La iglesia de San Antonio de los Alemanes, fundada como iglesia de San Antonio de los Portugueses, es una iglesia situada en el distrito Centro de Madrid (España), en la conjunción de la calle de la Puebla con la corredera Baja de San Pablo. Ejemplo claro del barroco madrileño, se emplearon en su construcción materiales de bajo coste como el ladrillo y el yeso, con una fachada sobria y chapitel. La principal novedad de esta iglesia es su planta elíptica, una de las pocas que hay en España, así como el hecho de que está enteramente pintada al fresco, tanto la cúpula como las paredes. Su fachada principal, coronada por una estatua del titular, es de un sobrio estilo post-herreriano.

La fijación de la capital de la Monarquía Hispánica en 1561 durante el reinado de Felipe II (1556-1598), supuso un enorme impulso para el desarrollo de la arquitectura y otras artes en Madrid. La ajetreada vida política y cultural de la villa y corte (en ella tienen gran importancia la expansión de la tratadística de temática artística y la Cátedra de Arquitectura) supuso la llegada y el encuentro entre nuevas corrientes artísticas, a lo que hubo que sumar la multiplicación de nuevas construcciones de edificios eclesiásticos como consecuencia del clima contrarreformista. Durante el , el Barroco en Madrid se plasma en un gran número de nuevas iglesias (en detrimento de la arquitectura civil), de pequeño tamaño, ciertamente abigarradas y gusto por la cúpula de tambor. A pesar de una cierta uniformidad en los nuevos diseños, paulatinamente se van dejando atrás los constreñidos cánones clasicistas y la alargada sombra de la arquitectura de Juan de Herrera (1530-1597).Esta breve caracterización del Barroco madrileño sigue a Virginia Tovar Martín, Historia Breve de La Arquitectura Barroca de La Comunidad de Madrid (Madrid: Electa, s.f.), pp. 15–30. El caso de San Antonio de los Alemanes es un buen ejemplo de estos fenómenos, dado que aúna los principales rasgos de este barroco, pero a la vez presenta otros particulares (planta elipsoidal, decoración pictórica epidérmica).

Historia mini|izq|Cúpula y altar mayor

La construcción de la iglesia de san Antonio de los Alemanes se inició en 1624, prolongándose las obras hasta 1633. Se edificó como complemento del Hospital de San Antonio de los Portugueses, creado en 1606 por el rey Felipe III.

La institución de la Hermandad fue creada por orden real en 1604; fijando su sede en Madrid en 1606, que posteriormente se materializa en el templo y el hospital. El objetivo de la Hermandad era funcionar como referencia para los portugueses residentes en la capital en un momento en que Portugal se encontraba bajo la Corona hispana. La comunidad portuguesa podría mostrar su solidaridad con sus compatriotas y ejercer la caridad. Al margen del hospital, cuando la construcción de la iglesia hubo finalizado, esta funcionó como centro de la devoción religiosa de los portugueses de Madrid.Juan Ignacio Pulido Serrano, ‘La Hermandad y Hospital de San Antonio de los Portugueses de Madrid’, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 44, 2004, 299–330 (pp. 314–17). Aun así, los sacerdotes no serían únicamente portugueses, ni tampoco los fieles. Es notable el hecho de que la estrecha vinculación de los miembros de la Hermandad con los altos niveles de la Administración ofrecía grandes oportunidades de medrar (a través de las mercedes regias, por ejemplo); esto, junto a la reacción antiportuguesa a raíz de la crisis de 1640, derivó en acusaciones de judaísmo contra sus miembros, llegando incluso a denominar «sinagoga» al templo.Cf. Serrano, pp. 319–30. En cualquier caso, el planteamiento de centralidad portuguesa no fue óbice para que la caridad de la institución fuera más allá de los sus nacionales. Asimismo, los portugueses de Madrid no eran solo atendidos en la Hermandad de San Antonio, también están documentados ingresos en el Hospital General de Madrid: «recebem a todos os doentes sem distinçao de naçoes».Cita en Serrano, p. 306. En San Antonio, la atención hospitalaria esta reportada desde 1611, pero problemas internos y el inicio de las obras de la iglesia y un nuevo hospital de mayor capacidad interrumpieron la labor a partir de la década de 1620. El lento ritmo de las obras y la rebelión de Portugal en 1640 demoraron aún más la apertura; se interrumpió la principal línea de financiación (donaciones reales a partir de las rentas obtenidas en territorio portugués), por lo que se recurrió a la caridad de la comunidad portuguesa en Madrid. Durante este periodo se sucedieron los cierres y aperturas.Relato sobre el funcionamiento del Hospital a partir de Serrano, pp. 305–9.

