miniaturadeimagen|Escena ficticia en un harén con el sultán de Jean-Baptiste van Mour (1671–1737), quien vivió en Estambul entre 1699 y 1711 El término harén o harem (; , «santuario», «un lugar sagrado inviolable; harén; miembros femeninos de una familia», del árabe: harîm حريم, lit. «algo prohibido» ) designa propiamente los espacios domésticos que están reservados para las mujeres de la casa en una familia musulmana. El término se refiere en general a las esposas u otras mujeres relacionadas en antiguas familias aristocráticas, así como al área aislada y apartada de una casa reservada para ellas. Entre los otomanos y safávidas se usaba también el término sarāy, serrallo o «palacio». Es un lugar sagrado e inviolable, prohibido a cualquier hombre que no sea un miembro de la familia inmediata.

Instituciones similares han sido comunes en otras civilizaciones del Mediterráneo y Medio Oriente, especialmente entre familias reales y de clase alta, y el término se usa a veces en otros contextos. La institución del harén floreció en las sociedades musulmanas durante las sucesivas invasiones y conquistas en las regiones del Mediterráneo y el Oriente medio, África e India, posiblemente como resultado de adoptar las prácticas que ya eran comunes en la cultura persa.

Tradicionalmente se ha entendido este espacio privado como un lugar que sirve para mantener la modestia, el privilegio y la protección de la mujer. Un harén puede albergar a la esposa o esposas de un hombre, a sus hijos varones prepúberes, a sus hijas solteras, trabajadoras domésticas y otras parientes solteras. En harenes reales del pasado, las concubinas del príncipe también eran alojadas en el harén. En el pasado, algunos harenes estaban custodiados por eunucos, a quienes se les permitía estar dentro. La estructura del harén y el nivel de monogamia o poligamia ha variado según las personalidades de los miembros de la familia, la situación socioeconómica y las costumbres locales. En la arquitectura residencial tradicional persa, los cuartos de las mujeres eran conocidos como andaruni (en persa: اندرونی; que significa adentro), y en el subcontinente indio como zenana ().

Aunque la institución ha experimentado un fuerte declive en la era moderna como consecuencia del cambio de educación y el acceso al trabajo fuera del hogar con contrapartida económica para las mujeres, así como a las influencias occidentales, la práctica de encerrar o aislar a las mujeres todavía sigue vigente en algunas partes del mundo, por ejemplo, en las zonas rurales de Afganistán o en países conservadores de la región del Golfo Pérsico.

En Occidente, concepciones orientalistas imaginarias del harén como un mundo oculto de subyugación sexual, donde numerosas mujeres se apoltronan en poses sexualmente sugestivas, han influido en muchas pinturas, obras teatrales, películas y obras literarias. Algunas pinturas del Renacimiento europeo que datan del , sin embargo, representan a las mujeres del harén otomano como personas de estatus e importancia política. En muchos períodos de la historia islámica, las mujeres en el harén ejercieron varios grados de poder político, como el Sultanato de las mujeres en el Imperio Otomano.

Terminología La palabra proviene del árabe ḥarīm, que puede significar «lugar sagrado inviolable», «harén» o «miembros femeninos de la familia». En varios idiomas occidentales, el término harén ha llegado a referirse también a «las esposas (o concubinas) de un hombre polígamo». La raíz semítica Ḥ-RM aparece en otros términos relacionados con la noción de interdicción o prohibición, como haram (prohibido), mahram (pariente con quien uno no se puede casar), ihram (el estado de consagración ritual de un peregrino durante el Hach) y al-Ḥaram al-Šarīf («el noble santuario», que puede referirse al Monte del Templo o al santuario de La Meca).

En turco de la era otomana, el harén, es decir, la parte de la casa reservada para las mujeres se llamaba haremlik, mientras que el espacio abierto para los hombres se conocía como selamlık.

La práctica de la reclusión o aislamiento femenino no es exclusiva del islam, pero en Occidente la palabra harem generalmente denota el espacio doméstico reservado para las mujeres en los hogares musulmanes. Algunos académicos han utilizado el término para referirse a familias reales poligínicas a lo largo de la historia.

En Occidente, la palabra harén designa al mismo tiempo el conjunto de mujeres (concubinas o, simplemente, mujeres hermosas) que rodeaban a un personaje importante, así como el lugar en el que ellas residían. En algunas lenguas occidentales, el término se ha utilizado en un sentido más estricto, asociado a la mujer confinada. El sentido dado por los orientales es el de «prohibido a los hombres». El término harén deriva de la palabra herâm, que sirve para designar todo aquello que es tabú, prohibido por la religión.

Normalmente en las residencias musulmanas se denominaba «Harim» a las estancias privadas y familiares donde vivían las mujeres de la casa (esposa, madres, hijas), donde solamente estaban los miembros de la familia.Harem at WordReference.com Las mujeres extrañas eran recibidas en aquellos aposentos, mientras que los hombres eran recibidos en un salón especial a la entrada de la vivienda.

La mitificación del harén viene de la mano de los harenes y serrallos de las cortes islámicas, dado que en numerosas ocasiones el poder político y muchas decisiones salían de allí.

Numerosas civilizaciones antiguas tuvieron harenes. En la cultura griega se los conocía como gineceos, aunque estos no eran verdaderos harenes, toda vez que los griegos no acostumbraban la poligamia, con la sola excepción de los macedonios, que en tiempos clásicos eran considerados bárbaros. Los últimos harenes, los que en realidad son designados por este término, son los de los sultanes y pachás del Imperio otomano.İlhan Akşit. The Mystery of the Ottoman Harem. Akşit Kültür Turizm Yayınları. ISBN 975-7039-26-8

El harén es un lugar en el que residían las concubinas oficiales del señor, así como las mujeres que este tenía a su servicio. La función de las concubinas era la de darle hijos al señor, mientras que las mujeres a su servicio le ofrecían música, danza o sexo. Los harenes estaban custodiados por los eunucos, con los que algunos señores mantenían también relaciones sexuales. Estos no eran considerados homosexuales, ya que los eunucos, debido a la ausencia de genitales masculinos por castración, se les consideraba de un género distinto al de hombre o mujer.Anwar, Etin (2004). "Harem". In Richard C. Martin (ed.). Encyclopedia of Islam and the Muslim World. MacMillan Reference USA.

Frecuentemente, las mujeres preferidas eran las del grupo saqaliba (o también transcripto como: sakaliba o sacaliva o sakaliva, es decir: eslavas—de ojos y cabellos claros—esclavizadas).

En las culturas islámicas

Persia en épocas preislámicas Según la Enciclopedia Iránica, la práctica de tomar grandes números de esposas o concubinas y mantenerlas en áreas apartadas solo empezó en Irán con las primeras conquistas de los medos. Por ejemplo, Estrabón en su Geografía escribe que: «La costumbre [entre los medos] de que los reyes tengan muchas esposas es más general, se encuentra también entre las tribus de las montañas, pero no se les permite tener menos de cinco. De igual manera, a las mujeres les parece honorable que los esposos tengan tantas esposas como puedan, y consideran que es un infortunio tener menos de cinco». El objeto de estas prácticas era el de tener muchos hijos. Clearco de Solos menciona en sus biografías (Perì Βίοι) que los medos ponían eunucos como guardianes de estas mujeres.apud Athenaeus 12. 514d Con todo, considerando que varias mujeres de la realeza y aristocracia aqueménida gozaron de un alto estatus social y las numerosas evidencias respecto a su educación y participación en actividades públicas, es improbable que estas mujeres estuvieran encerradas y aisladas en un harén. La práctica de harenes reales custodiados por eunucos continuó sin mayores modificaciones durante los periodos persa, seléucida, y sasánida. Con la subsiguiente conquista musulmana de Persia, los abasíes adoptaron y continuaron la práctica, esparciéndola a todo su imperio.

Califatos omeya y abasí El sistema del harén se institucionalizó por primera vez en el mundo islámico bajo el califato abasí. El aislamiento de las mujeres se estableció en varias comunidades del Mediterráneo Oriental, Mesopotamia y Persia antes del advenimiento del islam, y algunos académicos creen que los musulmanes adoptaron la costumbre de los Imperios Bizantino y Persa, interpretando retrospectivamente el Corán para justificarlo. Aunque el término harem no denota los alojamientos de las mujeres en el Corán, los comentaristas coránicos usaron una serie de versículos coránicos que hablaban de la modestia y el aislamiento como una justificación religiosa para la separación de las mujeres de los hombres, incluido el llamado verso hiyab (33:53). En el uso moderno, hiyab se refiere coloquialmente al atuendo religioso que usan las mujeres musulmanas, pero en este verso significa «velo» o «cortina» que separa físicamente el espacio femenino del masculino.Corán 33,53 Aunque los comentaristas clásicos estuvieron de acuerdo en que el verso hablaba de una cortina que separaba las habitaciones de las esposas de Mahoma de los visitantes a su casa, generalmente vieron esta práctica como un modelo para todas las mujeres musulmanas.

Según la profesora de estudios religiosos Anwar, la conquista de la Persia sasánida condujo a la asimilación de la cultura persa, especialmente en las ciudades guarniciones. Los nobles y líderes abasíes consiguieron, gracias a sus conquistas y expansión, enormes riquezas así como la oportunidad de tener, heredar y capturar prisioneros de guerra, entre los que se incluían eunucos, mujeres y niños,Morony, Michael G. Iraq after the Muslim conquest. Gorgias Press LLC, 2005 muchos de los cuales habían sido dependientes o miembros del harén de las derrotadas clases altas sasánidas.Abbott, Nabia. Two queens of Baghdad: mother and wife of Hārūn al Rashīd. University of Chicago Press, 1946. Los líderes y gobernantes abasíes rápidamente adoptaron la costumbre persa de tener cientos de concubinas y esclavos y mantuvieron los harenes en sus palacios. En contraste con la época anterior del profeta Mahoma y el Califato Rashidun, las mujeres en las sociedades omeya y abasí estaban ausentes de todos los ámbitos de los asuntos centrales de la comunidad. Mientras sus antepasadas musulmanas guiaban a los hombres a la batalla, iniciaban rebeliones y desempeñaban un papel activo en la vida comunitaria, como se demuestra en la literatura de los hadices, las mujeres abasíes ya eran mantenidas idealmente en reclusión. Así, tras las conquistas militares de la época, un hombre de la élite podría en potencia llegar a tener mil esclavos, y los soldados comunes podían tener unas diez personas a su servicio.