La Escuela Normal Central para Varones es una institución de educación media de Guatemala, especializada en la formación de maestros de educación primaria urbana. Fundada en 1873 por el gobierno del general Justo Rufino Barrios ha tenido participación directa en movimientos populares que han resultado en grandes cambios políticos para Guatemala, entre ellos: la Semana Trágica de 1920 que derrocó al gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y la Revolución de octubre de 1944 que terminó con los gobiernos de los generales Jorge Ubico Castañeda y Federico Ponce Vaides. Entre sus alumnos más destacados están los profesores Luis Martínez Mont -quien fue asesor de psicología infantil del cineasta estadounidense Walt Disney- y Juan José Arévalo Bermejo -quien fue Presidente de Guatemala entre 1945 y 1951.

Historia

Fundación

200px|miniaturadeimagen|Antiguo Colegio Clerical Mayor de los Paulinos que fue expropiado por el gobierno del general Justo Rufino Barrios y convertido en la Escuela Normal Central para Varones en 1873. En 1879 la Escuela Normal fue trasladada a las instalaciones del Instituto Nacional Central para Varones y el antiguo Colegio Mayor convertido en la Escuela Facultativa de Medicina del Centro.

El primer director de la Escuela Normal fue el pedagogo y político cubano José María Izaguirre e Izaguirre —quien había sido maestro del poeta cubano José Joaquín Palma en Cuba y quien también sería director del Instituto Nacional Central para Varones unos cuantos años después— y la Escuela Normal ocupó el edificio del Colegio Mayor de los Paulinos, el cual estaba frente al Hospital San Juan de Dios. Durante el régimen de Barrios, la Escuela Normal fue una institución de élite que disponía de profesores de varios países, entre ellos el poeta cubano José Martí, quien en 1877 dirigió una carta al director del periódico El Progreso, Valero Pujol en la que menciona «las útiles pláticas que la Escuela Normal sustenta, y el público favorece.»

Traslados

200px|miniaturadeimagen|Antiguas instalaciones del Instituto Nacional Central para Varones. En 1879, la Escuela Normal fue traslada a estas instalaciones que compartió con el Instituto hasta 1892. miniaturadeimagen|200px|Instituto agrícola de Indígenas en 1915. Aquí estuvo la Escuela Normal hasta que el edificio fue destruido por los terremotos de 1917-18.

Originalmente, la Escuela Normal estuvo en el antiguo colegio clerical que el arzobispo de Guatemala Francisco de Paula García y Peláez inauguró en la segunda avenida sur, entre la 12.ª y 13.ª calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en 1868 y que fuera expropiado por el gobierno liberal de Justo Rufino Barrios en 1873. Pero en 1879, el edificio fue destinado a la Escuela Facultativa de Medicina y la Escuela Normal fue trasladada a las instalaciones del Instituto Nacional Central para Varones.

En 1892, por una huelga contra el entonces director Manuel R. Ortega, se traslada al edificio de la Mayoría General del Ejército y en 1896, durante el gobierno del general José María Reyna Barrios, se fusionó con el Instituto Agrícola de Indígenas y pasó a llamarse «Escuela Normal Central de Profesores»; su director en ese momento era el pedagogo guatemalteco José María Fuentes y las instalaciones estaban en la finca «La Aurora», al sur de la Ciudad de Guatemala. Permaneció en esta ubicación hasta que el edificio de tres pisos que ocupaba fue derrumbado por los terremotos de 1917-1918. Tras el derrocamiento del licenciado Estrada Cabrera, la Escuela Normal fue trasladada a las instalaciones que ocupara el «Liceo Joaquina» en el centro de la ciudad. Finalmente, durante el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda, fue trasladada a la 7a. avenida 4-29 de la zona 13, lugar que ha ocupado desde entonces.

Primera militarizaciones

200px|miniaturadeimagen|Ruinas del edificio de la Escuela de Indígenas y de la Escuela Normal para Varones tras los terremotos de 1917-18.

Mediante el decreto emitido 16 de junio de 1900, el presidente Manuel Estrada Cabrera militarizó todos los centros educativos.

Proyecto educativo de los gobiernos de José María Orellana y Lázaro Chacón

Tras el gobierno de Manuel Estrada Cabrera Guatemala tenía un 93 por cierto de analfabetismo; prácticamente todos los indígenas eran analfabetos, la cobertura docente era muy escasa y el porcentaje de maestros empíricos muy alto. Así que la necesidad de enfocarse en la educación se hacía indispensable y esa educación tenía que dirigirse hacia las masas indígenas. Durante los gobiernos de los generales José María Orellana y de Lázaro Chacón, el proyecto educativo tuvo como base fundamental la «desanalfabetización», es decir, la eliminación del analfabetismo, el término des-analfabetizar, sugiere no sólo enseñar a leer y escribir, sino hace énfasis en erradicar el analfabetismo. Junto a este principio básico, se buscaba también elevar el nivel educativo y fortalecer la instrucción cívica.

Ante el gran porcentaje de maestros empíricos los gobiernos de Orellana y Chacón realizaron varios concursos para elegir a los más aventajados estudiantes que culminaban su carrera como maestros y otorgarles una beca que les permitiera continuar sus estudios en otros países convirtiéndose en profesionales de la pedagogía para que, de vuelta a Guatemala, pudieran encargarse de formar a los nuevos maestros. La repercusión más importante de esta decisión fue la formación de Juan José Arévalo Bermejo quien viajó a Argentina con una de estas becas y que fue quien finalmente pudo llevar a la práctica el proyecto cuando fue presidente entre 1945 y 1951, y hacer los cambios más importantes que ha recibido la educación en Guatemala.