En 1668, con la definitiva independencia de Portugal, la Hermandad pasó a depender de la Cámara de Castilla y a adscribirse desde 1689 al cuidado de la escolta católica alemana de la reina Mariana de Neoburgo, esposa en segundas nupcias de Carlos II, de ahí el cambio de nombre a San Antonio de los Alemanes.Hidalgo Monteagudo, p. 77. Finalmente, en 1702 el nuevo rey borbón Felipe V entregó la iglesia y el hospital de San Antonio a la Hermandad del Refugio.María Rosa Fernández Peña, ‘La Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid en la iglesia de San Antonio de los Alemanes: una institución de caridad dentro de un recinto de arte’, p. 895 Una de las actividades más destacadas durante esta época será la conocida como «ronda del pan y huevo» (fig. 4), en la que se repartía alimento a los indigentes que pasaban la noche al raso. En la actualidad, la Hermandad del Refugio permanece en San Antonio de los Alemanes, continuando su actividad con comedores, colegios y residencias por diversos lugaresPeña, p. 898.

Inicialmente fue fundado como hospital para portugueses, cuando Portugal era parte de los reinos hispánicos bajo los Austrias. La reina Mariana de Austria, segunda mujer de Felipe IV, cuando ya Portugal dejó de formar parte del Imperio español, lo cedió en el año 1668 a la comunidad de católicos alemanes, numerosa en la Corte desde la llegada de la reina consorte Mariana de Neoburgo, cambiando el nombre del hospital y de la iglesia. Aun así conservó la advocación de San Antonio de Padua, santo portugués.Ver la obra: Iglesias antiguas madrileñas, por Ramón Hidalgo Monteagudo, Ediciones La librería, Madrid, 2009.

La iglesia y el hospital pasaron a pertenecer desde el 1701 a la Hermandad del Refugio. Esta institución tenía el compromiso de prestar ayuda a los necesitados de Madrid. Un sacerdote y dos seglares de la hermandad, salían a las calles para buscar mendigos a los que ofrecer agua, pan blanco y un huevo duro. Se conserva todavía la plantilla de madera cuyo agujero servía para desestimar el huevo si por allí entraba, pronunciando la famosa frase: Si pasa, no pasa, lo que indicaba que el huevo era demasiado pequeño para el prestigio de la Hermandad a la que han pertenecido los reyes de España desde siempre, incluidos los actuales.

Arquitectura

thumb|250px|Planta de la iglesia de San Antonio de los Alemanes (fig. 5) thumb|250px|Planta de la iglesia de San Antonio de los Alemanes y del Hospital de la Hermandad del Refugio (fig. 6)

