Castalla es un municipio de la Comunidad Valenciana, España, situado en el nordeste de la provincia de Alicante, en la comarca de la Hoya de Alcoy. Es la capital de la subcomarca histórica de la Hoya de Castalla (en valenciano, Foia de Castalla). Su población es de .

Toponimia Existen dos teorías que pueden explicar su nombre:

La primera teoría, la más extendida y apoyada por expertos, es que procede del latín "Castrum Altum", con el significado de fortaleza elevada, y evoluciona a través del mozárabe "Castralta/Kastroalta" hasta formas como "Caztalla" documentada en el . El nombre latino "Castrum Altum" hace referencia a la posición estratégica del asentamiento y su castillo, que ha dado lugar a la forma moderna y ya aparece reflejado en fuentes romanas oficiales.

Finalmente, también se ha teorizado que podría proceder del ibero, de la raíz "kast-" o "kasta-", que aparece en hidrónimos y topónimos antiguos de la península ibérica, posiblemente con el significado de “terreno húmedo” o “lugar con agua”. Está teoría sería compatible con la primera, pues los romanos podrían haber deformado el nombre ibero de "Kast-/Kasta-" hacia la palabra latina "Castrum".

Geografía miniatura|izquierda|Localización de Castalla respecto a la Hoya de Alcoy El término municipal de Castalla consta de una superficie de 114,6 km² que varía del terreno plano al escarpado: el propio castillo de Castalla se encuentra sobre una colina que domina todo el valle. La localidad, que se encuentra alrededor del castillo, se sitúa en las faldas de la colina, a 675 metros sobre el nivel del mar. Castalla ocupa la parte oeste y sudoeste de la Hoya de Castalla, y se sitúa entre el Norte de la sierra del Maigmó (1296 m), la sierra de Castalla (1175 m) y la sierra de Argueña (1228 m). El término municipal también consta de una amplia superficie forestal que ocupa 52,9 km² (lo equivalente al 46 % de la superficie total del municipio).

El clima de la zona se puede enclavar dentro de un clima mediterráneo de montaña media. La temperatura media anual está alrededor de los 13 grados. Las lluvias no son abundantes, alrededor de 400 mm anuales, si bien los macizos montañosos favorecen la formación de nubosidad y de precipitaciones locales, aumentando estas con la altitud. Las nevadas no son raras en los días invernales de los meses de enero y febrero.

Se comunica con Alicante y Valencia por la autovía A-7; mientras que por la autovía CV-80 lo hace con Elda y Villena.

Historia

Primeros asentamientos En la zona del castillo se han encontrado asentamientos del Neolítico, la Edad de Bronce, ibéricos, romanos (que la llamaron "Castra Alta", fortaleza alta) y árabes; históricamente, el castillo ha constituido el núcleo principal en torno al cual se iban aglutinando las viviendas de la ciudad amurallada.

La historia del pueblo se inicia a partir del tercer milenio a. C., con los asentamientos de agricultores y ganaderos en el llano de la zona para aprovechar sus condiciones durante el Calcolítico. Estas explotaciones de la tierra se multiplicarían durante la Edad del Bronce, donde se ejecutaron asentamientos en las zonas del término municipal como l’Alt de Paella, el Cabeço dels Campellos o el Castell de Castalla.

Con el paso del tiempo y la llegada de los iberos contestanos, estos volvieron a aprovechar la colina que presentaba la zona como localización estratégica. Estos controlaron el territorio de forma circular hasta la llegada de unos nuevos ocupantes, los romanos, que durante los siglos a. C. - d. C. ocuparon territorios como Cabanyes.

Edad Media Con la llegada de la Edad Media y la ocupación musulmana de la Península se levantó la primera fortificación del término municipal: en el cerro del castillo crearon la que sería la cabeza administrativa de la comarca, de la cual dependían otros asentamientos menores, formados por alquerías.

Jaime I de Aragón tomó el castillo a los árabes tras la conquista de Biar y lo integró en el Reino de Valencia en 1244; ese mismo año, el rey Jaime I y Alfonso X el Sabio, rey de Castilla, firmarían el Tratado de Almizra (1244), donde se establecía la Línea Biar-Busot, con Castalla como territorio fronterizo del reino de Aragón. Al ser un territorio situado en los límites del reino, se inició la reconstrucción del castillo y se consagró la primera iglesia en el lugar donde se encuentra la actual Ermita de la Sangre. Al igual que en la etapa anterior, también se le atribuyó el rol de cabeza administrativa de la zona.

En la sociedad del momento no era usual ver a la nobleza del momento por la comarca. Sin embargo, presumían de privilegios sobre los demás ciudadanos. El cargo de ciudadano honrado se le otorgaba a todo aquel que se dedicase a la magistratura local. El reconocimiento los distinguía del resto de plebeyos, quienes trabajaban tanto en oficios artesanales, como trabajos de campo. En los casos de que estos no se pudiesen sostener por su propia cuenta, la justicia los autorizaba para pedir limosna o acudir a fondos para pobres en su parroquia.

Desde su conquista, Castalla fue adjudicada como propiedad señorial. En el año 1336, el rey Pedro IV de Aragón la convirtió en propiedad de la Corona. En el año 1362 fue creada la baronía de Castalla con la donación del rey Pedro IV a Ramón de Vilanova; esta donación iba dirigida a asegurar la defensa de la villa durante la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369). Con Ramón de Vilanova en el poder, el castillo sufrió numerosas transformaciones, como la planificación y construcción de un patio de armas.

A finales del , los muros del pueblo fueron insuficientes para la expansión demográfica, por lo cual la población empezó a crecer en el extrarradio de la muralla, ocupando tierras del llano.

Edades Moderna y Contemporánea En los siglos y se produjo una renovación urbana con la construcción de la iglesia parroquial de la Asunción, el ayuntamiento y el establecimiento de la actual calle mayor.

La muerte de Carlos II sin descendencia dio paso a una guerra para decidir quién sería el heredero de la Corona española, conocida como la Guerra de Sucesión. Tras una reunión en el municipio se decidió que Castalla y toda la comarca tomaran partido por el bando borbónico y su representante, el francés Felipe d'Anjou. En el conflicto hubo diversas tensiones con los ingleses, partidarios del archiduque Carlos, que estuvieron durante un corto periodo en la zona de la comarca, tomando armas y comestibles sin pagar el valor acordado o talando árboles de forma descontrolada. A lo largo de la guerra destacó el papel de Castalla y Peñíscola como defensores de Felipe, hecho que sería reconocido por Felipe V al conceder una serie de privilegios y el título a Castalla de "Muy Noble, Fiel y Leal".

El castillo fue heredado en el año 1729 por el marqués de Dos Aguas, hasta que en el año 1988 pasó a ser de propiedad municipal. Este baronato tubo especial predilección por este territorio y lo habitaron durante gran parte de su vida, edificando un palacio al lado de la iglesia del que aún hoy quedan restos.

Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), Castalla fue el epicentro de dos acciones militares de relieve para el conflicto. La Primera Batalla de Castalla (1812) supuso la derrota del ejército español y la conquista de las tropas francesas de la zona. Sin embargo, en la segunda batalla (13 de abril de 1813), el bando español recuperó el territorio tras derrotar a las tropas francesas del general Suchet. La importancia de esta batalla fue tal que el rey Fernando VII conmemoró esta batalla con la creación de la "Cruz de Distinción" en honor a esta.

En 1890, la reina regente María Cristina le otorgó a la villa de Castalla el título de Ciudad.

Demografía Castalla cuenta con una población de .

Economía La economía de Castalla tiene especial soporte en el sector industrial, con especial dedicación en la industria del juguete (muy destacada en la zona, con otros pueblos con tradición juguetera como Ibi u Onil), los materiales de construcción, de muebles y la metalurgia en frío. Además de ello, el municipio también preserva la agricultura como actividad tradicional, donde destaca el cultivo de almendros, olivos y, en menor medida, viñas.

Por último, cabe destacar la apuesta de Castalla por el turismo, abriendo alternativas de turismo rural en España, y donde se reconoce la gastronomía local (con iniciativas como la "ruta del gazpacho" y los helados de Ca Pana, populares en toda la Hoya de Castalla).

Comercio Castalla es uno de los ejes económicos más importantes de la Hoya de Castalla. Los comercios abiertos en 2011 eran 314, de los cuales 69 eran mayoristas y 245 eran minoristas. Sin la existencia de grandes establecimientos como hipermercados o grandes almacenes, hay una gran presencia de establecimientos destinados al comercio de alimentos y bebidas, entre los que se destacan panaderías o pastelerías (32 en 2011) y establecimientos de venta generalista de alimentos (20 en 2011). En cuanto a los comercios que no están destinados a los alimentos, Castalla presenta mayoritariamente comercios destinados al textil, confección o calzado (26 en 2011) y otros destinados al equipamiento del hogar o el bricolaje (38 en 2011).

En lo que respecta a los servicios, Castalla cuenta con 4 hoteles para alojar el turismo rural promovido en el municipio, así como numerosos bares y restaurantes. También dispone de bancos, centros educativos, farmacias y un centro de salud.

Industria Gracias a su localización estratégica y a sus vías de comunicación, Castalla es uno de los ejes industriales de la Hoya de Castalla, con la instalación de empresas dedicadas a los plásticos, muebles o construcción.

La localidad cuenta con un total de 400 empresas, englobando todos los sectores (industria, hostelería, etc.). Dentro de estos sectores encontramos como ejemplos más significativos las empresas relacionadas con la fabricación de plásticos, las cuales suman unas 28, con un total de 308 trabajadores en este sector. Las relacionadas con la construcción suman unas 30 empresas, con un total de 250 trabajadores agrupados en este sector. Por último, el sector más destacado de la población es el relacionado con la fabricación de muebles, que cuenta con 34 empresas y unos 513 trabajadores. El polígono industrial de Castalla consta de dos partes, una de ellas tiene una superficie total de 239 363 m cuadrados, la otra ocupa un total de 416 938 m cuadrados, entonces, el conjunto de superficie ocupada por polígono industrial tiene un total de 656 301 m cuadrados, la cual corresponde al 0,57 % de superficie total del término de Castalla.

Agricultura Castalla se caracteriza por su extensión en tierras y parajes naturales, siendo estos la gran mayoría de superficie total que ocupa el término. El 100 % del territorio de Castalla está dividido entre una superficie urbana y una rústica. La primera de estas solamente ocupa el 2,64 %, con unas 303 ha, mientras que la superficie rústica ocupa un 97,4 %, con unas 11 161 ha. De este porcentaje la superficie utilizada para la agricultura es de 91,81 %.

La agricultura de Castalla se caracteriza por su diversidad de cultivos y plantaciones. Respecto al total de hectáreas que tiene el municipio, en el ámbito agrícola se destinan un total de 526 ha a los cultivos herbáceos, mientras que la superficie mayoritaria y con más actividad agrícola es la de los cultivos leñosos: con un total de 2134 ha, esta ocupa la mayoría de las superficies de cultivo (un 80,3 % del total de las superficies dedicadas a este sector). De la superficie dedicada a los cultivos leñosos, las producciones que destacan sobre del resto son los frutales (con 1129 ha dedicadas a estos) y los olivos (con 1238 ha), que representan la mayor actividad agraria de Castalla. De entre los cultivos herbáceos destacan las 199 ha dedicadas a cultivos de cereales en grano, las 16 ha dedicadas al cultivo industrial y las 92 ha de huerta.