Campe, carcelera de los Cíclopes que fue muerta a manos de Zeus.Apolodoro: Biblioteca I 2, 1 El autor cita a los mismos titanes que Hesíodo pero añade además a Dione.
En las narraciones de Diodoro Sículo