Piñas, también conocida como La Merced de Piñas, es una ciudad ecuatoriana; cabecera del cantón homónimo y la séptima urbe más poblada de la Provincia de El Oro. Se localiza al sur de Ecuador, en los flancos externos de la cordillera occidental de los Andes, atravesada por el río Piñas, a una altitud de 1126 m s. n. m. y con un clima templado de 21 °C en promedio.
Es llamada «Orquídea de los Andes», debido a la gran variedad de orquídeas encontradas en esta zona.Gobierno Autónomo Descentralizado de Piñas En el censo de 2022 tenía una población de 18 482 habitantes, siendo la sexagésima octava ciudad más poblada del país. Sus orígenes datan del inicios del , pero es a mediados del , debido a la producción minera, cuando presenta un crecimiento demográfico significativo, consolidándola como el principal núcleo urbano del sureste de la provincia. Es uno de los más importantes centros administrativos, económicos, financieros y comerciales del sur de El Oro. Las actividades principales de la ciudad son la minería, comercio, agricultura y la ganadería.
Historia Según relatos populares, el español Juan de Loayza habría fundado la población de Piñas entre los años 1815 - 1816 tras haber sido enviado por el Gobierno de España con el encargo de estudiar las minas de la zona. Se cuenta que, al llegar, estableció una población junto a su familia y amigos, y le dio el nombre de "Las Piñas", en alusión al supuesto lugar de su nacimiento en España.
No obstante, estudios más rigurosos han señalado que no existe ninguna localidad con ese nombre en el territorio español, no obstante se cree que se podría hacer alusión a un pueblo de Valladolid, Piña de Esgueva, aunque estos datos no están confirmados ni documentados oficialmente. Por ello, es necesario rectificar y matizar esta versión tradicional , considerando otras investigaciones que arrojan luz sobre el verdadero origen de la comunidad.
Diversos estudios coinciden en que Piñas no surgió como un asentamiento fundado por un enviado del Imperio Español, sino como un punto estratégico de comercio, al que comenzaron a llegar migrantes de distintos sectores del país, especialmente desde las provincias del sur. Con el tiempo, este enclave fue consolidándose como un centro poblado de importancia en la región andina de El Oro.
Uno de los aportes más valiosos a la reconstrucción histórica de Piñas proviene de la obra Retablo de la Historia, Huella Documental, del historiador piñasiense Servio Moscoso Molina, quien revisó documentos originales y desmitificó la versión fundacional tradicional. Según sus hallazgos, el personaje vinculado a los estudios mineros en la zona no se llamaba Juan de Loayza, sino José Martínez de Loayza, quien habría arribado al sector como funcionario técnico para evaluar el potencial minero de la región.
Si bien no tuvo un rol directo en la fundación formal del asentamiento, existen indicios de que Loayza habría recibido concesiones mineras o alguna comisión vinculada a la explotación aurífera en la zona, lo que explicaría su presencia prolongada en el territorio y su posible interés en establecer un campamento o núcleo poblacional que facilitara el acceso a los recursos. Su figura, más que la de un fundador en sentido clásico, podría entenderse como la de un terrateniente y agente económico, cuyas acciones habrían favorecido indirectamente el desarrollo de lo que hoy es la ciudad de Piñas.
Es posible que por esto este personaje terrateniente o funcionario vinculado a los intereses económicos de la corona haya incorporado su apellido al imaginario fundacional de Piñas, sin intentar menospreciar su gran influencia de lo que es hoy en día Piñas, así viéndolo como una cara visible de lo que podemos llamar "padre fundador de piñas" indirectamente de la actual ciudad de Piñas.
Las narraciones orales de antiguos habitantes sostienen que el primer asentamiento urbano se encontraba al norte de la ciudad actual, sobre una elevación cercana a la actual carretera Panamericana, y que se extendía por el antiguo camino de herradura que comunicaba Piñas con los sectores de Calera Grande, Calera Chica, Ayapamba y otros caseríos.
