El Cartel de Medellín fue una organización criminal colombiana que se dedicaba al tráfico de cocaína, terrorismo, asesinato, entre otras actividades, siendo uno de los principales protagonistas del conflicto armado colombiano entre 1980 y 1993. Se enfrentó en una cruenta lucha contra el Estado colombiano y sus instituciones principalmente en centros urbanos, simultáneamente mantuvo feroces guerras, contra el cartel de Cali y otros grupos paramilitares del Magdalena Medio. Ha sido catalogada como la organización criminal más peligrosa que haya existido en Colombia.
Sin embargo, su nombre le fue dado por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en referencia a su centro de operaciones principales ubicado en Medellín. La denominación de «cartel» se le dio por la estructura jerárquica de dicha asociación criminal, que contaba con un esquema de operación, en el cual los narcotraficantes compartían recursos tales como rutas de envío de cocaína y coordinaban acciones en conjunto contra sus enemigos, pero manejaban separadamente sus centros de producción y negocios.
La estructura fomentó la corrupción en Colombia para favorecer sus ambiciones, presionando al Estado y la clase política para una Asamblea Nacional Constituyente que dio como resultado la abolición de la extradición de colombianos hacia el exterior.
También influyó en el Fútbol Profesional Colombiano.
La mayor parte del terrorismo adelantado por el Cartel de Medellín se centra en las figuras de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha. Miles de bombas y petardos estallaron en todo el país, se ejecutaron asesinatos de jueces, fiscales, testigos, periodistas, etc. Se destacan las muertes del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, del procurador Carlos Mauro Hoyos, del líder político de la Unión Patriótica Jaime Pardo Leal, del candidato a la presidencia Luis Carlos Galán, de periodistas como el director de El Espectador Guillermo Cano Isaza, y Jorge Enrique Pulido, atentados como el del vuelo de Avianca donde murieron 107 pasajeros, y también contra el director de Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Miguel Maza Márquez, donde murieron 63 personas.
Historia
miniaturadeimagen|Pablo Escobar. miniaturadeimagen|Gonzalo Rodríguez Gacha.
El origen del Cartel de Medellín se remonta a mediados de 1976 cuando grupos de pequeños traficantes de drogas traían base de cocaína de Ecuador y Perú, luego la procesaban en la ciudad de Medellín. Se empezaron a asociar para crear una empresa ilegal que debido a los ingresos derivados del narcotráfico creció económicamente y militarmente en lo que pasó a conocerse como la "Bonanza Marimbera" (1976-1985).
A comienzos de los años 1980, la producción de cocaína era realizada en las selvas de Departamentos como Caquetá o Meta en campamentos como Tranquilandia y desde pistas clandestinas era llevada a puntos de embarque en otras zonas de Colombia. Desde allí se llevaba en pequeñas avionetas que sobrevolaban hasta las costas de lugares como una isla en Las Bahamas que el cartel utilizaba como punto de lanza para los envíos de cocaína a los Estados Unidos, siendo Nueva York una de las principales ciudades a donde se enviaba dicha mercancía.
Inicio de la guerra contra los sectores de izquierda En represalia al secuestro de Martha Nieves Ochoa (hermana del clan Ochoa) por parte del Movimiento 19 de abril (M-19) ocurrido el 12 de noviembre de 1981; el diciembre de 1981, los hermanos Ochoa convocaron a un encuentro al que asistieron más de 200 sicarios del cartel, la mayoría de sus socios, entre ellos Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, además de Carlos Lehder quien logró escapar de un intento de secuestro perpetrado también por el M-19. El objetivo era perseguir a los responsables del secuestro y exigir su clara liberación, llevando a cabo asesinatos selectivos de los secuestradores. De esta manera nació el grupo llamado Muerte a Secuestradores (MAS), un ejército privado de más de 2.230 hombres.
El MAS buscó inicialmente la liberación de Martha Nieves. El objetivo se lograba 92 días después de su rapto y sin pagar recompensa, aunque otras versiones hablan del pago de 12 millones de pesos por rescate. Después de esto, el MAS realizaría operaciones de limpieza social y asesinó a varios miembros del M-19.
El Mexicano estuvo relacionado con la violencia esmeraldera y adelantó una campaña personal contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) y contra la Unión Patriótica (UP), a las que consideraba una extensión del grupo guerrillero.
Frustrada incursión en la política Según Juan Pablo Escobar, hijo de Pablo Escobar, el cartel de Medellín financió las campañas presidenciales Alfonso López Michelsen y Belisario Betancur. En esa época se sondeó la posibilidad de la legalización de las drogas y la expedición de un marco legal que permitiera a los barones de la coca su participación en la vida social, legal y política del país. El nacimiento del Movimiento Latino Nacional de Carlos Lehder y de Civismo en Marcha de Pablo Escobar, quien ocupó un puesto en la Cámara de Representantes de Colombia, fue una expresión de este proceso. Pero dicho esbozo, fracasó por la oposición de los sectores tradicionales para aceptar estos hechos. El Nuevo Liberalismo, movimiento liderado por Luis Carlos Galán y por Rodrigo Lara Bonilla (nombrado ministro de justicia por Betancur), fue el adalid de esta cruzada contra la narcopolítica, que convirtió en el objetivo principal de sus críticas a Escobar.
En este marco de rechazo a la narco-política se dieron los primeros intentos de diálogo entre los traficantes de droga y el Gobierno sobre el tratado de extradición a los EE. UU. En una primera conversación con el procurador Carlos Jiménez Gómez en octubre de 1983, el jefe del ministerio público mostró su rechazo a la extradición y acordaría con los narcos, que amagaban con declarar la guerra, su retiro de la política. Así fue que al final Escobar se vio obligado a renunciar definitivamente a la actividad política.
Inicio de la Guerra contra el Estado
miniaturadeimagen|Carlos Lehder.
La difícil coyuntura que parecía desactivarse se complicó cuando la policía anti-narcóticos al mando del Coronel Jaime Ramírez (con el ministro Rodrigo Lara Bonilla detrás del operativo), desmanteló el complejo cocalero de Tranquilandia en marzo de 1984. Aquel golpe al Cartel de Medellín fue devuelto el 30 de abril de 1984, cuando dos sicarios de "Los Quesitos" mataron al ministro de justicia en el norte Bogotá.
El presidente Belisario Betancur inició la primera gran guerra contra el narcotráfico: se dispuso del embargo y del secuestro de bienes y del aumento de penas y multas para delitos asociados al tráfico de drogas, pasando estos al conocimiento de la Justicia Penal Militar. Los principales cabecillas del Cartel debieron refugiarse en Panamá e intentaron en mayo de 1984 en medio de los llamados Diálogos de Panamá, un último intento de acercamiento al Estado. Su fracaso trajo una importante consecuencia: el dinero fue reemplazado por el terror como principal recurso de enfrentamiento y diálogo. Meses después regresaron clandestinamente al país y la guerra total sería cuestión de tiempo.
El gobierno de Estados Unidos presionaba y el presidente Betancur autorizó la extradición de narcotraficantes. La extradición existía desde el gobierno de Julio César Turbay pero no se había llevado a la práctica aún.
Este fue el punto de partida de la guerra contra las drogas o periodo conocido como narcoterrorismo. Los miembros del Cartel de Medellín al mando de Pablo Escobar y otros narcotraficantes, se asociaron para evitar la aprobación del tratado de extradición a Estados Unidos y el cual estaba siendo evaluado por la Corte Suprema de Justicia. El grupo de narcotraficantes se hizo llamar "Los Extraditables".
Las increíbles ganancias hicieron que los principales miembros del cartel engrosaran fortunas, haciéndose ampliamente respetados y temidos. El lema inicial era “Plata o Plomo”, quien no estaba dispuesto a recibir sobornos y prestarse al servicio del cartel pasaba a ser un objetivo militar.