Al final del año 1929 se efectuó un importante congreso pedagógico que tuvo a su cargo la revisión de los planes de estudio y el análisis de los más urgentes problemas que confrontaba la educación pública del país. Las principales reformas que se imprimieron a la educación fueron las siguientes:

Reforma de los programas de educación primaria para ajustarlos a los adelantos surgidos en la técnica pedagógica. Reforma al plan de estudios de las Escuelas Normales de Preceptores instituyendo dos años de estudios en lugar de uno. Unificación de los planes de estudio de las escuelas normales con los institutos de bachillerato, debiéndose otorgar en adelante el título de Maestro de Educación Primaria y Graduado en Ciencias y Letras; el nuevo plan comprendía cuatro años. Establecimiento de la obligación de hacer un año de práctica pedagógica a los maestros recién graduados, antes de autorizarles el libre el ejercicio de su profesión. Establecimiento de la obligación de los aspirantes a ingresar en las escuelas normales, de aprobar un examen de admisión. Reforma al plan de estudios y los programas de la Escuela Normal de Maestras para Párvulos, a fin de ajustarlos a las necesidades propias de ese nivel educativo y al mejor conocimiento del niño, considerado desde los puntos de vista psicobiológico y social. Ratificación del propósito de crear la Escuela Normal Superior, dictándose el plan de estudio y los programas correspondientes.

La reforma a la Ley Orgánica de fecha 11 de mayo de 1929, comprendía la creación de la Escuela Normal Superior y los reglamentos de julio de ese mismo año establecían sus finalidades y su plan de estudios. En el acuerdo de la creación se estableció como requisito esencial, para inscribirse y matricularse en el establecimiento, poseer el título de Maestro de Educación Primaria y al terminar los estudios correspondientes el derecho de obtener el título de Profesor Normal. En su primer año, se inscribieron 44 hombres y 29 mujeres ya que un profesor normal tenía derecho para ocupar los puestos siguientes:

direcciones de Escuelas Normales e Institutos de Secundaria cátedras en dichos establecimientos jefaturas de secciones en los departamentos escolar y administrativo del Ministerio de Educación Pública inspecciones técnicas

Gobierno de Jorge Ubico

thumb|300px|Estudiantes de la Escuela Normal Central para Varones desfilando el 30 de junio de 1939, cuando la institución estaba militarizada.

Cuando Jorge Ubico tomó la presidencia en 1931, acabó con todas las novedades en materia educativa y dificultó seriamente las condiciones para el magisterio nacional. El proyecto educativo permaneció dormido hasta que fue retomado por el gobierno de Juan José Arévalo -beneficiario de una de las becas que el gobierno otorgó y que le permitió doctorarse en el extranjero-. Arévalo llevó a cabo todos los cambios que Chacón solamente pudo intentar. El pedagogo Luis Martínez Mont, amigo personal de Arévalo y quien había regresado a Guatemala luego de realizar estudios avanzados de psicología infantil en Suiza con el famoso psicólogo infantil Jean Piaget se hizo cargo de la dirección de las escuelas normales del país.

El 27 de abril de 1932, emitió el Ejecutivo el decreto 1264 por el cual se establecía el pago de cuotas en la enseñanza secundaria normal en especial. El referido decreto aduce razones de carácter económico y considera que "por otra parte, el Estado tiene obligación de costear solo la instrucción primaria, por ser base imprescindible y de suma necesidad para la preparación del pueblo y el ensanche de la cultura nacional.

El gobierno del general Jorge Ubico (1931-1944) derogó la Ley de Educación impulsada por los presidentes Orellana y Chacón y aplicó las siguientes medidas:

Prohibió el trabajo magisterial a la mujer casada. Fomentó la delación y el espionaje entre los maestros, tácticas que ya habían sido utilizadas antes en Guatemala, durante el gobierno de Estrada Cabrera. Promovió numerosos actos públicos de felicitación al presidente y al Partido Liberal Progresista. En los desfiles marchaban también los maestros portando uniforme al estilo militar y sujetos a una drástica disciplina. Redujo las jubilaciones de algunos maestros retirados a cantidades de hasta dos quetzales mensuales, que por ende resultaban insuficientes para subsistir. Organizó mediatizadas exposiciones escolares. Implantó la educación militarizada en los centros de segunda enseñanza y semimilitarizada en las escuelas primarias. Los centros de segunda enseñanza fueron sujetos a un régimen semimilitar desde el año de 1932, nombrándose como inspectores a militares que tenían generalmente el grado de tenientes capitanes; el inspector general de cada establecimiento tenía un grado que oscilaba entre el de mayor y el de coronel. Los medios disciplinarios que empleaban consistían en arrestos, plantones y expulsiones temporales y definitivas. Al principio de su gobierno, debido a los efectos de la Gran Depresión de 1929, pospuso la construcción de nuevas escuelas públicas primarias y la reparación de las ya existentes. No obstante, esto cambió hacia 1943, cuando se fomentó la construcción. Invirtió grandes sumas de dinero en miles de uniformes escolares y banderas de colores. Promovió concursos atléticos interescolares. La educación física fue objeto de un gran incremento que era por lo general apreciado en los aniversarios de la independencia patria -15 de septiembre- y de la Revolución Liberal -30 de junio-.

En 1939 el ejecutivo dictó un decreto por el cual se disponía la militarización de toda la segunda enseñanza, incluyendo las escuelas normales. Para el efecto fueron nombrados militares de alta graduación como directores de todos los establecimientos y el número de alumnos se redujo a lo que es en lenguaje militar una compañía. Un cuerpo de oficiales tenía a su cargo el mantenimiento de la disciplina, en tanto que los alumnos estaban divididos en soldados, cabos y sargentos.

Revolución de Octubre