El Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue un partido político mexicano, fundado el 5 de mayo de 1989, con una ideología política socialdemócrata. En las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 encabezó coaliciones electorales (Coalición Por el Bien de Todos y la Coalición Movimiento Progresista) que los colocaron como la segunda fuerza electoral. Los militantes de este partido se conocían popularmente como perredistas. Su lema es «¡Democracia ya, Patria para todos!». El partido fue miembro de la Internacional Socialista. El 19 de septiembre de 2024 el INE declaró oficialmente la pérdida del registro nacional. Solo mantiene su registro como partido local en algunos estados del país.

La plataforma partidaria de 2024 aboga por alejarse del neoliberalismo, impulsando una economía de bienestar, inspirado en la concepción socialdemócrata. En seguridad, busca convertir la Guardia Nacional en una guardia civil, fortaleciendo las policías municipales y estatales. En materia política, abogan por la democracia social y el federalismo, así como la instauración de un régimen parlamentario. En materia social, busca la igualdad de género, promover el respeto a los derechos de la diversidad sexual e identidad de género y la protección de la comunidad indígena y migrante. Promueve además, una reforma fiscal progresiva, para elevar el porcentaje de recaudación fiscal.

En las elecciones federales de 2024 fue la fuerza política más pequeña, recibió tan solo 1.85% de los votos emitidos para la elección presidencial, 2.27% para la elección de senadores y 2.43% para la elección de diputados.

Como consecuencia de sus bajos resultados, el Instituto Electoral inició el proceso para la pérdida de registro nacional, ante esto el liderazgo del partido anunció que continuarían trabajando con o sin registro. No obstante el anuncio a nivel nacional, el partido conserva su registro local en trece estados: Aguascalientes, Baja California Sur, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tlaxcala y Zacatecas;estados donde ha logrado mantener el mínimo legal de votos, tres por ciento.

Introducción El PRD nace como una coalición de diversos partidos políticos de izquierda si bien sus fundadores pertenecían a la Corriente Democrática del PRI, al fusionarse con los movimientos y organizaciones de la histórica izquierda mexicana, se crea el PRD, antes de ser bautizado como PRD, su origen es el Partido Mexicano Socialista (PMS) que nace de la fusión de 6 fuerzas políticas de Izquierda a nivel Nacional: Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), Partido Socialista Unificado de México (PSUM), Partido Patriótico Revolucionario (PPR), Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), Unión de la Izquierda Comunista (UIC); más adelante se unen a la fusión una parte de la militancia del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Su principal líder fue el Ingeniero Heberto Castillo Martínez.

El naciente Partido Mexicano Socialista cede su registro en alianza con exmiembros del PRI, denominados Corriente Democrática así como organizaciones civiles que se opusieron al partido gobernante y pugnaron por elecciones democráticas, y nace el Partido de la Revolución Democrática.

El PRD Defiende la participación del estado en los sectores que considera estratégicos, principalmente recursos energéticos y comunicaciones. Asimismo, le da al estado un papel preponderante en lo que se refiere a política social: se pronuncia por una educación laica y gratuita en todos los niveles y que cumpla con la demanda nacional, por la ayuda económica a los sectores más desfavorecidos (ancianos, estudiantes y discapacitados pobres), y por el otorgamiento de subsidios a productos de primera necesidad. Se ha pronunciado también por un desarrollo del sector agrícola que satisfaga las demandas de los campesinos.

Historia

Fundación El PRD se fundó en la Ciudad de México, el 5 de mayo de 1989 por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Andrés Manuel López Obrador, entre otros y miembros históricos de la Izquierda como Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, Amalia García entre muchos otros políticos de la izquierda mexicana.

En el PRD confluyen dos corrientes de la izquierda histórica mexicana. Por un lado, una corriente que proviene de la tradicional «familia revolucionaria», representada por el ala izquierda del PRI. La otra corriente que confluyó en el PRD es la izquierda comunista y socialista mexicana, cuyos orígenes están en el Partido Comunista Mexicano, el Partido Mexicano de los Trabajadores y organizaciones guerrilleras amnistiadas en 1977.

Antecedentes histórico-políticos Mientras formó el gobierno, el PRI se proclamó representante auténtico y único de la herencia de la Revolución mexicana.

La ideología del PRI fue de corte nacionalista, se mantuvo con altibajos hasta el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976). A finales de dicho sexenio estalló la primera de una serie de crisis económicas que asolarían al pueblo de México. México cayó en el sexenio siguiente encabezado por José López Portillo (1976-1982) en una segunda crisis que arruinó a la nación, obligando por primera vez en su historia a la moratoria de pagos por parte de la nación. A consecuencia de esto, en el sexenio subsecuente, el presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) instituyó una serie de políticas y reformas económicas que cambiarían el rumbo y rostro de las políticas de gobierno del PRI.

