thumb|250px|Construida en 1957, con 142 metros de altura, la Torre de Madrid es un preludio de la llegada del milagro económico español (1959-1973).
El milagro económico español fue el nombre dado al periodo de crecimiento económico acelerado y auge económico ocurrido en España entre 1959 y 1973, durante la Dictadura de Franco en la etapa conocida como Segundo franquismo. Durante ese periodo, cuyo origen es el Plan de Estabilización de 1959 y su fin se debe a la crisis del petróleo de 1973, la economía española creció a una media aproximada del 7% anual, la segunda más alta del mundo en esos años, solo por detrás de Japón.No obstante, algunos autores señalan que el crecimiento económico de Grecia esos años habría sido mayor que el español y menor que el japonés, ver Milagro económico griegoSesenta años del 'milagro' económico español El Correo (20 julio 2019)Cuando Eisenhower visitó a Franco El País (21 de diciembre de 2009) Este crecimiento sin precedentes acabó transformando radicalmente la estructura social española.
Historia La situación previa thumb|250px|Cartilla de racionamiento española de 1945. El racionamiento perduró oficialmente hasta mayo de 1952, fecha en que desapareció para los productos alimenticios.Historia contemporánea de España: Siglo XX editado por Francisco Javier Paredes Alonso
El en España estuvo marcado por la inestabilidad política y social que continuamente interrumpían el desarrollo económico, dejando a España detrás del grupo de países más avanzados de Europa occidental. A finales del y principios del , España tuvo una relativa estabilidad, la cual fue considerable al desarrollo económico. La inestabilidad política regresó en la década de 1920, que se vio agravada por la Gran Depresión y que culminó en la devastadora guerra civil española de 1936 a 1939. La guerra fue ganada por fuerzas sublevadas dirigidas por Francisco Franco, que se instaló como dictador de la nación. Hubo un corte del comercio tanto por los aliados occidentales como de los países del bloque comunista. Tras la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, que eran los antiguos aliados de Franco, se produjo un aislamiento internacional de España. Consecuencias económicas de ese aislamiento fueron, quizás la más conocida, que España no recibiera ayuda del Plan Marshall. Desde un punto de vista económico, la década del 40 presenta un balance muy negativo. El país solo recibió ayuda humanitaria de muy pocos países entre ellos Argentina y Estados Unidos.
El régimen de Franco aplicó una política de autarquía. La recuperación económica fue muy lenta. La producción industrial no logró recuperar su nivel de 1936 hasta 1955 y el sector agrícola tuvo que esperar hasta 1959 para recuperar su nivel anterior a la Guerra Civil. A partir de 1951 se comenzaron a aplicar políticas de apertura hacia el exterior, que junto con la ingente cantidad de capital norteamericanoEric Solsten y Sandra W. Meditz, editors. Spain (1988): A Country Study. Capítulo: The Franco Era, 1939-75 y la restauración de las relaciones económicas con una Europa en recuperación, y con sectores como la electricidad (Iberdrola), las telecomunicaciones (Telefónica), la distribución de petróleo (Repsol), la explotación de las minas (Hunosa), la metalurgia pesada (Altos Hornos), la producción automovilística (SEAT), el transporte ferroviario (Renfe) y aéreo (Iberia), producción y distribución de tabaco (Tabacalera Española) que eran monopolios estatales rentablesJoaquim Vergés (2013): Las privatizaciones de Empresas Públicas en España página. 17-18 capaces de proporcionar servicios básicos a precios asequibles,Alicia Melchor Herrera (2019): Privatización y desindustrialización durante la transición y cuyos beneficios revertían en el Estado permitieron empezar un proceso industrializador. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y sus aliados en la década de 1950, debido a la creciente importancia estratégica de España en el marco de la Guerra Fría, llevó a un acercamiento comercial con el bloque occidental, una disminución del aislamiento internacional y un descenso de las dificultades económicas de España.
Inicio del "Milagro" thumb|250px|La visita del presidente estadounidense Dwight Eisenhower a España en 1959 es considerada el símbolo del fin del aislamiento internacional del Régimen franquista en España.
El "milagro económico" fue iniciado por las reformas impulsadas por los llamados "tecnócratas" que, con la aprobación de Franco, establecieron políticas para impulsar el desarrollo en España bajo la anuencia del Fondo Monetario Internacional. Los tecnócratas eran una nueva clase de políticos que sustituirá a la vieja guardia falangista. La aplicación de estas políticas tomó la forma de planes de desarrollo y fue un éxito en gran medida: España disfrutó de la segunda mayor tasa de crecimiento en el mundo, un poco por detrás de Japón.Luis Palacios Bañuelos (2012): Las relaciones entre España y China, una larga historia, pág. 157. En 1978 se convirtió en la undécima economía más grande del mundo. España se unió definitivamente a los países desarrollados, dejando atrás la pobreza relativa y el subdesarrollo funcional que había experimentado desde la pérdida de la mayoría de su imperio en el .
No obstante, este alto crecimiento auspiciado por el Estado, dejó latentes sus carencias con la llegada de la crisis de los años 70. La industrialización acelerada no sólo causó graves daños ecológicos y produjo una focalización industrial desigual (dejando a muchas regiones abandonadas), sino que además acabó provocando males endémicos que hasta hace pocos lustros eran todavía materia económica pendiente para España.
Desarrollo sostenido Apertura al mundo thumb|300px|Evolución del PIB per cápita de España y otros países desde 1913 hasta 1990 (en inglés).
La recuperación se basó principalmente en la inversión pública en infraestructuras, mucha inversión estatal en grandes industrias y en la apertura de España como destino turístico. El milagro terminó con el periodo de la autarquía y podría ser considerado como la respuesta a la crisis económica de España después de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial. En el crecimiento económico se registraron mejoras notables en el nivel de vida y el desarrollo de una clase media. No obstante España, hasta su entrada en la Comunidad Europea en 1986, siguió siendo económicamente menos avanzada en relación con los mayores países de Europa Occidental (con excepción de Portugal, Grecia e Irlanda). El crecimiento general continuó y en pocos años alcanzó niveles similares al resto de países europeos. España se convirtió en la quinta economía más grande de la UE y, en términos absolutos, la duodécima del mundo.
En 1974, la renta per cápita española era del 79% de la media de Europa Occidental, antes de la ampliación en 2004 superaba ya el 90% de renta per cápita promedio, tras la incorporación a la Unión Europea de países de Europa del Este económicamente más atrasados (como Polonia, Rumanía y Bulgaria), España ha situado su renta en el 105,7% por encima de la media europea,España se ha convertido en modelo de referencia para los países que se han incorporado a la UE desde 2004 mientras que el indicador económico por excelencia, la producción de electricidad, pasó de 3,61 en 1940 a 90,82 millones de kilovatios-hora en 1976. Las entradas de capital extranjero ascendieron al equivalente a unos 7.000 millones de dólares entre 1960 y 1973.
Transformación agrícola y éxodo rural thumb|250px|Vista parcial de Segovia desde el Alcázar en 1968. El éxodo rural afectó principalmente a las localidades de las provincias del interior de España. thumb|200px|left|Carro por una carretera (1960). El sector agrario sufrió una gran transformación.
La mecanización agrícola provocó una fuerte transformación en el sector agrícola (resumiendo, se pasó de una agricultura cerealista a una con mayor demanda hortofrutícola) teniendo como consecuencia que millones de jornaleros y campesinos emigraran del campo a la ciudad (industria) en busca de trabajo o a países extranjeros. Hay un aumento de la productividad de la tierra (debido, entre otros, al uso de fertilizantes o pesticidas) y también del factor trabajo (menos mano de obra para producir más cantidad).
El milagro español se alimentaba de un éxodo rural y en la nueva clase de trabajadores en la industria, muy similar a la banlieue francesa o, más recientemente, al más conocido despegue económico de China. El auge económico condujo a un excesivo e incontrolado aumento del sector de la construcción en la periferia de las principales ciudades españolas para dar cabida a estos nuevos trabajadores que llegaban desde el campo. Entre 1950 y 1970 la mecanización del campo produjo un excedente de mano de obra de unos 2.300.000 trabajadores.
Las principales mareas migratorias se produjeron desde el sur de España hacia las zonas industrializadas de Asturias, Cataluña y País Vasco. También hubo una emigración destacada a otros lugares como las ciudades de Valladolid, Zaragoza o Vigo. También, en este tiempo, Madrid se convirtió en una ciudad de servicios y negocios, lo que también aumentó su población, requiriéndose vivienda nueva en grandes cantidades. Este fenómeno incrementó el empleo en el sector de la construcción. Se produjeron situaciones sociales de emergencia en la periferia de las grandes ciudades, como el chabolismo.
Turismo masivo y emigración miniatura|derecha|250px|El puerto de Ibiza en 1965.
Estando corta de recursos naturales, la apertura de España al turismo masivo atrajo al país un gran número de divisas que se utilizaron para pagar las importaciones de capital (maquinaria, etc.) necesarias para una rápida expansión de las infraestructuras y de la industria. Esta mano de obra intensiva de la industria también proporcionó mucho empleo. De 6 millones de turistas en 1960 se pasó a más de 34 millones en 1973. Entre 1959 y 1973 las ganancias del sector turístico aumentaron un 2403%.Ivan T. Berend (2006): An Economic History of Twentieth-Century Europe: Economic Regimes from Laissez-Faire to Globalization página. 134
Además de las divisas de la creciente industria y del turismo, otro factor que favoreció el desarrollo fue la emigración de muchos españoles a trabajar en las fábricas y en las obras de construcción de los países que habían alcanzado una gran prosperidad económica tras la Segunda Guerra Mundial en Europa, especialmente Francia y Alemania. Muchos de estos trabajadores españoles enviaban gran parte de sus sueldos (remesas) a sus familiares en España, pero también a su regreso muchos aportaron experiencia laboral y conocimiento de negocios, lo cual generó un crecimiento del consumo y la inversión. Se estima que las remesas de los emigrantes españoles ascendieron al equivalente a unos 6.000 millones de dólares entre 1960 y 1975. La emigración de miles de ciudadanos españoles hizo posible que la tasa de desempleo se mantuviera en unos niveles muy bajos —alrededor del 2% a lo largo de la década de los 60—.
Industrialización thumb|200px|left|Construcción de la Central nuclear José Cabrera (también conocida como "Zorita") en 1966, que fue la primera central nuclear construida en España. Entró en funcionamiento en 1969. thumb|250px|Seat 600, coche símbolo del desarrollismo en España en los años 60.«Un guiño a la historia sobre cuatro ruedas» Hoy.es (26 de junio de 2007) El Seat 600 también fue el símbolo de la nueva sociedad de consumo de masas.