Plan Sexenal fue el nombre dado a la plataforma electoral y al plan de gobierno que fue establecido en 1934 cuando el general Lázaro Cárdenas alcanzó la presidencia de México. Este plan estaba enfocado en cumplir diversidad de demandas económicas y sociales insatisfechas, principalmente en lo referente al crecimiento agrario, desarrollo urbano y de la industria, y apoyo a los sindicatos de trabajadores. Como bien su nombre lo indica, esta era la ruta de acción gubernamental que habría de seguirse durante el periodo presidencial sexenal (que, de hecho, era el primero en ejercerse esa cantidad establecida de años), así como en el periodo presidencial siguiente, no importando quién fuese elegido de acuerdo al sufragio para asegurar una continuidad de los proyectos en vía. La ideología contenida en este plan era de corte revolucionario, y significó también un distanciamiento de las políticas conservadoras de su antecesor, Plutarco Elías Calles. thumb|Lázaro Cárdenas del Río impulsor de El Plan Sexenal para satisfacer las demandas económicas y sociales del pueblo mexicano, insatisfecho con las administraciones anteriores.
Historia Antes de la puesta en marcha del Plan Sexenal, el presidente Pascual Ortiz Rubio tomó una propuesta del arquitecto y urbanista Carlos Contreras Elizondo y la convirtió en la Ley General de Planeación de la República Mexicana, promulgada el 12 de junio de 1930. Algunos historiadores, como Lorenzo Meyer, han dicho que dicha Ley fue el antecedente del Plan Sexenal.
El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Nacional Revolucionario presenta, a finales de 1933, el Plan Sexenal de Gobierno que constituye la plataforma política y gubernativa representativa del partido y que sería encabezada por su candidato en turno, y posterior presidente de la nación, Lázaro Cárdenas, cuyos lineamientos le ganaron a este último la simpatía y apoyo de los obreros y campesinos, que condujo a una batalla electoral casi que decidida incluso antes de conocerse resultados oficiales. Entre otras cosas, el Plan Sexenal consideraba que el motor de la producción agraria debía ser el ejido y Cárdenas reiteró la necesidad de apoyarlo con crédito e infraestructura.
Este plan fue resultado de un laborioso proceso de síntesis de las distintas corrientes revolucionarias contenidas dentro del PNR, pero en la misma medida, fue un reflejo mismo de las necesidades y deseos de progreso de la población, sobre todo del proletariado mexicano, por lo que, a grandes rasgos, el enfoque principal de las medidas tiene por objetivo la mejora de la calidad de vida popular. La puesta en marcha del Plan Sexenal causó uno de los primeros enfrentamientos del Cardenismo con el Maximato, nombre dado a la serie de presidentes de México que habían sido controlados por Calles. Estos enfrentamientos se convertirían en distanciamiento absoluto y culminarían con la expulsión de Calles de México en 1936.
Uno de los fundamentos del Plan Sexenal radica en miras de un Estado regulador, es decir, este debe ser un agente activo de gestión y ordenamiento de los fenómenos económicos que ocurran en el país, y no como un simple custodio de la integrad social, paz y orden público, o responsable de obras que serían muy caras para individuales. Es decir, se afirma que el intervencionismo es una medida lógica y coherente para el contexto mexicano y los objetivos planteados, en donde el Estado actuará en medida que lo reclamen las necesidades inexcusables de la sociedad. Por tanto, esto va en orden del seguimiento de la doctrina adoptada en la reforma de la Constitución en 1917, donde, además de tareas únicamente administrativas y políticas, se le otorga el estatus regulador, pero cuidando la no absorción o nulificación del individuo por el Estado.
De acuerdo a distintas perspectivas, puede considerarse al ejercicio de poder de Cárdenas en función del Plan Sexenal como populista, pues, como se explicita en los postulados de dicho plan, se busca con fervor la protección a los sectores vulnerables. Además, algo que caracterizará este periodo es el proteccionismo comercial y la intervención para el orden y coordinación entre fabricantes, comerciantes y consumidores.
Postulados El Plan Sexenal presenta 15 postulados, los cuales son resultado de la conjunción de las ideas revolucionarias determinadas por los anhelos del pueblo mexicano.
Agricultura y fomento. Problema Agrario. Se establece que el principal problema que adolece a la sociedad mexicana en los años treinta es lo relativo al reparto y mejor explotación de la tierra, por tanto, el epítome de las intenciones estatales no es más que la liberación económica de los grandes grupos campesinos para formar a agricultores facultados para un eficiente uso de las tierras y que sean los legítimos dueños de las mismas.
Es por este motivo, que el gobierno de México se comprometió al reparto agrario para terminar con los latifundios porfiristas y dotar a la población popular agraria de herramientas de fomento al desarrollo. Sin embargo, no sólo lo referente a la tierra misma es fundamental, pues evidentemente igual de importante es la dotación de agua en cantidades pertinentes para la agricultura.
Ahora bien, para el cumplimiento de estos objetivos se activan cuatro medios principales por los que se sustentaban las actividades de reparto.
Aumento de inversión en medios materiales y trabajo humano dedicado a la repartición y dotación de tierras y aguas. Simplificación de los trámites necesarios para legitimar la posesión de tierras en manos de individuales a fin de acelerar el proceso de reparto agrario, con resoluciones que se harán efectivas en una única instancia. Dichas resoluciones serían de carácter definitivo. Cualquier dotación y restitución que se haya dictado de manera provisional, con la expedición de la nueva ley, se suprimirían las dificultades de oficialización de la misma.