Dentro del PRI, varios miembros se sintieron agraviados al ver una contradicción entre el discurso y las políticas reales del gobierno. Encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, este grupo de priistas disidentes formaron la Corriente Democrática del PRI. Desde esa instancia, criticaron insistentemente al gobierno, instándolo a que «regresara» al cauce tradicional nacionalista del partido, retomando las políticas sociales de; mejorar los salarios de la clase trabajadora, y solucionar los problemas de las clases sociales bajas. Ante la inminencia de las elecciones presidenciales de 1988, Cárdenas y los demás líderes de la Corriente Democrática, al ser marginados por la lucha por la candidatura presidencial, rompieron con el partido a finales de 1987, después de que Carlos Salinas de Gortari fue escogido por el presidente en turno como candidato oficial. Para los inicios de 1988, los ex priistas formaron una alianza con otros partidos y movimientos de izquierda, agrupados en el Frente Democrático Nacional. Con Cárdenas encabezando la candidatura, se lanzaron a la lucha por la presidencia.

Por otra parte, la izquierda histórica mexicana, a cuya cabeza estaba el Partido Comunista Mexicano, había sido duramente reprimida durante muchos años. El mismo PCM había sido proscrito, especialmente durante los años más gélidos de la Guerra Fría.

Durante la administración del presidente José López Portillo, sin embargo, se inició una apertura hacia la oposición política, suavizando relativamente los términos de su participación política y electoral. El sistema político mexicano sentía la necesidad de legitimar un régimen que durante décadas había regido con mano dura ante cualquier forma de disidencia y oposición. No obstante la apertura aparente, todo el peso del estado estaba cargado hacia el PRI, por lo que, era poco lo que los partidos de oposición podían hacer ante esta maquinaria electoral.

El sectarismo y dogmatismo de gran parte de la izquierda mexicana había evitado siempre la formación de un frente unido para dar la batalla electoral por el poder. En un afán de lograrlo, el Partido Comunista Mexicano y otros partidos, se habían fusionado para dar lugar al Partido Socialista Unificado de México (PSUM), cuyo logotipo aún incluía la hoz y el martillo comunistas.

Para principios de 1988, el PSUM se fusiona con el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), encabezado por el ingeniero Heberto Castillo, deviniendo en el Partido Mexicano Socialista, y Castillo era postulado candidato a la presidencia de México.

La presencia de dos candidatos de izquierda fuertes derivó en una serie de ataques políticos entre ellos. Pero mientras que la candidatura de Castillo apenas mantenía el apoyo del voto «duro» de la izquierda tradicional, la candidatura cardenista iba en pleno ascenso. Conscientes de que la coyuntura política era propicia para un triunfo de la izquierda, Castillo decidió declinar su candidatura en favor de la de Cárdenas, el 6 de junio de 1988, apenas un mes antes de las elecciones, programadas para el 6 de julio.

Las elecciones de 1988 y la «Caída del Sistema» miniaturadeimagen|Primer logotipo del partido tras su fundación. Los colores a utilizar serían verde y rojo, sin embargo, el PRI impugnó ante la Comisión Federal Electoral. Sería utilizado de 1989 a 1993, aproximadamente, antes de elegir el característico amarillo. En 1988 Carlos Salinas ascendió a la presidencia en una de las elecciones más polémicas de la historia reciente de México. La elección se llevó a cabo el 6 de julio de 1988. La agregación del conteo distrital de votos se realizaría mediante un sistema de cómputo, operado por la Comisión Federal Electoral, encabezada por el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz. Sin embargo, durante la velada del día electoral, el sistema repentinamente se «cayó». Hasta entonces, el conteo de votos favorecía a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas.«De la Madrid me ordenó no informar que Cárdenas iba ganando, asegura Bartlett», La Jornada, 3 de julio de 2008.

Al conocer de las interrupciones, el representante del PAN en ese órgano Diego Fernández de Cevallos declararía lo siguiente:

A las ocho de la noche del mismo día, se presentaron en la sede de la Secretaría de Gobernación los candidatos Manuel Clouthier, Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Ibarra de Piedra denunciando la ilegalidad del proceso. En los días posteriores a la elección se realizaron diversas manifestaciones expresando el descontento por la manera en que se llevó a cabo la elección. El resultado oficial fue 50 por ciento para Carlos Salinas, 31 por ciento para Cuauhtémoc Cárdenas y 17 por ciento para Manuel J. Clouthier. Años después el expresidente De la Madrid admitió que habrían declarado ganador a Salinas antes de conocer las cifras oficiales.«Una verdad largamente esperada», El País, de julio de 7/20.04

El miércoles 13 de julio de 1988, el secretario de Gobernación declararía que el triunfador de las elecciones era el candidato del PRI. En México, hubo una fuerte dosis de escepticismo y la creencia generalizada es que Carlos Salinas de Gortari no ganó la elección de manera limpia.

Posteriormente a las elecciones, hubo muchas movilizaciones políticas, encabezadas principalmente por el mismo candidato del Frente Democrático Nacional, así como por los candidatos del Partido Acción Nacional Manuel Clouthier y del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Rosario Ibarra de Piedra. No obstante, el Colegio Electoral, declaró electo a Carlos Salinas de Gortari, con poco más del 50% de la votación oficialmente reconocida.

Las boletas de votación, que el Frente Democrático Nacional exigía se hicieran públicas para aclarar las anomalías y en definitiva desenmascarar el fraude electoral, fueron destruidas por el PRI y el PAN, siendo Diego Fernández de Cevallos actor principal en la negociación. Declaraciones en décadas posteriores de políticos del PRI corroborarían detalles sobre como se gestó el fraude electoral de 1988.