Algemesí es un municipio y ciudad de la Comunidad Valenciana (España), Su población es de y está situado en la comarca de la Ribera Alta, provincia de Valencia. Está ubicado al este de la península ibérica, en la llanura litoral valenciana, junto a la desembocadura del Magro en el Júcar, y con una parte de su término municipal en el parque natural de la Albufera.

Su casco urbano se encuentra a 5 km de la capital comarcal (Alcira), a 30 de la provincial (Valencia) y a 378 km de la nacional (Madrid).

Debido al desarrollo demográfico y urbanístico del último siglo, los cascos urbanos de Algemesí, Alcira y Carcagente se encuentran prácticamente unidos, formando de hecho una conurbación con cerca de , siendo el segundo núcleo de población de la provincia de Valencia, tras la capital y su área metropolitana.

En el plano económico, el aprovechamiento de las aguas de la Acequia Real del Júcar introdujo al municipio en el regadío con cultivos como la morera y el arroz, que fomentaron el crecimiento de la villa, aunque, con el paso de los años, el cultivo de cítricos ganó terreno al arroz, siendo la principal fuente de ingresos del municipio durante más de un siglo (siglos y ).

Toponimia Algemesí, de fundación islámica como alquería, su topónimo procede del árabe al-jabbāzīn (الخبازين), que significa 'los panaderos' o 'los tahoneros'.José María Calvo Baeza, Nombres de lugar españoles de origen árabe, Madrid: Darek-Nyumba, 1990. Aunque su significado preciso sigue siendo objeto de debate.

Las primeras referencias documentales aparecen en el Llibre del Repartiment del Regne de Valencia (1244-1249), bajo la grafía medieval Aliemeçí, vinculada a una alquería del término de Alcira.

Varios investigadores han tratado de desentrañar su origen. En 2005, se propuso que se derivaría del árabe alkhamisī (vinculado a khamīs, "jueves"), vinculado a un suq ("mercado del jueves"), basándose en paralelismos como Alarba (proveniente del árabe *al-arbaʿāʾ*, "miércoles"). No obstante, se descartó esta teoría debido a incongruencias fonéticas: en valenciano, el sonido árabe khāʾ (escrito como kh) se transformó a *f*, *k* o *g* (por ejemplo, alfàbia, carxofa), nunca a la *j* palatal sonora característica del valenciano medieval, diferente a la *j* velar de Castilla.

Otras hipótesis, como la vinculación con la tribu Xemesa o el adjetivo *al-xamsī* ("soleado"), también tropiezan con problemas fonéticos. El árabe shīn (ش) se adaptó al valenciano como *x* (ej. Xàtiva), no como la *j* sonora de Gemesí. Según esta última teoría, significaría 'lugar soleado' (al-shammāsī الشمّاسي), es decir, lugar donde da el sol todo el día, ya que Algemesí es de las pocas poblaciones de la zona en las que no hay ninguna montaña cerca que le quite la luz solar durante el día. Pero esta última teoría no está respaldada.

Aunque la estructura *al-* (artículo árabe) sugiere un origen andalusí, la etimología definitiva sigue siendo un enigma para la toponimia valenciana.

En cuanto al gentilicio, los naturales de Algemesí son algemesinenses.

Historia

Edad Media y Moderna De fundación islámica, aunque poblado con cristianos nuevos tras su conquista por el rey Jaime I, su primera cita es en el Llibre del Repartiment, en 1243, y en 1373 se construyó un poblado o bovalar.

