Para otros personajes históricos del mismo nombre, véase Teodisclo. TeodiscloMencionado también como Todisclo, Theodisclo, Teodisto, Theodisto, Theodiselo, Theodiseo o Theodigiselo. fue un personaje ficticio de la historia visigótica de España inventado en el por Lucas de Tuy; según este, siendo obispo metropolitano de Sevilla en el , tergiversó las obras literarias de su antecesor Isidoro para adaptarlas al adopcionismo, y acusado de herejía, fue depuesto del episcopado y desterrado, tras lo cual marchó a África y se convirtió al islam.

Considerado como un personaje real durante varios cientos de años, las dudas sobre su autenticidad se fueron sucediendo hasta que a mediados del Enrique Flórez demostró su inexistencia.

Los hechos tal como fueron relatados Según dejó escrito Lucas de Tuy, Teodisclo era de origen griego, elocuente y políglota, aunque «sub ovina pelle lupus voracissimus» (lobo muy voraz con piel de oveja). Habiendo sucedido en la diócesis sevillana al obispo Isidoro hacia el año 636, tomó algunas obras literarias de este todavía no publicadas, las modificó para adaptarlas a su línea de pensamiento religioso, retratando a Jesucristo no como una persona de la Santísima Trinidad, sino como hijo adoptivo de Dios, y las envió a Avicena para ser traducidas al árabe.

Debido a sus ideas heréticas Teodisclo fue depuesto del episcopado en un concilio celebrado en tiempos del rey Chindasvinto, y tras ser desterrado del reino visigodo de Toledo apostató y marchó a África, donde se convirtió a la religión musulmana.Lucas de Tuy: Chronicon mundi (latín), incluido en la Hispania illustrata de Andreas Schott, vol. IV, p. 53. Traducción al castellano en la edición de Julio Puyol, pp. 201-202 y 208. Según la tradición, la puerta por la que salió de la ciudad quedó cerrada para siempre. «No hay error en que no caiga quien perdió la luz del cielo». Como consecuencia de este episodio el rey, con la anuencia del papa Teodoro I o Martín I, trasladó la primacía de la provincia eclesiástica Carthaginense desde Sevilla, donde había estado hasta entonces, a Toledo.

El obispo Teodisclo en la historiografía El origen de su historia La primera mención conocida de Teodisclo en la historiografía apareció hacia 1236 en el tercer libro del Chronicon Mundi compuesto por Lucas de Tuy, donde este relata la historia como proveniente de los escritos que dejara san Ildefonso, muerto en 667. Pocos años después de salir a la luz la crónica del tudense, la historia de Teodisclo fue incluida casi con las mismas palabras en De rebus Hispaniae de Rodrigo Jiménez de RadaRodrigo Jiménez de Rada: De rebus Hispaniae, cap. CXXXII de la traducción de Gonzalo de la Hinojosa. y en la Estoria de España escrita por encargo de Alfonso X,Primera crónica general, cap. 504, edición de Ramón Menéndez Pidal. y en los siglos siguientes la repitieron tal cual numerosos historiadores, entre ellos la Crónica geral de Espanha de 1344,Crónica geral de Espanha de 1344, cap. CXLIX. Juan Magno,Juan Magno: Gothorum sueonumque historia (1544), libro XVI, cap. XX. Pere Antoni Beuter, Florián de OcampoFlorián de Ocampo: Crónica general de España (1541), parte II, cap. XLIX. y su continuador Ambrosio de Morales,Ambrosio de Morales: Crónica general de España (1586), libro XII, cap. XXVII. Gonzalo de Illescas,Gonzalo de Illescas: Historia pontifical y católica (1569), libro IV, p. 213. Alonso Morgado,Alonso Morgado: Historia de Sevilla en la qval se contienen svs antigvedades, grandezas y cosas memorables (1587), pp. 41-42. Francisco de Padilla,Francisco de Padilla: Historia ecclesiastica de España (1605), cent. VII, cap. 31. Baronio,Caesar Baronius: Annales Ecclesiastici (1609), tomo XI, a. 636, 9. Jerónimo Román de la Higuera en el falso cronicón atribuido a Luitprando,Luitprandi ... Cremonensis episcopi Opera quae extant (1624), p. 378. Daniel Pareus,Daniel Pareus: Universalis historiae profanae medulla (1633), p. 253. Esteban de Garibay,Esteban de Garibay: Los Quarenta libros del compendio historial de las chronicas y universal historia de todos los reynos de España (1628), libro VIII, cap. XXXIV. Rodrigo Caro,Rodrigo Caro: Antiguedades y principado de la ilustrissima ciudad de Seuilla (1634), libro II, p. 75. Alfonso Sánchez,Alfonso Sánchez: De rebus Hispaniae anacephalaeosis (1634), libro VII, p. 100. Gil González Dávila,Gil González Dávila: Teatro eclesiastico de las Iglesias metropolitanas y Catedrales de los Reynos de las dos Castillas (1645), vol. II, pp. 25-26. Antonio Quintanadueñas,Antonio Quintanadueñas: Santos de la imperial ciudad de Toledo y su arzobispado (1651), p. 64. Garma y Durán.Francisco Xavier de Garma y Durán: Theatro universal de España: descripcion eclesiastica y secular de todos sus reynos y provincias (1738), vol. I, p. 283. o Giuseppe Agostino Orsi.Giuseppe Agostino Orsi: Storia ecclesiastica (1761), vol. XLI, cap. CXLIV, aunque el continuador de su obra Filippo Angelico Becchetti opinó lo contrario: Continuación de la historia eclesiástica del eminentísimo cardenal Joseph Agustin Orsi (1803), libro XLVIII, cap. XLIII.

Las dudas Algunos autores, como fue el caso de Juan de Mariana,Juan de Mariana: Historia general de España (1601). Diego de Saavedra Fajardo,Diego de Saavedra Fajardo: Corona gótica (1648), pp. 441-443. o Enrique Vaca de Alfaro,Enrique Vaca de Alfaro: Proposicion chirurgica i censura iudiciosa entre las dos vias curativas de heridas de cabeza (1618), p. 123. ya hicieron constar el anacronismo de hacer contemporáneos a Teodisclo y a Avicena, separados por trescientos años, o el de que se convirtiera al Islam en África, cuando el imperio islámico no llegó a esta región hasta cerca del año 647 durante el califato de Uthman Ibn Affan, como apuntó Adrianus Reeland.Adrianus Reeland: Four treatises concerning the doctrine, discipline and worship of the mahometans (1712), pp. 207-210. Otros pusieron en duda que la primacía de Toledo tuviese su origen en este episodio, pues no era lógico suponer que se tomaran represalias contra la diócesis por la herejía de su obispo; entre éstos estuvieron Pedro de Alcocer,Pedro de Alcocer: Hystoria o descripcion de la imperial cibdad de Toledo (1554), libro I, cap. XXXII. Tomás Tamayo de Vargas,Tomás Tamayo de Vargas: Flavio Lvcio Dextro, caballero español de Barcelona (1624), pp. 103-104. Diego de Castejón y FonsecaDiego de Castejón y Fonseca: Primacia de la Santa Iglesia de Toledo, su origen, sus medras, sus progresos (1645), pp. 78-80. o Gerónimo de la Concepción.Gerónimo de la Concepción: Emporio de El orbe, Cadiz ilustrada (1690), p. 166. Otros más, como Juan VaseoJuan Vaseo: Rerum Hispaniae memorabilium annales (1577), a. 643. o Gregorio de Argaiz,Gregorio de Argaiz: La soledad laureada por San Benito y sus hijos en las iglesias de España (1675), tomo IV, cap. LXI. lo mencionaron no como sucesor de Isidoro, sino de Honorato († 641), ante la evidencia de que éste fue sucesor de aquel, como consta en su epitafioReproducido por Justino Matute en Archivo Hispalense, tomo II, p. 9. en la catedral de Sevilla. Algún otro desconfió abiertamente de la veracidad de toda la historia, como lo hizo Pablo de Espinosa de los Monteros.Pablo de Espinosa de los Monteros: Historia, antigüedades y grandezas de la ... ciudad de Sevilla (1627), parte I, libro II, pp. 106-107.

La impugnación Sin embargo fue Enrique Flórez quien a mediados del en su España sagrada desmintió explícitamente toda la historia, demostrando la imposibilidad cronológica de que la crónica atribuida a san Ildefonso («un montón de fábulas») fuera realmente obra suya,Enrique Flórez: España sagrada, vol. V, pp. 266 y ss. negando la existencia del breve papal por el que se trasladó la primacía a ToledoFlórez: España sagrada, vol. VI, pp. 252-254. y calificando a Teodisclo como personaje inexistente y fingido.Flórez: España sagrada (1757), vol. IX, pp. 239-241. Las razones que adujo fueron que entre la supuesta existencia de este obispo y su primera aparición en las crónicas pasaron seiscientos años sin que ningún otro historiador lo mencionase, cosa extraña habida cuenta del escándalo que en su tiempo debió suponer un episodio semejante; su presencia no consta en el episcopologio sevillano del Códice Emilianense, ni en el Chronicon de Isidoro Pacense del año 754, ni lo mencionaron en sus escritos Beato de Liébana ni Eterio de Osma, que a finales del s. VIII impugnaron las posturas adopcionistas de Elipando de Toledo.

Tampoco se hace referencia a la deposición de Teodisclo en los concilios de Toledo VI, VII y VIII, celebrados respectivamente en 638, 646 y 653, en cuyas suscripciones firman como obispos hispalenses Honorato y Antonio.Juan Tejada y Ramiro reprodujo las actas y suscripciones de los concilios toledanos: Concilio VI, Concilio VII y Concilio VIII. Se supone que si la historia de Teodisclo fuera cierta, su destitución debiera constar en las actas del concilio donde se llevó a cabo, como ocurrió con el arzobispo bracarense Potamio, que fue relevado de la diócesis en el concilio X de Toledo del año 656 por haber mantenido relaciones sexuales con una mujer, o con el toledano Sisberto, que en el XVI concilio del 693 fue desterrado por conspirar contra el rey Égica.

Flórez sugirió que el episodio fue inventado con posterioridad a la reconquista de Toledo, cuando varias diócesis de la península ibérica pleiteaban ante la Santa Sede por obtener la primacía. Ya en el , Peter LinehanPeter Linehan: Reflexiones sobre historiografía e historia en el siglo alfonsino, en Cahiers de linguistique hispanique médiévale, 2000/23, p. 103. y Emma FalqueEmma Falque: Lucas de Túy y Rodrigo Jiménez de Rada: el uso de las fuentes, incluido en Cahiers de linguistique hispanique médiévale, 2003/26, pp. 158-160. confirmaron esta sospecha, conviniendo en que Lucas de Tuy fingió toda la historia y la presentó falsamente bajo la autoridad de san Ildefonso para hacerla servir como argumento en favor de la diócesis de Sevilla en las disputas que acerca de la primacía se tenían en aquellos tiempos, y que Jiménez de Rada, imposibilitado de comprobar el original atribuido al santo, repitió la historia dando crédito al engaño del tudense.

Referencias

Categoría:Arzobispos de Sevilla del siglo VII Categoría:Obispos ficticios Categoría:Heresiarcas de la Iglesia católica Categoría:Revisionismo histórico