Feng Yuxiang (; -) fue un caudillo militar y político republicano chino. También fue conocido como el «general cristiano» por su conversión a esta fe y su afán de convertir a sus tropas y también como el «general traidor» por su abandono de la camarilla de Zhili durante la Segunda Guerra Zhili-Fengtian que permitió la victoria de la camarilla Fengtian. Creador y dirigente del Guominjun, dominó parte de la China septentrional hasta su derrota en 1930.

En 1911, al estallar la Revolución de Xinhai era oficial del Ejército de Beiyang controlado por Yuan Shikai pero desertó para unirse a los revolucionarios alzados contra la dinastía Qing.

Alcanzó un puesto destacado dentro de la camarilla de Zhili en tiempos de Wu Peifu pero llevó a cabo el golpe de Pekín en 1924 que permitió la derrota de Zhili y trajo a Sun Yat-sen a Pekín. Se unió al Partido Nacionalista (KMT), y apoyó la Expedición al Norte y se convirtió en hermano de sangre de Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi), pero se opuso a la consolidación del poder de este en la guerra de los Llanos Centrales. Rompió con Jiang nuevo con su la resistencia a las incursiones japonesas en 1933 y pasó sus últimos años respaldando a la fracción izquierda del KMT, que colaboró con los comunistas chinos.

Comienzos Su familia era humilde. Su padre se había enrolado en diversas unidades militares para tratar de escapar de la pobreza como albañil y sirviente. Feng era su segundo hijo, nacido en 1882 en Zhili, donde se hallaba destinado el padre. De los siete hijos del matrimonio, solo él y su hermano mayor alcanzaron la edad adulta. Poco después de nacer la familia se trasladó a Baoding y más tarde a una localidad cercana a esta; en esta región pasó Feng su dura juventud —la familia se hallaba en constantes dificultades financieras— y adquirió su acento. Sus padres eran adictos al opio.

Con diez años, amigos de su padre le alistaron en su unidad —una costumbre que les permitía recibir un sueldo— y, al no recordar su nombre, le inscribieron con el nombre con el que se le conocería más tarde, Feng Yuxiang. Su madre murió en esta época y el joven Feng fue a vivir a los cuarteles con su padre, donde recibió su escasa educación gracias a un tutor. Marchó con su padre a Taku, donde participó en los trabajos para reforzar la fortaleza durante la primera guerra sino-japonesa en 1894. Apenas recibió quince meses de educación formal y se formó de manera autodidacta durante toda su vida. Yuan Shikai rodeado de militares tras su toma de posesión como presidente de la república. Feng ascendió en el Ejército de Beiyang controlado por Yuan, aunque se opuso secretamente a su restauración de la monarquía.|thumb|right Se unió formalmente al Ejército de Huai cuando sólo tenía 14 años, al regresar con su padre de Taku en 1896. Poco después de su alistamiento, sus malas experiencias con el juego y la bebida hicieron que abandonase ambos de por vida. Inteligente y trabajador, dedicaba la mayor parte de su tiempo al trabajo y al estudio, confiando en obtener así un rápido ascenso. Desilusionado con la corrupción de los oficiales de su unidad, con las malas condiciones en las que vivían los soldados y con sus nulos ascensos, abandonó su unidad para unirse al nuevo ejército de Yuan Shikai (27 de abril de 1902). Su impresión de las tropas de Yuan fue mucho mejor que la de su antigua unidad y sus superiores apreciaron desde el comienzo sus cualidades; poco después ascendió a sargento. En 1905 ya era jefe de pelotón y aprobaba los diversos exámenes de ascenso con las mejores notas. Ese mismo año, su unidad se convirtió en la 6.ª División, con Duan Qirui como comandante. A finales de año, la industria y habilidad de Feng le habían llevado a ascender a jefe de compañía. Atrajo además la atención de su comandante de brigada, que le ofreció a la sobrina de su esposa en matrimonio al carecer de hijas en 1907. Ese mismo año marchó junto a la 3.ª División y algunas brigadas de la 5.ª y 6.ª a Manchuria, región de la que Xu Shichang había sido nombrado gobernador. Se le ascendió a comandante de una de las brigadas mixtas. Feng dedicó los años que pasó en Manchuria (hasta el otoño de 1911) en mejorar su formación y combatir a las abundantes formaciones de bandidos que asolaban la región y a menudo batían a las tropas imperiales. La observación de las condiciones de las tropas, a menudo incapaces de enfrentarse a los bandidos, influyeron en las medidas que más tarde aplicó a sus propias unidades.

A diferencia de otros soldados que se jugaban su salario, Feng lo ahorraba y utilizaba parte de él para ayudar a otros soldados necesitados, especialmente los soldados adjuntos, por lo que se ganó la consideración de sus camaradas de armas.

Durante la Revolución de Xinhai de 1911, se unió a la sublevación en Luanzhou contra la corte Qing y el apoyo a los revolucionarios del sur. Durante su periodo en Manchuria, la influencia de sus compañeros oficiales le había hecho desarrollar hostilidad hacia la corte manchú. El levantamiento fue aplastado por las tropas fieles al Gobierno imperial. En realidad, aunque apoyó el fracasado levantamiento en el norte, no pudo participar en los combates ya que se hallaba arrestado. Gracias a sus contactos en el ejército, su rebeldía se castigó simplemente con su retiro y envío a Baoding.

La presidencia de Yuan Shikai Su suerte cambió con la toma de posesión de Yuan Shikai como presidente de la república el 10 de marzo de 1912. Yuan ordenó la formación de cinco nuevos batallones y Feng recibió inmediatamente el mando de uno de ellos, formado por quinientos soldados. Esta unidad se convirtió en el núcleo del poder de Feng. Entre el verano de 1912 y el otoño de 1913, el batallón de Feng estuvo en los alrededores de la capital; durante este periodo Feng reclutó a los que más tarde serían sus principales lugartenientes. Durante la Segunda Revolución en la que el Guomindang trató infructuosamente de eliminar a Yuan del poder, Feng se mantuvo fiel a Yuan y pasó a mandar un regimiento.

En 1914 recuperó el rango militar y durante los años siguientes defendió el régimen de Yuan. En la primavera de 1914, sus tropas entraron en combate por primera vez en la campaña contra el bandido conocido como «el lobo blanco». En el verano de 1914, como comandante de una nueva brigada, participó en la represión del bandido, que fue finalmente derrotado y muerto por las tropas gubernamentales, entre las que las de Feng destacaron por su resistencia y buen adiestramiento. En octubre sus fuerzas se convirtieron en la 16.ª Brigada Mixta con más de cinco mil soldados, dependiente desde entonces directamente del Gobierno de Pekín. Esta unidad con su nueva autonomía constituyó el núcleo del poder de Feng en los años siguientes; estuvo al frente de ella durante siete años.

Durante la Guerra de Protección Nacional de 1915-16 se le envió a Sichuan a ayudar al gobernador de la provincia a combatir contra el Ejército de Protección Nacional opuesto a la restauración monárquica de Yuan, pero estableció secretamente contacto con el jefe rebelde, Cai E. Feng mantuvo una actitud ambigua y calculada entre los dos bandos pare evitar pronunciarse abiertamente a favor de alguno de ellos hasta que el resultado del enfrentamiento estuviese claro. Por su denuedo en la lucha contra los rebeldes —a pesar de sus posteriores desmentidos en sus memorias—, Yuan le nombró barón de tercer grado. Solo a mediados de marzo de 1916, tras rebelarse más provincias meridionales, Feng comenzó seriamente las conversaciones con los rebeldes y acordó un alto el fuego que se mantuvo hasta el final de la crisis. Se mostró reacio a respaldar la exigencia de los rebeldes de que Yuan abandonase no solo el trono, sino también la presidencia; solo cuando su comandante declaró la provincia independiente del Gobierno central se unió finalmente a los alzados. Tras la muerte de Yuan en junio, Duan Qirui, primer ministro y ministro de Defensa, ordenó a Feng acantonar sus tropas en Langfang, a medio camino entre la capital y Tianjin, donde pasó el resto del año y la primavera de 1917 adiestrando a sus soldados.

