Floridablanca es un municipio colombiano del departamento de Santander al noreste de Colombia. Tiene una extensión aproximada de 97 km²; se encuentra conurbado con la ciudad de Bucaramanga y pertenece a su área metropolitana. Floridablanca es conocida por sus obleas, su turismo, sus parques, sus centros comerciales, sus clínicas, su educación de calidad y ha sido polo del progreso de la región durante los últimos años.
Como muestra del crecimiento en sus últimos años ha contribuido con un gran aporte al desarrollo de la región, su crecimiento urbanístico va acorde con las necesidades del área metropolitana de Bucaramanga.
División Político-Administrativa miniaturadeimagen|Palacio Municipal de Floridablanca. La Cabecera municipal se encuentra dividida en 8 comunas Corregimientos Floridablanca tiene bajo su jurisdicción varios centros poblados, que en conjunto con otras veredas, constituye los siguientes corregimientos: CorregimientoCentros PobladosVeredas1 Altos de Oriente Calatrava La Cidra Montearroyo Villas del GuadalquivirAlsacia, Casiano, Guayana, Helechales.2 Bellavista El Mortiño Km 14Aguablanca, Vericute.3 Ruitoque Country Trinitarios Valle del RuitoqueRío Frío, Ruitoque.
Área metropolitana El área metropolitana de Bucaramanga está conformada actualmente por los municipios de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta.
Fue creada mediante la Ordenanza 20 del 15 de diciembre de 1981 por la Asamblea de Santander, en la cual se ponía en funcionamiento un área metropolitana, conformada por Bucaramanga, como gran centro urbano o núcleo principal y las localidades contiguas de Floridablanca y Girón.
En el año de 1984, se expidió la Ordenanza 48 en la cual se autoriza la entrada del municipio de Piedecuesta al área metropolitana de Bucaramanga, lo cual fue formalizado mediante el Decreto 332 del 2 de marzo de 1985.
Historia Guanes Primeros pobladores El territorio que ocupa actualmente el municipio de Floridablanca fue ocupado en los tiempos prehispánicos por el cacique Guane, al igual que Bucaramanga y Piedecuesta, aunque es muy poco probable que existiera algún asentamiento humano de importancia ya que la cercanía a la triple frontera en que convergían Guanes, Yariguies y Chitareros convertía a los poblados allí situados en víctimas potenciales de los enemigos.
Vestigios del pueblo guane se encuentran en la Mesa de Ruitoque, en unas cuevas, en donde fueron encontrados dibujos similares a los existentes en la piedra del sol hallada en el casco antiguo del municipio. En 1540 Martín Galeano conquistó la región y venció a los indígenas.
Los Guanes, después de los Chibchas Muiscas, fueron el pueblo prehispánico que más se destacó por el amplio desarrollo de sus manifestaciones culturales, que los diferenciaron de sus vecinos más inmediatos: Yariguies al occidente y al noroccidente, Chitareros al nororiente, Laches al oriente y Muiscas al sur.
Ellos ocuparon territorios de lo que hoy es Oiba, hasta la meseta de Bucaramanga, comprendiendo territorios de Charalá, Socorro, San Gil, Barichara, Mesa de los Santos, Piedecuesta, La Vega de Saravita (Saravita nombre indígena del río Suárez), la margen occidental del río Chicamocha y Floridablanca.
Según el historiador Don Juan de Dios Arias, “Eran los Guanes de gentil continente, estatura más que mediana, color blanco, ademán desembrazado y mirar franco; tenían nariz más bien afilada y la boca pequeña y horizontal. Eran de constitución fuerte y desarrollada por el trabajo agrícola y por los ejercicios militares”.
Su alimentación: principalmente maíz, que molían con dos piedras y con esa harina hacían bollos y mazamorra. Además: yuca, calabaza, ahuyama, tomates y ají. Cazaban palomas silvestres, conejos, armadillos, venados, naques, patos, perdices, pescado y hormigas culonas. Bebían chicha fermentada y masticaban coca.
