El Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego fue una institución pública desconcentrada creada en Argentina por el decreto 1880/2011 de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, del 17 de noviembre de 2011, publicado el 21 de ese mes en el Boletín oficial, que establecía como algunos de sus objetivos la reivindicación de las figuras históricas apoyadas por el revisionismo histórico en Argentina. El instituto fue cerrado en diciembre de 2015, por decisión del presidente Mauricio Macri.
Premios otorgados
Cada dos años, el instituto otorgaba los "premios José María Rosa" al historiador, ensayista o pensador argentino que más se hubiera destacado en la investigación, elaboración y divulgación de la historia revisionista nacional, y el "premio Jorge Abelardo Ramos" a quien se hubiera destacado, dentro de Iberoamérica en la historia revisionista del continente.Decreto 1880/2011, publicado en el sitio web del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas. Consultado el 28 de noviembre de 2011
Finalidad
El decreto de creación disponía que la finalidad del Instituto era:
Dicha institución, siguiendo los fundamentos de su creación, debía dedicarse:
En los considerandos del decreto se enumeraban como los «mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano» a José de San Martín Martín Güemes José Gervasio Artigas Estanislao López Francisco Ramírez Ángel Vicente Chacho Peñaloza Felipe Varela Facundo Quiroga Juan Manuel de Rosas Juan Bautista Bustos Hipólito Yrigoyen Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón y disponía que el Instituto también estudiara la trayectoria de otros próceres iberoamericanos como Simón Bolívar Bernardo O’Higgins el mariscal Antonio José de Sucre Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo José Martí Manuel Ugarte José Vasconcelos Rufino Blanco Fombona Augusto Sandino Luis Alberto Herrera y Víctor Raúl Haya de la Torre.
Eran sus competencias, según lo estipulado en el decreto de creación,
El mismo día de publicación el instituto entregó una distinción que reafirmó tal decisión, una réplica en miniatura de uno de los cañones que libró la batalla de la Vuelta de Obligado., artículo del 22 de noviembre de 2011 en el diario Tiempo Argentino (Buenos Aires).
Críticas
La medida de Cristina Kirchner provocó desde su sanción una fuerte crítica de reconocidos historiadores, que cuestionaron por lo menos tres puntos de la iniciativa. Advertían con preocupación que la tarea estará a cargo de divulgadores de la historia y no de científicos reconocidos en la materia.
Los historiadores Mirta Zaida Lobato, Hilda Sábato y Juan Suriano emitieron un comunicado criticando la creación del instituto:
El historiador Luis Alberto Romero al comentar el decreto de creación afirmó que mediante el mismo se está adoptando la versión revisionista del pasado como doctrina oficial del Estado y, al mismo tiempo que se descalifica a los historiadores formados en sus universidades, elige a un grupo de personas carentes de calificaciones para que esclarezcan la «verdad histórica» y luego la inculquen con métodos que recuerdan a las prácticas totalitarias. El presidente del instituto restó importancia a los cuestionamientos y dijo que no se pretende hacer «un texto que se estudie en los colegios». Explicó que la finalidad del instituto será promover, mediante becas, la investigación, el estudio y la difusión de «otra» historia: «Es una manera distinta de ver la historia, porque los hechos existen, están en el rango de lo objetivo, y después viene la interpretación de las circunstancias».
La creación fue paralela a la consagración del feriado nacional bautizado como "Día de la Soberanía Nacional" para el 20 de Noviembre, en memoria del Combate de la Vuelta de Obligado, una de las efemérides que más polémica ha generado, siendo reivindicada por la tendencia revisionista, en especial el mencionado Pacho O' Donnell, quien la ha llamado "La Gran Epopeya" en un libro de ese título. La historiadora María Sáenz Quesada afirmó: «El instituto, en coincidencia con la conmemoración de la Vuelta de Obligado, tiene más relación con la política que con la historia». Por el otro lado, historiadores que apoyan la corriente tradicional de la historiografía argentina, como Luis Alberto Romero, han objetado el feriado diciendo que "lo que estaba defendiendo el gobierno de Rosas era algo que tenía que ver exclusivamente con los intereses de la ciudad de Buenos Aires y su puerto, es decir, mantener el monopolio del comercio con el resto de las provincias" y que, por lo tanto, "Más que una cuestión nacional fue una cuestión de la provincia de Buenos Aires. Transformar una derrota en victoria y una cuestión ceñida al interés de Buenos Aires en una causa nacional forma parte de este gran mito de la historiografía revisionista". Por eso expresó Romero que le parecía "exagerado transformar este episodio que no tiene una envergadura que se lo pueda comparar con la batalla de Chacabuco o la de Tucumán. No es lo mismo que el 25 de Mayo de 1810 que hay un acuerdo muy grande sobre la importancia de la fecha. Es un caso muy típico del revisionismo que el oficialismo adoptó como política propia. Forma parte de esa línea discursiva del gobierno de hacerse cargo de la versión revisionista de la historia y convertirla en versión oficial".
El Instituto Dorrego, presidido por O' Donnell, llevó a cabo una tarea de divulgación de los pensadores que nutrieron al revisionismo, como Jorge Abelardo Ramos, José María Rosa, Arturo Jauretche, Manuel Ugarte, Fermín Chaves, Ortega Peña, Eduardo Luis Duhalde y otros, y utilizó fondos públicos para financiar libros y programas de televisión basados en esa perspectiva de la historia. Aun así, no logró conmover los cimientos universitarios y académicos de la historiografía tradicional, que continuó manifestándole una abierta actitud crítica. Así, en 2011, fecha de la creación del Instituto Dorrego, señalaba Beatriz Sarlo que "el revisionismo (que no se practica en la universidad, donde se lo estudia como se estudian las obras del pasado) es una especie de fósil que vive en el paraíso de los best-sellers. Una veta del mercado editorial con novelas buenas y malas, biografías y libros de divulgación más atractivos, sin duda, que las ponencias de los simposios de historiadores".
Conflicto interno
A principios de 2014, Pacho O'Donnell renunció a la presidencia del Instituto; posteriormente renunciaron también algunos de sus principales miembros e historiadores, como Hernán Brienza, Hugo Chumbita y Felipe Pigna.20 de diciembre de 2014 «Pacho O’Donnell propuso cerrar el polémico Instituto Dorrego» , artículo del 20 de diciembre de 2014 en el diario La Nación (Buenos Aires). Consultado el 25 de diciembre de 2014
En diciembre de 2014, Pacho O’Donnell propuso cerrar el Instituto Dorrego y afirmó:
Víctor Jorge Ramos le respondió:
Por su parte, el 31 de diciembre de 2014, el Instituto ―cuya presidencia estaba ejerciendo Luis Launay― publicó una solicitada en uno de cuyos puntos expresó:
Cierre Por decreto 269 publicado en el Boletín Oficial el 4 de enero de 2016, el presidente Mauricio Macri disolvió el Instituto y dispuso que los recursos humanos, materiales y financieros del instituto se transferirán al Ministerio de Cultura. Entre los fundamentos de la decisión se expresó que "no es función del Estado promover una visión única de la historia ni reivindicar corriente historiográfica alguna sino, por el contrario, generar las condiciones para el ejercicio libre e independiente de la investigación sobre el pasado".
El último presidente del Instituto, Víctor Ramos, criticó la medida afirmando:
Referencias
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