thumb|150px|Señal Real de Aragón. Señal Real de AragónEl empleo del género masculino en señal es propio del léxico heráldico, tal y como recuerda Montaner Frutos: o Señal del Rey de Aragón (en aragonés y catalán escrito habitualmente con la grafía Senyal Reyal o Senyal Reial),«Al menos desde mediados del reinado de Jaime I se denomina constantemente a ese emblema signum regium en latín y senyal reyal en romance.», Montaner Frutos, op. cit., pág. 41. conocido tradicionalmente en español desde antiguoMenéndez Pidal de Navascués (2004), pág. 140. como barras o palos de Aragón,En español el emblema es comúnmente conocido mediante la expresión «barras de Aragón», que se puede leer desde fines del en Ginés Pérez de Hita, Guerras civiles de Granada, Madrid, Juan de la Cuesta, 1595 («los reyes de Aragón les dieron por armas las barras de Aragón, rojas de color de sangre, en campo de oro»); en Fuenteovejuna (1612), de Lope de Vega, donde Esteban proclama, en elogio de la monarquía «¡Vivan Castilla y León, / y las barras de Aragón /, y muera la tiranía!» e incluso en la novohispana Sor Juana Inés de la Cruz (véase Inundación castálida, ed. de Georgina Sabàt de Rivers, Madrid, Castalia (Clásicos Castalia 117), 1982, pág. 323. ISBN 978-84-7039-311-2), cuando escribe: Aunque el término «barra» es impropio en heráldica, este es el nombre con que fue denominado el blasón secularmente en español, como señala Guillermo Fatás Cabeza en «El escudo de Aragón», en Aragón, reino y corona, [Zaragoza], Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Madrid y Secretaría de Estado de Cultura, , págs. 167-174; catálogo de la exposición celebrada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid del 4 de abril al 21 de mayo de 2000, ISBN 978-84-8324-084-7: es un escudo de armas o composición heráldica que reproducida gráficamente alterna cinco franjas verticales de color amarillo con cuatro franjas de color rojo, y cuya descripción o blasón es el siguiente:El más antiguo blasonado estudiado se encuentra en el Walford's roll, un armorial inglés creado hacia 1275: (Menéndez Pidal 2004, 127)
Durante la Edad Media fue usado como emblema personal distintivo de los soberanos de la Corona de Aragón y sus descendientes, así como de su dignidad de Rey de Aragón, siendo difundido progresivamente su uso en otros ámbitos al integrarse en las armas de diferentes linajes nobiliarios por transmisión, así como en órdenes religiosas y escudos de villas y ciudades, mediante concesión real. Igualmente, y a partir de los Reyes Católicos su uso quedó asociado a las armas de los reyes de España y consecuentemente, integrado más tarde en el Escudo nacional de España. Con evidencias constatables a partir de fines del , su atribución fue reivindicada por las varias entidades territoriales ibéricas que conformaban la Corona de Aragón, acentuándose las controversias en este campo en el y .
Al establecerse las comunidades autónomas en España fue elegida como bandera de Cataluña en el estatuto de autonomía de Cataluña de 18 de diciembre de 1979 (LO 4/1979), por lo que cuando se aprobó el estatuto de Autonomía de Aragón (LO 8/1982) el 10 de agosto de 1982 —posteriormente al de Cataluña—, se incluyó el escudo de Aragón en la bandera de Aragón para diferenciarla de la adoptada por Cataluña. Las banderas de la Comunidad Valenciana (antigua bandera del Reino de Valencia) y de las Islas Baleares (basada en la del Reino de Mallorca) también tienen su origen en la señal real y también es usada de manera oficiosa territorialmente. thumb|300px|right|El Señal Real en el Libro del conocimiento (h. 1385), que muestra un escudo de oro palado de gules referido en el texto: «Partí [...] e fui al reinado de Aragón, un reino muy viciosso e abondado. E fallé en él cinco cibdades grandes. A la mayor, do coronan los reyes, dizen Çaragoça. A la otra Valenzia, a la otra Tarragona et a la otra Barçalona e a la otra Tortosa. [...] E el rey dénde ha por señales nueve bastones amarillos e bermejos atales». La primera denominación para el emblema está documentada en la concesión de Alfonso II de Aragón de unos privilegios a la villa occitana de Millau en 1187, entre los que se encontraban el uso de su enseña real, a la que denomina «vexillum nostrum» ('nuestra enseña'); poco después los cónsules elaboran un sello cuya cara correspondiente a la subscripción regia llevaba la leyenda SIGILLU[M] R[EGIS] ARAGON[ENSIS] COMITIS BA[RCHINONENSIS ET MARCHIONIS PROVI]NCIE rodeando al escudo del Rey exento, no decorando el arma defensiva sostenida por su representación ecuestre, en el caso más antiguo conocido de «escudo de armas» como emblema de esta tipología; más tarde, antes de 1196 (año de la muerte de Alfonso II el Casto), se realiza una nueva matriz en cuya cara Real figura la leyenda S AN[FONSI REGIS AR]AGONENSIS rodeando al escudo armero.Faustino Menéndez Pidal de Navascués, Símbolos de España, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2000, capítulo «Los reyes de Aragón», págs. 102-105. En el , la denominación más habitual para el signo será la de «señal real» en romance y «signum regium» en latín. Los reyes de Aragón usarán el giro «nuestro señal real».Así lo señala Menéndez Pidal de Navascués (2004, pág. 140): También se conocerá popularmente como «barras de Aragón» —o (en su forma de bandera) como la «cuatribarrada»— aunque en heráldica se emplea el vocablo «barra» para referirse a una franja diagonal, mientras que palo es el término técnico heráldico que alude a una franja vertical. Sin embargo en España la voz más habitual para denominar a las piezas verticales hasta el último cuarto del será la de «bastones», que es la preferida por Pedro IV de Aragón en sus Ordinaciones y otras obras producidas por el escritorio real, como la Crónica de San Juan de la Peña. Solo a fines del y en círculos cultivados, comienza a utilizarse el tecnicismo «palos», usual en la heráldica francesa, y que se documenta para el emblema real a partir de 1382 en una descripción armera de Bernat de So y prolonga su uso durante el , testimoniándose en el Cancionero de Pedro Marcuello.Menéndez Pidal de Navascués (2004), pág. 140.
