Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, o Dolores Mora, más conocida como Lola Mora (El Tala, Departamento La Candelaria, Provincia de Salta o Departamento Trancas, Provincia de Tucumán, 17 de noviembre de 1866 - Buenos Aires, 7 de junio de 1936) fue una escultora argentina que incursionó en el urbanismo, la minería y las artes visuales. Se destacó en espacios generalmente vedados a las mujeres de su época y fue la escultora argentina más destacada de los últimos años del y comienzos del , además fue la primera escultora nacida en América Latina.

Entre sus obras más conocidas se encuentra la Fuente de las Nereidas, denominada popularmente como Fuente de Lola Mora, un conjunto escultórico de mármol de Carrara que se inauguró el 21 de mayo de 1903 en el Paseo de Julio de Buenos Aires, (por entonces el Paseo de Julio era la avenida Alem) y que fue trasladado a Costanera Sur. Esta obra fue realizada para la Plaza de Mayo, y los desnudos clásicos de Nereidas, Tritones y Venus, se decidió su emplazamiento en avenida Alem y Cangallo, en la ciudad de Buenos Aires.

Su obra más relevante es el grupo escultórico monumental de 6 estatuas denominado Alegorías, diseñados originalmente para coronar las escalinatas de entrada del Congreso de la Nación, integrados por el Progreso, la Justicia, la Libertad, La Paz, el Trabajo y la Audacia. Su importancia radica tanto en el simbolismo-siendo concebidos como los valores que debieran encausar la tarea del Congreso-, como en su relación con el espacio público y el factor disruptivo de la desnudez clásica. Los originales de mármol de Carrara fueron instalados en 1907, luego llevados a la ciudad de San Salvador de Jujuy. En 1921 fueron reubicados en los alrededores de la Casa de Gobierno de Jujuy por gestión de esa provincia. En 2013 se reinstalaron réplicas exactas en mármol y resina en su sitio original del Palacio del Congreso de la Nación, bajo la dirección de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos y la Dirección Nacional de Arquitectura. Los originales se emplazan en el Centro Cultural Lola Mora, en la provincia de Jujuy, en un monumento diseñado por el estudio de César Pelli (del estudio Pelli, Clarke & Associates en New Haven).

Se destacan también alegóricas esculturas en el Monumento a la Bandera en Rosario. Tras cancelar el Estado el contrato del Monumento con Lola Mora en 1910, dándolo a favor de Bustillo y Guido, la artista entregó las mismas terminadas. Se encuentran instaladas en un espejo de agua en el Pasaje Juramento, que forma parte del acceso posterior al complejo monumental. Las esculturas allí ubicadas son 6 también, en mármol de Carrara: Belgrano y la Bandera, la Patria, el Pueblo, el Soldado y el Clarín, Fray Gorriti bendiciendo la Bandera y el Gaucho.

Otras de sus obras que se pueden encontrar en su provincia natal, en la ciudad de San Miguel de Tucumán son dos frisos de bronce ubicados en el patio de la Casa Histórica de la Independencia y las estatuas de la Libertad (plaza Independencia) y de Alberdi en la plaza homónima.

Entre los homenajes que ha recibido se destaca el Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas, en conmemoración de su natalicio y la creación en 1998 de los Premios Lola Mora otorgados por la Dirección General de la Mujer de la ciudad de Buenos Aires a los medios de comunicación que transmitan una imagen positiva de la mujer que rompa con los estereotipos de género, promueva la igualdad de oportunidades y los derechos de las mujeres.

Biografía

Infancia y adolescencia

Su lugar de nacimiento es en El Tala, una localidad del sur de la provincia de Salta a muy pocos kilómetros de donde vivían sus padres, por otra parte, la equivocación de su nacimiento en Tucumán está verificada en los asientos de su nacimiento no siendo el bautismo prueba de lugar de nacimiento (el 22 de junio de 1867) en el norte de la provincia de Tucumán,Bautismos, Iglesia San Joaquín de Trancas, Trancas, Tucumán, Argentina, L11 F190. y en que la escultora siempre se reconoció tucumana.

