Gomero/a es la denominación que reciben los primeros pobladores que habitaron la isla de La Gomera —Canarias, España— antes de la conquista europea en el siglo , siendo uno de los pueblos aborígenes canarios entroncados genética y culturalmente con los bereberes del norte de África.

Son también conocidos como antiguos gomeros o gomeros prehispánicos, sobre todo para diferenciarlos de los modernos habitantes de La Gomera.

Los aborígenes gomeros habitaron la isla de manera aislada desde por lo menos el siglo  d. C. hasta el redescubrimiento del archipiélago canario por los europeos a finales del siglo . La posterior colonización castellana a lo largo del siglo provocó la práctica desaparición de su cultura, organización social y su lenguaje, no así de su población, cuyo bagaje genético sobrevive en los modernos habitantes de la isla.

Se trataba de una sociedad tribal con una cultura material inmersa en el Neolítico basada en una industria lítica, al carecer de metales en la isla, y en una cerámica hecha a mano sin torno. Habitaban en cuevas naturales y chozas de piedra, vestían con pieles, y para su sustento se dedicaban principalmente a la ganadería de cabras y ovejas, actividad que complementaban con una agricultura básica de la cebada, el marisqueo y con la recolección de productos silvestres.

Creían en la existencia de una entidad divino-demoníaca que se les aparecía en forma de perro antropomorfo, para quien practicaban ofrendas quemando restos animales y realizando libaciones de leche en altares de piedra.

Fuentes para su estudio

Para el conocimiento de la cultura aborigen gomera existen dos cauces de información: las antiguas fuentes etnohistóricas y las modernas investigaciones arqueológicas.

Destacan en el primer caso las obras contemporáneas portuguesas Chronica do descobrimento e conquista da Guiné de Gomes Eanes de Zurara y De prima inventione Guineae de Diogo Gomes, las historias del siglo As saudades da terra de Gaspar Frutuoso, Historia de la conquista de las siete islas de Canaria de Juan de Abréu Galindo y Descrittione et historia del regno de l'isole Canaria… de Leonardo Torriani, así como las conocidas como crónicas de la conquista de Gran Canaria: Matritense, Ovetense y Lacunense.

En cuanto a las investigaciones arqueológicas, estas son relativamente recientes, pues solo comenzaron a ser importantes a partir de la década de 1970. Anteriormente se habían realizado algunos primeros estudios a finales del siglo , pero eran puntuales y sin continuidad. Estos habían sido llevados a cabo por, entre otros, el médico e historiador tinerfeño Juan Bethencourt Alfonso o el antropólogo francés René Verneau. Ya en la primera mitad del siglo Telesforo Bravo o Luis Diego Cuscoy realizaron varias prospecciones en la isla, pero es a raíz de la que hizo en 1959 Manuel Pellicer Catalán, entonces director del departamento de prehistoria y arqueología de la universidad de La Laguna, en la Fortaleza de Chipude cuando dio comienzo realmente la arqueología en La Gomera. Como queda dicho, fue a partir de la década de 1970 cuando se sucedieron la mayoría de las excavaciones, sobre todo bajo la dirección de los arqueólogos Francisco Navarro Mederos y Juan Carlos Hernández Marrero.

Etnónimo y nombre de la isla

Gomero es el nombre que dieron los europeos desde el principio a los habitantes de la isla, desconociéndose cómo se denominaban a sí mismos. El término gomerita con el que también se les ha llamado en la bibliografía académica y divulgativa es un neologismo formado por el topónimo Gomera y el sufijo griego -ita con el sentido de pertenencia, y fue utilizado por primera vez por Sabin Berthelot en su obra Ethnografia y anales de la conquista de las Islas Canarias publicada en 1849.

El filólogo Ignacio Reyes cree que el término deriva del nombre de la isla desde una posible forma primitiva ghummâr-t, que traduce como 'tribu o hijos de el Grande'''.

Según Juan de Abréu Galindo, la isla siempre fue conocida como Gomera:

En la documentación histórica el término Gomera aparece con las variantes Gomere, Gommaria, Gomiere, Goumere y Goumiere. Las tres últimas están influenciadas por el francés, lengua en la que fue escrita la crónica Le Canarien en las que aparecen.

No existe unanimidad sobre cuál es el origen del nombre de la isla, existiendo varias hipótesis. Así, para el historiador portugués Gaspar Frutuoso derivaría del nombre de un rey de la isla llamado Gomero o Gomauro, aunque este mismo autor alude a la abundante resina o goma que se extraía de los almácigos presentes en la isla como otra posibilidad. Esta misma hipótesis sobre la goma de los almácigos era sostenida por el profesor Juan Álvarez Delgado, para quien fueron los mallorquines quienes nombraron así la isla tras una expedición a Canarias en la década de 1330. Otros autores sin embargo relacionan el término Gomera con la tribu bereber norteafricana de los ghomara o ghmara, siendo esta la hipótesis más aceptada modernamente por ser la más popularizada.

Orígenes de la población

Aunque se mantiene cierta controversia en el mundo académico sobre el origen de los primeros pobladores de Canarias, la mayoría de los investigadores modernos consideran que tanto la población aborigen de La Gomera como la del resto del archipiélago procedía originalmente del norte de África, estando emparentada con los bereberes. Esto se basa tanto en el parecido de la lengua e inscripciones, como en determinados elementos culturales.

Sin embargo, se mantiene la incógnita sobre cómo pudieron llegar a la isla, existiendo dos hipótesis: vinieron por sus propios medios o fueron transportados por otros pueblos como los fenicios, cartagineses o romanos en un premeditado proceso colonizador con fines económicos.

