thumb|Antiguo Convento de San Agustín en Yuriria. El municipio de Yuriria (en purépecha Yuririhapundaro Lugar del lago de sangre) es uno de los 46 municipios del estado mexicano de Guanajuato. La cabecera municipal es la ciudad de Yuriria, que destaca por su localización y por su importancia histórica. Antiguamente era conocida como San Pablo Yuririhapúndaro. Está situada en la subregión III suroeste del estado de Guanajuato. En esta ciudad también se encuentra un lago artificial que recibe el nombre de "Laguna de Yuriria".

La ciudad de Yuriria se encuentra comercialmente unida a las ciudades de Uriangato y Moroleón. Estas tres forman una misma zona metropolitana desde octubre de 2010, la Zona metropolitana Moroleón-Uriangato-Yuriria es la 75.ª ciudad más grande del paísDelimitación de las zonas metropolitanas de México 2005 - SEDESOL, CONAPO, INEGI; edición 2005: páginas 1-181 y la 5.ª más poblada del estado de Guanajuato, la primera es la ZM de León, Guanajuato, además es la más pequeña de las 56 zonas metropolitanas de México, cabe mencionar que los tres municipios están urbanizados casi en su totalidad, por lo que la población rural de estos representa menos del 20% de su población total. De acuerdo al censo de población del INEGI realizado en 2010, la población del municipio de Yuriria es de 70,782 habitantes, sin embargo la población de los tres municipios que conforman la Zona metropolitana Moroleón-Uriangato-Yuriria es de 179,451 habitantes.http://www.inegi.org Conteo de Población y Vivienda 2005

Historia

Prehistoria

Yuriria, ubicada en el Eje Neovolcánico mexicano, presenta una historia geológica que se remonta a millones de años. Durante el Mesozoico y el Cenozoico, esta región formó parte de antiguos sistemas marinos y lacustres, vinculados a la evolución de la cuenca Lerma-Chapala. Estudios geohistóricos sugieren que antes de la construcción de la laguna artificial en el , existía un cuerpo de agua natural que funcionaba como paleolago, alimentado por escurrimientos volcánicos y fluviales. Este paleolago habría sido hábitat de diversas especies de mastofauna del Pleistoceno, como proboscídeos, camélidos y caballos americanos, cuya presencia se ha documentado en zonas cercanas como Valle de Santiago y Cuitzeo.

Historia prehispánica

La región de Yuriria, conocida en lengua purépecha como Yuririhapúndaro (“lugar del lago de sangre”), fue habitada desde tiempos preclásicos por diversas culturas mesoamericanas. En las faldas de los cerros que rodean la actual ciudad se han encontrado vestigios arqueológicos de varias yacatas, habitaciones indígenas, piezas de cerámica, collares y piedras labradas, lo que indica una ocupación prolongada con prácticas rituales y domésticas complejas. Durante el Preclásico Tardío (500 a. C.–300 d. C.), se documenta la presencia de la cultura Chupícuaro, originaria de Acámbaro, Guanajuato, cuya influencia se extendió hacia el sur del estado. Esta cultura se caracteriza por sus figuras de barro con rasgos antropomorfos, cerámica policroma y prácticas funerarias elaboradas. En Yuriria se han hallado piezas similares, lo que sugiere vínculos culturales y comerciales con Chupícuaro. Posteriormente, en el periodo Posclásico, la zona fue ocupada por grupos purépechas, quienes consolidaron asentamientos en las zonas circundantes. También se reporta presencia de pueblos otomíes, guamares, guachichiles y chichimecas, especialmente en los márgenes del lago y en zonas de tránsito territorial. Durante el y principios del , se registraron enfrentamientos entre los purépechas y los grupos chichimecas, particularmente guamares, guachichiles y pames, quienes resistían la expansión territorial purépecha en el Bajío. Estas guerras interétnicas marcaron la configuración política y simbólica de la región antes de la llegada de los españoles, y dejaron huellas en la memoria oral y en los patrones de asentamiento indígena.