El edificio que hoy encontramos entre las calles Puebla y Corredera baja de San Pablo es fruto de un largo desarrollo arquitectónico, pictórico y escultórico, que comenzó con la aprobación del proyecto arquitectónico en 1624 durante el reinado de Felipe IV (1621-1640) y no finalizaría hasta inicios del . Entre los años 1624 y 1633 se erigió el templo elipsoidal y cupulado, sede de la Hermandad de San Antonio de los Portugueses (este sería su nombre original), creada unos años atrás en el reinado de Felipe III (1598-1621) al amparo del Consejo de Portugal. A este se anexaría durante la misma época el Hospital de la Hermandad, encargado del cuidado de los súbditos portugueses en la capital madrileña. El diseño arquitectónico fue obra del jesuita Pedro Sánchez, Francisco Seseña y Juan Gómez de Mora (encargado de la fachada). Durante este primer tercio de siglo, se realizaron algunas de las pinturas de las capillas por parte de Vicente Carducho (1576-1638) y Eugenio Cajés (1575-1634). Asimismo, se ejecutó el retablo mayor, encargado a Juan Bautista Garrido, con intervenciones de Manuel Pereira (1588-1683, imagen del santo titular), Francisco de Pineda (dorado y policromía) y Carducho; a día de hoy el retablo se halla en la sacristíaIsmael Gutiérrez Pastor y José Luis Arranz Otero, ‘La decoración de San Antonio de los portugueses de Madrid (1660-1702)’, 11, 1999, 211–50 (p. 212).

En la línea de gran parte de las iglesias barrocas madrileñas, es de pequeñas dimensiones. No obstante, este hecho no le resta espectacularidad al edificio, ya que se ve compensado por la gran cúpula elipsoidal que lo cubre y la unidad de esta con las paredes, a lo que hay que sumar una decoración pictórica epidérmica, que cubre toda la superficie interior del edificio. El rasgo característico de esta edificación es su planta en forma de elipse (fig. 5) y su estructuración en una nave única, que crea un espacio homogéneo y envolvente. Más allá del de la iglesia encontramos dos espacios anejos. En primer lugar, el Hospital de la Hermandad (primero de los portugueses, luego alemanes y por último del Refugio) edificación de planta triangular (fig. 6) y dos plantas cuyos muros parten de la iglesia y vienen a coincidir con el triángulo definido por las calles Puebla, Ballesta y Corredera baja de San Pablo (fig. 7). En segundo lugar, bajo el templo se encuentra una pequeña cripta de ladrillo visto en forma de bóveda de cañón rebajado, con un pequeño altar en la cabecera y nichos en el lado opuesto. En ella se enterraban los enfermos que así lo deseaban; por otra parte, sobresalen los enterramientos de las infantas de Castilla de los siglos y doña Berenguela y doña Constanza, trasladadas desde Santo Domingo el Real en 1869 cuando este monasterio fue demolido.Peña, p. 894. En cuanto a los materiales empleados en el interior, destacan los distintos tipos de mármoles: grises y blancos en el suelo y verdes y marrones en los arcos de las capillas y la entrada.

El exterior del edificio contrasta en su sencillez con el abigarrado interior: paredes rectas de los materiales típicos en la arquitectura madrileña ladrillo visto rosado para los paramentos y sillería de granitos y calizas (procedentes de la sierra madrileña) en zócalos, dinteles, puertas y ventanasTovar Martín, p. 25. (figs. 8, 9, 10); exterior de la cúpula de forma octogonal y con tejado y chapitel de pizarra negra (típica del Madrid de los siglos y ). Una de sus curiosidades, similar a otras iglesias madrileñas, es que presenta un chapitel en forma octogonal al exterior. Estos chapiteles, son en verdad cúpulas, las llamadas cúpulas encamonadas, elaboradas con materiales ligeros como madera o yeso. Normalmente no se trasdosan al exterior, sino que se cubren con chapiteles del tipo que comentamos. Cuestiones económicas motivaron la aparición de esta peculiar forma arquitectónica, ya que las dificultades que atravesó España durante el no permitían gastos excesivos. Sin embargo, la fórmula no renunciaba a la vistosidad puesto que el interior podía ir decorado, a veces de modo fastuoso como sucede en este templo. A pesar de estar en pleno Barroco (que se aprecia sin tapujos en el interior), el diseño exterior mantuvo a grandes rasgos las características herrerianas de sobriedad, «serenidad estructural»,Tovar Martín, p. 30. proporción y representación lineal (marcada por las líneas de imposta), ya definidas en el al calor de las ideas arquitectónicas renacentistas.  En cualquier caso, sobresale la puerta de entrada al templo, coronada por una escultura pétrea de San Antonio de Padua con el niño Jesús en brazos, de Pereira.