Aún hoy, se conservan vestigios arqueológicos y topográficos de aquel primer núcleo: hacia el pie del antiguo cementerio, sobre una pequeña planicie, puede apreciarse el trazado de lo que habría sido la primera plaza pública de la población, en cuyo entorno se estableció posteriormente el primer cementerio de Piñas.
Piñas en 1822 era un barrio de la parroquia Paccha, junto con Buza, Calera y Piedra Blanca; antes había sido un barrio del cantón Zaruma, según consta en las actas municipales de ese cantón. Para 1845 se solicita se eleve a la categoría de parroquia, la municipalidad de Zaruma aceptando la petición solicita al Congreso Nacional que se decrete la parroquialización de Piñas. En 1846 se insiste en la parroquialización; teniendo el 21 de octubre la categoría de viceparroquia, integrada por el barrio de Calera.
En 1862 se solicita nuevamente la parroquialización de la población de Piñas al Consejo Municipal de Zaruma, y el 30 de agosto de 1869 se eleva a parroquia civil con el nombre de Merced de Las Piñas, perteneciendo al cantón Zaruma, Provincia de El Oro; teniendo como barrios: Capiro, La Cría, Piedra Blanca, Calera, Chilchil, Piñas y Moromoro.
En la Revolución liberal de Ecuador del 5 de junio de 1895 la población de Piñas en situación de hecho, se establece como cantón; teniendo como jefe político, Manuel Ingnacio Moscoso; concejales, Dr. Juan José Loayza, Daniel Loayza y Juan Manuel Zambrano; Secretario, Manuel Ignacio Romero; Escribano, Losé María Zambrano; Alcaldes, Anastasio Gallardo y José Romero; Comisario, Flavio Feijoo; Teniente Político, José María Zambrano Loayza. Con la finalidad de consolidar la situación enviaron un oficio el 19 de julio, y obteniendo respuesta el 30 de septiembre, reconociendo al cantón para que subsista hasta que se reúna la Convención Nacional, y sea esta la que apruebe su subsistencia. Una vez que se reunió la Convención Nacional en Cuenca en 1897, la convención negó el derecho de ser cantón y Piñas volvió a ser parroquia.
Luego de las asambleas de 1928 y 1929, el Dr. Juan María Loayza vuelve a insistir en la cantonización y se presenta un proyecto, elevando a la parroquia de Piñas a la categoría de Cantón, con el nombre de Córdova, en reconocimiento al Gral. José María Córdova, uno de los héroes de la Batalla del Pichincha que consolidó nuestra independencia; este nuevo proyecto tampoco se realizó, pero esto no consiguió amilanar a los piñasienses y la lucha continuó con nuevos bríos, hasta que por fin el 6 de noviembre de 1940, el Congreso aprueba la creación del cantón Piñas y, el 8 de noviembre, el presidente de la República firma el ejecútese y Piñas se convierte en el quinto cantón de esa época en la Provincia de El Oro, con la naciente ciudad de Piñas como cabecera cantonal. El 1 de enero de 1941, el Concejo Municipal inicia sus labores.
Geografía Piñas se encuentra ubicada en la parte alta de la Provincia de El Oro, en las estribaciones occidentales de la Cadena Montañosa Andina. Las coordenadas de la ciudad son . Se encuentra ubicada al noroeste del cantón Piñas: a menos de media hora de Zaruma y Portovelo, ciudades más cercanas a menos de 14 km; y a menos de hora y media de la capital de la provincia, Machala.
Turismo La ciudad de Piñas recibe la visita de muchos turistas, por su diversidad natural, sus fiestas son muy reconocidas a nivel nacional. Además sirve de parada para visitar otros puntos turísticos del cantón como son los diversos sectores rurales, así como los cantones vecinos en la Parte Alta de la provincia de El Oro.
