La batalla de Portada de Guías, llamada también batalla de Guía o de Piñonate, fue un enfrentamiento que se libró el día 21 de agosto de 1838 entre las fuerzas chileno-peruanas que conformaban Ejército Unido Restaurador, y las fuerzas peruanas que nominalmente servían todavía a la Confederación Perú-Boliviana, pero cuyos jefes en realidad habían decidido expulsar tanto a los invasores chilenos como a los bolivianos.
Comandaba las fuerzas restauradoras el general chileno Manuel Bulnes y las fuerzas peruanas el mariscal Luis José de Orbegoso, quien era a la vez presidente del Estado Nor-Peruano. Se libró en las afueras de Lima, frente a la Portada de Guías, una de las puertas de la antigua ciudad amurallada, situada en el actual cruce de las avenidas Túpac Amaru y Caquetá. Su resultado fue la derrota de las fuerzas nor-peruanas, debido a la superioridad numérica de sus adversarios.
Antecedentes La Segunda Expedición Restauradora, integrada por fuerzas peruanas y chilenas aliadas con el propósito de acabar con la Confederación Perú-Boliviana, estaba compuesta por 5.400 hombres al mando del general chileno Manuel Bulnes. De forma separada, lass fuerzas peruanas que los acompañaban eran 60 peruanos entre generales, jefes, oficiales y paisanos, resaltando Ramón Castilla, Antonio Gutiérrez de la Fuente, Agustín Gamarra, Manuel Ignacio de Vivanco, Felipe Pardo y Aliaga, Manuel de Mendiburu, entre otros desterrados peruanos que se proponían la restauración de la situación política anterior del Perú.
La expedición debía zarpar de Valparaíso, pero para evitar un temporal, el convoy militar se dividió y la primera división zarpó hacia Coquimbo el 6 de julio bajo el mando del general Cruz, seguida de la segunda y de la goleta Janequeo hasta el 12. Las naves se reunieron en dicho puerto del 11 al 19, lapso en el cual el bergantín Napoleón partió a Copiapó y Huasco para reclutar soldados; durante los cinco días de permanencia, se desembarcó a los enfermos graves, se incorporaron cívicos voluntarios y se reemplazaron los caballos muertos.
El Supremo Protector de la Confederación, Andrés de Santa Cruz, se hallaba dirigiendo la mayor parte del ejército Confederado en el sur del Perú. Sólo una división leal confederada, que debía operar en combinación con las tropas del Estado Nor-Peruano, permanecía cerca de Lima.
Sin embargo, el 21 de julio el general Domingo Nieto proclamó una revolución en Pativilca contra el estado actual de las cosas, consiguiendo el apoyo y adhesión en las proclamas de los pueblos del norte, junto a las firmas de personas respetables; Luis de Orbegozo viajaría para calmar la situación y ordenar la marcha hacia Chancay en prevención del posible desembarco chileno. Dichos actos produjeron desconfianza en la división confederada leal a Santa Cruz; en Chancay el general Casimiro Olañeta pretendía que sus fuerzas bolivianas enfrentaran a las nor-peruanas que iban a llegar, causando indignación en estas últimas.
El mismo 21 de julio la expedición organizó el ejército en tres divisiones, estableciendo mandos, normas de campaña y pautas para la disciplina y el bienestar de la tropa. Finalmente, tras zarpar el 24 con una brisa favorable, los buques, a excepción del Hércules y el Salvador, se reunieron el 26 en el morro de Copiapó para continuar hacia un segundo punto de encuentro a diez leguas de la Punta de Azua, llegando el 5 de agosto.
El 29 de Julio el mariscal Luis de Orbegoso, llegaría a Lima donde intentaría acuartelar la tropa, pero Domingo Nieto estaba tan receloso y desconfiado de las tropas boliviadas, y aún de las peruanas que comandaba el general José Trinidad Morán, leales a la confederación de Santa Cruz. Constantemente se recibían nuevas proclamas de los departamentos del norte en favor de la independencia, el 30 de julio el general Domingo Nieto se presentó ante Orbegozo, aduciendo que ante el estado de la excitación del pueblo y la tropa, no podría responder de su división si el mismo Orbegozo no manifestaba su determinación públicamente. Así, por instigación del general Nieto, Luis José de Orbegoso quien fuera presidente del Estado Nor-peruano, se alzó contra Santa Cruz el general y declaró disuelta la Confederación. Esto produjo inveitablemente que las tropas leales a Santa Cruz de los generales Otero y Morán se retiren de la ciudad; el primero en calma por las comunicaciones en desacuerdo por el nuevo órden de las cosas, mientras que el segundó sublevó a la tropa peruana de su mandó y las obligó a engrosar las filas bolivianas, aún cuando estas preferían quedarse en los cuerpos peruanos de Orbegozo.
El 5 de Agosto la expedición se encontraba en Punta de Azua. Se entraría luego en conversaciones con Bulnes sobre una posible alianza contra Santa Cruz. Pero ambos jefes se desconfiaban mutuamente y deseaban en realidad ganar tiempo: Orbegoso quería mejorar su situación militar, mientras que Bulnes deseaba dar descanso a sus tropas fatigadas por la larga travesía desde Valparaíso. Finalmente, alegando el vandalismo al que se habían entregado los chilenos, el secretario de Orbegoso declaró rotas las negociaciones.Basadre 1998, p. 326. Según los agentes chilenos que volvieron de las negociaciones, las fuerzas peruanas ascendían inicialmente el 11 de julio a 4.136 hombres, distribuidos así: 2.036 en Lima con los batallones Pichincha, Batallón N°. 3, regimiento Lanceros de Bolivia, escuadrón de Policía, una columna de dos compañías de cazadores y la brigada de Artillería, con lo generales Orbegozo, el venezolano Morán y Otero; 900 en el Callao con el batallón N°.4, y una brigada de Marina al mando de Miller; y 1.200 en Pativilca con los batallones 1° y 2° de Ayacucho, junto a los Húsares de Junín.Historia militar de Chile, Tomo II. Guerra contra la Confederación Perú-boliviana hasta la Guerra Civil de 1891, p. 28.
De acuerdo a esos antecedentes, Manuel Bulnes resolvió desembarcar en Ancón, al norte de Lima, el 7 y 8 de agosto de 1838. Esto con el fin de cortar la línea enemiga.
Un grupo de ilustres peruanos que acompañaron la expedición chilena, liderados por Manuel Ignacio de Vivanco y Felipe Pardo y Aliaga (quien había redactado el Ultimátum a Orbegozo), junto a Viveros, Martinez, José Balta, Basagoitía, entre otros, se separaron finalmente del ejército restaurador, aduciendo que habían venido a combatir a Santa Cruz y a los bolivianos, mas no a los peruanos.
Orbegoso y su general Domingo Nieto acordaron resistir en Lima. A ellos se les sumó el general Juan Francisco de Vidal que llegó de Huaraz al mando de una columna de 700 hombres de infantería y un escuadrón de caballería. Encarnaban todos ellos un sentimiento peruanista puro, pues se proponían expulsar tanto a los chilenos como a los bolivianos.
Las posiciones peruanas en Aznapuquio En conocimiento del arribo chileno, el general Orbegoso concentró sus fuerzas en Chancay para la defensa de la capital. Mientras los restauradores iniciaban su avance hacia Lima.
En tanto, el general Domingo Nieto se había situado en una buena posición defensiva, en Chacra Cerro, a un cuarto de legua del Valle de Copacabana (lugar que los restauradores ocupaban para empezar la marcha a Lima) con un total aproximado de 3.200 hombres.Historia militar de Chile, Tomo II. Guerra contra la Confederación Perú-boliviana hasta la Guerra Civil de 1891, p. 29. Al notarlo, el general Bulnes desfiló por la derecha y pasó al reposo en la hacienda de Collique. Nieto se desplazó hacia el sur, hacia la posición de Aznapuquio, utilizada por los realistas en 1821. Bulnes, ante esto, concibió salir de Collique a las 11 de la mañana del día 16 de agosto y desplegó sus fuerzas delante de las posiciones nor-peruanas, poniendo todo de su parte para que Nieto lo atacara. Al cabo de 45 minutos continuó su marcha hacia el Naranjal.
Movimientos de Bulnes preliminares a la batalla Por la tarde del día 18 de agosto el jefe chileno estableció su cuartel general en La Legua, entre Lima y el Callao y allí permaneció los días 19 y 20.