Su origen, descrito en algunas leyendas, es explicado en diferentes teorías, algunas contradictorias y todavía objeto de controversia. Las evidencias más antiguas conservadas de este símbolo se encuentran en los siete sellos de Ramón Berenguer IV (1113?-1162), conde de Barcelona y príncipe de Aragón, estudiados por Tomás Muñoz y Rivero en 1856,«Los sellos de Ramón Berenguer IV», en El arte de España, IV, 1866, pags. 169 y ss. Citado por Menendez Pidal, El escudo de España, Madrid, Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 2004. que datan al menos del año 1150, año de la impronta más antigua de ellos y contemporánea al surgimiento de algunos de los emblemas heráldicos más antiguos conocidos. En 1982, el hallazgo del emblema en las decoraciones que acompañan a la tumba de Ramón Berenguer II (1053-1082) en la catedral de Gerona fue presentado por algunos especialistas como evidencia de su origen asociado a los soberanos del condado de Barcelona justificándose por extensión, su reivindicación controvertida como símbolo exclusivo de Cataluña.
Junto con las entidades españolas, incluyendo numerosos municipios distribuidos por toda la geografía, y en particular, en las regiones de la antigua corona de Aragón, el emblema de los palos es empleado también en otros países: está integrado en las armas de Andorra y en el símbolo de las regiones francesas de Languedoc-Rosellón y Provenza-Alpes-Costa Azul y de los departamentos de Pirineos Orientales y Lozère, así como en los de diversas poblaciones de estos territorios, como Formiguères, Latour-de-Carol, Le Perthus o Barcelonnette; aparece también en las provincias italianas de Reggio Calabria, Catanzaro y Lecce, y especialmente como enseña abreviada en Nápoles. También aparece en villas y ciudades de América Latina.
Derivado del escudo de armas, también se encuentran diferentes aplicaciones vexilológicas, en forma de estandartes o banderas como la señera, término que se dio al Señal Real por antonomasia en los territorios no castellanoparlantes de la Corona de Aragón.Guillermo Fatás Cabeza, «El escudo de Aragón», en Aragón, reino y corona, [Zaragoza], Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Madrid y Secretaría de Estado de Cultura, , págs. 167-174. Catálogo de la exposición celebrada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid del 4 de abril al 21 de mayo de 2000. Epígrafe «Las Barras de Aragón», pág. 170. ISBN 978-84-8324-084-7. thumb|300px|El sello de Nuño Sánchez, de tipo ecuestre, le representa, por un lado, llevando las armas de Aragón, herencia de su padre Sancho I de Cerdaña, hijo de Ramón Berenguer IV y la reina Petronila de Aragón; y por el otro, llevando las armas de la Casa de Lara, la familia de su madre.
Historia thumb|El Señal Real fue durante la Edad Media empleado como símbolo personal o dinástico. En este caso, aparece en el folio 62r del Armorial de Gelre (1370-1395) timbrado con yelmo, mantelete, corona y cimera en forma de dragón, aludiendo a Pedro IV de Aragón, nombrado Die Coninc v. Arragoen ('El Rey de Aragón'), junto con otros emblemas asociados a diferentes vasallos. Se tiene noticia del distintivo desde los inicios de la heráldica en el , y por tanto se considera uno de los emblemas heráldicos más antiguos, aunque su origen y significado es confuso y discutido. Algunos historiadores lo atribuyen al linaje de Aragón,Según el artículo «Palos de Aragón» de la Gran Enciclopedia Aragonesa, distintos autores han propuesto que el emblema derivaría de la temprana vinculación del rey de Aragón con el papado, documentada desde el vasallaje que prestó Sancho Ramírez al papa y por el que obtuvo el título de rey viajando a Roma en 1068:Por otro lado, varios autores, como Montaner Frutos, aducen que la vinculación del emblema al linaje de la Casa de Aragón se da por la pertenencia de Ramón Berenguer IV desde 1137 como miembro de esta Casa tras los acuerdos matrimoniales pactados con Ramiro II, y su uso del emblema posterior, en 1150: mientras que otros a la Casa de Barcelona, al surgir en el momento de la unión dinástica de la casa real aragonesa y la condal barcelonesa con la unión entre la descendiente del rey Ramiro II, Petronila de Aragón, y el heredero de la casa de Barcelona y conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV.