La captura del doble convoy inglés de 1780, acción del 9 de agosto de 1780 o batalla del cabo de Santa María (1780) se produjo en el marco de la guerra de Independencia de los Estados Unidos, y más concretamente, en la guerra anglo-española (1779-1783) cuando partiendo de la información proporcionada por los servicios de inteligencia españoles, una flota combinada hispano-francesa al mando del Almirante de la Armada Española, don Luis de Córdova, consiguió apresar —sin apenas resistencia y cuando aún no se habían separado— a dos convoyes ingleses, uno con destino a la India y otro con destino a América, que cargados de tropas, pertrechos y armas se dirigían a prestar apoyo a las guerras coloniales británicas en ultramar.Jesús García Calero (5 de enero de 2014): «El día del gran golpe de Luis de Córdova a la Armada inglesa». abcblogs.abc.es. Consultado el 10 de agosto de 2020.
El convoy británico, escoltado por el HMS Ramillies (74 cañones, al mando del capitán Sir John Moutray) y dos fragatas, Thetis (36 cañones) y Southampton (36 cañones), zarpó de Portsmouth el 27 de julio. El 9 de agosto se encontraron con la flota franco-española.
La flota franco-española capturó 55 de los 63 buques mercantes presentes, convirtiéndose en una de las capturas navales más grandes de la historia.The encyclopaedia of London, p.483 Las pérdidas ascendieron a un total de 80 000 mosquetes, equipo para 40.000 soldados, 294 cañones y 3144 hombres. El impacto económico de las pérdidas se estimó en alrededor de 1.500.000 libras esterlinas (1.000.000 en oro y plata y 500.000 en equipos y buques). La acción también contribuyó a frustrar un intento diplomático secreto británico de lograr la paz con España.
Para poner la magnitud de la captura en perspectiva actual, 100 libras esterlinas en 1780 equivalen a 22.937,72 libras esterlinas en 2025. En total, las pérdidas económicas inglesas serían de un valor equivalente de 342.565.800 libras esterlinas en 2025.According to calculations made with CPI Inflation Calculator (Value of 1780 British pounds today | UK Inflation Calculator) Syrett pp.136–137Parkinson p.38
Antecedentes En 1780, el Reino Unido de Gran Bretaña se enfrentaba a uno de los momentos más críticos de su historia, al sostener una guerra que acabaría perdiendo frente a los colonos rebeldes de Norteamérica, episodio conocido como la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. La situación se agravó cuando España y Francia se aliaron en su contra y decidieron apoyar militar y políticamente el alzamiento de las colonias americanas. Además, los británicos sostenían al mismo tiempo una dura guerra colonial en la India, subcontinente que acabarían anexionando a su imperio a lo largo del .
A pesar de que la Marina Real británica empezaba a emerger como la primera marina de guerra del mundo, las armadas española y francesa aún estaban en condiciones de hacer frente a la británica operando en flotas combinadas. Precisamente, en el verano de 1779, una operación de este tipo bajo mando del almirante francés Louis Guillouet, conde de Orvilliers, y del español Luis de Córdova, sembró el pánico en las costas británicas tras poner en fuga a la escuadra del canal de la Mancha y apresar el navío , dejando el terreno libre para la invasión hispano-francesa de Gran Bretaña. La población abandonó precipitadamente las localidades costeras y el comercio naval inglés y la Bolsa de Londres cesaron su actividad, en un ambiente de terror que no se había vivido desde los tiempos de la guerra anglo-española del , acentuándose la situación de desamparo de los británicos por el hecho de que las mejores unidades del ejército británico se encontraban combatiendo en ultramar.Casado, pp.414-415. Finalmente, y a pesar de la insistencia del almirante español para lanzar de inmediato la invasión,Casado, p.175. Guillouet, comandante supremo de la escuadra combinada, no se decidió a ordenar el desembarco. Tras una espera de varios días, estalló una epidemia en los buques franceses que no tardó en extenderse a los españoles, por lo que la flota franco-española tuvo que retirarse a Brest perdiéndose la oportunidad de asestar un golpe definitivo a los británicos. En cualquier caso, este episodio condicionaría las actuaciones posteriores de la marina británica, puesto que a partir de entonces la prioridad del Primer Lord del Almirantazgo fue la protección de las costas británicas.
Así, en el verano de 1780 partió de la localidad de Portsmouth un convoy compuesto por 63 mercantes armados, escoltado por la flota del canal de la Mancha, que debería dividirse en dos en algún punto del Atlántico. Una parte se dirigiría a la India para apoyar la guerra colonial contra las naciones hindúes maratas, el rebelde Hider Ali Kan y la escuadra francesa de las Indias Orientales; y la otra a las Antillas inglesas para avituallar a la escuadra de Rodney y a las tropas británicas que combatían en Norteamérica a los rebeldes de las Trece Colonias. Las órdenes del almirantazgo fueron que la escolta abandonara al convoy a la altura de Galicia para regresar inmediatamente al canal de la Mancha. Los mercantes debían navegar alejados de las costas ibéricas y de las rutas comerciales habituales para evitar encuentros fortuitos con navíos españoles o franceses, y contarían tan solo con el apoyo de un navío de línea y dos fragatas.
Inteligencia sobre el convoy Los agentes de inteligencia españoles destacados en Londres consiguieron averiguar la fecha de salida del convoy y la posible ruta que iba a seguir antes de dividirse, enviando inmediatamente un informe muy detallado al secretario de Estado conde de Floridablanca. El convoy partiría el 29 de julio de Portsmouth rumbo al Sur escoltado por la escuadra del Canal de la Mancha, los navíos Inflexible (64 cañones), Buffalo (60) y la fragata Alarm (32) hasta las islas Sorlingas o Scilly, donde tomaría el relevo la escuadra de Geary que lo acompañaría hasta la altura de Galicia desde donde la escuadra volvería a Inglaterra y solo quedarían como escolta el navío de línea de 74 cañones Ramillies al mando del comandante de la flota John Moutray, y las fragatas de 36 cañones Thetis al mando del comandante Linzee y Southampton al mando del comandante Garnier.
Una vez dejado el paralelo de Galicia el convoy inglés y su exigua escolta seguirán rumbo Sur recalando en Madeira hasta las Canarias donde una parte viraría al Oeste y el resto seguirá rumbo al cabo de Buena Esperanza camino de la India procurando en todo momento mantenerse lo más alejado posible de las costas españolas ya que su principal objetivo era evitar encuentros con la flota aliada.
De forma casi simultánea a este aviso, y confirmándolo, recibió Floridablanca a través del Capitán General de Cuba información de que una fuerte escuadra de buques británicos mercantes y de guerra iba a zarpar de Inglaterra con tropas de refuerzo, material de guerra, alimentos y municiones para Rodney y las fuerzas que combatían en las Trece Colonias rebeldes. Esta información había sido recogida por la red de agentes secretos creada por Juan de Miralles y que tenía su sede en Filadelfia,
Floridablanca, además de la Secretaría de Estado, por esta época se ocupaba interinamente de la Secretaría de Marina debido a la enfermedad de su titular, el marqués de Castejón. Por ello fue el propio Floridablanca el que ideó y defendió, en el mismo cuarto del rey, un plan para interceptar la flota británica a la altura de las Azores. Según escribió después el conde, «Se tuvo esta gloriosa y utilísima acción por una especie de milagro, (concurriendo) las combinaciones de recibir yo las noticias, mi diligencia en aprovecharlas, y la proporción que me daba el despacho interino de Marina». Tras alguna vacilación, el rey Carlos concedió la autorización para aprovechar sobre la marcha las favorables circunstancias.
Configuración de las flotas En aquellos momentos, Luis de Córdova, que había sido nombrado director general de la Armada Española en febrero de ese año, se encontraba vigilando el estrecho de Gibraltar al mando de una flota de veintisiete navíos de línea y cuatro fragatas, a la que se había sumado una escuadra francesa de nueve navíos y una fragata mandados por Antoine de Beausset.
Con esta escuadra cruzaba habitualmente entre los cabos y costas de Portugal, internándose en el mar todo lo necesario para proteger la arribada de los convoyes provenientes de América y abrir paso a los buques españoles, que provenientes del Ferrol o Santander, se dirigían a Cádiz.
Córdova ejercía el mando supremo de la flota combinada a pesar de las quejas de los franceses, que dudaban de su capacidad por haber cumplido el almirante español los 73 años. Por su parte, Floridablanca no dudaba en absoluto de la valía del viejo militar y ya en una carta fechada en noviembre de 1779 y dirigida al conde de Aranda afirmaba que «el viejo ha resultado más alentado y sufrido que los señoritos de Brest».».
En ese empeño colaboraba con Córdova, desde el 15 de abril, José de Mazarredo como segundo en el mando, ejerciendo como mayor general de la Armada del Océano, lo que hoy sería el jefe de su Estado Mayor.
Mazarredo comenzó a adiestrar a fondo las dotaciones, «de Capitán a paje, y el manejo del material de quilla a perilla», y organizó constantes comisiones de pequeñas agrupaciones de navíos y sutiles para patrullar las derrotas del golfo de Cádiz y el Estrecho, comisiones que, ocasionalmente, incluían bombardeos sobre el Peñón.
Por allí solía cruzar Córdova, al mando de la escuadra hispano-francesa saliendo a patrullar el Estrecho desde el 9 de julio para interceptar una escuadra avistada que se creía era británica al mando del almirante Geary.
La escuadra compuesta por 22 navíos españoles, 9 franceses además de seis fragatas, una corbeta y tres balandras dispuestas de la siguiente manera:
Segunda escuadra 1.ª División Atlante, Bourgogne* Jefe de Escuadra, San Joaquín, San Pascual y la fragata Santa Lucía
2.ª División Purísima Concepción Comandante General, Rayo, San Rafael, San Justo, Scipion* (74) y la fragata Santa Rufina Primera escuadra
3.ª División Marseillais*, San Carlos, Galicia, Ángel de la Guardia, y fragata Santa Bárbara
4.ª División Santísima Trinidad Comandante general, Hero*, San Fernando, Oriente, San Eugenio y la fragata Santa Perpetua
Tercera escuadra 5.ª División San Vicente, Protecteur* Jefe de Escuadra, Serio, Brillante, Cesar* y la corbeta Santa Catalina
6.ª División Santa Isabel Comandante general, Firme, Terrible, Zodiaque*, la fragata Carmen y las balandras Activa, Golondrina y Bizarra
Escuadra ligera y cuerpo de reserva al mando del jefe de escuadra Bausset
Glorieux* jefe de escuadra, Septentrión, Miño, Zélé* y la fragata la Néréide*
Con ellas regresó Córdova a Cádiz el 18 de julio, cuando se descubrió que la escuadra que buscaban eran buques de guerra marroquíes que escoltaban un convoy. Patrullando el estrecho, dejó Córdova a seis navíos, tres fragatas y una corbeta al mando de Miguel Gastón.
Entre su salida y arribada al puerto de Cádiz, habían llegado al mismo los navíos franceses Terrible de 110 cañones, Atrevido de 64, Leon de 64, Sagitario de 56 junto a la fragata Aurora provenientes todos ellos de Tolón y el navío francés Actif de 74 cañones proveniente de Brest.
Vueltos a puerto, se dispuso que saliendo de Cádiz el 31 de julio patrullara por aquellas aguas entre los cabos de Santa María (36°57′36″N 7°53′18″O) y San Vicente (37°01′30″N 8°59′40″O) disponiendo la flota de la siguiente forma.