La teoría del escopo (en alemán, Skopostheorie) es una teoría en el campo de la traductología (o estudios de traducción, en el mundo anglófono), cuya estrategia de traducción principal es la función o propósito de la traducción. La finalidad de una acción traslativa (el conjunto de acciones realizadas por el traductor o las diferentes actividades profesionales de mediación) se establece a través del encargo de traducción, es decir, por medio de las instrucciones que el cliente proporciona al traductor, con el fin de que este pueda producir el texto meta o traducción esperada.

Información general

Definición Escopo (del griego σκοπός [skopos]), que significa “propósito'', es un término técnico que representa la finalidad de una traducción, acuñado por el lingüista Hans Vermeer. De acuerdo con el traductor Paul Kussmaul, "la función de una traducción depende de los conocimientos, expectativas, valores y normas de los lectores meta (público al que se dirige la traducción), quienes a su vez están influenciados por su situación y su cultura. Estos factores determinan si la función del texto fuente (el texto a traducir) se conservará, modificará o cambiará por completo para el texto meta”.

Según Vermeer, hay tres tipos de finalidades posibles en una acción traslativa:

La finalidad general (aquella que el traductor pretende lograr por medio de su traducción). La finalidad comunicativa del texto meta para una situación meta (una situación propia del contexto del público receptor), como informar al lector. La finalidad que se persigue cuando se usa alguna técnica o estrategia de traducción. Por ejemplo, utilizar una técnica que permita resaltar los rasgos estructurales de la lengua fuente (la lengua origen de lo que se va a traducir).

En la teoría del escopo, el término “escopo” se refiere al segundo tipo de finalidad expuesta. Además, esta teoría considera al texto fuente como “información ofrecida a una cultura meta", idea que resulta de las teorías cognitivas constructivistas.

Los lingüistas Katharina Reiss y Hans Vermeer definen a los textos como “ofertas informativas'', cuyo significado es producido dinámicamente para sus destinatarios en una situación específica. El translatum (el producto de una acción traslativa) es una oferta informativa dirigida a un público meta en una cultura meta, sobre otra oferta informativa dirigida a un público de partida en una cultura de partida. La teoría del escopo resalta la importancia de los factores culturales, es decir, asume que las lenguas están incorporadas en las culturas y que la relación entre lo que se expresa de manera verbal y lo que se comunica a través de medios de comunicación no verbales difiere de una cultura a otra. Por lo tanto, no se puede describir la acción traslativa como una transferencia lingüística; en cambio, puede considerarse un tipo de transferencia cultural. En este marco, el conocimiento de la razón de ser de una traducción y la función de un texto meta son primordiales para que el traductor produzca traducciones satisfactorias. Se puede conseguir una ejecución más clara de la acción traslativa (la traducción como una acción humana que por ende tiene una intención) a través de la identificación de su finalidad. En consecuencia, esto genera un translatum (el texto meta).

Estas definiciones son coherentes con el “relativismo relativo” de Vermeer, inspirado por la epistemología evolucionaria, y con su convicción de que tanto la percepción, así como la interpretación de un texto, siempre están condicionadas por el punto de vista y la situación de los receptores. En ese sentido, el traductor ya no funciona como mediador lingüístico; los traductores entonces son expertos que deciden qué y cómo se traduce.

Vermeer define a la traducción y a la interpretación como un tipo de acción particular, específicamente, como un comportamiento intencional. No obstante, definir a la traducción y a la interpretación como acciones orientadas al objetivo no solo resalta el escopo de estas acciones, sino que también llama la atención sobre el papel de sus agentes junto con la situación y el contexto cultural en el que se integran las acciones. La acción traslativa (que engloba a la traducción y a la interpretación) también está, por definición, dirigida a un objetivo, o escopo, en términos de Vermeer.  Entre los factores que guían la toma de decisiones de los traductores, el escopo es lo primero que se toma en cuenta; esta idea elemental fue formulada como la regla del escopo, que establece a la acción traslativa como una función de su escopo. Además, la regla del escopo especificó al escopo como una variable determinada por los destinatarios deseados, de modo que la teoría del escopo le asigna un papel central al público meta, más específicamente a las expectativas del traductor sobre el público meta, para determinar las estrategias de traducción.

Fundamentos teóricos

La regla del escopo Lo más importante de la teoría del escopo es que toda acción traslativa está determinada por su escopo. Según lo definido por Hans Vermeer y traducido por Christiane Nord, la regla del escopo establece que:Cada texto se produce para un propósito determinado que debería cumplir. La regla del escopo pues, reza como sigue: traduce/interpreta/habla/escribe de tal manera que tu texto/tu traducción sea capaz de funcionar en la situación en la que se use y con las personas que la usen, y que funcione exactamente de la manera en que quieren que funcione.Generalmente, una acción traslativa puede admitir diferentes escopos al mismo tiempo, mismos que pueden estar relacionados entre sí de manera jerárquica. Dependerá del traductor cuál elegir y por qué, siempre justificando sus acciones.

Cabe recalcar que Vermeer y Reiss ocupan como sinónimos los términos “finalidad” (u “objetivo”), “función” y “escopo”. No obstante, Nord hace una distinción entre “intención” y “función” y dice que la intención está ligada al emisor del texto fuente, mismo que tiene planeada una finalidad para su mensaje. Cuando la información llega al receptor, este la utilizará para una función determinada.

Coherencia intratextual En un inicio y basándose en el texto fuente, el traductor deberá seleccionar ciertos aspectos de la oferta informativa en la lengua fuente y posteriormente procesarlos a una nueva oferta informativa dirigida al público meta. Del traslatum resultante, los receptores también seleccionarán lo que les parezca significativo para su situación.

Como parte del deber del traductor, éste tendrá que concebir un texto meta que tenga sentido con respecto a la cultura meta de la lengua a la que se traduce para que el público meta pueda comprenderlo. En palabras de Nord:Una traducción debe ser aceptable en el sentido de que sea coherente con la situación del receptor.Nord continuó desarrollando que:Una interacción comunicativa solo puede considerarse como exitosa si los receptores la interpretan como suficientemente coherente con su propia situación.

Coherencia intertextual o fidelidad Ya que un translatum es una oferta informativa que se desprende de otra oferta informativa inicial, se espera que haya cierta relación entre ambos. No hay un solo tipo de relación correcta, pues dependerá de la interpretación del texto fuente (en terminología de Nord) por parte del traductor y del encargo de traducción.

Por ejemplo, según Vermeer, una manifestación de la fidelidad podría ser que una noticia periodística se traduzca “tal como estaba el original”. No obstante, esta decisión también es una meta. Es por esta razón que la coherencia intertextual está subordinada a la intratextual y ambas, a su vez, a la regla del escopo.

Reglas A partir de los fundamentos teóricos principales que rigen la teoría del escopo de Reiss y Vermeer, surgieron seis reglas: Un translatum está determinado por su escopo. Un translatum es una oferta informativa en una cultura y una lengua meta relativa a una oferta informativa en una cultura y lengua de origen. Un translatum no inicia una oferta informativa de forma claramente reversible. Un translatum debe ser internamente coherente. Un translatum debe ser coherente con el texto fuente. Las cinco reglas están en orden jerárquico, con la afirmación del escopo como predominante. La primera y principal regla establece que el texto meta siempre recurrirá a la función de la acción traslativa en cualquier encargo.

La segunda regla remarca la importancia de la relación que tiene el texto fuente y el texto meta con las funciones en sus contextos lingüísticos y culturales respectivos. Por lo tanto, el traductor es el actor principal en esta comunicación intercultural para los objetivos de realizar el translatum.

La tercera regla menciona que la función que tiene un translatum en la cultura meta no necesariamente debe de ser igual que en la cultura fuente y hace énfasis en su elemento de irreversibilidad.

La cuarta le corresponde al fundamento de la coherencia intratextual. La quinta, al fundamento de coherencia intertextual con el texto base. Ambas retoman los fundamentos generales del escopo que tienen relación con valorar el éxito de la acción y transferencia de información.

Antecedentes La teoría del escopo fue presentada por Vermeer como una teoría general de la traducción en un ciclo de conferencias presentadas en la Universidad de Mainz durante el año escolar de 1976 a 1977. Después, la teoría fue esbozada en un ensayo publicado en 1978 en el artículo Ein Rahmen für eine allgemeine Translationstheorie en la revista Lebende Sprachen. Posteriormente, Vermeer y Reiss publicaron Grundlegung einer allgemeinen Translationstheorie en 1984, donde explican la teoría con más detalle. Para 1996, Ediciones Akal realizó la primera traducción al español del texto, titulada Fundamentos para una teoría funcional de la traducción, traducido por Sandra García Reina, Celia Martín de León y Heidrun Witte, por medio de la aplicación de la misma teoría. Y, en 2014, se publicó una traducción al inglés por Christiane Nord.

La teoría del escopo fue importante para el desarrollo de los enfoques funcionalistas alemanes que surgieron a finales del . La teoría se desarrolló en cuatro etapas:

Katharina Reiss y la categoría funcional (1971). Hans Vermeer y la teoría del escopo (1978). Justa-Holz Manttari y la teoría de la acción traslativa (1981). Christiane Nord y la teoría del “funcionalismo y lealtad” (1997). La teoría del escopo es un marco general para los traductores que representa “un alejamiento de las tipologías lingüísticas estáticas sobre los "shifts" (desplazamientos) de traducción propuestos por J. C. Catford ”. A diferencia de las teorías de traducción pasadas que se centran en la lingüística y las traducciones basadas en la equivalencia a un nivel microtextual, la translación en la teoría del escopo no requiere de una equivalencia funcional con el texto fuente, ya que el objetivo de la teoría pone énfasis en el propósito de la acción traslativa. En este tipo de textos, los factores contextuales que los rodean resultan esenciales en su traducción, sobre todo en relación con la función del texto en esa cultura específica para el lector o los lectores concretos.