Existe amplio consenso en que los orígenes de la Guerra Fría se encuentran estrecha y directamente ligados con las relaciones entre la Unión Soviética y los aliados (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) entre los años 1945 a 1991. Estos eventos condujeron a la Guerra Fría que se extendió durante poco menos de medio siglo.
Los eventos que precedieron la Segunda Guerra Mundial, y aún la Revolución rusa de 1917, configuraron tensiones previas a la Segunda Guerra Mundial entre la Unión Soviética, los países del oeste de Europa y los Estados Unidos. Una serie de eventos durante y luego de la Segunda Guerra Mundial exacerbaron las tensiones, incluido el pacto soviética - alemán durante los dos primeros años de la guerra dando lugar a invasiones, la demora en la invasión anfibia de la Europa ocupada por los alemanes, el apoyo por parte de los aliados occidentales a la Carta del Atlántica los desacuerdos en las conferencias de guerra sobre la suerte de Europa del este, la creación por parte de los soviéticos del bloque del este de países satélites soviéticos, los aliados occidentales diagramado por el plan Morgenthau para apoyar la reconstrucción de la industria alemana, y el plan Marshall.Origins of the Cold War 1941-49. Martin Mccauley, 192 pag. Routledge (2008). ISBN 1405874333, ISBN 978-1405874335
La Guerra Fría comenzó poco tiempo después de terminar la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más destructivo en la historia del planeta. Los Aliados incluidos Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética derrotaron a las potencias del Eje: Alemania, Japón e Italia. Varios millones de personas murieron en la guerra y el conflicto expuso los extremos del salvajismo humano.
La Revolución rusa
En la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia fueron aliados durante siete meses, desde abril de 1917 hasta que los bolcheviques tomaron el poder en Rusia en noviembre. En 1918, los bolcheviques negociaron un acuerdo de paz separado con las potencias centrales en el Tratado de Brest-Litovsk. Esta paz acordada por separado contribuyó a que los norteamericanos desconfiaran de los soviéticos, ya que dejaba a los aliados occidentales que continuaran peleando solos contra las potencias centrales.
Debido a la revolución bolchevique de 1917 en Rusia seguido de su retiro de la Primera Guerra Mundial, la Rusia soviética se encontró aislada en el campo de la diplomacia internacional. El líder Vladímir Lenin expreso que la Unión Soviética se encontraba rodeada por una "rueda capitalista hostil" y consideraba a la diplomacia un arma para mantener divididos a los enemigos de Rusia, comenzando con la creación del Comintern soviético, que propugnaba los alzamientos revolucionarios en el extranjero. Las tensiones entre Rusia (incluidos sus aliados) y el Oeste adquirieron una fuerte connotación ideológica. La llegada de tropas norteamericanas a Rusia en 1918, que se involucraron prestando asistencia a los blancos antibolcheviques en la guerra civil rusa ayudó a fomentar las sospechas de los líderes soviéticos sobre el mundo capitalista. Este fue el primer evento que tornó a las relaciones ruso-norteamericanas en un tema importante y de largo alcance, para los líderes de cada país.
Diplomacia entre las guerras (EE.UU) (1918–1939) Luego de ganar la guerra civil, los bolcheviques proclamaron un desafío a nivel mundial al capitalismo.Halliday, Fred. "Cold War". The Oxford Companion to the Politics of the World. Oxford University Press Inc., 2001, page 2e. Al respecto Iósif Stalin el líder soviético, que consideraba a la Unión Soviética una "isla ", expresó que la Unión Soviética debe trabajar para que "el actual cerco capitalista sea reemplazado por un cerco socialista."
Ya en 1925, Stalin expresó que consideraba la política internacional como un mundo bipolar en el cual la Unión Soviética atraería países hacia el socialismo y los países capitalistas atraerían países con preferencias capitalistas mientras que el mundo se encontraba en un periodo de "estabilización temporaria del capitalismo" que precedía su eventual colapso. Varios eventos alimentaban la sospecha y la desconfianza entre las potencias occidentales y la Unión Soviética: el desafío bolchevique al capitalismo; la guerra polaco-soviética; el apoyo financiero por parte de los soviéticos en 1926 de una huelga general de trabajadores británicos que condujo a que Gran Bretaña rompiera relaciones con la Unión Soviética; La declaración de Stalin en 1927 sobre que la coexistencia pacífica con "los países capitalistas... se está retrotrayendo al pasado"; alegaciones conspirativas durante el Proceso de Shajty sobre un golpe de Estado liderado por franceses y británicos; la Gran Purga que comprendió varias campañas de represión y persecución política en las cuales más de medio millón de soviéticos fueron ejecutados;Communism: A History (Modern Library Chronicles) by Richard Pipes, pg 67 los Juicios de Moscú incluidas acusaciones de espionaje por parte de británicos, franceses, japoneses y alemanes; la muerte controvertida de 6 a 8 millones de personas en la República Socialista Soviética de Ucrania durante la hambruna en Ucrania de 1932 y 1933; el apoyo por occidente al Ejército blanco durante la guerra civil rusa; la negativa de Estados Unidos de reconocer a la Unión Soviética sino hasta 1933;Walter LaFeber, "Cold War." A Reader's Companion to American History, Eric Foner and John A. Garraty, eds. Houghton Mifflin Company, 1991. y la firma por parte de los soviéticos del Tratado de Rapallo. Como consecuencia las relaciones ruso-norteamericanas pasaban a ser un importante y continuo tema de preocupación para los líderes de ambos países.
Las diferencias entre los sistemas políticos y económicos de las democracias occidentales y la Unión Soviética — socialismo versus capitalismo, autarquía económica versus libre comercio, planificación del estado versus emprendimiento privado— fueron simplificadas y refinadas en ideologías nacionales para representar dos modos de vida. Luego del Temor rojo, posterior a la primera guerra muchos en Estados Unidos consideraban al sistema soviético una amenaza. La naturaleza ateísta del comunismo soviético también preocupaba a muchos norteamericanos. Los ideales norteamericanos de libre determinación y los Catorce Puntos del presidente Woodrow Wilson chocaban con muchas de las políticas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Hasta mediados de la década de 1930, los políticos británicos y norteamericanos suponían que la Unión Soviética comunista era una amenaza mucho más grande que la Alemania desarmada y democrática y por ello gran parte de sus esfuerzos de inteligencia estaban enfocados contra Moscú. Sin embargo, también se ha sostenido que en el período entre las dos guerras mundiales, Estados Unidos tenía escaso interés en la Unión Soviética o sobre sus intenciones. Estados Unidos, luego de una mínima contribución a la Primera Guerra Mundial y la guerra civil rusa, comenzó a favorecer una posición aislacionista en lo que respecta a políticas globales (algo que posteriormente contribuiría a su tardío ingreso en la Segunda Guerra Mundial). Un ejemplo en este sentido es su ausencia de la Liga de las Naciones, un foro político internacional, en el espíritu de las Naciones Unidas; si bien el presidente Woodrow Wilson fue uno de los principales propulsores de la Liga de las Naciones; sin embargo el senado de Estados Unidos, se opuso a que Estados Unidos formara parte de la misma. Estados Unidos estaba experimentando un crecimiento económico sin precedentes a lo largo de la década de 1910 y comienzos de la década de 1920. Sin embargo, pronto el mundo sería afectado por la Gran Depresión y por lo tanto Estados Unidos estaba menos propenso a realizar concesiones a la política internacional mientras sufría de serios problemas internos financieros y sociales.
Además los soviéticos tenían resentimiento por la Política de apaciguamiento occidental hacia Adolf Hitler especialmente luego de la firma de los Acuerdos de Múnich en 1937.
Pacto Ribbentrop-Mólotov y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1939–1941) miniaturadeimagen|derecha|250px|Avances militares y políticos soviéticos y alemanes en Europa central y del este 1939–1940.
Las sospechas se intensificaron cuando en el verano de 1939, luego de realizar negociaciones tanto con un grupo británico-francés y otro alemán sobre posibles acuerdos militares y políticos, la Unión Soviética y Alemania firmaron un Acuerdo comercial para potenciar el comercio de ciertos equipos militares y civiles alemanes a cambio de materia prima soviética y el Pacto Ribbentrop-Mólotov, así denominado por los nombres de los dos secretarios de relaciones extranjeras (Ribbentrop-Mólotov), el pacto incluía un protocolo adicional secreto para dividirse Polonia y el este de Europa entre los dos estados.Day, Alan J.; East, Roger; Thomas, Richard. A Political and Economic Dictionary of Eastern Europe, pg. 405NDTV.com: Stalin offered troops to stop Hitler: Report
Una semana luego de la firma del pacto Ribbentrop-Mólotov, comenzó la partición de Polonia con la invasión alemana del oeste de Polonia. Las relaciones entre la Unión Soviética y Occidente se deterioraron aún más cuando, dos semanas luego de la invasión alemana, la Unión Soviética invade el este de Polonia coordinando con las fuerzas alemanas. Luego la Unión Soviética invade Finlandia, que también había sido cedida por el protocolo secreto del pacto Ribbentrop-Mólotov,Kennedy-Pipe, Caroline, Stalin's Cold War, New York: Manchester University Press, 1995, ISBN 0-7190-4201-1 pero sufren importantes pérdidas y finalmente acuerdan un tratado de paz provisorio mediante el cual Finlandia le cede partes del este de su territorio. En junio, los soviéticos emiten un ultimátum exigiendo Besarabia, Bukovina y parte de la región de Hertza de Rumania, luego de lo cual Rumania cede ante las demandas soviéticas de ocupación. Ese mes, los soviéticos también se anexaron los países Bálticos de Lituania, Estonia y LetoniaSenn, Alfred Erich, Lithuania 1940: revolution from above, Amsterdam, New York, Rodopi, 2007 ISBN 978-90-420-2225-6
Desde agosto de 1939 a junio de 1941 (cuando Alemania rompió el pacto e invadió la Unión Soviética), las relaciones entre occidente y los soviéticos se deterioraron más aún cuando la Unión Soviética y Alemania implementaron una relación económica de gran escala mediante la cual la Unión Soviética le enviaba a Alemania materias primas vitales tales como petróleo, caucho, manganeso y otros materiales a cambio de armas, maquinaria para fábricas y tecnología alemana. A finales de 1940, los soviéticos también comenzaron conversaciones con Alemania sobre una posible incorporación al Eje, que culminaron en un intercambio de propuestas escritas, aunque nunca se terminó de acordar la incorporación de la Unión Soviética al Eje.
Alianza durante la Segunda Guerra Mundial (1941–1945) miniaturadeimagen|200px|Afiche del gobierno norteamericano mostrando un amigable soldado ruso, de acuerdo a las alianzas durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Kim Philby espía encubierto de la NKVD soviética tuvo acceso a muy importante información de inteligencia del MI6 británico, y la pasó a los soviéticos.