La batalla de Tassafaronga, también conocida como cuarta batalla de la isla de Savo o como según fuentes japonesas, fue una batalla naval nocturna que se desarrolló el 30 de noviembre de 1942 entre la Armada Imperial Japonesa y la Armada de los Estados Unidos como parte de la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial. La batalla tuvo lugar en el estrecho del Fondo de Hierro (en inglés: Ironbottom Sound), cerca del área de Tassafaronga en Guadalcanal y fue una victoria táctica relativa para los japoneses.
Resumen
En la batalla, una fuerza estadounidense de cinco cruceros y cuatro destructores bajo el mando del almirante Carleton H. Wright intentó sorprender y destruir una fuerza naval japonesa compuesta por ocho destructores al mando del contraalmirante Raizō Tanaka, los cuales trataban de entregar suministros de alimentos a las fuerzas japonesas en Guadalcanal.
Apoyándose en el uso de radares, los buques de guerra estadounidenses abrieron fuego y hundieron uno de los destructores japoneses. Tanaka y el resto de sus barcos reaccionaron rápidamente lanzando numerosos torpedos a los buques de guerra estadounidenses, con los cuales alcanzaron y hundieron a un crucero y dejaron seriamente dañados a otros tres. La acción permitió al resto de los buques japoneses escapar sin daño adicional relevante, aunque no pudieron completar la misión de entregar los suministros. La batalla, a pesar de haber sido una derrota táctica grave para los Estados Unidos, tuvo un escaso impacto estratégico, ya que los buques japoneses, a pesar de la victoria, fueron incapaces de ayudar en los infructuosos esfuerzos por echar a las fuerzas aliadas de Guadalcanal.
Contexto Campaña de Guadalcanal
El 7 de agosto de 1942, fuerzas aliadas —principalmente estadounidenses— desembarcaron en Guadalcanal, Tulagi y las islas Florida, parte de las islas Salomón. El objetivo de dicho desembarco era imposibilitar que los japoneses usaran tales islas como bases que amenazaran las rutas de abastecimiento entre los Estados Unidos y Australia. Además, tenía como propósito asegurar las islas como puntos de arranque para una campaña cuya meta final sería neutralizar la base mayor de Japón en Rabaul, así como apoyar la campaña de los Aliados en Nueva Guinea. Los desembarcos dieron comienzo a una campaña de seis meses de duración en la isla.Hogue, pp. 235–236.
Entre 2000 y 3000 militares japoneses, que estaban destacados en las islas, fueron tomados por sorpresa, y al anochecer del 8 de agosto, 11 000 soldados aliados, bajo el mando del teniente general Alexander Vandegrift, aseguraron Tulagi, pequeñas islas cercanas, así como el campo de aviación que se encontraba en construcción en punta de Lunga, en Guadalcanal. Los Aliados renombraron dicho campo como Campo Henderson, desde donde operó un grupo aéreo conocido como Fuerza Aérea Cactus (FAC) debido al código aliado utilizado para referirse a la isla. Para defender el campo de aviación, marines de los Estados Unidos establecieron un perímetro defensivo alrededor de la punta de Lunga. Refuerzos adicionales llegados durante los dos meses siguientes incrementaron el número de soldados estadounidenses en el lugar, llegando a sumar más de 20 000 efectivos.Miller, p. 143, Shaw, p. 18.
thumb|left|350px|Las Islas Salomón. El estrecho de Nueva Georgia, conocido por los Aliados como «The Slot», abarca desde Bougainville y las islas Shortland (al centro) hasta Guadalcanal (esquina inferior derecha). En respuesta al desembarco aliado en Guadalcanal, el Cuartel General Imperial asignó al 17.º Ejército, con base en Rabaul y comandado por el teniente general Harukichi Hyakutake, la tarea de retomar Guadalcanal. Tropas de dicha unidad comenzaron su arribo a la isla el 19 de agosto.Griffith, pp. 96–99, Miller, p. 137–138.
