miniaturadeimagen|275px|Gaviota de Plata, galardón del festival. El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (referido simplemente como Festival de Viña) es un certamen musical organizado en Viña del Mar, Región de Valparaíso,Chile. Es considerado el festival de música más grande e importante de América Latina, y es el más longevo y relevante de habla hispana en todo el mundo.
Se inició el 21 de febrero de 1960 y, desde entonces, se realiza anualmente durante el mes de febrero —salvo en 2021 y 2022, años en los que el festival fue cancelado debido a la pandemia de coronavirus—.
El festival se realiza en el Anfiteatro de la Quinta Vergara, un escenario que cuenta con una capacidad para 15 000 espectadores y se transmite en vivo por radio, televisión y plataformas en línea, logrando récords de sintonía con una audiencia estimada de alrededor de 250 millones de personas. A través de la televisión, el evento llega a todo el continente americano, gran parte de Europa, norte de África y Australia; mientras que vía streaming a todo el mundo. Mueve millones de dólares en concepto de patrocinios, programas de televisión asociados, publicidad y turismo.
Aunque las competiciones de música popular y folclórica fueron el origen del certamen, desde hace varias décadas estas han quedado relegadas a un segundo plano, dándose preferencia a los artistas invitados, quienes son el verdadero plato fuerte del certamen.
Al público asistente al festival se le conoce popularmente como «El Monstruo», debido al gran poder que ejerce en cada jornada del evento, pudiendo presionar para alargar las presentaciones de los artistas favoritos, hasta interrupciones con pifias (silbatinas) a cantantes y humoristas que no son de su agrado, abucheándolos hasta impedir que finalicen su espectáculo y obligándolos a que se retiren del escenario.
Su producción y transmisión, ha estado a cargo de diferentes televisoras chilenas a lo largo de los años; Canal 9 de la Universidad de Chile en 1963, TVN en el período 1971-1993, Megavisión entre los años 1994 y 1999, Canal 13 del 2000 al 2010, Chilevisión desde el 2011 al 2018, y una alianza entre las televisoras, Canal 13 y TVN para 2019-2024. A partir del 2025 hasta el 2028, será transmitido a través del canal Mega.
Historia Antecedentes y primeros años (1960-1970) miniaturadeimagen|izq|Gustavo Lorca, alcalde de Viña del Mar (1958-1964), uno de los impulsores del festival El origen del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar fue modesto. Gracias a la iniciativa del alcalde Gustavo Lorca y de Carlos Ansaldo, director del Departamento de Turismo y Relaciones Públicas de la Municipalidad de Viña del Mar, entre el 21 y el 28 de febrero de 1960 se organizó una competición única, en la que los participantes debieron presentar una canción original cuyo motivo fuera la ciudad de Viña del Mar; el ganador optaría a un premio de 500 escudos en dinero en efectivo y a un galardón que se denominó Lira de Oro. Participaron seis composiciones, siendo el ganador «Viña» de José Goles y Manuel Lira; en el show, el evento fue animado por Ricardo García y amenizado por nueve artistas locales invitados. En febrero de 1961, se incorporó un certamen folclórico.
En 1963, el Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile, emitió experimentalmente el Festival para Santiago.
En los comienzos del festival, se improvisó un escenario al costado del Palacio Vergara, lugar en el que el público asistente se sentaba en sillas de madera, o directamente sobre el pasto o el piso de tierra. A su vez, muchos espectadores se ubicaban en los cerros colindantes a la Quinta y sobre las copas de los árboles cercanos, otorgando un aire provinciano al certamen.
En 1963, el arquitecto Hernando López proyectó un anfiteatro al aire libre de forma paraboloide y coronado por una concha acústica, recibiendo la colaboración del constructor civil Juan Pinto Delgado. La estructura se levantó por etapas y su diseño estuvo inspirado en el Hollywood Bowl, principal anfiteatro de la ciudad de Los Ángeles en Estados Unidos. El techo del escenario, que ayudaba tanto a proyectar el sonido hacia el público como a proteger a los artistas de las frías noches viñamarinas, debutó en 1967. Construido de madera y acero, imitaba el vuelo de una gaviota, transformándose en el detalle más distintivo de la construcción, que con el paso de los años, se convirtió en un icono del Festival, y en la imagen del certamen ante el mundo. Se mantuvo por cerca de cuatro décadas hasta su demolición y reemplazo en 2002.
Crecimiento del festival y tribuna política (1970-1980)
En los años 1970, el Festival comenzó a masificarse, especialmente a partir de 1971, cuando los derechos de transmisión fueron otorgados a Televisión Nacional de Chile (TVN), con cobertura en gran parte del país.
Durante esos mismos años, la tensión política del momento se hizo presente fuertemente. En 1970, se realizaron la elecciones presidenciales en las cuales salió electo como presidente el socialista Salvador Allende, lo cual marcaría al país, y lo dividiría políticamente, influyendo también en el certamen viñamarino. En 1971, los representantes de la Unión Soviética fueron aplaudidos por su apoyo a la Unidad Popular (UP), mientras que en 1972 la sudafricana Miriam Makeba fue abucheada por el sector conservador por alabar al presidente Salvador Allende y exclamar «¡viva la revolución chilena!».
En la XIV edición (1973), la situación se volvió caótica por el choque entre Quilapayún, representante de la Nueva Canción Chilena, y Los Huasos Quincheros, opositores al gobierno de Allende, ambos conjuntos fueron invitados al evento en noches diferentes.
Durante la actuación de Quilapayún, el público totalmente polarizado y enardecido inició una batalla en el anfiteatro, entre aquellos favorables a Quilapayún y por extensión al gobierno de la UP, y otros en contra de los mismos. Estos últimos lanzaron objetos contundentes hacia el escenario con el objetivo de sacar al conjunto, mientras que Quilapayún interpretaba sobre el escenario las canciones con mayor contenido político de su repertorio, como son «Nuestro cobre», «La batea» y «Las ollitas». El incidente no fue transmitido por Televisión Nacional de Chile por órdenes de Gonzalo Bertrán, director de la transmisión televisiva, quien al ver la magnitud de los desórdenes y el clima de agresividad decide cortar las grabaciones en la segunda canción y eliminar el registro de las cintas. Por otra parte, el espectáculo fue transmitido por Radio Minería, en donde quedan registrados los gritos del público, y se logra escuchar a la multitud totalmente polarizada. Esta situación ocurrida puso en peligro la realización del festival en el futuro, en especial por los objetos arrojados al escenario, motivo por el que se decidió cancelar la realización del certamen por unos días hasta que el ambiente se normalizara.http://www.eldesconcierto.cl/2015/02/18/la-convulsionada-participacion-de-quilapayun-en-el-festival-de-vina-del-73/
En esta versión del festival, también participó la canción «A la Bandera de Chile», escrita por el ya Premio Nobel Pablo Neruda, adherente de Allende, y musicalizada por el premio nacional de música Vicente Bianchi, la cual obtuvo el 2.º lugar del certamen, y que además fue fuertemente abucheada por el público totalmente dividido por razones políticas.
Todos los hechos ocurridos y mencionados anteriormente, convirtieron al festival de 1973 en uno de los más polarizados y tensos de la historia del certamen, lo que a su vez estaba muy ligado al ambiente político de la época.
En agosto de 1973 se anunció la suspensión de la competencia folclórica para la edición del festival del año siguiente, lo cual fue confirmado tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973; sin embargo, el evento comenzó a ganar protagonismo. Ese mismo año, el evento fue transmitido por primera vez internacionalmente: Argentina, España, Perú, República Dominicana, Sudáfrica, Venezuela y los países asociados a Eurovisión recibieron por primera vez el evento en el que la dictadura militar de Augusto Pinochet intentó mostrar una buena imagen del país al resto del mundo. En las noches del festival, durante los primeros años de dictadura, era común ver a Pinochet, a su cónyuge Lucía Hiriart, entre otros integrantes de la junta militar sentados en el palco, presenciando a los artistas invitados, quienes además eran presentados a su llegada al anfiteatro de la Quinta Vergara.
Dejando de lado el aspecto político, en 1975 durante el XVI Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar ocurrió uno de los hitos más importantes de la televisión chilena, pues en este certamen y durante la última noche de festival se realizó el primer registro experimental en colores en Chile, siendo las actuaciones de Roberto Carlos y Sandro grabadas en este formato (pero no transmitidas en color). La grabación experimental en colores se realizó a la par con las grabaciones en "blanco y negro", motivo por el que existen grabaciones de un mismo artista en ambos formatos, pero con tomas de cámara desde posiciones diferentes.
Tres años más tarde, en 1978, el festival se convirtió en el primer programa de televisión emitido en colores en Chile, específicamente la premiación de la canción ganadora del certamen, el cual le fue otorgado a Fernando Ubiergo por su canción «El tiempo en las bastillas». Sin embargo, en su mayoría el festival siguió siendo emitido en blanco y negro por televisión, pero los avances tecnológicos de la época convirtieron al festival de 1979 en el último en ser emitido en este formato, pasando a la década de 1980 a ser transmitido íntegramente en color a todo el país.
Este hito significó su internacionalización definitiva cuando una estación europea lo transmitió a España y otros países europeos.
Época dorada del festival (1980-1993) miniaturadeimagen|izq|Premiación de la competencia internacional en el festival realizado en 1986. miniaturadeimagen|Antiguo escenario de la Quinta Vergara (1991). En la década de 1980, el festival de viña se convirtió en un evento consagrado tanto a nivel nacional como internacional, en especial por la gran variedad de canciones en competencia, y por la invitación a artistas de talla internacional y muy populares de esos años.
El XXII Festival de Viña (1981), ha sido considerado como la mejor edición del certamen debido al alto nivel de las canciones en las competiciones y a la calidad de los artistas invitados. Ese año contó con la presencia de tres de las más grandes estrellas hispanas, Julio Iglesias, Camilo Sesto y Miguel Bosé, el venezolano José Luis Rodríguez "El Puma" y los estadounidenses Ray Conniff y KC and The Sunshine Band.
A partir de la primera mitad de la década de 1980, y gracias a la gestión de Raúl Velasco, el festival comienza a ser transmitido en México a través de Televisa, y los Estados Unidos en la cadena Univisión. Esta alianza permite la llegada de artistas mexicanos como Luis Miguel, Yuri, Emmanuel, Verónica Castro y Lucía Méndez.
La edición de 1988, por su parte, estuvo marcada por los acontecimientos políticos sucedidos en la década y especialmente ante el próximo plebiscito que se celebraría ese año. Destacó el mensaje de apoyo dado por el vocalista de Mister Mister a artistas amenazados de muerte, o el conflicto generado por José Luis "Puma" Rodríguez con la organización del festival, donde lanzó su icónica frase «A veces hay que escuchar la voz del pueblo».
En esta década destaca la introducción de la música tropical y bailable como parte del show, con artistas como Johnny Ventura y Pachuco y la Cubanacán. Asimismo, vio el debut de artistas que años más tarde se convertirían en íconos de la música latina, como Luis Miguel, así como la continua presencia de estrellas de habla inglesa como Air Supply, Laura Branigan, Nazareth, REO Speedwagon, entre otros.
Tiempos de cambio (1994-2004) izq|miniaturadeimagen|Quinta Vergara (2017).