miniaturadeimagen| Tweedledum y Tweedledee, rivales ficticios de A través del espejo de Lewis Carroll. Una rivalidad se refiere el estado de dos personas o grupos que participan en una relación competitiva de larga duración. La rivalidad se refiere pues al espíritu de «uno contra el otro» entre dos bandos que compiten. La relación misma puede también denominarse «una rivalidad», y cada participante o bando es rival del otro. Al principal rival de una persona se le puede llamar su archirrival. Las rivalidades pueden definirse como «un proceso de categorización perceptual en el que actores identifican qué estados son competidores suficientemente amenazantes». Para que la rivalidad persista, en lugar de que resulte en un dominio perpetuo por una de las partes, debe tratarse de «una relación competitiva entre iguales». El politólogo estadounidense John A. Vasquez ha afirmado que la igualdad de poder es un componente necesario para que exista una rivalidad verdadera, pero otros teóricos han cuestionado tal elemento.

Las rivalidades cruzan muchos campos diferentes dentro de la sociedad y «abundan en todos los niveles de interacción humana», existiendo a menudo entre amigos, firmas, equipos deportivos, escuelas y universidades. Más aún, «familias, políticos, partidos políticos, grupos étnicos, secciones regionales de países y estados participan todos en rivalidades duraderas de duración e intensidad diferentes». Las rivalidades se desarrollan como producto de la competencia y ritualismo entre diferentes bandos. En algunos casos, la rivalidad puede volverse «tan avasalladora que los actores se preocupan solamente por si sus acciones dañarán o beneficiarán a sus rivales».

Origen y significado miniaturadeimagen| La rivalidad entre Francia y Alemania ha existido desde que los dos estados naciones se originaron; aquí, oficiales de la Guardia del Cuerpo prusiano, deseosos de provocar la guerra, afilan sus espadas en las escaleras de la embajada francesa en Berlín en el otoño de 1806. Las rivalidades generalmente se refieren a una competencia entre personas o grupos, en la que cada uno se esfuerza por tener más éxito que el otro.Alternativamente, y en particular cuando se usa en la forma verbal (rivalizado), puede indicar una relación de igualdad, como en las expresiones «rival de sus pares», «persona sin rival», o «actuación sin rival». El origen de la raíz rival es del francés medio y del latín rivalis, y del francés rivus, que significa persona que bebe del mismo arroyo que otro.

James Mark Baldwin, en su Diccionario de Filosofía y Psicología (1902), definió tres tipos principales de rivalidad:

rivalidad biológica, rivalidad personal o consciente, rivalidad comercial e industrial

Alternativamente, en una revisión, Kilduff y cols. (2010), dividieron en cambio la competición en tres tipos (individual, grupal y organizacional) y distinguieron la rivalidad específicamente como una «relación competitiva subjetiva» que implica por necesidad un «mayor involucramiento psicológico y riesgos percibidos». Investigaciones más recientes han identificado asimismo la similitud, la proximidad y una historia de competición como antecedentes necesarios para el establecimiento de una rivalidad, mientras que otros han sugerido que la descortesía puede reducir la necesidad de una historia de competición para solidificar la relación rival.

Archirrival Cuando una persona o entidad tiene múltiples rivales, el más importante o significativo puede ser llamado archirrival.Collins Cobuild Advanced Dictionary of English (2016), p. 59. En la ficción, es común que personajes heroicos recurrentes tengan archirrivales o archienemigos que sirvan como contraste para el héroe. No obstante, los archirrivales también pueden distinguirse de un némesis, refiriéndose este último a un enemigo al que el héroe no puede derrotar (o que derrota al héroe), incluso sin haber sido un enemigo de larga data o constante del héroe.

Rivalidades amistosas Rivalidades en la que los competidores permanecen en desacuerdo sobre asuntos o resultados específicos, pero mantienen por lo demás relaciones amables, pueden ser llamadas rivalidades amistosas. Instituciones tales como las universidades suelen mantener rivalidades amistosas, con la idea de que «[una] rivalidad amistosa anima a una institución a poner en primer plano lo mejor que tenga para ofrecer, a sabiendas de que si es deficiente, otras van a desbancarla». En algunos casos, instituciones tales como corporaciones, ligas deportivas o unidades militares pueden fomentar rivalidades amistosas entre subconjuntos dentro de la misma institución.. Por ejemplo, en la década de 1870, el ejército británico celebró una competición deportiva en la que distintas unidades militares seleccionaron miembros para competir contra aquellos seleccionados por las demás unidades, con el objeto de generar rivalidades amistosas entre unidades y así promover la cohesión interna. Tales rivalidades pueden alentarse también con el objeto de incitar a miembros particulares de tales subconjuntos a competir de manera más productiva.

Rivalidades entre servicios  Las rivalidades entre servicios pueden ocurrir entre diferentes ramas de las fuerzas armadas de un país, naciendo de la competencia por recursos limitados entre las fuerzas terrestres, navales y aéreas de una nación. El término se aplica asimismo a las rivalidades entre los servicios de inteligencia de un país (por ejemplo, en Estados Unidos entre la CIA y el FBI ), o entre policías y bomberos de una ciudad, como ocurre en la ciudad de Nueva York entre su departamento de policía y su departamento de bomberos.

