El pabellón de Portugal de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 se encuentra en la avenida de El Cid, esquina con la avenida de Portugal. En la actualidad es la sede del consulado de Portugal en esta ciudad.
Historia
En 1909 se planteó en la ciudad de Sevilla la celebración de una Exposición Hispano-Americana.
En 1921, durante los preparativos de la Exposición de Río de Janeiro, surgió la idea en Portugal de sumarse además a la exposición sevillana. El periódico O Século hizo campaña a favor de concurrir. Rafael Rugeroni presidente de la Cámara de Comercio de España en Lisboa, propuso al conde de Colombí, miembro del Comité de la muestra, ampliar la participación a Portugal y Brasil.
En mayo de 1921 Portugal sugirió participar. La idea de Rugeroni era que estuvieran presentes asociaciones comerciales, industriales y agrícolas lusas, así como las academias de bellas artes de Lisboa y Oporto.
Esto hizo que, en noviembre de 1922, el Comité cursase invitación a Portugal y Brasil y que la exposición pasara a llamarse Ibero-Americana.
En 1923 la Cámara de Comercio española en Lisboa apoyó también la participación de otras asociaciones comerciales, así como de organizaciones ganaderas y de la industria de la cerámica portuguesa. Se creó la Junta de Propaganda e Información para la Concurrencia, la Comisión de la Sociedad Geográfica lusa y la Comisión de Nacional de Bellas Artes portuguesa.
En junio de 1925 el Comité sevillano invitó oficialmente al Gobierno portugués para que esta república tuviese su pabellón oficial. La prensa también contribuyó a la participación portuguesa gracias a artículos escritos por un comité propagandístico en Lisboa, presidido por el embajador español. El pintor António Soares y el ceramista Jorge Colaço realizaron también continuos reclamos para la concurrencia en periódicos como O Século, Diário de Lisboa, ¡Cuándo! y Diário de Noticias.
En marzo de 1926 la República de Brasil anunció que acudiría y tras ella, ese mismo mes, el Gobierno portugués decidió participar con un pabellón nacional.
El 7 de abril de 1926 tuvo lugar el acto de entrega de los terrenos para el pabellón, junto a la Plaza de España de Sevilla, en un acto presidido por Alfonso XIII y el almirante y aviador Carlos Viegas Gago Coutinho, que actuaba como ministro plenipotenciario de Portugal en España.
En junio de 1926 se produjo un golpe de Estado que llevó a la presidencia a Manuel Gomes da Costa. En noviembre de 1926 llegó a la presidencia António Óscar de Fragoso Carmona, que en 1928 nombró ministro de finanzas a António de Oliveira Salazar.
Pese a la insistencia de la Cámara de Comercio de Barcelona para que Portugal asistiese a la su exposición, el Gobierno portugués decidió en 1928 asistir solo a la muestra sevillana para no dividir los esfuerzos. En 1929 Portugal accedió a participar en la muestra catalana, pero en el pabellón de naciones extranjeras.
Fragoso visitó el pabellón Portugal en Sevilla, y otros pabellones de la muestra, en octubre de 1929.
El pabellón
En marzo de 1928 se eligió por concurso el proyecto arquitectónico del pabellón. El diseño escogido, llamado Sesmaria, fue el de los arquitectos Carlos y Guilherme Rebelo de Andrade, que fueron premiados con 20.000 escudos. Está inspirado en la suntuosidad de la arquitectura doméstica del reinado de Juan V, sobre todo en el norte de Portugal. También llama la atención su cúpula de 26 metros de altura, de estilo orientalizante, cubierta de teja vidriada.
La construcción comenzó a mediados de 1928. Se encargó el ingeniero Jácome de Castro. En octubre de 1928 las obras fueron visitadas por el comisario de Portugal, Manuel Silveira e Castro, y los hermanos Rebelo. El 22 de marzo de 1929 el alcalde de Sevilla y el embajador de Portugal, Juan Melo Barreto, firmaron el acta de cesión de los terrenos. El 2 de mayo de ese año el pabellón estaba totalmente terminado.
El pabellón contaba con una parte que fue permanente y con otras que fueron efímeras. Las partes efímeras fueron la galería de turismo, la galería de administración, dos galerías de ventas, los patios interiores, la sala de comercio, la sala de industria, dos salas de agricultura, tres salas sobre las colonias, un salón de fiestas, los patios exteriores de los Navegantes y los Caudillos y el patio principal.
El techo del salón de honor de la parte permanente está decorado con las siguientes pinturas alegóricas:
Oceanía, por Luiz Varela Aldemira Asia, por Luiz Varela Aldemira América, por Martinho Gomes da Fonseca África, por Martinho Gomes da Fonseca
Las escaleras de la parte permanente del pabellón están decoradas con las siguientes pinturas alegóricas:
El Comercio y la Industria, por Benvido Ceia La Ciencia, las Artes y las Letras, por Benvido Ceia
Un autor anónimo realizó los escudos de ciudades portuguesas y colonias del vestíbulo.
Los pintores que decoraron las partes efímeras fueron Jorge Barradas, Abel Manta, Joaquim Lopes, Abel Martins, Lino Antonio, Armando de Lucena, Leitáo de Barros, José Joaquim Ramos, Vasco Lucena, Eduardo Romero y Martins Barata junto a su ayudante Batista.
De los detalles decorativos de yeso se encargaron José Maior y Manuel Joaquím Pinto.
Los azulejos del patio principal fueron realizados por João Alves de Sá. Mario Reis realizó seis paneles decorativos de azulejos con fondo amarillo para las galerías de venta. De la decoración de azulejos de las salas del pabellón y del patio de los navegantes se encargaron Leopoldo Battistini y Viriato da Silva, de prestigiosa fábrica de cerámica Constança.
En el proyecto original de los arquitectos Rebelo de Andrade figuraba la colocación de obeliscos en los jardines del pabellón. Sin embargo, esto fue cambiado por estatuas de João Gonçalves Zarco (de Francisco Franco de Sousa), Alfonso de Alburquerque (de Maximiano Alves), Vasco de Gama (de Maximiano Alves), Enrique el Navegante (de Antonio da Costa, sobrino) y Luís de Camões (de Antonio da Costa, tío). El pabellón también fue decorado bustos de personajes históricos portugueses. El busto de Bartolomé Díaz fue realizado por Ruy Roque Gameiro. Para el Salón de Fiestas el escultor Henrique Moreira realizó relieves sobre las regiones portuguesas de Aveiro, Ribajeto, Alentejo y Minho. En el patio principal había una fuente, llamada de la Juventud, realizada por el escultor João da Silva. En la actualidad, algunas de estas esculturas se conservan, sobre todo, en Lisboa.
Exposición
El pintor Alberto de Sousa expuso en la sala de propaganda del pabellón doce acuarelas sobre el norte del país. El pintor José Campas expuso aquí su cuadro Aristócrata rusa.
En el vestíbulo y el salón de honor, en la parte permanente, se expusieron reposteros indo-portugueses y sillas portuguesas del siglo XVII. Las galerías fueron decoradas con muebles y cerámicas procedentes del Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa.
El 6 de septiembre de 1929 se inauguró en el salón de honor la Exposición Cultural Portuguesa de la Época de los Descubrimientos, mayoritariamente de pinturas. El comisario de esa exposición fue José de Figueiredo, director del Museo de Arte Antiguo, que colaboró con el arqueólogo José Cordeiro de Sousa.
En otras partes del pabellón había obras de orfebrería (donde destacaron los objetos de plata) y de cerámica (sobre todo de la fábrica Constança), así como vidrieras de Ricardo Leone y dos maquetas (una de ellas del Palacio da Pena en corcho).
Galería de imágenes
Véase también Pabellón de Macao de 1929
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
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