Un sistema de alerta temprana en conflictos armados es un instrumento de prevención de conflictos basado en la aplicación sistemática de procedimientos estandarizados de recogida, análisis y procesamiento de datos relativos a situaciones potencialmente violentas, destinado a alertar a los centros de decisión política para la adopción a tiempo de medidas con las que evitar el estallido del conflicto, o bien su extensión o intensificación (Pérez, 2001: 541).
Antecedentes
El concepto de alerta temprana durante la Guerra Fría estuvo asociado al ámbito militar, a través de centros especializados en los que se desarrollaban Sistemas de Alerta Temprana (SAT)Muchas veces las naciones con mayores problemas de riesgos de tsunami, implementan sistemas de alerta temprana a través de sirenas electrónicas de alta potencia, para alertar a la población antes de un evento de esta naturaleza.thumb|right|200px|A HSS Engineering TWS 295 electronic sirens warning Civil Defense siren,NATO sirens, sirena diseña para sistemas de alerta temprana, sirena electrónica de alta potencia 123dB. cuyo objetivo era la prevención de ataques sorpresa del enemigo o de accidentes militares. En el contexto de las armas nucleares, la alerta temprana aludía a la tecnología capaz de detectar o incluso anticipar el lanzamiento de misiles en un ataque sorpresivo. En el contexto europeo, el objetivo principal de la alerta temprana durante la Guerra Fría fue controlar la dinámica del conflicto entre la OTAN y el Pacto de Varsovia, especialmente para prevenir un ataque sorpresa que pudiera llevar a una demostración nuclear de los países.
El concepto de alerta temprana fue elaborado también con relación a la prevención de catástrofes naturales como las inundaciones, erupciones volcánicas o terremotos, entre otras.
A mediados de los 80, comenzaron a diseñarse sistemas de alerta temprana de seguridad alimentaria, basados en el análisis de datos socioeconómicos –-producción alimentaria, estado nutricional y sanitario, alteración de los precios del grano y del ganado, movimientos migratorios, etc. - a fin de predecir situaciones de aumento de la vulnerabilidad de la población y activar intervenciones políticas para evitar que las sequías u otras catástrofes acabaran desencadenando hambrunas (Pérez, 2001).
Desde una aproximación similar, pero enfatizando en mayor medida los indicadores políticos sobre los económicos, en la década de los 90 ganaron peso los argumentos a favor de la aplicación del concepto de alerta temprana a los conflictos armados interestatales y, especialmente, a los conflictos civiles o internos, por constituir en la actualidad la inmensa mayoría. thumb|sirena alerta temprana para tsunami sismos inundaciones En resumen, los orígenes de los sistemas de alerta temprana modernos se pueden encontrar en dos raíces: la primera, en la inteligencia estratégica militar para predecir un ataque. La segunda, utilizada para anticipar posibles crisis humanitarias generadas por los desastres naturales y/o humanos tales como la sequía y las hambrunas.
Características
La alerta temprana y su consecuente respuesta temprana se consideran uno de los pilares de la prevención operativa de conflictos armados.
De acuerdo a Anna Matveeva (2006) un sistema de alerta temprana se refiere a cualquier iniciativa que se centre en la recolección sistemática de datos, análisis y/o formulación de recomendaciones, incluyendo la evaluación de los riesgos y el intercambio de información. El término respuesta temprana se refiere a cualquier iniciativa que se lleve a cabo en las etapas latentes de un conflicto armado potencial con el objetivo de reducir sus efectos, resolverlos o transformarlos.
Esta misma autora señala que existe una variedad de enfoques teóricos y prácticos para la alerta y la respuesta temprana. Sin embargo, la opinión generalizada indica que un sistema de alerta temprana debería incluir seis mecanismos centrales:
recolección de datos análisis de datos evaluación para el alerta o la identificación de diferentes escenarios posibles formulación de propuestas de acción transmisión de recomendaciones evaluación de la respuesta temprana
Existe un debate acerca de lo que se acepta o no como alerta temprana. Este debate gira en torno a la precisión que se demanda de ella. En un punto del debate se acepta un sentido vago del futuro conflicto, mientras que en otro se demanda una predicción precisa que incluye la escala, naturaleza, tiempo y lugar en el que ha de generarse la violencia. Asimismo, por un lado se considera que los indicadores de violencia constituyen en sí mismos una alerta temprana, mientras por otro se busca manifestaciones explícitas de efectos acumulativos de todos los factores que generan la violencia. Superando este debate, es importante señalar que los diferentes puntos no son excluyentes. Es tan importante alertar, acerca de cualquier indicio de violencia, sin esperar a obtener datos precisos cuya espera pudiera significar el estallido inminente del conflicto, como continuar con la labor de obtención de información lo más precisa posible.