Así mismo, el gobierno se comprometió a destinar cuando menos cuatro millones de pesos anuales para el mantenimiento de funciones destinadas a la administración de expedientes agrarios y organización ejidal, lo que representa un aumento de alrededor de 1 millón ochocientos mil pesos respecto a la erogación anterior, o lo que es equivalente a un incremento del 81% sobre los recursos anuales promedio que se invertían hasta antes.
Se afirma también, que todos los gobiernos de las entidades federativas tienen la obligación de mantener atención a la consolidación del programa agrario, y sumado a esto se presenta una reforma a la Ley de Dotaciones de Tierras y Aguas vigente para establecer las disposiciones por las cuales se llevará a cabo el reparto:
Mediante solicitudes de repartición ejidal contenida en censos agrarios de los centros de la población rural, la cual se realizará cuando haya fincas que sean susceptibles al fraccionamiento de acuerdo a las leyes agrarias. Mediante el fraccionamiento de latifundios o redistribución del espacio rural cuando no sea posible la dotación de tierras bajo términos del inciso anterior.
Para evitar un estancamiento del progreso agrario se hizo de conocimiento a los beneficiarios que es posible una solicitud de ampliación de sus tierras siempre y cuando esto se vea fundamentado en la mayor necesidad de productos agrarios debido al crecimiento poblacional, y también, siempre que existan aún fincas que cumplan con condiciones de fraccionamiento. Teniendo en cuenta que el ejido representa una forma limitada de satisfacer la dotación de tierras y aguas, se establecieron otros medios por los cuales pueda lograrse una mejor distribución agraria, entre ellos, se encuentra:
Fraccionamiento de latifundios, ya sea con la aprobación de los dueños de estos, o con una previa expropiación forzada de la tierra para luego ponerse a disposición de repartición. Para facilitar y agilizar los procesos descritos se establecen ciertas normas a cumplir para la discriminación de beneficiarios:
En todo tipo de fraccionamiento se le da preferencia a los previos peones acasillados de los latifundios para adquirir su porción de tierra, La extensión máxima de tierras a las que se puede ser beneficiario no está exenta de afectaciones ejidales futuras que se establezca conforme a las leyes agrarias, aunque por sí misma no se le pueda considerar latifundio, ya que las dimensiones de la extensión máxima son mayores a la pequeña propiedad básica que es la única inafectable o susceptible de mayores divisiones. Para el beneficio de los adquirientes de tierras, se establece que se darán las máximas facilidades burocráticas para la tenencia de las mismas, como lo puede ser el registro público de la propiedad e incluso reducciones de gravámenes hipotecarios. Sancionamiento de todo tipo de intentos por aplazar o fingir el reparto agrario. Nulidad de todos los fraccionamientos que no cumplan con las condiciones anteriores.
2. Colonización interior por parte de los mexicanos conforme a los principios de la ley vigente. Así mismo, tanto el gobierno federal, como de los estados y propio Partido Nacional Revolucionario velarán por el efectivo cumplimiento de las disposiciones antes descritas, y se dará protección a cualquier campesino que sea por la razón que sea, no fue beneficiario de los repartos de latifundios, colonización interior y redistribución de la población. Entre los derechos que estos obtienen se encuentra:
Establecimiento de salario mínimo obligatorio por parte de quien lo empleé. Habitación gratuita que reúna condiciones básicas de salubridad, siendo un espacio lo suficientemente digno para el resguardo de su integridad. Derecho a la extracción gratuita de madera en las fincas donde trabajen, si es que la hay, para la reparación o agrandamiento de sus habitaciones. Derecho a la asistencia médica. Espacios para el cultivo de sus propios alimentos y pastos para sus animales. Espacios para la impartición educativa general y en materia agrícola.
Nueva organización y promoción agrícolas Ya que la sola repartición agraria y acceso al agua no es en sí misma suficiente para dotar al sujeto social de una liberación económica real de acuerdo al PNR, establecieron indispensable la capacitación y acceso a capital productivo para lograr la eficiencia agraria.
Con un avanzado reparto de tierras comenzaría una fase respectiva para eficientar los procesos mediante la organización de todos los aspectos relativos, como la plantación de cultivos adecuados para el tipo de tierra y clima, rotación de semillas, industrialización de las herramientas necesarias para el trabajo agrario, compra y empleo de máquinas que eficienticen, uso de mejores fertilizantes, y en general, el desarrollo de la técnica agrícola con un aprovechamiento integral y comercial de los productos o subproductos provenientes del trabajo agropecuario.
Para que los agricultores tuvieran acceso a este tipo de capital se puso a disposición un sistema de crédito agrícola, en el cual el gobierno invertiría de manera forzosa la cantidad de 50 millones de pesos, de los cuales 20 millones deben ser empleados justamente el año en que se de la sucesión presidencial.
Este punto también plantea el necesario estudio técnico y científico que debe hacerse de las tierras para conocer con exactitud el tipo de plantaciones que darían mejores rendimientos de acuerdo a las condiciones dadas, los recursos hidráulicos necesarios, perspectivas de explotación, almacenamiento y distribución de producto, y en general, aquello que conlleva la logística técnica. Para lograr este objetivo se dice que se crearán institutos, laboratorios y granjas experimentales para probar las capacidades de la tierra.
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