Con relación a lo mencionado en el párrafo anterior el Historiador Antonio Sorich luego de intensas investigaciones, logra determinar que Lola Mora fue bautizada de "socorro" (cuando un lugar no tiene parroquia o cuando esta en riesgo de muerte el nacido/a) en el Tala por su tío abuelo Don Ramón Cañavera, vecino de los abuelos maternos de Lola Mora y también de la Familia Mora Vega (Padres de Lola Mora). Ramón Cañavera será Padre de Ramón Cañavera (h) fundador del primer diario de Tucumán "El Republicano" y del primer diario de Salta "Diario El Popular".

La certeza del nacimiento de Dolores Candelaria Mora la da el primer censo nacional ordenado por el presidente Domingo Faustino Sarmiento, el 15 de septiembre de 1869 y lo confirma el segundo censo nacional del 10 de mayo de 1895 que hizo realizar el presidente José Evaristo Uriburu (Salteño), se toma a su vez de la fuente www.familysearch.org/ark:6 - pieza o folio 1270. lugar del censo, la ciudad de San Miguel de Tucumán, capital de la provincia homónima.

250px|right|thumb|Casa natal de Lola Mora.

Su padre era Romualdo Alejandro Mora, un comerciante y hacendado de origen catalán, propietario de algunas estancias en la zona tucumano-salteña y de una casa en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

En 1857 llegó a la localidad salteña de El Tala. Se casó el 16 de marzo de 1859 en la parroquia de San Joaquín de Trancas (provincia de Tucumán)Matrimonios, Iglesia San Joaquín de Trancas, Trancas, Tucumán, Argentina, L7 F74 con Regina Vega Sardina, una estanciera salteña nacida en El Tala, de ascendencia tarijeña y guachipeña.

Lola Mora (Dolores Candelaria Mora Vega) fue la tercera de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres. En 1870, cuando tenía cuatro años, su familia decidió instalarse en la ciudad de San Miguel del Tucumán. En agosto de 1874, a los siete años de edad, comenzó sus estudios en el colegio Nuestra Señora del Huerto, donde se destacó como alumna. En septiembre de 1885, cuando Lola tenía dieciocho años, fallecieron sus padres: su madre, de neumonía, y dos días después su padre, de un infarto.

Inicios en el arte En 1887 llegó a Tucumán para dar clases el pintor austriaco John MacTavish (1856-1922) y Lola fue una de sus alumnas. Fue así que se inició en pintura, dibujo y retrato y aprendió sobre el neoclasicismo y el romanticismo italiano, estilos que marcaron su obra; empezó a hacer retratos de personalidades de la sociedad tucumana con los cuales pudo financiar sus otras obras.

Animada por su éxito, realizó un retrato a la carbonilla al gobernador de Salta, Delfín Leguizamón y su trabajo fue tan perfecto que su maestro Falcucci dijo: "Era la copia de una fotografía, pero tenía todo de propio, de individual en la factura". Lola pintó una colección de veinte retratos en carbonilla de los gobernadores tucumanos desde 1853 que fueron adquiridos por la legislatura de la provincia en cinco mil pesos. Ya era en Tucumán una artista conocida cuando en 1895 viajó a Buenos Aires en busca de una beca para perfeccionar sus estudios en Europa, que le fue concedida por el presidente José Evaristo Uriburu el 3 de octubre de 1896 consistente en una subvención mensual de cien pesos oro por dos años.

Primeros pasos en escultura thumb|Lola Mora en su taller trabajando con un modelo, 1903. Archivo General de la Nación. Instalada en Roma en 1897, fue alumna del pintor Francesco Paolo Michetti, que se dedicaba a la pintura y la fotografía y había sido escultor en su juventud, aprendió el arte de trabajar con terracotta con el escultor Constantino Barbella (1852-1925) y finalmente decidió dedicarse de lleno a la escultura cuando conoció a otro de sus profesores, Giulio Monteverde, maestro en el trabajo del mármol. En Roma instaló su casa y taller y viajó con frecuencia a Buenos Aires llevando sus trabajos.

Al tiempo de estar en Italia se relacionó con los círculos artísticos y culturales, en los que fue muy respetada, y la prensa argentina empezó a informar sobre sus trabajos, viajes por Europa, exposiciones y los premios recibidos. Un autorretrato de Lola Mora, en mármol de Carrara, se exhibió en la Exposición Universal de París de 1900 y ganó una medalla de oro. Cuando en 1900 regresó a la Argentina precedida por su éxito recibió el encargo en Tucumán de una estatua de Juan Bautista Alberdi, acordó en Salta la fundición de estatuas y relieves conmemorativos para el Monumento del 20 de febrero y ofreció a la municipalidad de Buenos Aires su obra más famosa: la Fuente de las Nereidas. miniaturadeimagen|265x265px|"Estatua de la Libertad" en la Plaza Independencia, San Miguel de Tucumán.

La provocación del desnudo thumb|upright|Lola Mora trabajando en la Fuente de las Nereidas en su taller de paseo de Julio, 1903. Lola Mora volvió a su estudio de Roma para preparar los encargos y regresó a Buenos Aires en agosto de 1902 con los bloques de las estatuas esculpidas que, al ser desembaladas, provocó un escándalo. La sociedad porteña de la época consideró que las estatuas mostrando sin recato los cuerpos desnudos emergiendo triunfalmente de las aguas eran "licenciosas" y "libidinosas".

Entre Argentina y Roma Por ese entonces le ofrecieron esculpir una estatua de la reina Victoria, a ser emplazada en Melbourne (Australia) y del zar Alejandro I en San Petersburgo (Rusia), pero rechazó ambos encargos porque requerían adoptar la ciudadanía británica o rusa, respectivamente.

thumb|left|La Fuente de las Nereidas en su antigua ubicación, la intersección de Paseo de Julio y Cangallo, 1910. Archivo General de la Nación.|235x235px En su país le encomendaron realizar un busto del presidente Julio Roca, una estatua de Aristóbulo del Valle, una alegoría de la independencia, dos sobrerrelieves para la Casa Histórica de Tucumán y cuatro estatuas para decorar el nuevo edificio del Congreso Nacional; que representarían a los presidentes más célebres de los congresos argentinos históricos: Carlos de Alvear, Francisco Narciso de Laprida, Facundo Zuviría y Mariano Fragueiro. Viajó a Roma y regresó en 1904 con todos los encargos. De manera constante Mora viajaba entre Roma donde se encontraba su estudio hasta Argentina.

A partir de 1910 empieza a declinar su estrella como escultora. Los incumplimientos contractuales de sus proveedores la llevaron a endeudarse y a hipotecar su taller de Roma. En 1913 inauguró su monumento a Nicolás Avellaneda en la ciudad de Avellaneda en presencia del presidente Roque Sáenz Peña, el vicepresidente Victorino de la Plaza y su gran amigo el expresidente Julio Argentino Roca, que murió un año después. Con su muerte Lola perdió influencia y los adversarios políticos de Roca le pasaron factura.

En 1915 el Congreso decidió desmontar sus obras escultóricas a las que califica de "adefesios horribles". El diputado Luis Agote afirmó que: "No demuestran nuestra cultura ni nuestro buen gusto artístico". El conjunto se dispersó entre cinco provincias. Ese año Lola Mora vendió su palacete romano y retornó definitivamente a Argentina. miniatura|Fuente de la Mora en la Universidad del Sur, Bahía Blanca En 1918 la municipalidad porteña desmanteló la Fuente de las Nereidas y la mandó al ostracismo, ubicándola en Avenida Costanera Sur, donde se erige actualmente, a la entrada de la Reserva Ecológica.

Interés en nuevas tecnologías thumb|Lola Mora en 1930. Archivo General de la Nación.|241x241px Curiosa por naturaleza se acercó a figuras del mundo teatral y, atraída por el cine, quiso experimentar con telones de color.

Hacia 1920 abandonó la escultura e impulsó el dispositivo llamado cinematografía a la luz, que permitía ver cine sin necesidad de oscurecer una sala, pero no logró introducirlo en el mercado. Viajó al norte del país llevando nuevos proyectos: primero a Jujuy donde en 1923 fue nombrada “Escultor Encargado de Parques y Jardines y Paseos” y a Salta a finales de 1924 para comenzar exploraciones geológicas.