María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva (Madrid, 28 de marzo de 1926-Sevilla, 20 de noviembre de 2014), más conocida como Cayetana de Alba o la duquesa de Alba, fue una noble española, duquesa de Alba de Tormes, duquesa de Berwick y grande de España. Fue la tercera mujer que ostentó el título ducal de los Alba por derecho propio.
Según el Libro Guinness de los récords poseyó más títulos legalmente reconocidos que ningún otro noble en el mundo: fue seis veces duquesa, diecinueve veces marquesa, veintidós veces condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa, además de ser veinte veces grande de España, la mayor dignidad nobiliaria del Reino.The Guinness Book of World Records 1998, pág. 113. También gozó de una gran popularidad.Ajmat, Silvina. (20 de noviembre de 2014) «Murió Cayetana de Alba: la noble más admirada del mundo » Buenos Aires: La Nación.
Biografía Nacimiento y bautizo Fue la primera y única hija de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba, conocido por sus amigos como Jimmy Alba, y María del Rosario de Silva y Gurtubay, marquesa de San Vicente del Barco, conocida por sus allegados como Totó.
Nació la noche del 28 de marzo de 1926 en una de las habitaciones del Palacio de Liria. En el mismo momento de su nacimiento, su padre estaba reunido con tres de sus mejores amigos: el doctor Gregorio Marañón (que fue médico de la familia), el filósofo José Ortega y Gasset y el escritor Ramón Pérez de Ayala. El parto fue atendido por una comadrona.
Fue bautizada el 17 de abril de 1926 en la capilla del Palacio Real, siendo sus padrinos el rey Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia. Para su bautizo se trajo la pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán, que solo se utilizaba para bautizar a monarcas o sus descendientes. Fue bautizada por Francisco Muñoz Izquierdo, patriarca de las Indias y vicario general castrense, como María del Rosario (por su madre) Cayetana (como la duquesa de Alba pintada por Goya) Alfonsa (por su padrino) Victoria Eugenia (por su madrina) Francisca (por la devoción de su padre por san Francisco de Asís) Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea y Santa Esperanza.
Casi todo el mundo la conoció como Cayetana, el nombre que ella prefería. Su padre la llamaba Tanuca y la reina Sofía de Grecia y otros allegados la llamaban Tana.
Enfermedad de su madre y vida en París Pocos meses después de nacer Cayetana, su madre, María del Rosario, enfermó de tuberculosis. Para evitar contagios, se habilitó una parte del Palacio de Liria para María del Rosario.
El servicio doméstico procuraba que Cayetana no se acercase a su madre y, si alguna vez la niña eludía esto, su madre intentaba que no se acercase arrojando algún objeto para que huyese. Estas situaciones traumáticas quedaron siempre en la memoria de Cayetana.
Cuando Cayetana tenía cuatro años hizo un viaje con su padre a Roma.
En 1931, con motivo de su quinto cumpleaños, su padre le regaló un poni, al que llamó Tommy.
miniatura|Busto de Cayetana de niña, realizado por Mariano Benlliure.|izquierda|347x347px En su infancia, Cayetana fue pintada con su poni por el pintor Ignacio Zuloaga y el escultor Mariano Benlliure hizo un busto de ella.
En mayo de 1931, un mes después de la proclamación de la Segunda República, el duque de Alba mandó a su hija Cayetana a París. Se alojó en el hotel Prince de Galles junto con su abuela materna, duquesa de Híjar, y su niñera Willison.
En París, fue operada en un hospital de apendicitis y fue visitada por Alfonso XIII durante su convalecencia.
En 1933 el duque de Alba y su hija Cayetana viajaron a Egipto.
María del Rosario murió el 11 de enero de 1934, cuando su hija Cayetana tenía ocho años, y fue enterrada en el panteón de los duques de Alba en Loeches.
En junio de 1934 se trasladó a Madrid para realizar su primera comunión en el oratorio del Palacio de Liria, tras lo cual regresó a la capital francesa. Estudió dos cursos, entre 1934 y 1936, en el Instituto de la Asunción de París.
