El monetarismo es la rama o vertiente del pensamiento económico que se ocupa de los efectos del dinero sobre la economía en general. Pese a no constituir una escuela del pensamiento económico como tal, Stanley L Brue y Randy R Grant; (2008): Historia del pensamiento económico (Spanish Edition). Editorial: Cengage Learning, México el monetarismo es reconocido como una tendencia que ha ejercido una gran influencia sobre numerosos economistas. En la actualidad, existe una escuela de pensamiento económico —la Escuela de Economía de Chicago— a la que generalmente se le atribuye versar sobre el pensamiento "monetarista", y sobre todo, cuando se utiliza el término “monetaristas” se entiende referido a la doctrina defendida por Milton Friedman y la Escuela de Chicago. Por ejemplo: William Anglas: ESCUELAS DE PENSAMIENTO MONETARISTAS Y KEYNESIANOS; Henry Hazlitt: ¿En dónde se equivocan los monetaristas? Sin embargo, la definición de dicha expresión resulta más compleja entre los economistas. por ejemplo: PATRICIO MELLER (1986): KEYNESIANISMO Y MONETARISMO: DISCREPANCIAS METODOLÓGICAS
La situación (no necesariamente problemática) que impide llamar al monetarismo una escuela es que hay por lo menos dos interpretaciones o modelos económicos generales de la forma en que la oferta de dinero afecta a otras variables, tales como los precios, la producción y el empleo. Estas dos aproximaciones se pueden contemplar, por un lado, en la obra de Knut Wicksell, y, por el otro, en la de Irving Fisher (ver más abajo). Además el monetarismo (o versiones del mismo) está presente en la obra de autores considerados representantes de otras escuelas. Dado que todos los economistas tienen por lo menos alguna versión de cómo el dinero afecta las variables económicas, todos podrían ser denominados "monetaristas". Desde este punto de vista parece más apropiado reservar el término monetaristas para aquellos autores cuyo trabajo o influencia se centra en aspectos monetarios.
Los monetaristas en general aceptan la idea de que la política monetaria puede, por lo menos, tener efectos a corto plazo sobre la producción (incrementándola) y los precios a un plazo más largo (aumentándolos). Por ejemplo, Milton Friedman sugiere —en "Studies in the Quantity Theory of Money} (1956)— que los efectos de aumento del circulante en el corto plazo son aumentar empleo y producción, pero en el largo plazo los efectos de tal incremento monetario solo son inflación. Ver también Universidad de Alcalá (UAH): Modelo OA-DA II Shocks y Mecanismos de Propagacion. A: Los efectos de una expansión monetaria] (documento se puede bajar desde www2.uah.es/econ/MacroII/Presentaciones/OADA_II.ppt Por otra parte, si los monetaristas se limitaran a afirmar que hay una relación proporcional entre la oferta monetaria y el nivel general de precios a largo plazo, la mayoría de estudiosos de la economía aceptarían esta idea, siempre que el período a largo plazo sea lo bastante prolongado y otras variables —como el tipo de instituciones financieras existentes— se mantuvieran constantes. Consecuentemente el monetarismo ha sido definido como «la tendencia que enfatiza el papel del gobierno en controlar la cantidad del circulante. Es la visión en la economía monetaria de qué variaciones en la oferta monetaria tienen gran influencia en el producto nacional en el corto plazo y sobre el nivel de precios en el largo, y que los objetivos de la política monetaria se obtienen mejor a través del control de la oferta monetaria».Phillip Cagan, 1987. "Monetarism," The New Palgrave: A Dictionary of Economics, v. 3, Reprinted in John Eatwell et al. (1989), Money: The New Palgrave, pp. 195-205 & 492-497.
El monetarismo se originó a partir de la economía neoclásica y constituyó una de sus vertientes, tuvo gran influencia en desarrollos posteriores (ver más abajo) y llegó a ser una de las principales fuentes de la Nueva economía clásica. James Tobin, por ejemplo, llegó a llamar a los nuevos clásicos “monetaristas modelo 2” (ver “The Monetarist Counter-Revolution Today -an Appraisal” en Econ. Journal, Mar 1981, 91 (361), pp 29-42). Sin embargo es necesario notar que hay diferencias entre los monetaristas y los nuevos clásicos (ver, por ejemplo: Kevin D. Hoover - 1984 Two Types of Monetarism.) consecuentemente es más apropiado sugerir que el nuevo clasicismo evoluciono a partir o sobre la base del monetarismo (ver por ejemplo Roger A. McCain (2000): From Monetarism New Classical Economics. Sin embargo, es necesario mantener presente que no hay solo una aproximación que pueda ser llamada monetarista.A Leijonhufvud (2009): «Wicksell, Hayek, Keynes, Friedman: Whom Should We Follow?»
Orígenes El monetarismo tiene una larga tradición en la historia del pensamiento económico. Hay explicaciones detalladas y muy sofisticadas sobre el modo en que un aumento de la cantidad de dinero afecta a los precios, y a la producción a corto plazo, en los escritos de mediados del , del economista irlandés Richard Cantillon y del filósofo y economista escocés David Hume (ver Teoría cuantitativa del dinero).