Las fechas más antiguas para el primer poblamiento de La Gomera se establecieron entre los años 343 y 473 d. C., siendo obtenidas en yacimientos arqueológicos de El Pescante y El Alto del Garajonay (Vallehermoso) mediante datación por radiocarbono. No obstante, nuevas dataciones en el yacimiento de Lomito del Medio (San Sebastián) retrasaron el poblamiento a la primera mitad del siglo  d. C.

Por otra parte, los estudios genéticos modernos demuestran que a La Gomera no parecen haber llegado nuevas oleadas migratorias tras este primer poblamiento, a diferencia de lo que sucedió en el resto de islas.

Características físicas

El ingeniero Leonardo Torriani dice que los antiguos gomeros eran «hombres grandes, forzudos, ágiles, guerreros», mientras que Abréu Galindo dice que eran «gente de mediana estatura, animosos, ligeros y diestros en ofender y defenderse».

Las investigaciones bioantropológicas modernas demuestran un marcado dimorfismo sexual en la población aborigen gomera, dando una altura media para los hombres de 170 cm, y de 159 cm para las mujeres.

Enfermedades y patologías

El estudio de restos humanos encontrados en yacimientos sepulcrales aporta varias patologías que afectaron a la población aborigen gomera que, por otra parte, presentaba un estado de salud relativamente aceptable. Entre las patologías reconocibles en los huesos se encuentran trastornos articulares como la artrosis, traumatismos y malformaciones congénitas de tipo vertebral, como la espina bífida que suele ser habitual en la población aborigen canaria en general. Destacan además en los restos diferentes grados de atrición o desgaste de las piezas dentales, común también a los aborígenes canarios y que tiene relación al consumo de harinas de cereales molidos con piedras basálticas, y de caries.

En cuanto a las posibles prácticas terapéuticas, destaca el hallazgo de cráneos en la isla a los que se había practicado la trepanación, sobre todo a hombres mayores de 50 años.

Demografía

No existen cifras seguras del número de habitantes que tuvo la isla de La Gomera antes de su colonización europea. Según el historiador Gomes Eanes de Zurara, la isla tenía hacia 1445 unos setecientos hombres de pelea, es decir, guerreros. Aplicando un coeficiente guerrero/habitante, el investigador Antonio Manuel Macías estimó una población aborigen en el siglo de unos 4 200 habitantes, con un potencial demográfico de máximo unas 6 000 personas sobre la base de la capacidad de carga de la isla. Por su parte, el profesor Alfredo Mederos considera que el coeficiente aplicado guerrero/habitante debería ser algo menor, pues no todos los guerreros serían cabezas de familia. Así, sus cálculos y los de otros investigadores como los del arqueólogo Francisco Navarro proponen una población de algo menos de dos mil habitantes para el siglo .

Economía y subsistencia

miniaturadeimagen|El pastoreo de cabras y ovejas constituía la principal actividad de los gomeros prehispánicos.

En la época prehispánica, los gomeros se dedicaban fundamentalmente a la ganadería, dejando a la agricultura en un plano muy secundario. Había cuatro especies domésticas: la cabra, la oveja, el cerdo y el perro. La recolección vegetal, animal y mineral, terrestre y marinera era una actividad suministradora de una parte considerable de la dieta alimenticia y de materias primas para las actividades artesanales. El pastoreo, también muy importante, era una actividad básicamente masculina, ejercida por adultos pero quizás no ancianos. Los niños actuarían como ayudantes que inician su aprendizaje. La agricultura, por su parte, fue probablemente una ocupación sobre todo femenina, en la que colaborarían hombres durante la preparación del terreno, mientras que el resto de las faenas recaerían en las mujeres adultas con la ayuda de ancianas y niñas, y quizás algunos niños.

La recolección marina y pesca podría ser ejercida por toda la familia, salvo un cierto porcentaje de hombres adultos que ejercían la ganadería, y eran probablemente desplazados al interior de la isla durante la estación seca. Tal vez esta fuera la razón por la que cuando los europeos capturaban indígenas en la costa cogían más mujeres que hombres. Las actividades artesanales debieron de haber sido compartidas por varones y hembras, con ciertos niveles de especialización sexual, aunque es muy probable que la carga mayor recayese en individuos adultos de edad avanzada.

Los estudios modernos demuestran que la dieta de los aborígenes gomeros fue variando a lo largo de sus 1400 años de presencia en la isla. Así, en un primer momento coincidente con su llegada a la isla dependían sobre todo de los recursos marinos. Posteriormente, conforme iba aumentando la cabaña ganadera inicial y su conocimiento de los recursos insulares, pasaron a una dieta terrestre rica en proteína animal. Por último, en los últimos siglos antes de la colonización castellana se documenta en determinados individuos una dieta mixta terrestre-marina, indicando los investigadores que podría ser sinónimo del aumento en las diferencias sociales dentro de la comunidad.

Hábitat

Viviendas y asentamientos

Los asentamientos estables de los antiguos gomeros se extendían desde las partes altas del cardonal-tabaibal, aumentando en los bosques termófilos (palmerales, sabinares, etc.). En el monteverde los asentamientos debieron ser temporales. Al igual que los habitantes de las demás islas, los gomeros aprovecharon las cuevas naturales abiertas por la erosión. Las cuevas, según sus condiciones, se destinaron a albergue, sepultura, cocina, e incluso puede que hubiera cuevas convertidas en corral, depósitos, taller, etc. Pero también una misma cavidad podía acoger diversas funciones, y de hecho parece que fue lo más común.

Lugares de enterramiento