Navas de Oro es un municipio y localidad española en el noroeste de la provincia de Segovia, comunidad autónoma de Castilla y León. Se sitúa a 46 km de la capital provincial, en la comarca de la Tierra de Pinares, en la zona de ribera del valle formado por los ríos Pirón y Eresma. Su población es de .

Símbolos El escudo heráldico que representa al municipio se blasona de la siguiente manera:

La descripción textual de la bandera es la siguiente:

Geografía

miniatura|Fragmento de la hoja 429 del Mapa Topográfico Nacional de España de 2002 en el que se representa Navas de Oro|izquierda

La extensión de su término municipal es de 62,27 km², y está limitado al norte por el río Pirón y al sur por el Eresma. Limita al norte con Samboal y San Martín y Mudrián, al sur con Nava de la Asunción, al oeste con Coca y al este con Migueláñez, Bernardos y Carbonero el Mayor. Su relieve es en general llano, aunque las zonas de pinar conservan pequeñas cuestas, así como escarpaduras y cárcavos junto al río Eresma, siendo la zona más baja el fondo del valle del Eresma y la más alta una serie de pequeños tesos alineados al norte del casco urbano, los cuales oscilan entre los 825 m de El Púlpito y los 849 m de La Zalagarda. Su clima es continental con inviernos crudos, veranos muy cálidos y otoños lluviosos con primaveras suaves.

El casco urbano está situado con respecto a su alrededor en un bajo, aunque su caserío se asoma en su lado sur al valle del Eresma, y no lejos de él se extiende un bosque de Pinus Pináster, con ejemplares de Pinus Pinea. De las 6173 ha del término municipal 3931 de ellas están consideradas como superficie forestal; el bosque de pino ocupa el 64,3 % del municipio. El suelo está formado por arenas silíceas del Cuaternario, en una profundidad media de 3–5 m, siendo su principal mineral el feldespato y en menor medida, el cuarzo, no hallándose más rocas que areniscas muy frágiles en las laderas del río.

En cuanto a la fauna, se pueden encontrar en el municipio mamíferos como corzos, conejos o zorros; aves como la perdiz, el cuervo, diversas especies de águilas, buitres, gallinatos y grullas o avutardas. Entre la flora del municipio destacan especies como el pino, sabinas albares, retama, chopo, cantueso o tomillo. En función de la época del año se pueden encontrar hongos como níscalo, seta de chopo o de cardo, parasol o amanitas.

Clima

Navas de Oro presenta un clima mediterráneo continentalizado, característico del interior peninsular. Los inviernos son fríos y largos, con frecuentes heladas, mientras que los veranos son secos, calurosos y de corta duración. A lo largo del año, la temperatura suele oscilar entre los 0 °C y los 30 °C, aunque en las olas de frío o calor puede superar estos límites, bajando ocasionalmente de los -4 °C en invierno y superando los 34 °C en verano.

El periodo de cultivo suele extenderse entre mediados de abril y principios de noviembre, lo que proporciona alrededor de 7 meses de actividad agrícola, aunque puede variar ligeramente según el año.

Hidrografía

El término municipal de Navas de Oro está delimitado al norte por el río Pirón y al sur por el río Eresma, que marca la separación con Nava de la Asunción. El valle del Eresma, conocido localmente como "Escarpías", ofrece paisajes de gran belleza y pasa cerca del casco urbano.

Además, la combinación de una red de caceras de desagüe y la escasa profundidad del nivel freático favorece la formación de lagunas naturales en las zonas bajas, denominadas "navas", que dan nombre a la localidad. Entre estas lagunas destacan la del Rincón de la Vega, Pero Rubio, La Magdalena y Pellejos, consideradas humedales protegidos por la administración autonómica.

Historia Hay constancia de un castro de la Edad de Bronce en el término municipal, Peña del Moro situado a 1,5Km al sur de la localidad.