Debido a la amenaza de aeronaves estacionadas en el Campo Henderson, los japoneses solo fueron capaces en raras ocasiones de utilizar grandes y lentos buques de transporte para el desembarco de tropas y suministros; emplearon en su lugar buques de guerra con base en Rabaul y las islas Shortland. Los buques japoneses, principalmente cruceros ligeros y destructores de la 8.ª Flota, al mando del vicealmirante Gunichi Mikawa, casi siempre lograron atravesar el estrecho de Nueva Georgia (conocido por los Aliados como «The Slot») hacia Guadalcanal y hacer el camino de regreso en una sola noche, minimizando por tanto el riesgo de un ataque por parte de las aeronaves del Campo Henderson. Transportar las tropas de esta forma, sin embargo, impidió que gran parte del equipo pesado —suministros, artillería pesada, vehículos, comida y municiones de los soldados— pudiera ser transportado junto con ellas. Estos rápidos envíos en Guadalcanal ocurrieron durante toda la campaña; serían conocidos por los Aliados como «Tokyo Express» y como «transporte de ratas» por los japoneses.El término «transporte de ratas» se utilizó porque, al igual que las ratas, los barcos japoneses estaban activos por las noches.
Los japoneses intentaron en varias ocasiones, entre agosto y noviembre de 1942, apoderarse del Campo Henderson y expulsar a las tropas aliadas de Guadalcanal, aunque fue en vano. El último intento por parte de los japoneses de llevar tropas a la isla falló durante la batalla naval de Guadalcanal, del 12 al 15 de noviembre.
El 26 de noviembre, el teniente general Hitoshi Imamura tomó el mando del recién formado 8.° Ejército de Área, con base en Rabaul. El nuevo mando abarcaba tanto el 17.° Ejército de Hyakutake en las Salomón como el 18.° Ejército en Nueva Guinea. Una de las prioridades de Imamura después de asumir el mando fue la de continuar con los intentos de retomar el Campo Henderson. Sin embargo, la ofensiva aliada durante la batalla de Buna-Gona le hizo cambiar sus prioridades. Debido a que el intento de los Aliados de tomar Buna fue considerado como una amenaza mayor a Rabaul, Imamura pospuso más intentos de reforzar Guadalcanal y se concentró en la situación de Nueva Guinea.
Crisis de suministros
Debido a una combinación de la amenaza de los aviones del Campo Henderson, las PT Boats estacionadas en Tulagi y un ciclo de luz de luna brillante, los japoneses comenzaron a utilizar submarinos para llevar provisiones a sus tropas en Guadalcanal. Desde el 16 de noviembre y durante las siguientes tres semanas, 16 submarinos hicieron entregas nocturnas de alimentos a la isla, haciendo un viaje cada noche. Cada submarino podía llevar entre 20 y 30 toneladas de suministros, suficiente para alimentar por un día a los soldados del 17.° Ejército, pero con el inconveniente que suponía transportar dicha carga manualmente a través de la jungla hasta el frente de batalla, lo que limitó su capacidad de sustentar a las tropas. Al mismo tiempo, trataron de establecer una cadena de tres bases en las Salomón centrales para que pequeños barcos pudieran ser utilizados como escala para el envío de suministros a Guadalcanal, pero los ataques aéreos aliados a estas islas hicieron necesario que los japoneses abandonaran el plan.Tres bases para barcazas se establecieron en las islas Shortland, Vella Lavella y Gizo.
El 26 de noviembre, el 17.° Ejército informó a Imamura que se estaban enfrentando a una dura crisis de alimentos. Algunas unidades en el frente de batalla no habían sido revitualladas durante seis días e incluso tropas en el área de retaguardia solo tenían la tercera parte de raciones. La situación desesperada forzó a los japoneses a volver a utilizar destructores para entregar los suministros necesarios.
thumb|170px|Raizō Tanaka thumb|250px|Carleton H. Wright
Personal de la 8.ª Flota desarrolló un plan para ayudar a que se redujera el riesgo para los destructores que hacían las entregas. El plan consistía en utilizar bidones de combustible o aceite, los cuales serían limpiados y rellenados con suministros médicos y alimentos, pero con suficiente espacio vacío para que el aire interior permitiera que el bidón flotara, siendo además atados en tándem entre sí. La idea era botarlos por la borda y esperar a que la corriente los llevara a la playa, se consideraba además que habría una pérdida aleatoria de suministros, pero era mejor eso que perder unidades de guerra. Cuando los destructores llegaran a Guadalcanal harían un viraje brusco y se soltarían los bidones, que caerían al mar por la borda. Después, un nadador o un bote los recuperaría para remolcarlos a la orilla, donde los soldados podrían transportar los suministros.
