La biblioteca universitaria es definida por la American Library Association como “una combinación orgánica de personas, colecciones y edificios cuyo propósito es ayudar a los peruanos en el proceso de transformar la información en conocimiento”. Asimismo agrega que “la biblioteca (o sistema de éstas) es establecida, mantenida y administrada por una universidad para cubrir las necesidades de información de sus estudiantes y apoyar sus programas educativos, de investigación y demás servicios”. Los fines de la biblioteca universitaria son, al igual que los de la universidad, principalmente educativos; la formación de los alumnos y el apoyo al desarrollo de la investigación.

Historia La Edad Media Las bibliotecas universitarias surgen en la Edad Media a partir de las escuelas externas que eran parte de los monasterios y que ofrecían formación política y legista a miembros de la nobleza.

A fines del , con la expansión de los bárbaros sobre los dominios del Imperio Romano, se produjo la desaparición de las bibliotecas públicas de la ciudad de Roma, declinando, tanto las instituciones educativas no vinculadas a la iglesia como la vida intelectual secular. A fines del , en Italia, Casiodoro fundó el monasterio de Vivarium, y proyectaba fundar una universidad cristiana en Roma por lo que comenzó a reunir libros para la biblioteca que contendría. La biblioteca de Vivarium se usaba para traducir y preservar textos de la Biblia. thumb|Casiodoro.

Durante la Edad Media, la vida monástica, dominada por la plegaria, la pureza y la pobreza, fue en detrimento de las bibliotecas.

Más tarde surgieron las órdenes mendicantes llamadas así porque vivían de la caridad, como los dominicos, franciscanos, carmelitas y agustinos, que se transformaron en predicadores y maestros, fomentando la pobreza y la obediencia pero no la ignorancia. Establecieron escuelas en toda Europa y sus espléndidas bibliotecas sirvieron de modelo a las universidades (del latín, entidades corporativas) llenando el vacío que dejaron los monasterios benedictinos cuando comenzaron a limitar sus actividades educativas restringiéndolas solo a sus miembros.

El coste de los libros era exorbitante. Los mendicantes recibían libros provistos por cada provincia (al menos tres libros de teología) y los alumnos seculares los alquilaban a libreros y hacían sus propias copias, supervisados pos las autoridades universitarias que reglamentaban aranceles y textos. En Montpellier la facultad de leyes exigía depósitos en oro y plata por el doble del precio de una pecia pero hacían excepciones para los pobres.

Durante los Siglos y se fundaron universidades en toda Europa Occidental otorgando prestigio a las ciudades en las que se fundaban. Se estudiaban las siete artes liberales en las facultades de arte (gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, música y astronomía. Este nuevo tipo de estudio, que se basaba en la lección del maestro, leída de un texto magistral para luego ser razonada por los alumnos favoreció el desarrollo del libro y de las bibliotecas.

La base de los estudios en las primeras universidades eran las artes liberales pero ahora divididos en tres ramas o facultades: teología, derecho y medicina. Los estudiantes deseaban alcanzar una formación práctica que les permitiera ganarse la vida. Esta formación práctica se reflejó en el contenido de sus bibliotecas cuyos libros se consideraban meros instrumentos para la transmisión de conocimientos, para el uso cotidiano y no objetos de veneración como lo habían sido en los monasterios o catedrales. Se hicieron necesarios los catálogos, glosarios y compilaciones. Las necesidades de libros fueron atendidas por los estacionarios y de las pecias corregidas y aprobadas por las autoridades académicas para ser copiados por alumnos profesores y profesionales.

Normalmente no había una biblioteca general sino bibliotecas de facultades o colegios. Contaba con dos secciones, la de consulta, con libros encadenados y otra de préstamos para profesores y alumnos. Se solicitaba una fianza y solo se prestaban ejemplares disponibles en varias copias. El cargo de bibliotecario se confiaba a un profesor de poca categoría o a algún estudiante. La colección se formaba por donación de particulares, profesores o exalumnos, por compra con los recursos que generaba la venta de los duplicados y por copias hechas por empleados de la universidad. Fue dividida en dos partes: la Libraria Magna constituida por obras cuyo préstamo estaba prohibido, y de consulta, que generalmente estaba encadenada y la Libraria Parva con libros duplicados, de poco uso y destinados al préstamo.

Cuando las colecciones empezaron a crecer se diseñaron salas especiales para acomodarlas tenido en cuenta la luz natural y la seguridad. Comenzaron a acumular grandes cantidades de libros. Hacia fines del , la Sorbona (París) tenía una de las mejores bibliotecas de Europa debido a la acumulación de grandes cantidades de libros resultados de obsequios y donaciones. En 1290 contenía más de mil manuscritos de trabajos teológicos, filosóficos, libros de ciencia, leyes y medicina.

Las colecciones contenían libros religiosos, sobre lógica, gramática, ciencia y leyes. Producían índices y resúmenes. Si bien la literatura clásica no formaba parte del currículo universitario, los escritores latinos eran leídos por los especialistas y coleccionados en las bibliotecas universitarias, incluyendo a Virgilio, Ovidio y Horacio, también traducciones de las fábulas de Esopo y de Aviano. Eran frecuentes los libros de historiadores romanos, escritores y cronistas locales, aritmética, astronomía, astrología, medicina (Hipócrates, Galeno, libros judíos y musulmanes traducidos al latín), leyes y comentarios legales, textos devocionales, romances y crónicas en lenguas vernáculas.