Formó parte del municipio de Alcira, hasta que en 1574 obtuvo la independencia, reservándose Alcira la jurisdicción criminal y mero imperio. En 1574, Felipe II le concedió la segregación de aquella convirtiéndolo en Universidad, tras pagar 8000 ducados. Le pertenecían los despoblados de Cotes, Pardines, Segreña y Fátima. Anteriormente, Cotes perteneció al conde de Cocentaina, Juan Ruiz Corella, quien en el año 1474 pleiteó con Algemesí por el gobierno de la Acequia Real. Mientras que Pardinas fue pretendida por el caballero Alfonso Llanos, en tiempos del Repartiment, según consta en el libro de Les Trobes, aunque finalmente perteneció a Pere Jofré y al marqués de Bélgida, quien cobraba los diezmos de las cosechas. Aunque más tarde entró a formar parte del señorío del conde de Cocentaina, y de los Falcó de Belaochaga, al igual que Cotes. Se dice que la pared que queda en pie era una de las de la iglesia de dicho poblado, y el retablo de esta iglesia se conserva en la basílica menor de San Jaime. Del mismo modo, la aldea de Segreña también perteneció al marqués de Bélgida. Finalmente, todos estos poblados pasaron a ser de Algemesí con la Revolución Liberal del . miniatura|Pedro Oromig, Embarque de moriscos en el grao de Valencia, 1613, Fundación Bancaja En 1608 se le concede a Algemesí el título de Villa Real, se introduce el sistema de insaculación para proveer los oficiales del gobierno municipal, obtiene el privilegio real de cogobernar con Alcira la Acequia Real del Júcar y, el 12 de noviembre, el rey le concede la celebración de feria anual durante veinte días.

De economía básicamente agraria, el aprovechamiento de las aguas de la Acequia Real del Júcar introdujo el cultivo de la morera y el arroz, que dieron un buen empujón al crecimiento de la villa; a pesar de todo, la expulsión de los moriscos y la compra de Cotes hicieron que el fuera de fuerte endeudamiento para Algemesí. En las Cortes Valencianas de 1626, el Brazo Real pidió la revisión de los límites de Algemesí, debido a los pleitos que tenían desde su segregación de Alcira. La villa de Algemesí pidió el aumento de salario del justicia, de su asesor y del mustassaf. Durante este siglo también pidió franquicia de amortización de capital el convento dominico de San Vicente.

En el Algemesí vive un periodo de gran prosperidad, ya que la situación económica mejora al finalizar la Guerra de Sucesión. Las tierras dedicadas al cultivo aumentan, sobre todo las dedicadas al arroz, unas 14 000 fanegas, y otras 16 000 de morera, trigo, maíz, cebada, habas y otros cultivos de regadío. El gremio de sastres atrajo gente de todas partes y los terratenientes disfrutaban de una gran prosperidad debido a la devaluación de la moneda. Había dos fábricas de aguardiente, catorce almazaras de aceite y cuatro molinos de arroz y harina.

Durante la segunda parte del siglo la industria de la seda vive sus últimos años, antes de que la enfermedad que afectó a la morera provocara la gran crisis económica. El la villa se vio gravemente afectada por las epidemias de cólera de 1834 y 1885; en este último año el 40 % de las defunciones (317 personas) fue por esta causa.

Edad Contemporánea La guerra de la Independencia española (1808-1812) y el largo epílogo de la guerra carlista (1833-1840) representaron una etapa de crisis. Aun así, en general, el supuso la construcción de los fundamentos del municipio actual. La expansión del regadío, las ventas de lo desamortizado, la introducción del guano (1852), la mejora de las comunicaciones por carretera (1844) y la construcción del ferrocarril (1853) supusieron nuevas posibilidades de crecimiento. Sobre la base de la trilogía arroz, huerta y cítricos se produce, entre 1880 y 1916, el primer impulso mercantil e industrializador del municipio. Al mismo tiempo, la estructura social algemesinense va experimentando variaciones, y continúa recibiendo nuevas corrientes inmigratorias. Este crecimiento obligó a las autoridades municipales a encargar al arquitecto Luis Ferreres el proyecto del ensanche urbano de 1893, teniendo como eje principal la actual calle de los Árboles, con espacios para usos diferenciados que, junto con la calle Montaña, incluía los nuevos fundamentos de las casas eclecticistas, modernistas, decó y racionalistas.

La guerra civil española (1936-1939) cortó por lo sano el crecimiento, y la posguerra, con el aislamiento y la autarquía, recluyeron a Algemesí en un puro y duro agrarismo donde el arroz se convirtió en el único producto de subsistencia. Aun así, Algemesí siguió siendo centro receptor de inmigración de población. Con el tímido aperturismo de finales de los años cincuenta empezó la recuperación, la cual estimuló de nuevo la producción citrícola, la educación y la preparación profesional para las futuras generaciones.

Tras la etapa de transición y la llegada de los ayuntamientos democráticos, Algemesí está disfrutando de una de sus etapas más prósperas y favorables de su historia, lo cual se puede observar en el crecimiento demográfico, llegando a los 28 000 habitantes.

Gota fría 2024 El 29 de octubre de 2024, la Comunidad Valenciana sufrió una de las peores catástrofes meteorológicas registradas en lo que llevamos de . Las intensas precipitaciones de esta gota fría desbordaron ríos y barrancos, provocando devastadoras inundaciones que superaron los 200 mm en muchas de las zonas afectadas.

Debido a esta Depresión Aislada en Niveles Altos, o también conocida como DANA, alrededor de 75 municipios de las comarcas de Requena-Utiel, la Hoya de Buñol, los Serranos, el Campo de Turia, el Rincón de Ademuz, la Ribera Alta, la Ribera Baja, Valencia, y la Horta Sur, se vieron afectados en la provincia de Valencia. Las inundaciones del pasado mes de octubre, arrasaron con centenares de carreteras, viviendas, vehículos e infraestructuras, dejando 232 víctimas mortales en la Comunidad Valenciana y aproximadamente 1 millón de afectados de manera directa e indirecta.

Algemesí: la zona más afectada de la Ribera Algemesí fue una de las zonas más afectadas, considerada como el epicentro de la tragedia en la comarca de la Ribera Alta. A pesar de no ser una de las localidades donde más litros de agua cayeron (169,4 l/m²), la fuerte crecida del volumen de la capacidad hidrográfica del río Magro acabó con gran parte de la ciudad, en apenas unas horas.

La Dana del 29 de octubre inundó las calles y casas de Algemesí, siendo una de las localidades más afectadas y considerada como la zona cero de la catástrofe en la Ribera (Alta). El desbordamiento del río Magro provocó que múltiples zonas de la ciudad, como el casco antiguo o el Raval de San Roque quedaran anegadas por el agua; con una altura que llegó a superar los 2,30 m, y que en cuestión de días se convertiría en lodo. De esta manera, una de las ciudades más importantes de la Ribera Alta, quedó totalmente incomunicada por semanas, con decenas de vecinos sin hogar e innumerables daños materiales.

Desbordamiento Río Magro El principal motivo de las inundaciones en la zona de la Ribera, fue el desmesurado aumento del caudal del río Magro, que provocó que ciudades como Algemesí, Carlet o La Alcudia quedaran destruidas por la fuerza de las corrientes del agua. La crecida del caudal de este afluente del río Júcar, fue debido a las elevadas cantidades de lluvia que almacenó, consecuencia de una madrugada regida por intensas e incesantes precipitaciones en el interior de la provincia. El río alcanzó su límite y arrasó con las localidades más cercanas, dejando cifras que alcanzaron los 630,6 l/m² según la AVAMET de Turís, los 445,4 l/m² en Chiva, según la Confederación Hidrográfica del Júcar, o en el caso del embalse de Forata, en el que llegó a registrarse un caudal de entrada superior a los 2000 m³/s.

Infraestructuras y hectáreas El temporal asociado a la Gota fría (DANA [Depresión Aislada de Niveles Altos]) del 29 de octubre de 2024 provocó graves daños en centros educativos de Algemesí, como el CEIP Carme Miquel, y el CEIP Sant Josep; ambos ubicados en el barrio del Raval de Algemesí (Valencia). Las precipitaciones superaron los 300 mm en 24 horas, inundaron aulas, causaron goteras y charcos, obligando a suspender las clases y, con éxito, evacuar a todo el alumnado. Aunque no hubo víctimas, los colegios sufrieron graves daños en su estructura e instalaciones, sumándose a problemas previos por filtraciones de agua en 2023, que en su momento exigieron soluciones urgentes. Debido a este suceso, se reubicó al alumnado en el CEIP Ribalta durante el resto del curso académico, medida que fue anunciada por su alcalde, José Javier Sanchis.