La Conquista / Colonización En 1543 Martín Galeano, capitán español recorrió y separó los territorios de los Muiscas y los Guanes. Ya este capitán había fundado la ciudad de Vélez, en 1539.
Como territorio Guane señaló las cuencas de los ríos Suárez, Pienta, Fonce y el Chicamocha. En el actual territorio de los Santanderes los españoles identificaron las provincias del Rincón de Vélez (Chibchas - muiscas sujetos y tributarios del gran cacique de Tunja - Hunza), de los Guanes, de los Chitareros, de los Yariguies, de los Opones y Carares y de los Motilones. Parece que los límites étnicos eran en buena medida los cauces de los ríos, custodiadas por un capitán tributario de un cacique cercano, esto se denominaba, “La Cabuya Prehispánica”.
Entre 1551 y 1558 se definieron definitivamente los espacios jurisdiccionales de las dos ciudades, Vélez y Pamplona, esto a causa del hallazgo del distrito minero del río de Oro por los pamploneses, correspondiéndole al territorio de hoy Floridablanca, quedando del lado de los pamploneses ya que el límite se estableció en la margen derecha del Río de Oro.
En 1596 el hijo de Ortún Velasco, Juan Velasco, construyó con su familia una casa y una iglesia a orillas del río Frío, llamada La Hacienda Bucarica. La Hacienda Bucarica se convirtió en un centro de consumo y mercado para las ciudades de Vélez y Pamplona. La encomienda de Bucarica de Juan Velasco tenía 204 almas indígenas guanes, de ellos 59 hombres en la edad de trabajar (28 eran lavadores de oro y los otros 31 agricultores y ganaderos), el resto eran mujeres, niños y ancianos. Es quizá el primer asentamiento poblacional de lo que hoy es Floridablanca. Para entonces los guanes ya eran un pueblo diezmado, esclavizado y sin identidad (la encomienda era el repartimiento de los indios entre los conquistadores españoles y estos debían trabajar sus diseños).
La independencia El 16 de marzo de 1780 en la Plaza del Socorro (Santander), una voz femenina y valiente, doña Manuela Beltrán, se levantó entre los que allí estaban mercando y arrancando los memoriales que ordenaban nuevos aumentos de los tributos, incitó al pueblo a rebelarse contra ese atropello del gobierno virreinal. Este fue el detonante para que el 30 de mayo de 1781 José Antonio Galán diera el grito de la rebelión comunera que finalizó con el engaño en las capitulaciones ante el Arzobispo Antonio Caballero.
De España llega el sabio José Celestino Mutis, con una misión, levantar un inventario de la flor de la Nueva Granada, se le denominó “La expedición Botánica”, su gran mecenas fue José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca y para entonces ministro del rey Carlos III.
Mutis escogió a lo más granado de la juventud: al sabio Caldas, a Eloy Valenzuela, a Sinforoso Mutis Consuegra, a Pedro Fermín de Vargas, entre otros; quienes aprovechando la importante biblioteca del sabio, nutrieron sus anhelos libertarios con documentos como la declaración de los derechos del hombre (1789, era la época del enciclopedismo de D'Alembert y Diderot en Europa).
Antonio Nariño, se atreve a traducir los derechos del hombre (1793) (del francés al español) hecho que le significa la cárcel, y su posterior huida a tierras europeas, donde aprovecha para entrar en solicitud de apoyo a la causa de la libertad de la Nueva Granada a los gobiernos de Francia e Inglaterra. Regresa a Santa Fe en 1797.
En Venezuela, Miranda desembarca en 1806 y proclama la libertad de ese país.
Proyecto de elección de Parroquia Esos eran los acontecimientos que sucedían en la Nueva Granada y que se conocían semanas y meses después porque no había comunicaciones rápidas, solo se hacía por medio de mensajeros a caballo o en barco por el río Magdalena.
El valle denominado “La mano del negro“ (o La palmita), y en el sitio, Bucarica, Zapamanga y los Cauchos estaban pobladas por propietarios terratenientes, colonos y arrendatarios, ellos pertenecían a las feligresías de Girón, Piedecuesta y Bucaramanga, que buscaban la conveniencia de establecer una nueva parroquia (forma de crear legalmente un pueblo tradicionalmente en la Nueva Granada, en ese entonces), muy seguramente se reunieron varias veces exponiendo sus argumentos, que fueron apoyados por el sacerdote Eloy Valenzuela, párroco de Bucaramanga (antiguo miembro y secretario de la expedición botánica) y que junto a los sacerdotes - abogados Juan Agustín de la Parra como párroco de Matanza, del doctor Juan Agustín de los Reyes como párroco de Cácota de Suratá y del doctor Pedro de Uribe Martilla de los Ríos, párroco de Piedecuesta, veían también en este proyecto la creación de un punto de convergencia para el comercio de harinas del valle del río Suratá, de tabaco y aguardiente de Piedecuesta. “No solo una nueva parroquia si no para cabecera y cabildo de toda provincia”.
El 24 de julio de 1809 diez residentes de este sitio, otorgaron ante un escribano el poder requerido para que Nicolás Llanos procurador de Causas de la Real Audiencia los representase ante el arzobispado en las diligencias necesarias para obtener la erección de una parroquia nueva en el sitio de La mano del negro. El argumento del apoderado Nicolás Llanos, fue exponer “…La congregación del campesinado en asentamientos urbanos era una medida de gran utilidad para los fines del estado y la iglesia”. Este era el programa formulado en España por el conde de Floridablanca, el ministro de Campomanes y don Gaspar Melchor de Jovellanos. Pero este proyecto tenía un gran opositor, era el párroco de Girón Pedro Salgar, porque según sus cálculos perdería $800 pesos anuales de los $5.000 que recibía su parroquia.
El párroco Pedro Salgar el 2 de noviembre de 1810, denunció el proyecto la revolución de Antonio Nariño, de Sinforoso Mutis Consuegra (sobrino del sabio Mutis), del canónigo Andrés Rosillo y otros ante el virrey, y los relacionó con los hechos del 20 de julio en Santa Fe, además denunció la conspiración en Bucaramanga, Girón y Piedecuesta promovida por los Mutis y los Consuegra (interesados por la creación de la nueva parroquia en el sitio de La mano del negro, hecho que le ocasionó a Facundo Mutis Consuegra ser encarcelado).
El 8 de octubre de 1810 el Promotor Fiscal del Arzobispado terminó de examinar el largo expediente formado durante el pleito entre las partes y conceptuó que “era oportuna y necesaria la erección parroquial en el sitio de La mano del negro, según los linderos determinados por el Comisionado José de los Reyes, pero el proceso fue suspendido por los hechos del 20 de julio de 1810 que tendían a complicarse."
Es importante tener en cuenta que el sacerdote Eloy Valenzuela párroco de Bucaramanga y gran promotor de la nueva parroquia propuso el nombre de “Floridablanca” como homenaje a uno de los más ilustres reformadores de la corte del rey Carlos III, el ilustrado don José Moñino y Redondo conde de Floridablanca y además miembro de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada y quien había fallecido en 1809. Este sería el post-homenaje de los ilustrados neogranadinos a don José Moñino.
Solo hasta el 14 de febrero de 1817, un poco más de seis años después, fue que el apoderado Nicolás Llanos pudo reabrir el expediente y solicitar la expedición de la sentencia en la nueva circunstancia “feliz restablecimiento del orden”.
Muchos de los que inicialmente habían iniciado el proceso apoyando la causa de la creación de la nueva parroquia, desistieron, otros dos había muerto, don Facundo Mutis Consuegra estaba preso en Puerto Cabello. Pero esto no amilanó a Nicolás Llanos, que, apoderado por el Promotor Fiscal del arzobispo, lograron que el doctor Javier Guerra de Mier profirió el 7 de noviembre de 1817 el auto que erigía en parroquia el sitio de La mano del negro con el título de “Floridablanca de San Juan Nepomuceno”.