Vojtech Tuka o Béla Tuka (Štiavnické Bane, entonces llamada Hegybánya, -Bratislava, ) fue un político eslovaco, miembro del Partido Popular Eslovaco (PPE) y, durante la Segunda Guerra Mundial, primer ministro de la república títere eslovaca. Encabezó el ala más radical del partido y abogó por una política nacionalsocialista.
Profesor de la Universidad de Bratislava, permaneció en la ciudad tras el paso de esta a control checoslovaco después de la Primera Guerra Mundial. Favorable al regreso de Eslovaquia a Hungría, fue juzgado y condenado por traición a finales de la década de 1920. Fue liberado a mediados de la década siguiente por su mala salud. Uno de los representantes principales de la corriente más radical del Partido Popular Eslovaco, fue nombrado primer ministro de la nueva Eslovaquia independiente durante la Segunda Guerra Mundial. Mantuvo durante este periodo una constante disputa por el poder con el presidente del partido y del Estado, Jozef Tiso, en la que salió derrotado. Muy cercano a los nazis, trató de recabar su apoyo para lograr el poder en el país. Tras la derrota en la guerra, fue juzgado, condenado y ejecutado por ahorcamiento en Bratislava en 1946.
Comienzos Nacido en Štiavnické Bane, en lo que sería en el futuro Eslovaquia (por entonces parte de la Hungría austrohúngara conocida como "Tierras altas" (), Tuka era hijo de padres eslovacos magiarizados y recibió una educación magiar. Su padre era maestro.
Tras graduarse en Derecho, enseñó en la ciudad sureña de Pecs a partir de 1906. En 1911 completó su educación con una licenciatura en Ciencias Políticas por la Universidad de Budapest.
Fue profesor de Derecho internacional en Bratislava, desde 1912. En 1916, se lo nombró profesor de la Academia Húngara de Derecho de la ciudad.
Cuando las tropas checoslovacas ocuparon Bratislava en 1919, la facultad de Derecho se trasladó a la Hungría no ocupada, pero Tuka decidió permanecer en la ciudad, habiéndole prometido el comisionado para la universidad, František Jehlička, un puesto destacado en la nueva organización universitaria eslovaca, que nunca llegó a recibir. Tuka perdió su cátedra de Derecho internacional. En el censo de 1919, se declaró de nacionalidad magiar, que también consignó como idioma materno.
En Checoslovaquia Inicios en el PPE Tras la proclamación de Checoslovaquia a finales de 1918, perdió su puesto en la universidad durante la campaña de expulsión de los partidarios de Hungría del sistema educativo (llamados habitualmente «magiarones»). En vez de emigrar a Hungría, permaneció en Eslovaquia y pronto se unió al partido de Andrej Hlinka. Convertido rápidamente al nacionalismo clerical eslovaco en 1920, se encargó desde enero de 1921 de editar la publicación del partido, Slovak. Como otro destacado colaborador de este, el padre František Jehlička, era un agente a sueldo magiar. Su objetivo, como el de su colega, era dividir a checos y eslovacos para facilitar la reincorporación de Eslovaquia a Hungría.
Andrej Hlinka, fundador y presidente del Partido Popular Eslovaco, respaldó a Tuka en su juicio por traición y espionaje, creyéndole inocente, a pesar de las dudas de parte de la organización.|thumb|left Con este fin, Tuka presentó un borrador de autonomía a Hlinka en el verano de 1921 en el que proponía una confederación checo-eslovaca de dos Estados separados, con su propio servicio diplomático y Fuerzas Armadas. Solo el presidente y la política relativa a los conflictos bélicos sería común a los dos Estados. El partido consideró la propuesta demasiado radical y la rechazó, pero Hlinka, impresionado por el intelecto de Tuka, le nombró editor del periódico del partido, Slovák en marzo de 1922. Al frente de la publicación, Tuka pudo darle un sesgo antisemita, antiprotestante y anticheco. Pronto también se hizo notar el carácter antidemocrático de la propaganda de la formación.
En 1923 fundó la guardia paramilitar del partido, la Rodobrana, encargada de la seguridad de los actos públicos de la formación y formada por radicales de la organización política. Similar a los squadristi del fascismo italiano, fue un signo más de las inclinaciones del ala radical del partido.
Con el tiempo, Tuka fue cobrando relevancia en el partido; ingresó en la dirección en 1925 y fue elegido diputado al Parlamento de Praga. Se encontraba, sin embargo, en una posición extrema minoritaria pese a su gran influencia sobre Hlinka, en la prensa del partido y en la dirección del mismo: la mayoría de la organización abogaba únicamente por una mayor autonomía de Eslovaquia en el nuevo Estado y la defensa de lo que consideraban los intereses eslovacos. El ala radical, compuesta fundamentalmente por jóvenes nacionalistas, se reunió en torno a Tuka y recibió puestos de responsabilidad por influencia de este. Agrupó en torno a sí a los elementos del partido más cercanos al fascismo.
El partido propuso el un borrador de amplia autonomía para Eslovaquia que incluía un Parlamento autónomo y un gabinete regional sometido al presidente checoslovaco. El Gobierno regional, cuyo primer ministro hubiese nombrado el presidente de la república, tendría a su cargo las competencias de educación, administración, asuntos religiosos, obras públicas, economía, comercio y asuntos sociales. El Parlamento regional habría podido legislar para Eslovaquia y vetar la legislación del nacional si así lo decidían dos tercios de sus diputados. Además, un quinto del Parlamento nacional se hubiese reservado para los delegados eslovacos. La propuesta fue rechazada de plano por el Parlamento checoslovaco. Esta negativa llevó al PPE a buscar apoyo extranjero para lograr sus objetivos autonomistas. La principal figura de esta corriente fue Tuka, cabecilla de la fracción más radical del partido. A pesar de su fracaso ante la Sociedad de Naciones, que se negó a escuchar las alegaciones de Tuka contra Checoslovaquia, su campaña de propaganda anticheca, en parte llevada a cabo mediante intermediarios, dio a conocer su postura en el extranjero.
Durante esta época, mantuvo contactos secretos con diversos grupos de ultraderecha y reaccionarios, como los monárquicos austriacos, los fascistas italianos o los nazis alemanes.
El partido en el Gobierno, juicio y condena En 1927, tras la reforma territorial que definió por primera vez a Eslovaquia como una región administrativa unida, las negociaciones entre el PPE y los partidos del Gobierno en Praga fructificaron y el PPE entró en el Gobierno. El concordato del , que concedió ciertos privilegios a la Iglesia católica también favoreció la mejora de relaciones del partido de Hlinka con Praga. Una fracción del partido, sin embargo, acusó a Hlinka de venderse al Gobierno sin lograr la autonomía y lo abandonó. Otra fracción de radicales con Tuka a la cabeza se mantuvo en el partido, pero trató de estropear las relaciones en el Gobierno, manteniendo los ataques a este pese a formar parte de él. Tomáš Garrigue Masaryk, primer presidente checoslovaco, utilizó el juicio de Tuka por traición y espionaje para destruir la coalición de partidos burgueses a la que pertenecía el PPE de Tuka.|thumb|left El Tuka dio su paso más atrevido publicando en la edición de año nuevo un artículo en el que proclamaba que la Declaración de Martin contenía originalmente una cláusula secreta que permitía a los eslovacos rescindir su unión con los checos tras diez años. Según Tuka, el las leyes checoslovacas dejarían de tener validez en Eslovaquia y el territorio pasaría a un vacío legal que destruiría el Estado. La publicación causó honda impresión en el país y el alborozo de la prensa revisionista húngara. La afirmación se basaba en la tergiversación de las deliberaciones del Consejo Nacional Eslovaco al día siguiente de la Declaración de Martin, que podía haberse refutado gracias a los archivos del mismo, paso que no se realizó.
Pronto los adversarios del partido desencadenaron una campaña de descrédito de Tuka y del partido. El un dirigente eslovaco del Partido Nacional Demócrata le acusó de alta traición, perdió su inmunidad parlamentaria () y fue arrestado en enero de 1929. El 28 de mayo comenzó su juicio por conspiración contra el Estado y espionaje.
Ya en 1927, parte de los dirigentes del partido habían empezado a sospechar que Tuka era un agente húngaro y habían tratado de expulsar a sus partidarios del partido. Tras la publicación del polémico artículo de Tuka, proclamaron su repulsa hacia este, pero Hlinka, convencido de la inocencia de Tuka y tratando de evitar una confrontación dentro del partido, lo respaldó y expulsó de la organización a los críticos el . La crisis por el juicio de Tuka coincidió además con una pérdida del respaldo popular del partido, que recibió un tercio menos de votos en las elecciones de diciembre de 1928 por las escasas consecuencias de la autonomía para Eslovaquia. El verano de 1929 supuso una gran crisis para el partido, que perdía apoyos, tenía a uno de sus principales dirigentes procesado y las tensiones entre radicales y moderados crecía. El juicio a Tuka se alargó con el propósito de que la sentencia coincidiese con las elecciones de otoño, para debilitar al partido.
El el tribunal provincial de Bratislava emitió el fallo del juicio a Tuka. Fue condenado por espionaje, entrega de secretos militares a una potencia extranjera, planear la secesión de Eslovaquia y crear bandas armadas para este fin. Recibió una pena de quince años de cárcel y la pérdida de sus derechos civiles y políticos durante tres años tras el final de la pena de cárcel. Su condena hizo que tres días más tarde el PPE se retirase el Gobierno; fue castigado en las elecciones de finales de mes. Se agudizó la crisis en el partido. Aunque las pruebas aportadas en el juicio eran endebles, su culpabilidad fue corroborada gracias a documentos húngaros tras la Segunda Guerra Mundial.
Hlinka y la dirección del partido habían respaldado firmemente a Tuka y este apoyo se mantuvo en los primeros momentos tras la condena. El propio Hlinka publicó un artículo defendiendo vehementemente a Tuka, mientras que el partido consideraba el juicio como una maniobra política de la izquierda para destruir la coalición de gobierno, visión que compartían algunos políticos conservadores. El partido, además, no deseaba admitir durante la campaña electoral que había dado cobijo, y menos en puestos tan destacados, a partidarios de la reunificación con Hungría y deseaba recuperar el apoyo de los radicales que respaldaban la postura de Tuka. En los primeros días Hlinka, al contrario que otros dirigentes del partido, decidió mantenerse en el Gobierno para poder ayudar mejor a Tuka, pero, ante lo infructuoso de su mediación, finalmente decidió dimitir. Tuka, al que Hlinka había colocado como cabeza de lista de las elecciones del por la circunscripción de Košice, resultó derrotado. El respaldo a Tuka no fue aprobado por el electorado del Partido Popular.
A pesar de una primera declaración de Hlinka a favor de Tuka tras la derrota electoral, días después confesó que no se le presentaría para la segunda vuelta de las elecciones, donde hubiese logrado con seguridad un escaño. Soslayando las declaraciones de Hlinka, el Partido abandonó a Tuka, que pasó a desaparecer prácticamente de los actos de la formación.
Moderados y radicales La actitud del partido, que había sido ambigua desde el comienzo del escándalo, se inclinó hacia el pragmatismo, favorecido en parte por el ala moderada de la formación, que se oponía a Tuka. Esta fracción era especialmente influyente entre los diputados del parlamento y estaba formada en general por veteranos el movimiento nacionalista eslovaco, que se caracterizaban por su hostilidad a Hungría.