Piñas en su infraestructura cuenta con una mezcla de colonialismo en algunas viviendas frente a la modernidad de sus edificaciones, combinando hermosas edificaciones hechas de madera, y otras de hormigón. Desde la entrada a la ciudad se aprecia una estupenda vista entre las montañas. Uno de los principales puntos de reunión es el parque central, bajo él se encuentra una zona comercial, a un lado del parque se puede apreciar la Iglesia Matriz (católica), y a otro lado el edificio del Gobierno Municipal, ambas estructuras emblemáticas de la ciudad y del cantón.
Uno de los deportes característicos de esta comunidad es el Rally «Ciudad de Piñas», además es parte del circuito «Vuelta a la República». Siendo así un referente deportivo automovilístico en donde grandes pilotos se han destacado y vienen desempeñando un gran aporte para esta actividad deportiva.
La comunidad piñasiense se caracteriza por un predominio de la religión católica, por tal motivo a las faldas del cerro Pata Grande encontramos el recorrido del Vía Crucis, pasando por las catorce estaciones que simbolizan el Calvario de Cristo hasta llegar a la cima de la montaña en donde se encuentra otro punto turístico, La Cruz de 20m de altura. Frente a esta montaña tenemos otro gran Monumento a la Paz en homenaje a la Virgen de la Merced, patrona de la ciudad; es un mirador de la ciudad ubicado en el sector norte de la misma. Además la ciudad cuenta con una Galería arqueológica y de arte autóctono, un museo, orquideario, taller de arte con esculturas trabajadas a mano en madera como: cedro, nogal y otras.
En los barrios periféricos además se encuentra moliendas de caña de azúcar, petroglíficos, otros miradores como el de La Piedra(por la gran piedra que se divisa desde la ciudad) y a pocos metros el monumento de la Virgen de la Merced, atractivo turístico de la ciudad.
El carácter comercial se puede percibir en sus principales calles, y con el crecimiento de la misma cada vez se incrementa la productividad, emprendimiento y comercio, lo cual siempre ha sido muy característico de esta población.
Dentro de la ciudad se puede encontrar monumentos como: El Monumento a la Madre, El Monumento al Soldado, Monumento El Trapiche, y monumentos a distintos próceres de la ciudad. Su antiguo estadio es utilizado para eventos musicales, feria, entre otros. Posee una gallera, conocida actividad de afición de muchos pobladores que desde antaño ha existido y aún se conserva. Además la piscina olímpica municipal. Cuenta con dos cementerios municipales, el antiguo adentrado en la zona urbana y el actual ubicado en la periferia, forman parte de las visitas turísticas.
Eventos culturales Se realizan a lo largo del año eventos como los carnavales, Semana Santa, y principalmente desde los meses de septiembre, por las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Merced, y desde octubre a noviembre por las fiestas de cantonización, en donde se realizan desfiles con carros alegóricos, elecciones de reinas de distintas instituciones, agasajos (día de la madre, día del niño, Navidad), ferias mercantiles y de atracciones.
Eventos musicales con artistas locales, nacionales e internacionales, así como actividades deportivas.
El mes de mayo, denominado el mes de María en homenaje a la madre de Jesús se efectúa una misa diaria a las 5am, recorriendo a pie algunas de las calles de la ciudad.
En el mes de septiembre llegan los llamados tendidos, que es una feria de tipo comercial en la que antes del 2012 ocupaban las calles de Piñas y ahora se ubican en el Recinto Ferial (antiguo estadio). Además llegan juegos de atracciones como: carros chocones, la rueda moscovita, carrusel, etc.
Museos El museo de propiedad del Lic. Rubén Torres dispone de una colección de artículos arqueológicos, algunos pertenecen a la prehistoria, a la civilización prehispánica de los cañarís, a las épocas colonial, independentista y de comienzos de la República. También se puede ver colecciones de numismática y filatélica, una discoteca, pinturas y esculturas, colección conjuntiva de raíces de árboles recolectadas de diversos sectores del cantón con formas y definiciones especiales. El mismo maneja un orquideario con tratamiento científico.
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