miniaturadeimagen|300px|“Das Müssen ist ein Bitterkraut”, caricatura de Arthur Thiele en el que se muestran a perros antropomórficos, un adulto golpeando a un infante con una sombrilla; 1936. El maltrato infantil o abuso infantilExiste una preferencia cada vez mayor por el término «maltrato infantil» frente al de «abuso infantil», por cuanto el primero resulta más inclusivo respecto de las distintas condiciones que puede presentar y porque reduce el impacto emocional del término «abuso»; cf. Oscar Osvaldo Camacho Mata y Gonzalo Musitu Ochoa, El maltrato infantil..., pág. 29. es una tarea complicada, aunque existe un amplio acuerdo sobre la definición, plasmada en la Convención de los Derechos del Niño, ya que en ella coexisten diferentes perspectivas: física, médica y sociológica. En el Nuevo diccionario para el análisis e intervención social con infancia y adolescencia además de la definición citada anteriormente son referidas otras dos definiciones que aparecen en la literatura técnica.
El maltrato infantil ha sido un conflicto que ha persistido desde los pueblos y civilizaciones de la antigüedad en que se utilizaba a los niños, niñas y adolescentes para realizar sacrificios y rituales. Sin embargo, según este texto, no hace tanto tiempo que la sociedad obtuvo control sobre el abuso en las personas menores de edad. En los Estados Unidos se creó una organización la cual, se dedicó ayudar a niños desamparados y la misma fue conocida como Child Welfare Movement (Movimiento Bienestar de la Infancia). Además surgieron otras organizaciones contra el maltrato infantil tal como la Sociedad Neoyorquina para la Reforma de los Delincuentes Juveniles en 1825, cuyo propósito fue ayudar a niños maltratados y abandonados por padres o familiares. Años más tarde se fundó en el estado de Nueva York la Society for Prevention of Cruelty of Children / Sociedad para la prevención de la crueldad contra niños la cual, surgió como fuente de inspiración para desarrollar otras organizaciones contra el abuso infantil en los Estados Unidos y Europa. Aunque, según el texto, en 1874 fue la primera vez que se ganó un caso referido al abuso o maltrato de infantil cuando una menor de nueve años nativa del estado de Nueva York fue sometida a abuso físico. Una trabajadora de caridad ayudó a la criatura y la misma acudió a la Sociedad Americana para la Prevención de crueldad de los animales donde la trabajadora, encargada del caso de la menor, expresó lo siguiente: «La menor merecía tanta protección como un perro común» y con estos testimonios pudieron ganar el caso.Gomez de Terrenos, I. (1995). Los profesionales de la salud ante el maltrato infantil: Granada: Comares, pp. 15-50.
Existen distintos tipos de maltrato infantil fuera del maltrato infra-familiar, como jardines de infantes, escuelas, o clubes deportivos. Es por eso que también existen distintos tipos de maltrato, los cuales son: Maltrato físico: representa la acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño, o que lo coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia intencionada. Abandono físico: es aquella situación en la que las necesidades físicas básicas del menor no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que convive con él. Abuso sexual: se trata de cualquier clase de placer sexual con un niño por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad, no siendo necesario que exista un contacto físico, utilizándose al niño como objeto de estimulación sexual. Incluye el incesto, la vejación sexual, la violación y el abuso sexual sin contacto físico. Maltrato emocional: está constituido por conductas de los padres o cuidadores, como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas, aislamiento, atemorización, que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo social, emocional o intelectual del niño. Abandono emocional: ocurre cuando el niño no recibe el afecto, la estimulación, el apoyo y la protección necesarios en cada estadio de su evolución y, por lo tanto, se inhibe su desarrollo óptimo. Existe una falta de respuesta por parte de los padres o cuidadores a las expresiones emocionales del niño o a sus intentos de interacción o aproximación. Síndrome de Münchhausen: se presenta cuando los padres o cuidadores del niño lo someten a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto. Maltrato institucional: se trata de cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o de la actuación individual del profesional que comporte el abuso, la negligencia, el detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración, o que viole los derechos básicos del niño o de la infancia. Roberto Glorio, «Violencia Infantil», página 206. Otras formas de maltrato: además de estas, puede haber otras formas de maltrato, tales como obligar al menor a que realice actividades delictivas, a que lleve a cabo la mendicidad e, incluso la sobreprotección por parte de sus familiares.
Concepto
El Nuevo Diccionario para el Análisis e Intervención Social con Infancia y Adolescencia (Solís de Ovando, 2021) registra tres entradas para maltrato infantil:
Toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que la persona menor de edad se encuentre bajo la custodia de sus padres/madres, de un tutor/a o de cualquiera otra persona que la tenga a su cargo. (Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, artículo 19. Cualquier acción u omisión no accidental en el trato hacia una persona menor de edad, por parte de sus madres, padres o cuidadoras/es, que le ocasiona daño físico o psicológico y que amenaza su desarrollo integral. Abusos y/o trato negligente del que son objeto las personas menores de edad por parte de sus madres, padres o cuidadoras/es, incluyendo todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, exposición a la violencia de género, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño/a o poner en peligro su supervivencia.