Yuriria en la época Virreynal

En la fecha de 12 de febrero de 1540, el misionero agustino Fray Pedro de Olmos fundó y bendijo el poblado de Yuririhapúndaro, considerado como el acto formal de establecimiento español del lugar. Posteriormente, mediante cédula real del 19 de febrero de 1560, se le otorgó el nombre legal de San Pablo Yuririhapúndaro. En el registro económico del virreinato, en fecha 11 de julio de 1548 ante el corregidor de justicia mayor don Pío González y Gómez, se documentó la mina de San Bernabé, considerada la primera registrada del Estado de Guanajuato debido a que la jurisdicción económica más cercana con oficio de minas e hipotecas estaba a unas 20 leguas de distancia. Otro hito importante corresponde al arribo del misionero Fray Diego de Chávez y Alvarado el 16 de septiembre de 1538, según archivos parroquiales, quien se hospedó en jacales de zacate junto a la capilla de Santa María (edificada en 1537 por Fray Alonso de Alvarado) y más tarde emprendió, con la cooperación local, la construcción de un canal denominado Taramatacheo para conducir las aguas del río Lerma hacia una depresión pantanosa, con el fin de sanearla y constituir la laguna actual. El canal se puso en funcionamiento el jueves de Corpus de 1550. El 1 de noviembre de 1550, en la fiesta de Todos los Santos, el R.P. Fray Alonso de la Vera y Cruz bendijo la primera piedra del ex-convento agustino que hoy es uno de los vestigios arquitectónicos más importantes de la región; en 1559, Fray Diego de Chávez celebró la primera misa en el sitio concluido. Esta etapa virreinal marca tanto la inserción del territorio en los circuitos de evangelización agustina como la consolidación de infraestructura hidráulica de la laguna de Yuriria y la minería temprana, elementos que intervinieron en la configuración del espacio y la economía local en la Nueva España.

Yuriria en la guerra de independencia

Durante la Guerra de Independencia de México (1810-1821), el territorio de Yuriria desempeñó un papel estratégico dentro del Bajío novohispano debido a su ubicación y a las condiciones naturales que ofrecía la laguna como defensa natural. En este periodo destacó la figura del general insurgente José María Liceaga, quien estableció su base militar en dos islotes ubicados dentro de la Laguna de Yuriria: la Isla del Fuerte y la Isla de las Cabras. Ambas formaban un pequeño archipiélago conocido como el Fuerte Liceaga, desde donde organizó operaciones militares y de resistencia contra el ejército realista. Según fuentes históricas, los insurgentes fortificaron las islas con empalizadas de piedra y madera, y acondicionaron talleres donde se fabricaban cañones, se fundía pólvora, se acuñaban monedas insurgentes y se imprimían ejemplares de la Gaceta del Norte, considerada una de las primeras publicaciones independentistas en el país. El 9 de septiembre de 1812, las fuerzas realistas al mando de Agustín de Iturbide emprendieron un cerco contra el Fuerte Liceaga. Iturbide consideró esencial la toma de Yuriria para cortar el paso de insurgentes entre Michoacán y Guanajuato, por lo que organizó el sitio desde los márgenes de la laguna, utilizando embarcaciones ligeras y tropas de infantería que hostigaban constantemente a los defensores. Durante semanas se registraron enfrentamientos intermitentes, mientras los insurgentes resistían el asedio desde las islas. Los relatos contemporáneos, como los conservados en el Boletín del Archivo General de la Nación y el Archivo Histórico Militar, describen cómo la laguna, convertida en trinchera natural, fue escenario de uno de los combates más prolongados del Bajío. Después de casi dos meses de resistencia, en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre de 1812, Iturbide ordenó el asalto final al Fuerte Liceaga. Las tropas realistas avanzaron en balsas improvisadas y canoas bajo fuego de artillería, mientras los insurgentes defendían con piezas fabricadas en la propia isla. Finalmente, las fuerzas realistas lograron tomar el control del archipiélago tras intensos combates, que según los cronistas duraron varias horas y dejaron numerosos muertos a ambos bandos. Documentos del Archivo General de la Nación mencionan que la sangre derramada en la laguna tiñó las aguas de rojo. thumb|Isla del fuerte de Liceaga Entre los prisioneros capturados se encontraban el coronel Fray Mariano Ramírez, el mayor José María Santa Cruz, el comandante de artillería Tomás Moreno y el ingeniero inglés Nelsson, quienes fueron fusilados poco después. Sin embargo, el general José María Liceaga logró escapar antes del asalto final, retirándose hacia la comunidad de Puerta de Andaracua en Valle de Santiago junto a un pequeño grupo de combatientes que posteriormente continuaron la lucha insurgente en zonas rurales del occidente del país. Su fuga le permitió conservar influencia militar y política en los años siguientes, siendo uno de los pocos mandos de alto rango que sobrevivió a las campañas de Iturbide en el Bajío. La caída del Fuerte Liceaga el 1 de noviembre de 1812 marcó una de las derrotas insurgentes más significativas en la región, consolidando el prestigio militar de Agustín de Iturbide como comandante realista y debilitando temporalmente la presencia independentista en el sur de Guanajuato. No obstante, el episodio dejó un profundo legado histórico en Yuriria, al combinar elementos geográficos, hidráulicos y bélicos: un combate desarrollado en un escenario lacustre, sobre islas fortificadas en medio de una laguna artificial construida en el . Este hecho convierte al Fuerte Liceaga no solo en un símbolo de resistencia durante la independencia, sino también en un ejemplo único de cómo el paisaje natural y las obras hidráulicas virreinales se integraron a la historia militar del México insurgente.

Yuriria en la revolución Mexicana