Rivalidad en campos específicos

Relaciones interpersonales En el campo de las relaciones interpersonales se encuentran una variedad de rivalidades.

La rivalidad entre hermanos se refiere un tipo de competición o animosidad entre hermanos, consanguíneos o no. Los hermanos pasan por lo general más tiempo juntos durante la infancia que con sus padres. El vínculo fraterno suele ser complicado y está influenciado por factores como el trato por parte de los padres, el orden de nacimiento, la personalidad y las personas y experiencias por fuera de la familia. La rivalidad entre hermanos es particularmente intensa cuando los niños tienen edades muy cercanas y/o son del mismo sexo y/o cuando uno o ambos niños son superdotados. Según una revisión de Macionis, los hermanos mayores tienden a reportar que la rivalidad alcanza su punto máximo en la infancia, mientras que los hermanos menores reportan un pico más tardío, durante la adolescencia temprana.

También ocurren rivalidades entre personas que tienen intereses románticos en una misma pareja romántica potencial:

Las personas emplean una serie de mecanismos para contrarrestar a rivales románticos, por ejemplo, desacreditar las características del rival que la pareja romántica podría buscar en una relación a largo plazo. miniaturadeimagen| Winston Churchill y Neville Chamberlain fueron rivales políticos por el liderazgo del Reino Unido durante gran parte de la década de 1930, cuando se avecinaba la Segunda Guerra Mundial.

Economía y política En economía, se suele decir tanto de los bienes como de los productores de bienes que son rivales. Se afirma que un bien económico es rival si su consumo por parte de un consumidor evita un consumo simultáneo por parte de otros consumidores. Empresas que compiten vendiendo los mismos bienes económicos pueden así convertirse en rivales, en tanto cada una busca convencer a los consumidores para que compren sus productos, a expensas de los productos de su rival:

miniaturadeimagen| La rivalidad entre el Millwall FC y el West Ham United FC es una de las más antiguas y acérrimas de la historia del fútbol inglés. miniaturadeimagen| La rivalidad entre el Celtic FC y el Rangers FC, ambos equipos de Glasgow, Escocia, se basa en el sectarismo etnopolítico de The Troubles. En el contexto de las relaciones internacionales, las rivalidades entre naciones pueden estar altamente formalizadas o ser comparativamente informales. Shohov y cols., citan como un ejemplo de rivalidad formalizada las relaciones entre la Unión Soviética y los Estados Unidos durante la Guerra Fría, «con sus cumbres periódicas y negociaciones sobre control de armamentos». En cualquier caso, la formulación de la rivalidad lleva consigo su propia expectativa de conductas apropiadas entre los participantes, lo que tiene el propósito de sostener la relación y limitar las vías disponibles para aquellos que se esforzarían por deshacerla. Las rivalidades entre naciones pueden inducirlas a competir «por cuestiones de armamentos navales, ayuda exterior, influencia cultural o eventos atléticos», y la rivalidad en cada caso ocurre dentro del contexto de los competidores que han «nombrado a uno o más de sus adversarios como dignos de preocupación y atención especiales». </ref> Se ha señalado que «si bien todas las grandes potencias, casi que por definición, son competidoras, sólo algunas se llaman rivales entre sí», siendo los rivales «competidores que han sido destacados para recibir atención especial de alguna manera»:

Deportes A menudo, las rivalidades deportivas están estrechamente vinculadas con el ritualismo asociado con los deportes. El ritualismo se refiere a «una serie de... actos o actuaciones iterados que son... famosos en términos 'no codificados del todo por quien los lleva a cabo'; es decir, están imbuidos de significados externos a quien los ejecuta». Toda persona que participa de alguna manera en un evento deportivo se hace parte del ritualismo asociado con los deportes. En el fútbol, por ejemplo, los equipos se reúnen antes de cada partido para calentar, los entrenadores se dan la mano, los capitanes determinan quién va a recibir el balón primero, todo el mundo se pone de pie durante el himno nacional, los hinchas se sientan en áreas específicas, hacen ciertos gestos con las manos durante todo el juego, usando prendas específicas asociadas con el equipo y tienen las mismas prácticas posteriores al juego, cada juego de cada temporada de cada año. Es a través a esta constancia de jugar contra los mismos equipos cada año que «estas rivalidades han demostrado una notable capacidad de permanencia». En particular, es el impulso de la sociedad por alterar tales rituales originales lo que inicia rivalidades. Para Horst Helle, «la sociedad necesita una relación cuantitativa particular de armonía y desarmonía, de asociación y competición, de favor y desfavor, para poder tomar forma de una manera específica». La sociedad se ve atraída hacia esto en los deportes porque es una característica principal de la vida cotidiana, que puede verse en las rivalidades religiosas históricas, tal como en el ejemplo contemporáneo de sectarismo en Glasgow. Dentro de un área, las diferencias entre dos tipos de personas pueden motivar el inicio de una rivalidad. La competición y el apoyo mantienen viva la rivalidad.