La Unidad de Refuerzo de la 8.ª Flota en Guadalcanal, en ese momento comandada por Raizō Tanaka, recibió de Mikawa la tarea de hacer la primera de las cinco entregas de suministros utilizando el método de los bidones, la cual se realizaría la noche del 30 de noviembre. La unidad de Tanaka contaba con ocho destructores del Escuadrón de Destructores (Desron) 2, seis de los cuales llevarían entre 200 y 240 bidones cada uno. El buque insignia de Tanaka fue el Naganami, el cual fungió como escolta junto con el Takanami. Los seis destructores que llevarían los bidones serían los Kuroshio, Oyashio, Kagerō, Suzukaze, Kawakaze y Makinami. Para ahorrar peso, estos seis destructores dejarían sus recargas de torpedos Tipo 93 Long lance en las Shortland y llevarían exclusivamente 8 torpedos por nave, uno por cada tubo.
Después de la batalla naval de Guadalcanal el vicealmirante William Halsey, comandante de las fuerzas del Pacífico sur, reorganizó las fuerzas navales bajo su mando, incluyendo la formación de la Fuerza de Tareas 67 (Task Force 67 o TF67) el 24 de noviembre en Espíritu Santo. La TF 67 estaba compuesta por los cruceros pesados , , y , el crucero ligero , y cuatro destructores (, , y ). El vicealmirante Carleton H. Wright reemplazó a Thomas Kinkaid como comandante de la Task Force 67 el 28 de noviembre.
Después de tomar el control, Wright se reunió con sus comandantes para explicarles su plan para enfrentarse a los japoneses en lo que esperaba serían combates nocturnos alrededor de Guadalcanal; los estadounidenses estaban en pleno conocimiento de que los japoneses eran expertos en ese tipo de combates. El plan, que había trazado con Kinkaid, aseguraba que los destructores equipados con radar navegarían al frente de los cruceros y lanzarían un ataque sorpresa con torpedos al localizar a los buques enemigos para después salir del área y dejar a los cruceros una línea de tiro despejada. Los cruceros entonces entablarían combate con sus cañones a una distancia de entre 9100 y 11 000 metros. Los hidroaviones de los cruceros explorarían y lanzarían bengalas durante la batalla.
thumb|left|250px|La TF67 se dirige a Guadalcanal el 30 de noviembre. El Fletcher (en primer plano) es seguido por el Perkins, Maury, Drayton y los cruceros (en la distancia). El 29 de noviembre, personal de inteligencia de los Aliados interceptó y descifró un vital mensaje japonés transmitido al 17.° Ejército en Guadalcanal que los alertaba del envío de Tanaka. Después de ser informado del mensaje, Halsey ordenó a Wright que la TF 67 interceptara a Tanaka en las cercanías de Guadalcanal. La TF 67 y su buque insignia, el Minneapolis, salió de Espíritu Santo a 27 nudos (50 km/h) justo antes de la medianoche del 29 de noviembre para un viaje de 930 kilómetros hasta Guadalcanal. Durante el viaje, los destructores y , los cuales regresaban después de haber sido asignados como escolta en Guadalcanal, recibieron instrucciones de unirse a la TF 67. Ya sin el tiempo suficiente para reunirse con sus oficiales y hacerles saber el plan de acción, Wright los ubicó detrás de los cruceros. A las 17:00 del 30 de noviembre, los cruceros estadounidenses enviaron hacia Tulagi un hidroavión cada uno para que lanzaran bengalas durante la batalla nocturna que se esperaba. A las 20:00 Wright ordenó a sus tripulantes que ocupasen sus puestos de batalla.