El primer canto del Infierno de la Divina comedia del poeta florentino Dante Alighieri es el proemio del poema en su conjunto. Se sitúa en la selva oscura y después en el camino que lleva a la colina del Purgatorio. Transcurre en la noche entre el 7 y el 8 de abril de 1300 (Viernes Santo) o, según otros comentadores, entre el 24 y el 25 de marzo de 1300 (aniversario de la Encarnación de Jesucristo).

Aquí Dante encuentra a Virgilio, quien lo acompañará en la visita por el Infierno, la primera etapa de su purificación del pecado.

Incipit El incipit de la obra es:

Resumen Es la primavera de 1300, año del primer jubileo. Dante tiene 35 años, es decir, a mitad de su vida (en medio), pues en su tiempo la esperanza de vida era de 70 años, como ya había señalado en el Convivio. Pero se encuentra en una situación difícil ya que ha perdido la "recta vía", hallándose rodeado por una selva oscura, alegoría de la perdición y del pecado. Cuanto más se encamina en esta vía, más oscura se vuelve. A un cierto punto, siendo de noche, Dante se da cuenta de que se ha perdido y no hay salida, tanto es así que el protagonista señala que en el "hueco de mi corazón" (referencia a la parte cóncava del corazón en la que se deposita mucha sangre y, según Boccaccio, descansan los espíritus vitales) había durado la noche entera. miniatura|180px|Manuscrito con la primera página del Infierno.

Al despertarse, Dante ve los rayos del sol, que representan alegóricamente la presencia de Dios en la Comedia, que llegaban hasta allí gracias a algunos agujeros que formaban las hojas. Entonces, gracias al coraje que le infundía la luz, decide continuar explorando. Apenas iniciada la subida de la colina, tres bestias impiden que continúe su camino, a tal punto que, perdida la esperanza de llegar a la cima, el poeta es empujado al valle de la perdición.

Pero de repente surge una figura, a la cual Dante pregunta si se trata de un hombre de carne y hueso, o bien un espíritu. Se trata del alma de Virgilio, que comienza revelándole que Cristo intervendrá para salvar a los hombres. Luego agrega que es posible salvarse de las tres bestias que lo acosan, pero con la condición de que visite el Infierno, reino de la perdición, el Purgatorio, reino de la penitencia, y el Paraíso, reino de la bondad y sede de Dios. Este es el único camino de salvación, señala Virgilio. Dante caminará bajo su guía en el Infierno y el Purgatorio, y bajo la guía de Beatriz en el Paraíso.

Análisis del canto La selva (vv. 1-12)

En el primer verso de la Divina Comedia, Dante enfatiza que su experiencia es colectiva, usando el adjetivo nuestra en lugar de mía. Para el poeta, la mitad de la vida de un individuo es a la edad de treinta y cinco años, pues consideraba como setenta años la cantidad promedio de vida, según escribió en el Convivio, IV 23, 6-10, a su vez citando el Libro de los Salmos. Siendo que él nació en 1265 se puede entender por qué se encuentra en 1300, un año altamente simbólico, en el cual se produjo el primer jubileo. Además la palabra camino introduce ya el tema del viaje que el poema narra. miniatura|250px|La selva oscura (I, vv. 1-2). Dibujo de Federico Zuccaro, 1586/8.

Algunos críticos tienen una particular visión sobre el valor de la palabra nuestra, que tendría la función de Dante de incluir la mayor cantidad de nociones culturales posibles: el adjetivo, de hecho, podría referirse a la llamada "teoría del gran año estoico". Esta teoría fue naturalmente argumentada por los estoicos en época antigua: según ellos, la duración del mundo es de 13 000 años, al inicio del cual los planetas (en la teoría geocéntrica) estaban todos perfectamente alineados. También según esta teoría, 13 000 años más tarde el mundo sería víctima de un gran incendio del cual nacería una nueva humanidad.