Sin embargo, los orígenes del monetarismo moderno se pueden hallar en la propuesta de John Stuart Mill, de la dependencia general de los precios, sobre la cantidad del dinero en circulación, que sugiere que el nivel general de precios se relaciona con la cantidad de dinero multiplicada por su velocidad de circulación.Mill, John Stuart; Principles of Political Economy (1848). part II CHAPTER VIII: Of the Value of Money, as Dependent on Demand and Supply The Bernard Schwartz Center for Economic Policy Analysis: "La bestia que John Stuart Mill liberó de la jaula, la "teoría cuantitativa pura" de Hume, sería recogida por primera vez por Simon Newcomb (1885) y luego, más notoriamente, por Irving Fisher, en su "Poder adquisitivo del dinero" (1911). La teoría puede ser resumida sucintamente refiriéndonos a la famosa "ecuación de intercambio" introducida por estos dos economistas en «The Quantity Theory of Money.»
Stuart Mill mismo, a pesar de que acepta en general la teoría cuantitativa, Stuart Mill: “No es, sin embargo, del último o del promedio, sino de los precios inmediatos y temporales, de los que ahora nos ocupamos. Esos, como hemos visto, pueden diferir en gran medida de la norma del costo de producción. Entre otras causas de fluctuación, una que hemos encontrado es la cantidad de dinero en circulación. Mientras otras cosas sean las mismas, un aumento del dinero en circulación aumenta los precios, una disminución los disminuye. Si se ofrece más dinero para circulación, que la cantidad que puede circular, en relación confortable a su costo de producción, el valor del dinero, por la duración del exceso, se mantendrá por debajo del nivel de costo de producción y los precios en general serán sostenidos sobre la tasa natural.” en "Principles of Political Economy with some of their Applications to Social Philosophy" Book III, Chapter XII Influence of Credit on Prices párrafo 2 (en inglés en el original) sugiere que lo importante o relevante no es tanto la cantidad física de circulante, sino el crédito y las compras (o demanda) (Stuart Mill consideraba que solo el metálico era dinero propiamente tal. Los billetes son pagarés y, junto con otras notas promisorias —bancarias o individuales, ya sea a la vista (o en demanda") o a plazo— tales como cheques, crédito "en libros" o a cuenta, etcétera, constituyen crédito.): “Pero ahora hemos encontrado que hay otras cosas, tales como billetes de banco, letras de cambio y cheques, que circulan como dinero, y realizan todas las funciones del mismo: y surge la pregunta: ¿operan estos sustitutos sobre los precios en el misma manera que el dinero en sí? ¿Tiende un incremento en la cantidad de papel transferible a aumentar los precios, de la misma manera y grado que un aumento en la cantidad de dinero...?” Ha habido una gran cantidad de debates y argumentos sobre la cuestión de si algunas de estas formas de crédito y, en particular, si los billetes de banco deben ser considerados como dinero. El asunto es tan puramente verbal que apenas merece la pena plantearlo, y uno tendría cierta dificultad en comprender por qué se le atribuye tanta importancia, si no hubiera algunas autoridades que creen, -adhiriéndose todavía a la doctrina de la infancia de la sociedad y de la economía política-, que la cantidad de dinero en comparación con la de los productos básicos, determina los precios en general, y que es importante demostrar que los billetes de banco y no otras formas de crédito son dinero, a fin de apoyar la inferencia de que los billetes de banco y no otras formas de crédito influyen sobre los precios. Es obvio, sin embargo, que los precios no dependen del dinero, sino de las compras. El dinero depositado en un banco y contra el cual no se creen débitos, o que sea debitado para fines distintos a la compra de mercancías, no tiene ningún efecto sobre los precios, de igual forma que un crédito que no se utiliza. El crédito que se utiliza para la compra de productos afecta a los precios de la misma manera que el dinero. El dinero y el crédito están, pues, exactamente a la par, en su efecto sobre los precios; y si optamos clasificar los billetes en una o la otra manera, es en este sentido por completo indiferente. Stuart Mill: "Principles of Political Economy with some of their Applications to Social Philosophy" Book III, Chapter XII Influence of Credit on Prices párrafos 3 y 27 (en inglés en el original)
La situación que dio relevancia a la sugerencia de Mill fue que, a fines del y principios del el antiguo sistema monetario (basado en monedas de metales preciosos, principalmente oro) estaba cayendo en desuso. Para una introducción a todo esto, ver Causas en Imperialismo] y Pugnas Imperialistas. Siglo XIX. Para empezar a profundizar: Jude Wanniski Una historia económica del Siglo XX y ERIC HOBSBAWM: “EL GRAN BOOM” D Laidler When Giants Walked the Earth La expansión tanto de la población como de la economía misma demandaron una expansión monetaria que la cantidad de metales preciosos poseídos por los bancos en la mayoría de los países no podía satisfacer (aunque en algunos, principalmente Inglaterra, había gran acumulación del metalPara una introducción a este aspecto, ver Fernando Ossa El Sistema Monetario Internacional: Antecedentes y Perspectivas ), lo que, a su vez, dio origen a la expansión del "circulante de papel". Pero incluso en Inglaterra, con esa gran acumulación de oro, no había lo suficiente a principios del como para respaldar con oro y plata la totalidad de ese circulante, incluyendo papel moneda, cheques, pagarés y otras formas de “dinero bancario” o crédito en circulación. P. H. Wicksteed (un economista marginalista) escribiendo en 1910, describe así la situación: