Ciberíada es una colección de cuentos de ciencia ficción, en su mayoría independientes unos de otros, del escritor polaco Stanisław Lem. Es una continuación, más elaborada, de Fábulas de robots.
Ciberíada fue publicada en 1965, y cuenta con dibujos de Daniel Mróz.
Temática general
Dos robots constructores, Trurl y Clapaucio, viajan por el universo, a veces en pareja, a veces cada uno por su cuenta, para atender los encargos que les han hecho o precisamente para buscar encargos. Se trata de una época en la que coexisten los robots y los seres de carne y hueso, aunque en muchas civilizaciones sólo haya una de esas dos estirpes.
Los personajes destacados son en su mayoría robots o máquinas inteligentes de otros tipos. Las historias se centran en conflictos entre el individuo y la sociedad, en lo vano de la busca de la felicidad por medios técnicos y en cuestiones filosóficas.
Los dos personajes principales: Trurl y Clapaucio
Los robots Trurl y Clapaucio son dos grandes constructores que pueden fabricar prácticamente cualquier cosa que se les ocurra y llegar a manipular la materia y la energía para casi cualquier propósito. En una ocasión, Trurl llega a fabricar una máquina que pueda extraer información útil de las partículas de gas que se mueven al azar, y la llama "demonio de segunda especie", entendiendo el de primera como un demonio de Maxwell. En otra ocasión, Trurl y Clapaucio reordenan las estrellas relativamente cercanas a su planeta para componer un rótulo publicitario que anuncie sus servicios.
Grandes amigos y grandes rivales, cuando no están ocupados en sus casas o en la de uno de ellos materializando sus ingenios, Trurl y Clapaucio viajan por el universo para prestar ayuda a quienes la precisen. Dado que su manera de actuar es legítima y justa, no dudan en aceptar jugosas retribuciones por su trabajo; mas si la recompensa fue prometida y no se les llegó a dar, pueden llegar a castigar duramente a los defraudadores.
El escenario de las historias
Los mundos de Ciberíada son en buena parte del estilo de un medievo fantástico, como conviene al recurso de las historias enmarcadas en otras, que se emplea en algunos relatos de esa colección y que es también propio de Las mil y una noches y de otras colecciones narrativas orientales. Algunos pasajes acentúan deliberadamente ese aspecto mediante la actuación de ciertos personajes según el protocolo de comportamiento observado en muchos cuentos de Oriente: una elegante hipocresía destinada a señalar la posición social de quien la ejerce, sea auténtica o falaz, muy a menudo una cosa y la otra, y a averiguar en lo posible las intenciones del interlocutor mientras se muestra de las propias sólo lo conveniente y de la manera que pueda resultar más conveniente. A lo largo de las historias de Ciberíada, desfilan reyes, consejeros reales y princesas; y en uno de los cuentos, hasta dragones.
Los robots suelen ser antropomórficos, e incluso sexuados. Aunque a veces se emplee un lenguaje relacionado con la mecánica o con la cibernética para referirse a ellos, se dan el amor y el matrimonio entre los robots, y también los achaques físicos y los mentales, la vejez y la muerte; esta última, sobre todo en caso de accidente o de occisión. La muerte, no obstante, puede ser evitada mediante la reparación, y hasta revertida en algunos casos: el maestro de Trurl y Clapaucio, el gran Cerebrón, puede ser revivido en su misma tumba.
El grado de desarrollo de las civilizaciones, sobre todo en lo que respecta a la técnica, también es de tipo medieval fantástico en algunos cuentos: un mundo de espadas, corceles robóticos y horcas. Pero al mismo tiempo se dan el viaje espacial, ingenios enormemente avanzados que a menudo son obra de los dos constructores o de otros, y armas y dispositivos futuristas, y hasta hay una civilización que ha alcanzado el máximo nivel de desarrollo posible, o, como se dice en el libro, la Fase Superior del Desarrollo.
Los cuentos
Expedición primera, o La receta de Garganciano (Wyprawa pierwsza, czyli pułapka Gargancjana). Trurl y Clapaucio encuentran un planeta dividido en dos partes, cada una de distinto color, por lo que ya se imaginan que cada zona es un país distinto, tal vez enfrentado con el otro. Para averiguarlo, conectan la radio, y al momento oyen una marcha militar. Deciden ofrecer sus servicios a los dos países por igual, y tenderán una trampa conjunta a sus dos gobiernos.
Expedición primera A, o El electrobardo de Trurl (Wyprawa pierwsza A, czyli Elektrybałt Trurla). Modelando la historia de los seres inteligentes y muchas cosas más, cifrando conocimientos de poesía y de cibernética, Trurl construye un colosal robot poeta. Clapaucio se muestra escéptico en cuanto a las dotes líricas del electrobardo.
Expedición segunda, o La oferta del rey Cruelio (Wyprawa druga, czyli oferta króla Okrucyusza). Los dos amigos han de construir una enorme bestia que satisfaga las pasiones cinegéticas de un rey muy exigente.
Expedición tercera, o Los dragones de la probabilidad (Wyprawa trzecia, czyli smoki prawdopodobieństwa). Dejando aparte la banalidad de la existencia, y como descubrió en su día el gran Cerebrón, maestro de Trurl y de Clapaucio, existen tres clases de dragones: los iguales a cero, los imaginarios y los negativos. Aunque ninguno de ellos exista, cada una de esas tres clases tiene una inexistencia completamente diferente. Teniendo en cuenta que, en álgebra de dragones, si se multiplican dos dragones negativos se obtiene un infradragón en una cantidad aproximada de 0,6, Trurl construye un amplificador de la probabilidad para obtener la materialización de dragones negativos, y el éxito de la operación traerá problemas.
Expedición cuarta, o Cómo Trurl se sirvió de un mujerotrón para liberar al príncipe Pantárctico de las torturas del amor, y cómo luego tuvo que usarse un lanzaniños (Wyprawa czwarta, czyli o tym jak Trurl kobietron zastosował, królewicza Pantarktyka od mąk miłosnych chcąc zbawić i jak potem do użycia dzieciomiotu doszło). Los servicios de Trurl son solicitados por el monarca de un mundo medieval: el príncipe languidece de amor, y Trurl intenta curarlo con una máquina que lo colme de atenciones amatorias. Al no dar resultado ese procedimiento y dado que la amada es la princesa del país enemigo, Trurl resuelve aumentar la población de ese país con una gran cantidad de niños hasta conseguir que ese rey enemigo dé su brazo a torcer y conceda la mano de la princesa.
Expedición quinta, o Las travesuras del rey Balerión (Wyprawa piąta, czyli o figlach króla Baleryona). Al rey Balerión le gusta jugar, y promete un premio a quien le facilite el mejor escondite del mundo. Trurl y Clapaucio le ofrecerán el mejor escondite posible: el intercambio de personalidad, gracias a un ingenio que han construido. Para complicar las cosas, el juguetón rey, aun sin proponérselo pero como resultado de su carácter revoltoso, intercambiará su personalidad con la de Trurl, y Clapaucio se dará cuenta demasiado tarde.
Expedición quinta A, o La consulta de Trurl (Wyprawa piąta A, czyli konsultacja Trurla). Cuento en prosa poética de tono infantil en el que Trurl libra a un mundo de un extraño ser empleando procedimientos burocráticos.
Expedición sexta, o Cómo Trurl y Clapaucio crearon un demonio de segunda especie para vencer al pirata Morrón (Wyprawa szósta, czyli jak Trurl i Klapaucjusz demona drugiego rodzaju stworzyli, aby zbójcę Gębona pokonać). Los dos amigos son capturados por un pirata que tiene sed de conocimiento.
Expedición séptima, o Cómo su propia perfección puso a Trurl en un mal trance (Wyprawa siódma, czyli o tym jak własna doskonałość Trurla do złego przywiodła). Un rey exiliado pide ayuda a Trurl, que se compadece de él y le construye un reino encerrado en una pequeña caja de cristal. Reconvenido después por Clapaucio, Trurl viajará con él hasta el lugar donde se encontraba el rey, y ambos conocerán el resultado de semejante solución.
Cuentos de las tres máquinas fabulistas del rey Genialón (Bajka o trzech maszynach opowiadających króla Genialona). Un emisario de un lejano reino pide a Trurl que construya tres máquinas que narren cuentos para sosiego del espíritu del monarca: una de ellas habrá de contar historias que despierten la agudeza; la segunda, historias entretenidas; y una tercera, las que inciten a la reflexión y, por tanto, den la sabiduría. Este es el episodio más largo de la colección, y en él se desarrolla la técnica de las historias enmarcadas.
Altruicina, o una historia verdadera donde se cuenta cómo el ermitaño Bonifacio quiso hacer feliz al Cosmos y cuáles fueron los resultados (Altruizyna, czyli opowieść prawdziwa o tym, jak pustelnik Dobrycy kosmos uszczęśliwić zapragnął i co z tego wynikło). Instado por Clapaucio, el ermitaño Bonifacio intentará hacer feliz a la gente empleando una droga propiamente telepática: causa que cada animal, humano o no, sienta lo mismo que los que se encuentren cerca. Mediante esa artimaña, Clapaucio y Bonifacio esperan conseguir que cada cual busque el bienestar de quienes tenga cerca.
En algunas ediciones de Ciberíada se incluyen tres cuentos que forman parte de la colección Fábulas de robots en otras ocasiones editoriales: Cómo se salvó el mundo (Jak ocalal swiat), La máquina de Trurl (Maszyna Trurla) y La gran paliza (Wielkie lanie), los tres con Trurl y Clapaucio como personajes principales.
Historias de caballerías
En parte, los relatos son parodias de los libros de caballerías, de los cuentos de hadas o de unos y de otros, como ya ocurría más en general en Fábulas de robots. Como en esa colección pero con mayor calado, los cuentos de Ciberíada tratan aspectos psicológicos y de dinámica social mediante una forma que alude directamente a las aventuras de capa y espada propias de historieta gráfica o, mejor aún, de dibujos animados. Este procedimiento es empleado en Ciberíada en su manera más concentrada en algunos de los relatos enmarcados que componen el ciclo que constituye la historia más larga de la colección: Cuentos de las tres máquinas fabulistas del rey Genialón (Bajka o trzech maszynach opowiadających króla Genialona), y en ella, especialmente en las historias del rey Braguetano y el armario de los sueños.
La técnica y los constructores
Algunas historias, empezando por la primera, presentan a Trurl y a Clapaucio empleando sus extraordinarias habilidades técnicas para ayudar a los habitantes de los mundos medievales, a menudo mediante la neutralización del poder de los déspotas.