En Italia, donde las universidades poseían grandes bibliotecas, los profesores tenían que aportar sus propios libros. La aparición de la imprenta, a mediados del Siglo XV tuvo, en un principio, un impacto limitado sobre las bibliotecas universitarias ya que el papel de la universidad como formadora de administradores para le estado no promovía la investigación hasta que la Reforma Protestante dio lugar a la creación de nuevas casa de estudio en el Norte de Europa para capacitar a clérigos y formar médicos, abogados y funcionarios públicos para servir al estado protestante. Las bibliotecas eran administradas por las Facultades de Filosofía y en ellas se acopiaban objetos y manuscritos. No eran accesibles a los alumnos, estaban abiertas pocas horas por semana y solo prestaban libros a los profesores. Muchas bibliotecas aumentaron sus colecciones cuando se disolvieron los monasterios.

La Universidad de Oxford, en el ya tenía un estatuto con reglamentos de horarios, utilización de libros, admisión de lectores, nombramiento de bibliotecario, etc.

Las universidades en América Latina thumb|200px|Facultad de Derecho. En América Latina, durante la época colonial, la educación estuvo en manos de las órdenes religiosas con libros otorgados por el Rey. Por otra parte, los conventos brindaban una enseñanza media superior que preparaban para las carreras universitarias. El acceso a los libros estaba controlado por una rígida censura y una severa fiscalización en los puertos. La Universidad de Buenos Aires se creó por Real Cédula de 1779, sobre la base del antiguo Colegio de San Ignacio, que perteneció a los Jesuitas. También se crearon las de México (1553), Lima (1583), El Cuzco (1598), Córdoba (1613) y Charcas y Chile (1743). La biblioteca de la Universidad Nacional de Córdoba fue establecida en 1610 por los jesuitas en su Colegio Máximo, base de la Universidad, fue un valioso depósito de obras de ciencia, lugar de consulta y archivo de obras y manuscritos más importantes de esta región con famosos obras históricas, geográficas y científicas de Pastor, Techo, Lozano, Guevara y otros fundadores de la bibliografía americana. Cuando los jesuitas fueron expulsados los manuscritos más importantes fueron remitidos a Buenos Aires y después de 1810 sirvieron para la formación de la Biblioteca Nacional creada por orden de la Primera Junta.

En la Argentina, según la Red Interuniversitaria Argentina de Bibliotecas del Consejo Interuniversitario Nacional se estima que hay 332 bibliotecas universitarias dependientes de 50 universidades nacionales.

Misión La misión de este tipo de biblioteca es servir de referencia y apoyo a la docencia e investigación. También formar nuevos profesionales, ser una herramienta imprescindible para el desarrollo de la investigación, aportar a la calidad y productividad de sus usuarios el acceso al conocimiento. De acuerdo con Ario Garza, cada biblioteca cumple, de forma distinta, los propósitos de conservar y transmitir el conocimiento: "La Biblioteca Universitaria está avocada a hacerlo mediante el apoyo que presta a la docencia, la investigación y difusión de la institución a la que pertenece"

Usuarios Los usuarios de las bibliotecas universitarias son todos los miembros de la comunidad educativa de la institución (docentes, alumnos, investigadores, empleados, etc.), el público en general u otras instituciones con las cuales la universidad firme convenios. Aunque los servicios son utilizados más a menudo por los alumnos que consultan los documentos, utilizan las salas de lectura o estudio y el préstamo a domicilio.

Servicios Los servicios que brindan las bibliotecas universitarias son parecidos a los que brindan otras bibliotecas, formación de usuarios, consulta en sala, préstamo a domicilio, información bibliográfica, referencial y documental, ya sea mediante la consulta convencional o electrónica.

thumb|Sala de lectura de la Biblioteca Universitaria de Graz, con lámparas individuales

Generalmente las bibliotecas universitarias facilitan la obtención de documentos originales por medio de préstamos interbibliotecarios, mantienen un horario de servicio que cubra todo el período diurno y cuentan con espacios diferenciados en salas para lectura, investigación y consulta informática.

Colecciones Las colecciones de las bibliotecas universitarias deben ser especializadas y basarse en distintas ramas del conocimiento. Este tipo de colección contiene desde obras homogéneas e introductorias para apoyar los primeros años de estudio, como monografías especializadas y publicaciones periódicas actualizadas continuamente, en distintos formatos.

La colección debe ser de libre acceso para los usuarios bajo una clasificación temática, siempre que no se trate de un fondo antiguo o materiales que necesiten condiciones especiales de preservación.

Todo fondo es susceptible de préstamo, exceptuando manuscritos,incunables y obras de singular valor, obras de referencia en general, con escaso número de ejemplares, aquellas que ya no están disponibles en el mercado, etc.

Las Normas REBIUN recomiendan mantener una colección básica de 50.000 volúmenes, 5000 volúmenes de nueva titulación y 1000 volúmenes cada nuevo programa de doctorado con un incremento de 1 volumen por alumno, 10 volúmenes por programa de doctorado.

El volumen de incremento anual se ha calculado atendiendo a la media de números de usuarios de las bibliotecas universitarias españolas. Se deberán aplicar, por lo tanto, índices correctores de alza o baja en aquellas bibliotecas universitarias cuyo número de usuarios sea sensiblemente inferior o superior respectivamente a dicha media, con el fin de ajustar el incremento al volumen de usuarios (métodos cuantitativos).

Se recomienda la aplicación de los métodos de evaluación de las colecciones utilizando los indicadores propuestos en el documento de trabajo publicado por la Dirección General XIII de las Comunidades Europeas.