Walter Dorn (2002) considera que el carácter de alerta temprana puede medirse en una escala de tiempo -qué tan temprana es la alerta- e intensidad -qué tan fuerte es la alerta. Por tanto, un punto de equilibrio entre ambas es importante. Dorn especifica que una alerta temprana debe darse en un periodo de uno a seis meses. Por su parte, el Programa interdisciplinario de investigación sobre las causas que originan las violaciones de derechos humanos (PIOOM, por sus siglas en holandés) consideró que el tiempo ideal en que debe darse la alerta temprana está entre los seis y los doce meses. De seis semanas a seis meses es una alerta a tiempo y dándose con seis semanas de anterioridad al estallido del conflicto es una alerta tardía.
Clasificación
Alexander Austin (2005) clasifica los sistemas de alerta temprana de acuerdo a la metodología que utilizan: cuantitativa; cualitativa; un proceso dual de lo cuantitativo y lo cualitativo; y redes.
Modelos cualitativos Se caracterizan por formar grupos de observación o vigilancia, tales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional e International Crisis Group. Emplean analistas de campo o enviados especiales normalmente situados dentro de la región en conflicto, para vigilar, hacer seguimiento de la situación y llevar a cabo investigaciones específicas. Este trabajo genera un conjunto de recomendaciones que son normalmente remitidas a los responsables políticos de la toma de decisiones. Estos modelos intentan traducir los hallazgos de los modelos teóricos en políticas prácticas.
Modelos cuantitativos Se basan en una recolección sistemática y procesamiento de la información empírica de acuerdo a un sistema dado de criterios. El objetivo principal es el de aislar los factores que contribuyen al estallido del conflicto o que lo hacen más posible. De la evidencia empírica, intentan comprobar los antecedentes estructurales del contexto, los acontecimientos y los procesos que causaron el estallido de la violencia. Esto supone el entendimiento de las causas que originan los conflictos, explicando su dinámica con la intención de dar una respuesta. Los sistemas basados en metodologías cuantitativas se pueden clasificar en cinco principales modelos: estructural, acelerador, umbral, coyuntural y de respuesta.
Modelos estructurales: también designados modelos causales o de evaluación de riesgo, tienen como objetivo identificar las condiciones y los contextos estructurales bajo los cuales el conflicto violento puede estallar, poniendo mayor atención a las conexiones entre los fenómenos del conflicto. De una lista predefinida de indicadores, los modelos revisan las relaciones causales entre estos indicadores y su magnitud. La base de datos, correspondiente a conflictos anteriores, se utiliza para identificar dicha magnitud. Modelos de aceleración: también designados modelos secuenciales o de proceso, buscan identificar los procesos desencadenantes y antecedentes que provocan y conducen al conflicto. Desarrollándose sobre la evaluación del riesgo, añadiendo un marco temporal, los modelos de aceleración identifican las secuencias de los fenómenos en los que comúnmente ocurrieron los conflictos en el pasado. Estos modelos tratan de identificar de manera más precisa cuándo las situaciones de tensión y alto riesgo, dadas por las condiciones estructurales, tuvieron probabilidad de convertirse en una situación de crisis. Los modelos secuenciales observan la dinámica del proceso del conflicto haciendo una clara distinción entre las causas de fondo y los desencadenantes de los conflictos. Modelos coyunturales: similares a los modelos estructurales, operan usando indicadores predefinidos pero difieren de estos en la medida que no examinan la magnitud sino la relación y combinación de los indicadores. Este tipo de modelos apuntan a una explicación de patrones complejos y tratan de especificar secuencias alternativas basadas en la combinación de los indicadores. Aquí, el objetivo no es entender el cómo y el porqué de la escalada de violencia sino enfocarse específicamente en la intensificación de la situación del conflicto.Austin (2005) señala que estos modelos están en un estado primario y no han alcanzado ninguna aplicación práctica. Modelos de respuesta: este modelo, a la vez que identifica la secuencia de las causas y sucesos que llevan a la violencia, especifica respuestas que pueden mitigar sus efectos. Lo principal es producir diversos escenarios hipotéticos en respuesta a las diferentes posibilidades de intervención. Este modelo no se centra en la explicación del fenómeno sino en el aprendizaje y la respuesta. Modelos de umbral: estos modelos se basan en análisis de datos de los acontecimientos y, aunque no intentan conocer las causas o los procesos del conflicto, sí intentan extraer la información de otros conflictos e identificar semejanzas en los patrones. La utilización de análisis de datos de acontecimientos parte de la suposición de que éstos se agruparán antes de que haya un cambio en alguna de las fases del conflicto. Cada sistema define estas fases. Los sistemas más conocidos definen seis: disputa, conflicto, hostilidades, post-hostilidades, post-hostilidades en el conflicto, post-hostilidades en la disputa, y establecimiento de un acuerdo.
Un ejemplo de modelo cuantitativo es el Integrated Conflict Early Warning Systems que utiliza la DARPA, una agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos cuyo objetivo es desarrollar un sistema automatizado para dar seguimiento y hacer pronósticos de crisis nacionales e internacionales.
Modelos cuantitativos y cualitativos