Estancias en Londres miniaturadeimagen|El Rey Alfonso XIII, con la pequeña Cayetana. En julio de 1936 comenzó la Guerra Civil. El duque de Alba abandonó el Palacio de Liria, dejando sus principales cuadros depositados en los sótanos del Banco de España. Sus tapices y gobelinos se habían enviado a la Real Fábrica de Tapices y los documentos archivados en su biblioteca se habían mandado a la embajada de Gran Bretaña en Madrid, por lo que estos elementos patrimoniales se pudieron conservar.
El Palacio de Liria quedó habitado solamente por una sirvienta y su marido. El 17 de noviembre de 1936 aviones alemanes de la Legión Cóndor bombardearon Madrid, provocando un incendio en la tercera planta del palacio. Este incendio pudo ser sofocado pero la asistenta Paquita Anón, que trabajaba para la casa desde 1907, informó de que luego entraron unos soldados republicanos que aprovecharon para saquear lo que quedaba en el palacio e incendiarlo. Del edificio solo quedaron las cuatro fachadas. Durante la guerra, el poni de Cayetana murió tiroteado.
Un tío paterno de Cayetana, Hernando, duque de Peñaranda, fue asesinado en Paracuellos del Jarama.
El duque de Alba se instaló en el hotel Claridge's de Londres y fue en esa ciudad donde, estando con su hija, se enteró de la destrucción del Palacio de Liria.
El 21 de noviembre de 1937 el duque de Alba fue nombrado embajador de la dictadura de Franco en el Reino Unido.
En 1936 Cayetana fue enviada al Palacio de las Dueñas de Sevilla, donde pasó casi toda la contienda civil, con excepción de algunas cortas estancias en Londres con su padre. Estuvo acompañada de su tía paterna, Eugenia Sol, junto con sus hijos Carlos, conde de Teba, y Jaime, marqués de Ardales, y sus sobrinos Carlos y Fernando Falcó. Eugenia Falcó era muy aficionada a los toros, la hípica y la cultura popular y solía vivir en Sevilla.
En 1939 Zuloaga volvió a pintar a Cayetana, en un retrato ecuestre.
Fue en 1939, al final de la guerra civil, cuando Cayetana se trasladó a vivir a Londres con su padre. Los veranos de 1939 y 1940 los pasó en la casa de la familia Hohenlohe en Bohemia. La joven llegó a presenciar la invasión nazi de Checoslovaquia.
Durante su estancia en la capital británica, Cayetana vivió en carne propia la serie de bombardeos alemanes que afectaron a la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Para alejarse de los bombardeos, el duque de Alba alquiló a Helen Percy, duquesa de Northumberland, la casa a las afueras de Albury Park.
En varias ocasiones estuvo de visita en la residencia de su pariente lejano sir Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido. Su padre organizaba comidas a las que asistían personajes importantes, como el político laborista Aneurin Bevan o el político exiliado Salvador de Madariaga.
El duque de Alba iba con su hija frecuentemente a los museos de Londres.
Cayetana asistió a un colegio de monjas de Kensington, donde recibió una esmerada educación que se reforzaba con las clases en casa. Como Cayetana hablaba ya perfectamente el inglés, su padre decidió ponerle la institutriz alemana Dorphi para que aprendiese alemán. También recibía clases de español y cultura española de la mano de Elvira Yebra. Cayetana llegó a hablar, además de castellano, inglés, francés y alemán.
En Londres, la joven relacionó con un nieto de Tolstói, así como con el noble italiano Aspreno Colonna, con el conde Gannet y con el noble austríaco Michael Windisch-Graetz.
Por entonces, en las fiestas que organizaban las amigas de Cayetana, esta se encontraba frecuentemente con la duquesa de York, que sería la futura reina Isabel II.
Desde 1942 el duque de Alba quiso apartar a su hija del conflicto y la mandó largas temporadas a España. Estuvo con su abuela, la duquesa de Híjar, en Madrid y con su tía, Eugenia Sol, en Sevilla. Por entonces, en Madrid, se unió a la Obra Luisa de Marillac, que llevaba a cabo obras de caridad en las chabolas que rodeaban la ciudad, y empezó a llevar a cabo otras obras filantrópicas en el colegio de los salesianos de la calle Francos Rodríguez.
El 27 de abril de 1943 Cayetana se vistió de largo en una celebración que tuvo lugar en el Palacio de las Dueñas de Sevilla. El motivo era presentarse en sociedad. Franco quiso que la puesta de largo de Cayetana coincidiera en un mismo evento con la de su hija Carmen, pero el duque de Alba se negó. El duque le regaló a Cayetana el ducado de Montoro, con título de grandeza de España. Para la fiesta se cursaron 2000 invitaciones. Hubo nobles, embajadores y personajes de la cultura. Cayetana recibió como regalo de la Hermandad de la Macarena un estandarte antiguo y unos colonos de Olivares le regalaron un mantón de Manila, siendo estos los obsequios que más ilusión le hicieron. El duque de Alba donó al ayuntamiento una generosa cantidad de dinero para que se dedicase a obras benéficas. El evento apareció en un reportaje del New York Times pero la revista española Dígame ni siquiera lo cubrió y las páginas de sociedad de otras publicaciones españolas le dedicaron muy poco espacio debido al desplante que se había hecho a Franco.
La primavera de 1943 Cayetana tuvo un romance pasajero con el torero Pepe Luis Vázquez.
En junio de 1943 el duque de Alba firmó un manifiesto, junto con numerosos procuradores en Cortes, para que Franco reinstaurase la monarquía. En marzo de 1945 Juan de Borbón, a través del Manifiesto de Lausana, tomó posiciones en favor de los aliados que habían triunfado en la Segunda Guerra Mundial y pidió a los monárquicos del régimen de Franco que abandonasen sus cargos. Entonces el duque de Alba decidió dimitir de su puesto como embajador.
Primer matrimonio, con Luis Martínez de Irujo Terminada la misión diplomática, el duque de Alba y su hija se instalaron en Madrid. El duque era propietario de la mayor parte de los edificios cercanos al destruido Palacio de Liria y adaptó como residencia los números 22 y 24 de la calle de la Princesa.
Los domingos, después de misa, ambos visitaban el Museo del Prado y el subdirector del museo, Francisco Javier Sánchez Cantón, les explicaba las obras de arte.
Por estas fechas Cayetana aprendió a torear a caballo gracias a la peruana Conchita Cintrón. Beltrán Alfonso Osorio y Díez de Rivera, duque de Albuquerque, le dio lecciones de hípica con las cuales ganó varios campeonatos. El duque de Alburquerque terminó convirtiéndose en el primer novio formal de Cayetana, con la aprobación del duque de Alba.
En Sevilla, frecuentó la Feria de Abril y se hizo hermana de varias cofradías, siendo nombrada camarera mayor de la Hermandad de la Macarena.
En el invierno de 1946 Cayetana fue a visitar a su amigo Rafael, marqués de Valencina, a un hospital de Madrid donde había sido internado por un accidente de tráfico. En este lugar se encontró por primera vez con otro amigo de Rafael, el estudiante de ingeniería industrial Luis Martínez de Irujo y Artázcoz (1919-1972), hijo de los duques de Sotomayor y marqueses de Casa Irujo. Ese verano Cayetana veraneó en Zarauz y Luis en el Palacio de Arbaizenea de San Sebastián, situados ambos municipios en la provincia de Guipúzcoa, lo que facilitó nuevos encuentros. Ya en Madrid, Luis invitó a Cayetana a los toros. Siguieron saliendo juntos y el noviazgo se formalizó, con el beneplácito del duque de Alba. El 28 de enero de 1947 anunciaron su compromiso oficialmente. miniaturadeimagen|Cayetana Fitz-James Stuart y Luis Martínez de Irujo, el día de su boda.