En este marco, el 6 y 7 de noviembre de 1985 un comando de la guerrilla M-19 realizó la Toma del Palacio de Justicia en Bogotá y en la retoma por la Fuerza Pública se destruyeron los archivos del narcotráfico y murieron 11 de los 24 jueces de la Corte Suprema de Justicia que había sido amenazada por el Cartel, motivo por el cual se afirma que el cartel financió al M-19 debido a que después de la guerra que hubo entre estas dos organizaciones vinieron acercamientos y reuniones entre el jefe del M-19, Iván Marino Ospina y Pablo Escobar. En 2020 ante la Comisión de la Verdad exmilitantes del M-19 reconocieron que la Toma del Palacio fue una decisión errada pero que de ninguna manera fue financiada por Escobar, ya que fue un operativo con objetivos políticos. La existencia de copias de las solicitudes de extradición y procesos judiciales en la cancillería y la embajada americana desvirtúa que la quema de expedientes fuera la razón de la operación guerrillera.
En estos años incluso se contrataron mercenarios extranjeros para entrenar a los sicarios del Cartel. El más recordado el israelí Yair Klein, que entrenó los grupos de Autodefensas de Fidel y Carlos Castaño y paramilitares del Magdalena Medio.
Mientras tanto el gobierno reaccionó y en febrero de 1987 fue capturado y extraditado Carlos Lehder, convirtiéndose en el primer miembro importante del Cartel de Medellín en ser sentenciado en Estados Unidos.
Inicio de la guerra contra el Cartel de Cali miniaturadeimagen|Miembros del cartel de Cali.
En 1984 Gilberto Rodríguez Orejuela del cartel de Cali, y Jorge Luis Ochoa, miembro del de Medellín, fueron detenidos en España acusados de estar preparando redes de tráfico en Europa. Estados Unidos pidió la extradición de los dos hombres, pero los tribunales españoles los enviaron a su país de origen, donde recobraron la libertad poco después.
El primer síntoma de conflicto se presentó en noviembre de 1987 con la detención de Ochoa en un lugar cercano en el Valle del Cauca. Se cree que el arresto fue fruto de una posible delación por parte del cartel de Cali. Ochoa abandonó la cárcel antes de terminar el año en medio de maniobras legales. Días antes, había caído en Estados Unidos un cargamento de droga del cartel de Medellín, aparentemente delatado por la banda caleña.
Según Jhon Jairo Velásquez alias Popeye, miembro del Cartel de Medellín, la disputa entre los dos bandos inició por rencillas entre empleados de Pablo Escobar y Helmer Herrera aparentemente por un lío de faldas:
Las principales manifestaciones de esta guerra fueron los asesinatos selectivos, cometidos principalmente en las ciudades de Medellín, Cali y Nueva York, los atentados dinamiteros contra instalaciones de "Drogas La Rebaja", (una cadena de farmacias legalmente constituida y de propiedad de los miembros del Cartel de Cali), un incendio provocado que dañó la sede de una emisora del Grupo Radial Colombiano, propiedad de los Rodríguez y el carro-bomba que detonó el 13 de enero de 1988 en el edificio Mónaco, propiedad de Pablo Escobar donde habitaba junto a su familia y sicarios del Cartel.
Las diferencias entre Cali y Medellín tuvieron efectos disímiles en dos aspectos centrales de las estrategias de legitimación de los grupos mafiosos. Por una parte, en Medellín, la mafia se sintió con derecho a disputar la hegemonía a las elites que habían abandonado su liderazgo tradicional, lo que provocó una mayor inclinación a enfrentarse con el poder estatal. En cambio, en Cali, la mayor solidez de la estructura social parece haber propiciado la estrategia de incorporación discreta emprendida por parte los traficantes locales de droga.
Intensificación del conflicto