Predominio de Duan Qirui En abril de 1917, fue despojado de su rango por desavenencias con Duan, que pretendía retirarle parte de la 16.ª Brigada para crear una nueva pero continuó a pesar de ello al frente de sus tropas, que no le permitieron marchar a su nuevo puesto. Tras diversas conversaciones con enviados del Gobierno, Feng accedió a abandonar el mando de su unidad y marchar a la nueva, pero pronto dimitió y, al no aceptarse, afirmó encontrarse enfermo para trasladarse a las cercanías de Pekín desde mantuvo el contacto con su antigua brigada. La campaña contra Zhang Xun, que había restaurado la dinastía Qing le permitió recuperar el mando de la brigada, que se negó a marchar contra Zhang sin él al frente. Tras varios choques con las tropas monárquicas, la brigada fue de las primeras en entrar en Pekín. El 21 de julio, ya aplastada la restauración, recuperó formalmente su puesto al frente de la brigada.

En febrero de 1918, se le ordenó suprimir el Movimiento de Protección de la Constitución, pero declaró su apoyo a las conversaciones de paz de Hubei entre este y el Gobierno de Pekín, como los miembros de la camarilla de Zhili, que consideraban la campaña en el sur beneficiosa únicamente para su rival, la camarilla de Anhui. A raíz de este motín, fue despojado de rango de teniente general, pero conservó el mando de sus fuerzas. Pasó a depender entonces de Cao Kun y Wu Peifu, ingresando en su camarilla. La captura de Changde en junio de ese año y el asesinato de su mentor en el Ejército le reportaron la recuperación de su puesto como compensación. Feng, competente militar, ya había logrado un rango notable antes de ingresar en la camarilla, a la que no debía su ascenso. Durante los dos años siguientes, sirvió como «comisario de defensa» de Changde, donde reforzó el adiestramiento de sus tropas por el que más tarde serían conocidas. Las tropas de Feng descollaban por su forma física, capacidad para las marchas forzadas y ausencia de corrupción y favoritismos.

También en Changde, Feng comenzó a extender el aprendizaje de oficios entre sus soldados y oficiales, programas de alfabetización e idiomas extranjeros y adoctrinamiento moral. Feng prohibía a sus tropas beber, fumar tabaco u opio, dedicarse al juego o visitar los prostíbulos, que clausuraba allí donde llegaban sus fuerzas. También puso en práctica un intenso programa de cristianización de las tropas, que debían asistir a misas aunque no se exigía su bautismo. Interesado en que los soldados se imbuyesen de un sentido de la moral y de entrega al pueblo y a dios, era el propio Feng el que juzgaba si su comportamiento se ceñía a su ideal.

Interesado en los beneficios para la disciplina del cristianismo, Feng también fomentaba la lealtad de sus hombres mediante la preocupación constante por su bienestar, la limitación de los castigos corporales y sus frecuentes discursos en los que se mostraba como buen orador. Los ascensos se regían por los méritos y Feng rechazaba el nepotismo. Las condiciones de vida de los oficiales no se distinguían apreciablemente de la de los soldados.

Como máxima autoridad civil y militar en el distrito, Feng puso en marcha medidas para asegurar el orden y acabar con el bandidaje, el juego, la prostitución o el consumo de opio. Fomentó la educación pública y favoreció los organismos de bienestar públicos como asilos, orfanatos y centros de tratamientos de drogodependientes; empleó además a sus tropas en obras públicas. En general, los territorios bajo su control gozaban de una administración poco habitual entre los caudillos militares y deseaban que se mantuviese, ya que las alternativas eran habitualmente peores. Bien considerado generalmente por los extranjeros, Feng no toleraba, sin embargo, la infracción de las leyes chinas o sus bandos.