La historia prehispánica es un período de la historia del país anterior a la conquista y colonización española, que se dieron a partir de 1519-1521. Es necesario aclarar que México es un Estado moderno cuyas fronteras se fijaron a mediados del . Por lo tanto, la historia mexicana de la época prehispánica es la historia de los pueblos que vivieron en ese territorio, no la historia del Estado mexicano en la época precolombina.

La historia de los pueblos originarios de México comienza con la llegada de sus primeros pobladores. Sobre el poblamiento de América se han propuesto numerosas hipótesis, pero la que cuenta con mayor aceptación y evidencia de apoyo señala que los humanos entraron al continente a través de Beringia durante la época de las glaciaciones. Esta teoría está demostrada por estudios recientes de ADN basados en los haplogrupos del cromosoma Y (ADN-Y) y los haplogrupos del ADN mitocondrial (ADNmt). La época en que esto ocurrió es motivo de debate entre quienes defienden la teoría del poblamiento temprano y la del poblamiento tardío. En el caso de México, algunos autores han querido ver evidencia que apoya la primera, como los hallazgos de El Cedral (San Luis Potosí), a los que se atribuye una antigüedad de 33 mil años.

Con la llegada de los primeros habitantes comenzó la Etapa Lítica —correspondiente con el período paleoamericano— durante el cual los grupos humanos eran nómadas, sobrevivían de la recolección, la cacería y la pesca y contaban con una tecnología lítica que fue mejorándose constantemente a lo largo de milenios. De esta época data la invención del molcajete, el metate y otros instrumentos asociados al aprovechamiento de las semillas; así como el desarrollo de armas de sílex y obsidiana entre las que destacan las puntas Clovis, que supusieron un gran adelanto tecnológico por su eficacia.

La interacción de diversos factores ambientales, sociales y culturales fue uno de los elementos que tomaron parte en la diversificación de las sociedades indígenas que vivieron en lo que actualmente es México. Un hito fundamental en este proceso fue el descubrimiento de la agricultura, que tuvo lugar entre los años 8000 y 2000 a. C. La domesticación de diversos vegetales —como la calabaza (Cucurbita sp.), el maíz (Zea mays), el frijol (Phaseolus vulgaris) y el chile (Capsicum annuum), entre otros— supuso condiciones que propiciaron la sedentarización humana en el sur del actual territorio de México y América Central.

De acuerdo con la propuesta de algunos antropólogos y arqueólogos como Julian Steward y Paul Kirchhoff, las sociedades prehispánicas de México forman parte de tres grandes áreas culturales. El norte de México, aproximadamente hasta la línea del trópico de Cáncer, se encontraban los pueblos nómadas organizados en formaciones sociales poco complejas. Esta gran área cultural es llamada Aridoamérica, y se extiende hacia los Estados Unidos por el territorio de Texas, las Montañas Rocosas y California. De estos pueblos se conservan escasos testimonios, pero de ninguna manera debe pensarse que carecían de cultura.

En el sur de México y el noroeste de América Central se desarrolló la civilización mesoamericana. Mesoamérica fue un mosaico étnico y lingüístico compuesto por pueblos que compartían varios rasgos culturales, entre ellos la formación estatal, la arquitectura monumental, la escritura, el uso de calendario civil y ritual, y una economía basada en la agricultura del maíz. Las culturas mesoamericanas son las mejor conocidas del México prehispánico porque la evidencia arqueológica de su desarrollo ha sido investigada más intensivamente que en el caso de las otras áreas. Se toma generalmente como hito inicial de la historia mesoamericana la invención de la cerámica, que ocurrió aproximadamente alrededor del año 2500 a. C. La conquista y colonización española supuso el fin de esta civilización, y los pueblos mesoamericanos fueron sometidos desde entonces a un proceso de aculturación que prosigue en la actualidad.

Oasisamérica es la tercera de las superáreas culturales del México, formada por la progresiva sedentarización de algunos pueblos aridoamericanos en el noroeste de México y la Gran Cuenca del suroeste de los Estados Unidos. Los pueblos de la región oasisamericana tuvieron una relación muy intensa con Mesoamérica desde épocas muy antiguas, pero fue alrededor del de la era cristiana cuando se establecieron las comunidades sedentarias y la organización social compleja que las caracterizó. Los oasisamericanos también eran pueblos agricultores, pero solo unos pocos cultivos fueron domesticados por ellos, entre ellos el frijol tépari (Phaseolus acutifolius). Una mezcla de factores ambientales adversos y la crisis social propició la ruina de las civilizaciones oasisamericanas, en algunos casos antes de la llegada de los españoles.

La historia de las sociedades que vivieron en el México prehispánico básicamente es conocida a partir de la investigación arqueológica por varias razones. En primer lugar, porque no todos los pueblos habían desarrollado la escritura, que es uno de los rasgos que distinguen a Mesoamérica del resto de las culturas y civilizaciones americanas. En segundo lugar, porque cuando se retomó el interés en sus registros escritos —monumentos, estelas, códices, cerámica— se había olvidado el modo de leerlo, por lo que hubo que esperar a los avances en el campo de la arqueología, la historiografía y la lingüística para poder interpretarlos. Finalmente, porque muchos documentos indígenas fueron destruidos en las primeras décadas después de la Conquista.

A los escasos registros documentales y los descubrimientos arqueológicos se suman los documentos escritos después de la Conquista. Estos registros comprenden las crónicas de conquistadores y evangelizadores, la investigación realizada por algunos clérigos con información de personas que vivieron en la época precolombina, la obra de autores indígenas que aprendieron a escribir en el alfabeto latino y los códices históricos que emplearon algunas comunidades indígenas para reclamar la posesión legítima de sus tierras al rey de España.

Horizontes culturales del México Prehispánico Tradicionalmente se había dividido el territorio mexicano para su estudio histórico en Aridoamérica, para la zona norte; Oasisaméricapara las zona del oeste; y Mesoamérica para la región central y sur. Esta división se realizaba a partir de la calidad de los hallazgos arqueológicos realizados en las zonas, lo que provocó una clasificación excluyente e inexacta. Paul Kirchhoff, que fue el mismo científico que creó la división de las áreas culturales, también propuso una subdivisión de Aridoamérica en varias áreas culturas, las cuales son las siguientes: Centro y Sur de California, Gran Cuenca, Noroeste de Arizona, Sur de Texas, Apachería, Norte de México, Baja California y Costa de Sonora.

Actualmente para los académicos mexicanos, el estudio de las culturas prehispánicas abarca 8 regiones: Aridoamérica, Oasisamérica, Culturas del Norte, Costa del Golfo, Región Maya, Oaxaca, Occidente y el Altiplano Central. No eran regiones aisladas, sino que mantuvieron contacto constante entre sí. centro|miniaturadeimagen|539x539px|División terriorial de los horizontes culturales actuales miniaturadeimagen|Sitio arqueológico de Mesa Verde, de la cultura anasazi.

Oasisamérica Se considera la última área cultural en desarrollarse provocado de la carencia de agua de la región. Sus vestigios más antiguos se estiman entre los 5000 y 3500 años. Se ubica en el corazón de Aridoamérica abarcando los actuales territorios mexicanos de Chihuahua y Sonora; y los territorios estadounidenses de Arizona, Nuevo México, Nevada, Colorado y Utah.Cano Díaz, Olga (2001): "Paquimé y las casas alcantilado". En: Arqueología Mexicana. Vol. IX. Núm. 51. Septiembre - octubre de 2001. Editorial Raíces - Instituto Nacional de Antropología e Historia. México. Braniff, Beatriz (2001): "La Gran Chichimeca". En: Arqueología Mexicana. Vol. IX. Núm. 51. Septiembre - octubre de 2001. Editorial los Estados Unidos Mexicanos - Instituto Nacional de Antropología e Historia. México. En esta zona se desarrolló la Cultura Mogollón y destaca la presencia de tarahumaras, tepehuanes, pimas y apaches. izquierda|miniaturadeimagen|249x249px|Cráneo descubierto en la cueva de la Candelaria, propio de las tumbas de tiro.

Aridoamérica Los habitantes de la región aridoamericana continuaron con su cultura nómada, pues las condiciones geográficas les impedían establecer asentamientos permanentes. La historia prehispánica de lo que actualmente es el norte de México está poco documentada debido a que los pueblos que ocuparon la región dejaron pocos registros físicos. La cueva de la Perra (Tamaulipas) vio la invención de la agricultura en América y contó con presencia humana desde el año MacNeish, 1968: t. II. En esta zona se desarrolló la Cultura Acaxee y la Cultura Guaicura. miniaturadeimagen|229x229px|Figurilla femenina originaria de las tumbas de tiro de Zacatecas.

Occidente Sus principales vestigios arqueológicos son las tumbas de tiro, rasgo compartido con Aridoamérica (Jalisco, Nayarit, Michoacán y Colima). Se creía que la región estaba emparentada con los tarascos debido a su cercanía geográfica. Por otro lado, en los valles y montañas al norte de la sierra Madre Occidental se desarrolló la cultura Paquimé

Norte En esta zona se desarrolló la Cultura Caxcanes (aunque su origen es controvertido). Pero la región es principal reconocida por los chichimecas. La historiografía y arqueología contemporánea definen una extensa zona cultural llamada «Gran Chichimeca» sobre la mayor parte del Altiplano, con su propia lengua, intercambio comercial, alianzas militares frente a las civilizaciones del centro y condición seminómada. Algunos de los pueblos que conformaron las civilizaciones mesoamericanas provienen de esta región.Del norte también llegaron influencias culturales, visibles en la cultura huasteca. izquierda|miniaturadeimagen|Pirámide de La Venta (Tabasco) considerada la más antigua de México.

Costa del Golfo Durante el Preclásico Medio se asentó aquí la primera gran civilización: la cultura olmeca, que construyó grandes centros como La Venta (en Tabasco). Destaca la tradición de las tumbas de tiro, de probable influencia sudamericana según George Kubler; la cultura epiolmeca en Tres Zapotes; el florecimiento de Izapa; y el desarrollo de la cuenta larga.

Maya El clásico fue la época de la consolidación de la cultura maya en la península de Yucatán, la planicie de Tabasco y las tierras altas de Chiapas. miniaturadeimagen|262x262px|Estela de Monte Albán

Oaxaca Destaca la presencia de Monte Albán en los Valles Centrales de Oaxaca y La Quemada. Existen bastantes documentos en maya clásico (choltí epigráfico) a partir del que citan aconticimientos importantes referentes al extremo meridional de Mesoamérica, detallando las vicisitudes sociopolíticas de la región. Fue una zona de conflicto entre mixtecos y zapotecos debido al expansionismo de los primeros.

Altiplano Central Los adelantos técnicos permitieron la producción de cerámica en aldeas del Preclásico Temprano (-), como Chupícuaro a las orillas del río Lerma y Tlatilco a las orillas del lago de Texcoco. Teotihuacán fue la urbe más importante del valle de México. Durante el Clásico Temprano, su influencia se dejó sentir en toda Mesoamérica, apoyada por su poder político y comercial.Childs Rattray, 1998: 73.Del al , el Valle de México fue dominado por Tollan-Xicocotitlan, la capital de los toltecas. En 1325 los mexicas fundaron México-Tenochtitlan, capital de los mexicas. Debido a sus alianzas políticas —unión conocida como la Triple Alianza—, los mexicas formaron el estado más extenso.

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