El origen del nombre es desconocido: el historiador local Lorenzo García EchevarríaDonde sale el correcto apellido del autor y la presentación de su segundo libro sobre el municipio propone la palabra celta «nava» como «lugar bajo y húmedo» y «oro» como una deformación fonética del nombre visigodo «Ataulfo», quizás propietario de esas tierras o posible noble fundador. Esta tesis es reforzada por la existencia de un pago no lejos de la población llamado «Navas de Rodrigo».

Al igual que la mayor parte de municipios de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, Navas de Oro fue fundado a principios del , dentro de los territorios repoblados por gentes del norte de la península ibérica tras la batalla de Simancas (939) y la conquista de Toledo en 1085, en la que el rey Alfonso VI libera el sur del Duero hasta el río Tajo de la influencia de los árabes. Es en esta época cuando se repueblan las viejas villas —Coca, Cuéllar, Arévalo, Segovia, Sepúlveda— y se incentiva a habitantes del norte como navarros, aragoneses, vascos o gallegos a que «colonicen» las zonas de influencia de dichas villas, creando aldeas, cultivando las tierras y fijando población en lo que hasta ese momento era un desierto demográfico, ocupando así el territorio conquistado. Así es como surge la institución de la Comunidad de Villa y Tierra, frecuente en el territorio entre el Duero y el Tajo, que otorga poder jurisdiccional a las villas sobre un determinado territorio y sus aldeas, regidas por ordenanzas propias, con señorío noble o real, según los casos. La primera constancia escrita en la que aparece el nombre de la aldea —Navas Dolfo— data de 1210. Es un documento en el cual, debido a disputas territoriales entre las villas de Cuéllar y Aguilafuente, el rey Alfonso VIII delimitó los términos pasando por encima del caserío de Navas de Oro.

Varias aldeas se fundan en este momento en los alrededores de Navas de Oro; en lo que abarca su actual término no se encuentra ninguna, pero sí que diremos que inmediato al límite con Mudrián existió una, llamada Garcisancho, que no conoció el ; Losáñez, más cerca de Mudrián, que se despobló en el , y que a escasos 3 km, pero ya en término de Nava, hubo otra, llamada La Trinidad, que se despobló hacia el . No hay una constancia documental de poblado, pero sí de la existencia de una ermita, ya que a lo largo del aparecieron restos de construcción y humanos en el lugar conocido como La Magdalena. Debido a la rareza de construir una ermita en despoblado y tan lejos de la parroquia matriz, es probable que ese templo fuese la iglesia de un pequeño poblado, que al desaparecer quedara en ermita. Es un caso semejante en pueblos del entorno, aunque a día de hoy no existe apoyo documental que lo certifique, si no es por las dudas que algunos estudiosos albergan al intentar dar localización a dos poblados medievales en la Comunidad de Coca —Las Heras y Los Pradejones— que fueron diminutos y desparecieron casi nada más fundarse.MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo: "Las comunidades de villa y tierra de la Extremadura castellana: estudio histórico-geográfico (1983)" El hecho es que los hallazgos arqueológicos aseguran la existencia de un poblamiento tardorromano, posiblemente una villa.

Más disputas entre la villa de Coca y la de Cuéllar darán lugar poco después, el 29 de noviembre de 1258, a la circunstancia que ha influido de manera más decisiva en el devenir histórico de Navas de Oro hasta el : la división en dos barrios de la aldea, hecha por mandato del rey Alfonso X El Sabio. La actual calle de la Raya fue la divisoria entre la jurisdicción de Cuéllar y la de Coca, suponiendo este hecho que un solo núcleo de población se dividió en dos barrios con dos concejos, dos justicias y dos parroquias separadas por una minúscula calle, con normas y ordenanzas distintas, cuestión que planteó numerosos conflictos a los vecinos. También gozó de privilegios, como exenciones de tributos o cierta pujanza económica al ser lugar de entrada y salida de productos. Una primera concordia entre las dos parroquias en 1720 prefiguró la unión en la práctica de los dos barrios, hecho que no se produjo hasta 1842, año en el que un Oficio del Regente Espartero, ejecutado por la Diputación Provincial, ordenó la unificación de los dos barrios en uno sólo, con justicia propia y un solo ayuntamiento con el nombre de Navas de Oro, así como la supresión de una de las dos parroquias.

La población, salvo épocas en que las pestes o las malas cosechas la diezmaban, se mantuvo en un buen número en relación con los pueblos vecinos. Nótese por ejemplo en un censo de 1591 que Navas de Oro de Coca contaba con unos 384 habitantes por unos 715 de Nava, los 540 de Fuente de Coca o los 250 de Villeguillo, mientras que al otro lado de la calle de la Raya, en el barrio de Cuéllar se contaban 292 almas, casi el doble que Mudrián y cien menos que Navalmanzano, cabeza de Sexmo. La unión de los dos barrios totalizaban unos 680 habitantes, cifra nada despreciable en el entorno para esa época. En el censo de Floridablanca de 1786, los dos barrios aunaban 887 habitantes —Coca 336 y Cuéllar 521— y acabando el y ya unificado, constaba la cifra de 1126 habitantes en 1897.

Demografía Navas de Oro cuenta con una población de .

Economía miniatura|Casa de un propietario de una industria de resina miniatura|Chimenea industrial para resina thumb|Serrería de la Familia Bartolomé La economía del municipio se ha basado tradicionalmente en los usos de la gran extensión forestal de pino negral y pino albar o piñonero que lo circunda, aprovechándose para resina, pez y madera. De hecho, la economía del pueblo desde sus inicios se ha basado principalmente en el aprovechamiento del monte. La pez ha sido el producto que más se ha fabricado y exportado; se obtenía en unos hornos de adobe llamados pegueras, a base de quemar los restos de resina de los pies de los pinos, junto a otras impurezas. Este producto, excelente impermeabilizante de botas o barricas, ha dado nombre a los vecinos de Navas de Oro, siendo popularmente conocidos como "pegueros" y habiendo adoptado también dicho gentilicio. La agricultura de subsistencia, irregular por los cambios de tiempo y el terreno de no muy buena calidad, producía trigo, algarrobas, cebada, centeno y garbanzos. También era frecuente el cultivo de vid, hoy ya prácticamente desaparecida. En cuanto a la ganadería, se criaban ovejas, cerdos, gallinas, vacas y conejos, además de encontrarnos con oficios artesanales como zapateros, sastres, peujareros, telares, y en menor medida, arrieros. En la actualidad la economía se sustenta fundamentalmente en el sector servicios —comercio, transporte—, ganadería de porcino y agricultura —cebada, girasol, trigo— y diversos oficios, aunque la mayor parte de la población activa está empleada en diversas fábricas enclavadas en la comarca. El libro de 1971 Cambio social en un pueblo de España escrito por el antropólogo estadounidense Joseph Aceves, es un estudio de los cambios y la vida del pueblo entre 1966 y 1970. El autor es hijo de Pablo Aceves Prados, natural de este pueblo, que emigró a los Estados Unidos y tiene estrechas relaciones con el pueblo. Además, durante esos años realizó un gran trabajo en la toma de imágenes de la época, como calles, fábricas y familias.

Durante el , Navas de Oro destacó por su actividad industrial vinculada principalmente a la resina, la madera y sus derivados. Algunas de las empresas más representativas fueron:

Industria de Basilio Mesa García La familia Mesa desempeñó un papel clave en la industrialización resinera de la localidad. En 1888, Bruno Mesa Ajo fundó una fábrica para la obtención de derivados de la resina, iniciando un proceso de modernización que continuaron sus hijos, Basilio y Mariano Mesa García. La fábrica, conocida como Santa Emiliana, superó varios incendios y fue ampliada e innovada tecnológicamente, incorporando maquinaria como el alambique fijo y la serpentina de cobre.