Por los informes que obtenía de la escuadra que bloqueaba el puerto del Callao y un reconocimiento realizado, Bulnes fue informado de que tanto Lima como el Callao estaban casi desguarnecidas por lo que contaba con la posibilidad de ocupar ambas ciudades sin combatir. Mas como tenía al norte a las fuerzas del general Nieto (en Aznapuquio) no lo hizo, puesto que tendría que haber dividido sus fuerzas para ocupar las ciudades y enfrentar a Nieto.
Al mediodía del 21 de agosto, por orden de Bulnes, los restauradores avanzaron hasta el fundo Palao puesto que este quería evitar el choque directo con las posiciones de Orbegozo. A las tres de la tarde las fuerzas restauradoras, más una mitad de flanqueadores y dos compañías al mando de los generales Ramón Castilla y Remigio Deustua (padre del filósofo peruano Alejandro Deustua) hicieron alto frente a la Portada de Guías. El ejército restaurador apoyaba su derecha en el río Rímac y su izquierda en el cerro Amancaes.
Movimientos peruanos preliminares a la batalla El 18 de agosto de 1838 los restauradores ocuparon la chacra de Concha y extendieron sus líneas hasta La Magdalena, por lo que fue necesario guarnecer las portadas limeñas de Juan Simón y Guadalupe, mientras que la portada del Callao se hallaba defendida por Nieto y la de Monserrate por Vidal. Orbegoso se situó en el jardín de Gamboa. Las azoteas próximas a las murallas se atestaron de curiosos, que deseaban ver a los invasores.Vargas Ugarte 1971, tomo VIII, p. 195.
El general Orbegoso, que había acudido a los alrededores de Lima desde la posición de Nieto, reunió en seguida sus fuerzas, las cuales fueron distribuidas en la amplia carretera que une La Legua con la portada del Callao.
Se desplegaron en guerrilla cuatro compañías de Cazadores al frente, parapetadas detrás de las tapias; sobre la derecha y cima de altura se había situado una compañía de Granaderos; en el centro tenían dos batallones del 2.° Ayacucho, Legión, y caballería de los Húsares de Junín,que se ubicaban detrás y en las alas del batallón Legión; y sobre la izquierda el batallón número 4, sirviendole de reserva al 1º de Ayacucho que estaba en Monserrate. Además, el puente principal de Lima fue ocupado por 3 piezas de artillería y 200 hombres del batallón Serenos junto a una compañía de infantería, que se ocultaron en los techos de las casas y en el arco ornamental que existía sobre el puente. Al otro lado del río y en parte de las antiguas murallas de la ciudad, a la altura de Monserrate, se situó el batallón 1º de Ayacucho, bajo el mando del general Domingo Nieto.Vargas Ugarte 1971, tomo VIII, p. 197.
El general peruano, al enterarse de que el ejército restaurador se acercaba a la Portada de Guías, se trasladó hacia allí y ordenó a sus fuerzas que salieran a tomar posiciones. Orbegoso y sus oficiales habían acordado días antes no librar batalla a campo abierto y limitarse a defender la ciudad, pues era abrumador el número del enemigo. Además, el 21 de agosto, en una junta de generales, se había había acordado no emprender ningúna acción militar, inspirados por la confianza de los jefes peruanos que acompañaban la expedición chilena. Pero tal acuerdo no se llegó a cumplir y se trabó el combate de manera improvisada, sin planificación alguna. Según una afirmación que hizo Nieto, Orbegoso fue empujado a librar el combate por obra de los santacrucistas que lo rodeaban.Basadre 1998, p. 327 (citando el manifiesto escrito por Nieto en Catacaos en 1839).
Fuerzas enfrentadas Las fuerzas de ambos bandos presentes en la batalla eran las siguientes:Indalicio Téllez, "Historia militar de Chile, 1541-1883", Tomo II, pág. 69
+ Ejército de los Restauradores Ejército del Estado Nor-Peruano General en Jefe: Manuel Bulnes Vanguardia (Generales Antonio G. de la Fuente y Ramón Castilla) 1 Columna de Cazadores (Cmte. Joaquín Torrico y Remigio Deustua) Escuadrón de Cazadores Escuadrón de Lanceros 1.ª División (General José María de la Cruz)