El Reino de Yugoslavia, que sucedió al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, fue un Estado situado en la península balcánica que existió desde el al . Compuesto por las siguientes siete provincias: Eslovenia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro, Macedonia, Croacia y Eslavonia.
El nuevo nombre del Estado era en realidad común ya antes de su institución oficial, siendo este poco usado fuera del ámbito oficial. Provenía del serbocroata Jug (sur) y Slavija (territorio eslavo), término por el que se designaba desde el siglo a los eslavos del sur, aunque normalmente sin incluir a los búlgaros.
La existencia del reino se divide políticamente en cuatro fases diferenciadas: la dictadura real de Alejandro I de Yugoslavia, la regencia de su primo Pablo tras el asesinato de aquel, el corto gobierno del general Dušan Simović, que derrocó al regente, y la guerra mundial, durante la que el país quedó desmembrado y el reino solamente existió formalmente. El asunto que dominó principalmente la política yugoslava fue la forma de Estado y los intentos de resolución de los conflictos nacionalistas entre las distintas comunidades del país, en especial el descontento croata por la falta de autonomía respecto del Gobierno central. Durante la dictadura y parte de la regencia, el Gobierno trató de unificar por la fuerza el país y acabar con los regionalismos imponiendo un nacionalismo yugoslavo unificador, sin éxito. Únicamente en vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial se logró alcanzar un acuerdo reformista entre el regente Pablo y el dirigente croata Vladko Maček que no se pudo aplicar en su totalidad y dejó muchos descontentos.
En política internacional, el país mantuvo sus alianzas favorables a los vencedores de la Primera Guerra Mundial (en especial con Francia), entre los que se contaba, pero, desde mediados de la década de 1930, fue estrechando relaciones, especialmente económicas, con las potencias fascistas. Muy dependiente del comercio con estas y de sus pertrechos, al estallar la guerra declaró su neutralidad. Fue quedando rodeada por naciones hostiles aliadas con Italia y Alemania, que aumentaron su presión sobre Yugoslavia para que se uniese a ellas, cosa que acabó haciendo ante la falta de ayuda aliada en marzo de 1941, aunque de manera condicional. El disgusto de parte del Ejército y de la población por la alianza con los italo-germanos llevó a un golpe de Estado que acabó con la regencia y precipitó en pocos días la invasión del país, que no se pudo evitar. El Gobierno real partió al exilio en Gran Bretaña y el país fue dividido por los invasores, manteniendo su unidad solamente de manera formal y por la negativa de los Aliados a reconocer el reparto del territorio por el Eje.
Económicamente el reino comenzó con una dura depresión económica debido a la crisis agrícola mundial de finales de la década de 1920 y la llegada de la Gran Depresión a Yugoslavia. A mediados de la década siguiente se produjo una cierta recuperación y mejora de la situación en el campo y de desarrollo de la industria, aunque no fue suficiente para mejorar de manera notable el nivel de vida de la población, que crecía rápidamente. Los preparativos para la guerra volvieron a empeorar las condiciones de vida de la población y la economía nacional, muy dependiente del Eje.
Antecedentes
Las tensiones entre el nacionalismo serbio (envalentonado por el carácter centralista del Estado) y el croata, acostumbrado a la política obstruccionista de oposición, estallaron con el asesinato en el Parlamento del reino del líder del Partido Campesino Croata por parte de un diputado montenegrino. El sistema parlamentario fue incapaz de resolver los problemas políticos del país. El último gobierno democrático, una coalición de cuatro partidos presidida por el esloveno Anton Korošec, presentó la renuncia al soberano en diciembre de 1928; Korošec confesó que los miembros de la coalición no veían manera de poner fin a la oposición del Partido Campesino Croata (PCC). Para abandonar esta, el PCC exigía una reorganización federal del Estado. Ello llevó al rey a clausurar el Parlamento y asumir el gobierno del país de una manera dictatorial a partir del 6 de enero de 1929. La Constitución de Vidovdan fue abolida y los partidos políticos, prohibidos. Sin embargo, esto únicamente reavivó las tensiones.
Además del grave problema político la dictadura heredó del anterior periodo de gobierno parlamentario un creciente problema de superpoblación rural, debido al rápido aumento de la población y la falta de empleo fuera de la agricultura para absorberlo. De alrededor de 14 millones de habitantes en 1931, cerca de 9,2 millones vivían de la agricultura. Abundaba el pequeño propietario que, a pesar de poseer tierras, no era capaz de sobrevivir con su producción. Alrededor de un tercio de la superficie del país era bosque, siendo la industria maderera y de derivados la principal del país y su principal exportación; esta amplitud de los bosques limitaba la cantidad de tierras disponibles para el cultivo de una la población que se multiplicaba. La cantidad de territorio dedicado al cultivo extensivo impedía lograr empleo para todos los campesinos, mayoritariamente pequeños propietarios, y mantenía su nivel de vida bajo.
La dictadura real (1929-1934) Política interior Comienzo popular Por decreto real del , el rey abolió la Constitución de Vidovdan y todos los derechos que contenía. Promulgó además otra ley, la de defensa del Estado, que reforzaba las medidas anticomunistas aprobadas en 1921 y prohibía la oposición al nuevo régimen. Los partidos políticos fueron disueltos y sus periódicos clausurados, quedando prohibida la formación de nuevas organizaciones políticas basadas en regiones, religiones o nacionalidad. Los cargos de las administraciones locales fueron relevados por representantes nombrados por el nuevo Gobierno. El rey Alejandro tomó para sí los poderes del Estado, nombrando un nuevo Gobierno que solamente era responsable ante él, acabando así el periodo de gobierno parlamentario. El monarca indicó, sin embargo, que la dictadura sería temporal y solo la había implantado por la crisis del país. La proclamación de la dictadura y la abolición de la Constitución centralista fue recibida al comienzo con alivio y satisfacción por la población. El primer ministro elegido por el monarca fue el jefe de la guardia real, el general Petar Živković, allegado del rey, mientras que los ministros eran antiguos políticos veteranos de todas las principales formaciones políticas, que ingresaron en el Gobierno generalmente sin su respaldo (salvo Korosec). La maniobra del rey no fue mal recibida en el extranjero, donde se deseaba acabar con la inestabilidad en el país ni al principio por la oposición, que se alegró de la abolición de la odiada Constitución de Vidovdan y de las promesas del soberano de comenzar un nuevo proceso político. Las primeras expresiones contrarias a la dictadura real provinieron de algunos partidos serbios, los demócratas y los agrarios de izquierdas, que trataron en vano de cooperar con el Partido Campesino Croata. Entre las primeras medidas del Gobierno real estuvieron la implantación de la censura y la creación de un tribunal especial dedicado a juzgar delitos políticos.
El , el país pasó a llamarse oficialmente Yugoslavia y se cambió la ordenación territorial, creándose nueve nuevas provincias (las banovinas), que sustituyeron a las treinta y tres unidades administrativas vigentes desde 1924, de inspiración francesa. Las unidades tenían su base en motivos económicos y políticos —el intento de aniquilación de los regionalismos—. Los gobernadores provinciales eran nombrados por decreto real y respondían únicamente ante el rey. Fue entonces cuando Vladko Maček, dirigente del Partido Campesino Croata, pasó a oponerse a la dictadura real. Las nuevas unidades administrativas (banovinas) no contaron, empero, con autonomía.
+Las nuevas unidades administrativas de 1929 Banovina Capital Población SuperficieBanovina del DravaLiubliana1 040 00015 936Banovina del SavaZagreb2 320 00036 897Banovina del VrbasBania Luka850 00020 558Banovina del LitoralSplit800 00019 417Banovina del DrinaSarajevo1 400 00029 273Banovina de ZetaCetiña740 00032 322Banovina del DanubioNovi Sad2 100 00025 721Banovina del MoravaNiš1 200 00025 721Banovina de VardarSkopie1 405 00039 566thumb|400px|Mapa de las provincias del Reino de Yugoslavia entre 1929 y 1941. El , el soberano manifestó su intención de no volver a instaurar la antigua ordenación territorial y de no permitir el regreso a la política de los antiguos partidos.
En los primeros meses, la dictadura llevó a cabo medidas que se consideraban necesarias y urgentes. Se creó un Banco Agrario (, se reorganizó la administración, inflada por el favoritismo, y se unificaron las leyes, medidas que el Parlamento no había logrado aprobar desde la independencia. Se redujo parcialmente también la opresión militar en Macedonia. La corrupción administrativa se redujo efímeramente, aunque los nuevos ministros siguieron colocando a sus partidarios en puestos gubernamentales.
Decadencia de la dictadura A los pocos meses, sin embargo, quedó manifiesta su falta de un programa claro y la aparición de la Gran Depresión acentuó las dificultades del régimen. La agudización de la crisis económica, que ya había comenzado en la agricultura en 1927 con la continua rebaja de los precios de sus productos, empobreció a la mayoría de la población, campesina. La bajada de los precios de las principales exportaciones yugoslavas (productos agrícolas y materias primas) perjudicó a la balanza de pagos. El creciente proteccionismo de los países industrializados —destino de sus exportaciones— en la nueva década menoscabó el comercio exterior del país. La situación económica comenzó a deteriorarse notablemente en 1931, con la imposibilidad de emigrar y la continua retirada de los créditos a corto plazo al país, que había comenzado el año anterior.
El , en parte para facilitar la obtención de un crédito internacional que paliase la penuria económica, el régimen promulgó una nueva Constitución. El régimen trataba también con esta medida de ganar popularidad e intentar prevenir un derrocamiento del régimen como el sucedido en esa época en España, que había acabado con la monarquía. A pesar de garantizar los derechos individuales, contenía severas limitaciones políticas: concedía gran poder al Gobierno y al rey, las elecciones parlamentarias dejaban de realizarse mediante voto secreto y la mitad del Senado era escogida por el monarca. El gabinete seguía siendo responsable únicamente ante el rey, que podía cambiarlo a voluntad. El artículo 116 le otorgaba poderes extraordinarios en situaciones de emergencia.
El rey había conseguido la destrucción temporal de los antiguos partidos políticos, ninguno de ellos nacional, pero había sido incapaz de sustituirlos con otras formaciones políticas, formándose un vacío en la política yugoslava en la que el monarca gobernaba apoyándose fundamentalmente en el Ejército y la burocracia. En especial, la dictadura había desbaratado los partidos serbios, al tiempo que reforzó involuntariamente a los principales croata, esloveno y bosníaco. Mientras, a pesar de las proclamas reformistas, se mantenían las políticas centralizadoras que habían disgustado a los regionalistas. La oposición, sin embargo, tenía graves desavenencias: el Partido Campesino Croata deseaba dar prioridad a la reforma territorial del Estado para implantar un sistema federal que reconociese los derechos políticos croatas, mientras que las formaciones serbias preferían en general comenzar por restaurar la democracia parlamentaria.