Antonio Domingo Bussi (Victoria, Entre Ríos; 17 de enero de 1926-San Miguel de Tucumán, 24 de noviembre de 2011) fue un represor, político argentino, general de división del Ejército (destituido), comandante del Operativo Independencia (1975-77), del III Cuerpo de Ejército (1978-80) y del I Cuerpo de Ejército (1980-81) durante la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Además, fue gobernador, de facto y constitucional posteriormente, de la provincia de Tucumán.
Fue gobernador de esa misma provincia electo democráticamente en 1995 y segundo comandante de Institutos Militares (1978-79). Fue condenado a cadena perpetua por graves "delitos de lesa humanidad" y murió en 2011.
Al regreso de la democracia, fue objeto de juicio y se lo encontró culpable de secuestro, asesinato y peculado por las actuaciones realizadas, pero quedó impune por el beneficio de la Ley de Punto Final que impidió su procesamiento. A partir de 1987 comenzó una carrera política, reflotando el partido Defensa Provincial-Bandera Blanca. Aunque al año siguiente se separó de él para fundar Fuerza Republicana, partido por el que, hacia 1995, lograría ser electo gobernador constitucional. Al fin de su mandato, aunque votado para diputado, la Cámara rechazó su nombramiento; poco después, quedó detenido por varios centenares de causas por delitos de lesa humanidad.
Fue condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad en 2011 y cumplió prisión domiciliaria perpetua. Murió en prisión el mismo año.
Primeros años Bussi, hijo de inmigrantes italianos que emigraron a Argentina a principios del y se establecieron en la ciudad de Victoria, Entre Ríos, en donde Antonio Domingo, (recibiendo esté segundo nombre por el presidente Domingo Faustino Sarmiento), nació el sábado 17 de enero de 1926. Con 17 años, ingreso Al Colegio Militar de la Nación, de donde egreso con 21 años con los galones de subteniente en el arma de infantería. Fue destinado al Regimiento 28 en la ciudad correntina de Goya, y luego a la Escuela de Infantería de la próxima ciudad de Monte Caseros. En 1951 obtuvo el grado de teniente, y fue destinado como instructor al Liceo Militar General San Martín.
Carrera militar Nombrado capitán en 1954, ingresó a la Escuela Superior de Guerra para formarse como oficial de Estado Mayor; permanecería allí tres años, y sería luego destinado al destacamento de Montaña de Campo de los Andes, Mendoza. En el ínterin había contraído matrimonio con Josefina Beatriz Bigoglio, de Monte Caseros, que le daría cuatro hijos. Fue designado jefe de Doctrina Logística del Estado Mayor del Ejército Argentino, y enseñó la asignatura en la Escuela Superior de Guerra «Teniente General Luis María Campos» del Instituto de Enseñanza Superior del Ejército. En esa condición fue enviado a recibir instrucción en el Command and General Staff College de Fort Leavenworth (Kansas, Estados Unidos). Designado teniente coronel, en 1964 se hizo cargo de la Jefatura de Personal del Estado Mayor General del Ejército; en 1966, sería trasladado como jefe al Regimiento de Infantería 19 de Tucumán.
En 1968 pasó a comandar brevemente la división de planificación del Comando del III Cuerpo de Ejército; un año más tarde, sería enviado como parte de la comisión de observadores argentinos a la guerra de Vietnam, donde estudiaría las tácticas del Ejército de los Estados Unidos. A su regreso, retornó al Estado Mayor General, donde ocupó la secretaría primero y la jefatura de finanzas más tarde.
El golpe y el terrorismo de Estado miniaturadeimagen|Antonio Domingo Bussi asume la gobernación de la provincia de Tucumán, luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 bajo la mirada del general Luciano Benjamín Menéndez. Mes de marzo de 1976. En 1975 fue ascendido a general de brigada, y puesto al frente de la X Brigada de Infantería Mecanizada de la ciudad de La Plata. En reemplazo de Acdel Vilas, en diciembre de ese año sería destinado a comandar el Operativo Independencia, que por Ítalo Luder, temporalmente a cargo del poder ejecutivo, había extendido a todo el país.
Bussi trasladó el centro clandestino de detención que su predecesor Vilas había instalado en Famaillá al Ingenio Nueva Baviera, y ordenó la descentralización de las torturas, estableciendo varios puntos a ese efecto; la maniobra fue realizada para evadir las inspecciones de los organismos internacionales, a los que engañó ocultando o trasladando a los prisioneros ante sus visitas. Después del golpe del 24 de marzo, Bussi fue nombrado gobernador de la provincia; en ese cargo, multiplicó y profesionalizó los grupos de tortura existentes.Testimonios ante la CONADEP En 1976 designó a Héctor Domingo Calderón, policía de la Brigada de Investigaciones para que formara un grupo operativo con personal policial a este efecto.Testimonios ante la CONADEP Los testimonios certifican que Bussi estuvo al tanto de los hechos, y que conoció y visitó con cierta frecuencia los centros clandestinos de detención.Testimonios ante la CONADEP
El informe de la Comisión Bicameral Investigadorea de las violaciones de los derechos humanos en la provincia de Tucumán (1974-1983) calificó la gestión de Bussi como «un vasto aparato represivo, que orienta su verdadero accionar a arrasar con las dirigencias sindicales, políticas y estudiantiles, que eran totalmente ajenas al pernicioso accionar de la guerrilla»,Informe de la Comisión Bicameral Investigadorea de las violaciones de los Derechos Humanos en la Provincia de Tucumán (1974-1983), recordando que, si bien Bussi afirmó en 1975, al asumir la gobernación, que «la guerrilla estaba derrotada», el número de víctimas se incrementó sensiblemente a partir de su asunción. Adscripta directamente la policía al ejército comandado por Bussi, se emplearon explosivos para atacar la Universidad Nacional de Tucumán, la Legislatura provincial, las sedes de la Unión Cívica Radical, del Partido Comunista, del Partido Socialista y del colegio de abogados. Varios abogados fueron asesinados, y muchos otros intimidados para evitar la defensa de los presos políticos, incluyendo en los procedimientos la voladura de sus estudios y el allanamiento de morada. Médicos, sindicalistas y políticos fueron también objeto de secuestro, prisión ilegal, vejaciones y tortura.Op. cit.
El 19 de julio de 1976, una operación logró capturar a Mario Roberto Santucho, líder del Ejército Revolucionario del Pueblo; de acuerdo a testimonios de oficiales militares, el guerrillero fue capturado vivo, y murió en el hospital militar. Su cuerpo fue congelado, y exhibido por Bussi, que a la sazón era segundo comandante del campo, en ocasión de la inauguración del «museo de la subversión» de Campo de Mayo.Testimonios ante la CONADEP
Una testigo, durante el juicio realizado en España al excapitán Adolfo Scilingo, declaró:
Primer periodo como Gobernador de Tucumán bajo el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1981)
Como gobernador de Tucumán su gestión estuvo marcada por el autoritarismo y la represión como nunca antes experimentada en la provincia de Tucumán. Como una forma de paliar los efectos sociales del cierre de los ingenios, cuyas consecuencias sociales habían sido el caldo de cultivo para la protesta social y el surgimiento de la guerrilla rural en el interior de la provincia, el gobierno de Bussi se embarcó en un programa de obras públicas masivas y en la búsqueda de inversiones fabriles. En 1977 logró la instalación de la Fábrica de Camiones Scania en la localidad de Colombres, Departamento Cruz Alta, e inició un programa de obras públicas, carente de planificación y de utilidad para las necesidades de la provincia. se desplegaron sistemáticamente mecanismos de abusos sexuales contra presas políticas mujeres pertenecientes a grupos de izquierda o estudiantiles, las violaciones que se cometieron en el marco del terrorismo de Estado no solo tenían como objetivo ser utilizar el cuerpo de la mujer no sólo como arma de guerra sino también como aleccionamiento correctivo en el marco del funcionamiento de los aparatos represivos de los Estados dictatoriales. En Argentina las violaciones correctivas fueron más pronunciadas en las regiones cercanas a bases de la Armada y en Tucumán donde el interventor militar Antonio Domingo Bussi formó brigadas con 'ejecutores' soldados encargados de realizar abusos sexuales por medio de elementos cortantes y picanas eléctricas.Informe de la Comisión Bicameral Investigadora de las violaciones de los Derechos Humanos en la Provincia de Tucumán (1976-1983)
Así se construyeron inmumerables complejos deportivos Quizás la obra más notoria durante su gobierno fue la parquización y la construcción de canchas de fútbol y de básquet sobre el cauce natural del Río Salí, a pesar de los consejos de geólogos y urbanistas, y que fueron arrasadas por la crecida del río en los años 1981 y 1982. Estas obras se hacían con personal del llamado Operativo Tucumán, desempleados de la crisis del azúcar de 1965, que dejó decenas de miles de personas sin trabajo y que fueron incorporados a la planta de trabajadores del Estado provincial. Estos trabajadores eran obligados a trabajar en jornadas de más de 16 horas, vigilados y amedrentados por soldados armados. También se ordenó que los tanques de aguas corrientes domésticas de cada una de las casas fueran pintados con la bandera argentina.
La ciudad de San Miguel de Tucumán no escapó a formas de exclusión edilicia de desgraciada memoria, como la construcción de «muros ornamentales» decorados con tejas y rejas de estilo colonial destinados a ocultar las villas miserias de la capital y del interior. La administración bussista realizó también numerosos monumentos militares. El dispendio se prolongó también en obras monumentales como la fundación de los pueblos «Soldado Maldonado» y «Teniente Berdina», en el sur tucumano, ubicados en aquellos lugares en donde se habían desarrollado los combates con las fuerzas guerrilleras durante el Operativo Independencia. Estos pueblos fundados sin planificación y sin vías de comunicación con los principales centros urbanos languidecieron, y tres décadas después los propietarios de los terrenos continúan reclamando por la usurpación de los mismos.
Una de sus medidas más controvertidas y recordadas de su primera gestión como gobernador de Tucumán fue la expulsión a los cerros catamarqueños de todos los mendigos y locos que se encontraban en las calles de San Miguel de Tucumán en junio de 1977 para «adecentar» la ciudad con motivo de la visita del dictador Jorge Rafael Videla para inaugurar la autopista norte de San Miguel de Tucumán. Numerosos ciudadanos particulares sufrieron la incautación de sus bienes, siendo el caso más notorio, el desapoderamiento de los bienes de la familia Siderman, cuyos miembros fueron secuestrados y obligados a admitir negocios ilegales para que luego el estado provincial interviniera sus empresas y ocupara sus propiedades. Este caso se prolongó en el tiempo, y el Estado argentino fue demandado ante tribunales internacionales, (sobre esta cuestión trata el célebre antecedente jurídico internacional de la Corte de los Estados Unidos "Siderman de Blacke vs. República Argentina").
La protesta social fue ferozmente reprimida, todos los sindicatos fueron neutralizados; la otrora poderosa FOTIA —Federación de Obreros y Trabajadores de la Industria Azucarera—, principal gremio de los trabajadores del azúcar sufrió su intervención por los militares y la detención o desaparición de directivos. La desarticulación de las centrales obreras favoreció a los industriales azucareros quienes con el apoyo del ejército y de la administración bussista pudieron imponer sus condiciones laborales a los trabajadores, reduciendo los costos crecientes de una industria protegida y deficitaria.