Según la OMS el maltrato infantil se define como los abusos y desatenciones que reciben los menores de 18 años, incluido el maltrato físico, psicológico o sexual, que dañen su salud, desarrollo o dignidad, o bien pongan en riesgo su supervivencia. Señales del maltrato infantil
Cambio repentino en el comportamiento o rendimiento en la escuela. Estado de alerta, en espera de que algo malo suceda. Mal comportamiento. Salir de casa temprano, llegar a casa tarde y no querer ir a casa. Temor cuando se le acerca un adulto y al contacto físico. Llanto fácil. Apartamiento de las amistades y las actividades habituales. Depresión, ansiedad o miedos inusuales, o pérdida repentina de la confianza en sí mismo. Ausencias frecuentes de la escuela o negativa a tomar el autobús escolar. Intentos de huida o fuga de casa. Comportamiento rebelde o desafiante. Irritabilidad Intentos de suicidio. Conocimiento, comportamiento, dibujos y lenguaje sexual que no corresponde con su edad. Alteraciones del sueño: terror nocturno, pesadillas. Cambios en la higiene. Trastornos alimentarios. Regresiones del tipo de volver a mojar la cama Estrés crónico. Problemas de vinculación y apego. Inadaptación. Exceso de responsabilidades no adecuadas a la edad.
Consecuencias del maltrato Este puede tener consecuencias a largo plazo ya que genera estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, como depresión, obesidad, comportamientos sexuales de alto riesgo, embarazos no deseados, se vuelven adictos a sustancias como alcohol, tabaco y otras drogas.
El maltrato puede contribuir a las enfermedades del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de transmisión sexual.
El maltrato psicológico que recibe el niño a consecuencia del maltrato que se ejerce sobre él, puede afectar su desarrollo en la infancia y si no se tiene un tratamiento psicológico podría tener consecuencias en la vida adulta; ya que puede generar en el niño una baja autoestima, problemas en el rendimiento escolar, ser tímidos, pueden llegar a ser más agresivos, comportamiento más hostiles y llegar a ser poco afectivos. Además es frecuente que estas conductas se repitan en sus relaciones interpersonales, llegando a ser muy hostiles o dependientes hacia el otro.
Estas situaciones de maltrato psicológico, obliga a los niños a utilizar una gran cantidad de energía psicológica para desarrollar mecanismos de adaptación. Como por ejemplo en las relaciones interpersonales caracterizadas por la dependencia y el rechazo; ésta aparece por la indiferencia de los padres, por lo que el niño puede convertirse en un ser muy dependiente de los signos de afecto de cualquier adulto, llamando su atención para procurarse un poco de afecto, exponiéndose permanentemente al peligro del abuso sexual o del rechazo.
Las consecuencias que vive un niño, niña o adolescente maltratado empiezan desde que pasa por esa situación y pueden prolongarse por largo tiempo, incluso años o décadas y llegar a comprometer su vida adulta.
En general, el niño maltratado no cumple con el desarrollo de las metas de su crecimiento y desarrollo, es decir, autoestima, felicidad, salud, creatividad, solidaridad, autonomía y espiritualidad en un ambiente bidireccional de construcción entre los padres y los niños. Estas habilidades se ponen al servicio del fomento del tejido de la resiliencia, que es la capacidad humana para triunfar de cara a la adversidad.
Las consecuencias que enfrenta un menor maltratado dependen en gran medida del tipo de maltrato, recurrencia, vínculo con el agresor, uso de violencia física, acceso oportuno a los servicios profesionales de protección infantil y atención médica.
Principalmente se requiere de un planteamiento bien constituido que vaya dirigido a los padres para que ellos reciban el conocimiento, apoyo e información adecuada y correcta para la educación de sus hijos, así como las escuelas para padres en las cuales se les alienta a adoptar buenas estrategias en las relaciones padres-hijos.
Dar programas dentro de las instituciones hospitalarias y educativas para informar a los niños sobre los abusos sexuales en la infancia. Haciendo énfasis en la propiedad de su cuerpo, las diferencias entre los contactos normales y los tocamientos impúdicos, cómo reconocer las situaciones de abuso, cómo decir «no» y sobre todo cómo revelar los abusos a un adulto en el que confíen. Difusión de información sobre la eficacia de las intervenciones y expansión de la aplicación de las intervenciones de eficacia demostrada.
Tratamiento
El niño podría necesitar tratamiento médico y asesoramiento. Existen grupos de asesoramiento y apoyo que están disponibles para los niños y para los padres que quieren recibir ayuda. Hay departamentos o agencias estatales y gubernamentales que son responsables de la protección de los niños menores de 18 años. Las agencias de protección infantil usualmente toman una decisión de si el niño debe ir a un hogar de cuidado temporal o puede regresar a casa. Las agencias de protección infantil generalmente hacen un esfuerzo por reunir a las familias cuando es posible. El sistema varía de un estado a otro, pero usualmente incluye un tribunal de familia o un tribunal que maneja casos de abuso infantil.
El maltrato o abuso físico