La teoría de los estoicos, entonces, pone a Dante en el momento preciso a mitad de los 13 000 años, por eso se puede afirmar que el 1300 es, según los estoicos, el año 6500 después de la creación del mundo. Se puede afirmar esta teoría sobre la base de algunos complicados cálculos que se pueden realizar al leer la Comedia. Considerando estos cálculos y la teoría estoica, el alineamiento de los planetas debería haber sucedido el 8 de junio de 2007. No hubo ningún incendio regenerador, pero la presencia de una teoría proveniente de la filosofía estoica en la Divina comedia es fascinante y muy bien fundada, a pesar de que la hipótesis más aceptada continúe siendo aquella según la cual Dante con 35 años, después de la muerte de Beatriz, se encuentra en una selva no solo llena de pecado y perdición, sino también de gran y terrible dolor.

La acción comienza in medias res. Esto permite a Dante evitar algunos puntos "incómodos" de la narración, de los que asegura no acordarse, se desmaya o está ausente a nivel intelectual, a pesar de que físicamente siempre está. El poeta se perdió en una selva oscura, en un plano alegórico en un momento difícil de su vida y más en general en una selva del pecado y el error. Como claro cronotopo, la selva oscura representa la perdición y el error análogamente a cuanto sucede en la fábula popular. La "recta vía" representa claramente la rectitud, es decir el cronotopo opuesto. miniatura|250px|Alessandro Vellutello, la selva del pecado

Y qué dolor, qué miedo es para el Dante-narrador (en el flash-back en el cual está contado todo el poema) acordarse de la "dureza" de la selva selvática y difícil. Esta selva (es decir, el pecado) es así de amarga que la muerte es todavía peor, pero para hablar del bien que el poeta encontró, se presta de buena manera a revivir aquella experiencia: es el concepto de comedia, un duro inicio se corona en un final feliz. Dante no recuerda bien cómo hizo para perderse a causa de una confusión de los sentidos que le hizo perder el camino.

La colina iluminada por el sol (vv. 13-30) En un cierto punto, Dante llega a los pies de una colina (o deleitoso monte en el v. 77) en donde termina la selva (la valle), detrás del cual está saliendo el sol que calma la inquietud que siente Dante. La luz simboliza la gracia divina que ilumina el camino humano, por lo tanto la colina es un camino de salvación, interpretado por algunos como la felicidad terrenal a la cual cada persona tiende naturalmente. Dante cree poder pasar la colina solo con sus fuerzas y comienza a esfumarse el miedo que había sentido la noche anterior. Después descansa un momento y continúa subiendo (con una perífrasis: tal que el pie firme era siempre el más bajo).

Las tres Bestias (vv. 31-60) La subida apenas empezó cuando aparece una onza ligera y veloz, cubierta la piel con manchas (una especia de leopardo o de lince, no existe traducción precisa para la palabra onza) que no se mueve de enfrente de Dante, sino que, al contrario, lo empuja hacia atrás (me volví muchas veces para volverme). La onza, así como los animales que vendrán después, son símbolos de virtud o debilidad según los bestiarios medievales. En este caso, todos los críticos coinciden en indicar a la onza como símbolo de lujuria (en referencia a Florencia). Dante no dice si esta onza se acerca o se escapa, pero da una indicación sobre la hora: es la hora de la mañana en la cual el sol sale con las estrellas que estaban con ella al momento de la Creación. La primera constelación del zodiaco es Aries, por lo tanto era un tiempo cercano al equinoccio de primavera, momento propicio del año que hace pensar a Dante que podrá evitar a aquella bestia.

Pero la esperanza se esfuma rápidamente al aparecer un león, que aparece frente a Dante con la cabeza alta y con rabiosa hambruna, con tal ímpetu que parecía que el aire temblase. El león viene indicado como símbolo de soberbia (en referencia al Imperio).

Inmediatamente después aparece una loba llena de marcas en el cuerpo y flaca. Según Dante, la loba había hecho infeliz la vida de mucha gente. Esta se acerca de tal forma que Dante pierde la esperanza de poder subir toda la colina. La loba es la bestia más peligrosa y viene considerada como símbolo de avidez: la Iglesia que siempre quiere más y no, como se tiende a decir, de avaricia; de hecho, la avaricia indica tendencia a mantener para uno mismo y no donar lo que ya se tiene. La avidez, en cambio, indica la voluntad de querer un bien siempre en cantidad mayor. La dependencia a estos bienes es el mal mayor en los hombres y el más difícil de superar. De hecho Dante, al igual que un jugador que sigue jugando hasta que no pierde todo, se siente ahora triste por culpa de la bestia. La loba va acercándose cada vez más y empuja a Dante hacia selva del pecado.

Otros indican a las bestias como símbolos de las tres categorías de pecados que corresponden a las zonas del Infierno: incontinencia (onza), violencia (león) y fraude (loba). Otros hacen en cambio una interpretación política de los poderes que regían en la Italia medieval: la onza como los príncipes feudales, el león como el Imperio y la loba como la Roma papal (referencia a la Luperca). Sin embargo, de las tres bestias la que causó más problemas de interpretación fue la loba: algunos, como Singleton, la asocian al fraude, mientras que otros grandes analistas de Dante, como Gorni, la identifican con la envidia.

Aparición de Virgilio (vv. 61-99) miniatura|250px|Canto I, Giovanni Stradano, 1587.

Mientras, Dante no solo vuelve atrás sino que rovina, es decir, se precipita rápidamente en la selva pecadora, e improvistamente aparece una figura: alguien que parece áfono dado que no habla y se presenta delante de Dante, quien le pide misericordia, sea alma o persona viva. Inmediatamente la figura responde: "No hombre, hombre ya fui"; y para presentarse específica que sus padres fueron lombardos (más precisamente mantovanos) y que nació sub Iulio, es decir, al tiempo de Julio César, aunque no lo vio, y vivió bajo el buen Augusto en el tiempo de los "dioses falsos y embusteros", es decir, tiempos del paganismo. "Poeta fui, y canté a aquel justo hijo de Anquises, que vino de Troya, después del incendio de la soberbia Ilion (Troya)"; está hablando de Eneas y de la Eneida. Nótese un anacronismo por parte de Dante: en los tiempos en los cuales vivió Virgilio, Lombardia no tenía todavía este nombre en cuanto que el nombre deriva de la población bárbara de los lombardos; por lo tanto, el mismo Virgilio no debería decir que sus padres fueron lombardos.

Después hace una pregunta directamente a Dante: "¿Porqué a tanta angustia te vuelves? / ¿Porqué no trepas el deleitoso monte, / que es principio y razón de toda alegría?". Dante ya reconoció a su maestro y, avergonzado, lo llama por el nombre, diciendo: "¡Oh! ¿Eres tú aquel Virgilio, aquella fuente / que expande de elocuencia tan largo río? / le respondí, avergonzada la frente. / ¡Oh! De los demás poetas honor y luz, / válgame el largo estudio y el gran amor, / que me han hecho ir en pos de tu libro. / Tú eres mi maestro y mi autor: / tú sólo eres aquel de quien tomé / el bello estilo, que me ha dado honor". Acto seguido, Dante le pide ayuda con aquella bestia que le hizo regresar y que le hace temblar las venas y el pulso. Virgilio entonces indica a Dante, quien comenzó a llorar, que le conviene iniciar otro viaje para salir de este lugar, porque la loba no deja pasar a nadie; al contrario, mata a aquel que intenta pasar porque es su naturaleza malvada: ella no satisface jamás su hambrienta voluntad. Es más, después de haber comido tiene más hambre que al principio y se une con muchos otros vicios. El hecho de que Dante llame a este animal loba y no lobo podría ser a causa de que él quería aludir a la loba capitolina, es decir a Roma, sede del corrupto papado. miniatura|280px|Ilustración del canto I por William Blake.

Dante elige Virgilio como guía por diversos motivos: